ESPIRITUALIDAD XXI
Todas las creencias no valen
sino en la medida en que nos abren al Infinito más allá de nuestra mente
Necesitamos espiritualidad
como necesitamos respirar.
Nuestras aserciones no valen más
que nuestras dudas,
y nuestras certezas valen menos
que nuestras preguntas,
todas las crisis son una,
como son uno el grito de la tierra
y el grito de los pobres,
el grito de la vida.
No será posible una revolución cultural sin una espiritualidad profunda.
Una espiritualidad de la vida,
una espiritualidad profética,
una espiritualidad política;
una espiritualidad
que nos haga admirar
el Misterio Que Es
en el cosmos sin medida;
una espiritualidad que nos llene
de profunda compasión y ternura
por todo lo que es, sufre y goza.
Una espiritualidad que nos enseñe
a vivir el presente, sin aferrarnos al pasado
ni temer el futuro;
una espiritualidad que nos enseñe
a vivir atentos a lo Real
que se manifiesta y se va haciendo
en todo lo real;
una espiritualidad
con religión o sin religión
pero siempre más allá de la religión.
Somos hermanos de todos los seres, somos interser,
todos los seres intersomos.
¿Se abrirá nuestra sociedad,
laica por fin,
al Silencio, al Misterio creador?
¿Se librarán nuestras religiones
de sus lenguajes, creencias y estructuras
del pasado?
¿Se dejarán prender por la chispa,
la llama,
el fuego de Pentecostés?