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Había una vez en un bosque frondoso y verde, un Papá Oso que vivía con su pequeño hijo: Osito Bruno.

Eran muy felices juntos, pero Papá Oso a menudo se sentía preocupado por lo que Osito Bruno le contaba sobre su escuela. "Hoy alguien le dijo algo muy feo a mi amigo Lucas", comentó Osito Bruno una tarde, con la mirada triste. "A veces, los demás ositos usan palabras que hacen que todos y todas se sientan mal".

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La maestra de Osito Bruno, la sabia y amable Profesora Primorosa, había notado también cómo esas palabras feas afectaban a sus estudiantes.

Un día, decidió hacer algo para ayudar a Osito Bruno y a toda la escuela. Trabajó durante la noche en un plan especial y, a la mañana siguiente, llamó a Osito Bruno.

"Osito Bruno, he notado lo triste que te sientes con las palabras feas que te dicen a ti y a tus compañeras y compañeros, por eso quiero darte algo muy especial".

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La profesora le entregó a Osito Bruno un pequeño manojo de papeles de colores.

"Este es un botiquín muy especial", explicó la Profesora Primorosa. "Lo he llamado el 'Botiquín de Palabras Positivas'. Dentro de él encontrarás palabras mágicas que pueden sanar corazones y alegrar el día de quien las reciba."

Osito Bruno revisó el botiquín y, para su sorpresa, en las tarjetas de colores encontró palabras como: " Gracias", " Por favor", " Eres especial", " Te quiero", " Eres fuerte", " Lo siento", " Eres increíble", “Eres talentoso” y muchas más.

"Cuando alguien en la escuela esté triste, enfadado o use palabras feas, recuérdale alguna de estas palabras. Verás cómo la magia del cuidado cambiará su día" explicó la Profesora Osa.

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Con el botiquín en su poder, Osito Bruno se dirigió a su salón de clases y se dio cuenta de que su amigo Lucas estaba teniendo un mal día.

"Mi dibujo no salió bien y ahora todos se ríen de mí," dijo Lucas casi llorando.

Osito Bruno sacó una tarjeta de su botiquín y se la entregó. La tarjeta decía: " Eres talentoso".

Lucas sonrió al leerla y, como por arte de magia, sus lágrimas se detuvieron.

"Gracias Bruno", dijo Lucas, "No sabía que alguien pensara eso de mí."

Pronto, la noticia del Botiquín de Palabras Positivas se esparció por toda la escuela. Cada vez que un osito decía algo hiriente o se sentía mal, alguien le daba una tarjeta.

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Poco a poco las palabras feas comenzaron a desaparecer, fueron reemplazadas por palabras amables y cariñosas.

Meses después, Papá Oso visitó a la profesora Primorosa para agradecerle por el Botiquín, con voz alegre le contó:

“Osito Bruno ya no se preocupa por las palabras feas en su escuela, y ahora todo el bosque está aprendiendo a usar palabras positivas”

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Video el botiquín de las palabras bonitas: https://www.youtube.com/watch?v=qQ531vzVTD0

Luego de este momento, de manera individual o grupal, en carteles, tarjetas u hojas recicladas, escriben y decoran palabras positivas que ellas y ellos identifiquen en el entorno educativo y familiar.

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