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EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO (PARTE II)

Gálatas 5:19-21

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LA PRIMERA CARACTERÍSTICA DE LAS OBRAS DE LA CARNE

Son contrarias al Espíritu Santo e impiden la herencia en el reino de Dios.

“[…] los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5: 21).

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En Apocalipsis, el apóstol Juan describe claramente quiénes quedarán fuera del reino de Dios.

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la segunda muerte”

      • Apocalipse 21:8.

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La frase “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” no significa que una persona no pueda arrepentirse y cambiar de vida. Es una advertencia para que los creyentes se aparten del pecado y vivan en obediencia a Dios, mostrando el fruto del Espíritu.

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LA SEGUNDA CARACTERÍSTICA DE LAS OBRAS DE LA CARNE

Son el resultado del deseo egoísta y de la naturaleza humana caída. Estas obras nacen de nuestra inclinación al pecado, del deseo de satisfacer impulsos personales y carnales.

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Las obras de la carne destruyen las relaciones interpersonales y la salud moral. También crean barreras para la salvación y la vida eterna. Quien vive en esta condición necesita urgentemente arrepentimiento y transformación interior por medio del Espíritu Santo.

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LA TERCERA CARACTERÍSTICA DE LAS OBRAS DE LA CARNE

Estas obras generan conflictos, separaciones, sufrimiento y alejamiento de Dios.

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“El Espíritu de Dios mantiene el mal bajo el dominio de la conciencia. Cuando los hombres se ensalzan por encima de la influencia del Espíritu, recogen una cosecha de iniquidad... Las advertencias tienen cada vez menos poder sobre ellos. Gradualmente pierden su temor de Dios. Siembran para la carne, y cosecharán corrupción. Está madurando la cosecha de la semilla que ellos mismos han sembrado... Sus corazones de carne se convierten en corazones de piedra”

      • Cristo triunfante, p. 105.

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“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí ...”

  • Gálatas 5:16, 17.

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“Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”

  • Romanos 8:5, 6.

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“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre […] y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre [...]”

  • Efesios 4:22-24.

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Mientras las obras de la carne ofenden al Señor, el fruto del Espíritu glorifica su nombre.

�“En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”

  • Juan 15:8.

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