Los primeros filósofos
Mito y logos en los presocráticos
01
El origen de todo
La época axial
De manera simultánea y en un breve periodo de tiempo surge un buen número de las principales ideas que van a determinar el futuro de la humanidad
¿Épocas axiales?
Origen de la Filosofía
Pero antes y en otros lugares…
Mito y logos
Mito y logos
Edipo, huyendo del destino profetizado por el oráculo de Delfos, llega a Tebas. La ciudad está siendo aterrorizada por la Esfinge, un monstruo con cabeza de mujer, cuerpo de león y alas de águila.
La Esfinge planteaba un enigma a todos los que intentaban pasar, y si no lo resolvían, los devoraba:
«¿Qué ser camina en la mañana con cuatro patas, al mediodía con dos y en la noche con tres?» Edipo respondió correctamente y,
al resolver el enigma, la Esfinge se suicida, lanzándose desde una roca. Edipo es recibido como héroe en Tebas y se convierte en su rey, aunque, sin saberlo, cumple la profecía: mata a su padre y se casarse con su madre, lo que desencadena su trágico destino.
Para Hegel este mito representa el nacimiento de la filosofía. ¿Por qué?
Los filósofos presocráticos
R. Magritte
Presocráticos
Mito y logos en la Grecia Antigua
Apolíneo
Dionisiaco
MITO
LOGOS
Formas de vida o actitudes vitales
Formas de explicar el mundo
Cosmogonías
Alma
Fuerzas naturales (animismo)
Antepasados
Adivinación
Principios ‘objetivos’
Locura
Desorden
Embriaguez
Materiales
Formales
Orden
Sensatez
Armonía
Concretos y Abstractos
Concretos y Abstractos
+ Fuerzas
«Todo está lleno de dioses»
Tales de Mileto
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«La mayoría de los primeros filósofos consideró que los principios de todas las cosas eran sólo los que tienen aspecto material. […] Tales, el iniciador de este tipo de filosofía, afirma que [el primer principio] es el agua, por lo que también declaró que la tierra está sobre el agua. Concibió tal vez esta suposición por ver que el alimento de todas las cosas es húmedo y porque de lo húmedo nace el propio calor y por él vive. Y es que aquello de lo que nacen es el principio de todas las cosas. Por eso concibió tal suposición, además de porque las semillas de todas las cosas tienen naturaleza húmeda y el agua es el principio de la naturaleza para las cosas húmedas.» [Aristóteles, Metafísica ]
Logos. Aristóteles supone que Tales comienza una tradición de pensamiento racional
Razones a favor de una creencia se sostienen con la observación y el razonamiento
No es un testimonio directo
Tales de Mileto
«Otros hay además que afirman que el alma se halla mezclada con la totalidad del Universo, de donde seguramente dedujo Tales que todo está lleno de dioses.» [Aristóteles, Sobre el alma]
Algunos consideran a Tales entre los monistas, pero en este texto vemos que parece que apunta a que el agua no es el único principio que explica la naturaleza de las cosas
El hilozoísmo de Tales de Mileto
Cabe entender el alma de diversas formas, además de las connotaciones míticas o religiosas que encontramos en el texto podemos interpretarla como un principio vital presente en todas las cosas
→ Hilozoísmo
Sphera volgare, featuring the Sun, the Moon, the winds and the stars as living. Woodcut illustration from an edition of De sphaera mundi, Venice, 1537.
Conceptos relacionados
→ Animismo
→ Panpsiquismo
Arjé = Apeiron (sustancia material indeterminada)
«Anaximandro […] dijo que el ‘principio’, o sea, el elemento de los seres, es lo indeterminado […]. Dice que éste no es agua ni ningún otro de los llamados elementos, sino una naturaleza distinta, indeterminada, de la que nacen todos los cielos y los mundos que hay en ellos». [Simplicio, Física]
Resulta difícil saber qué entendía Anaximandro por apeiron, pero este texto de Simplicio nos hace pensar que se trata de un principio material sin una forma o aspecto específico.
Anaximandro
Los pitagóricos
[…] los pitagóricos tenían la costumbre de decir «todas las cosas son semejantes al número» y de jurar, a veces, su juramento más poderoso así: «No, por aquel que nos dio la tetractys, que contiene la fuente y la raíz de la siempre fluyente naturaleza». Con la expresión «aquél que dio» querían decir Pitágoras (pues le deificaban) y con el término «la tetractys», un número, que, por estar compuesto de los cuatro primeros números, causa el número más perfecto, como e. g., el diez (porque uno, dos, tres y cuatro son diez). [Sexto, adv. math.]
La tetractys es una especie de figura simbólica de carácter numérico, no una explicación matemática de la naturaleza de tipo determinista (como en el caso de las leyes de la física).
Aunque son considerados filósofos, los pitagóricos eran también una secta con un componente religioso muy marcado.
Creían en la transmigración de las almas y, por eso, concebían la vida como un proceso de purificación.
Para lograr dicha purificación seguían numerosos preceptos o mandamientos que tienen un claro carácter supersticioso o mágico.
Los pitagóricos
Heráclito de Éfeso
… el ‘Oscuro’
«Hemos de saber que la guerra es común a todos, y que la lucha es justicia, y que todo nace y muere por obra de la lucha.»
«Como una misma cosa se dan en nosotros vivo y muerto, despierto y dormido, joven y viejo. Pues lo uno convertido, es lo otro, y lo otro, convertido, es lo uno a su vez.»
«El camino que sube y el que baja son el mismo camino.»
«No es posible meterse dos veces en el mismo río ni tocar dos veces una sustancia mortal en el mismo estado; a causa de la velocidad del movimiento todo se dispersa y se recompone de nuevo, todo viene y va.»
«Este mundo [...] no ha sido creado por ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que fue siempre, es y será fuego eternamente vivo que se enciende según un orden regular y se apaga según un orden regular.»
Heráclito de Éfeso
«De esta razón, que existe siempre, resultan desconocedores los hombres, tanto antes de oírla como tras haberla oído a lo primero, pues, aunque todo transcurre conforme a esta razón, se asemejan a inexpertos…»
«Me indagué a mí mismo.»
«No escuchándome a mí, sino a la razón, sabio es reconocer que todas las cosas son una»
Parménides de Elea
[1] «[Las gentes sin juicio] creen que ser y no ser son lo mismo y no lo mismo; el camino que todos ellos siguen es regresivo. […] Pues nunca se probará que los no entes sean.»
[2] «Lo que puede decirse y pensarse debe ser, pues es ser, pero la nada no es.»
[3] «Permanece aún una sola versión de una vía: que es. En ella hay muchos signos de que, por ser ingénito, es también imperecedero, entero, monogénito, inmóvil y perfecto.»
Parménides critica posturas como la de Heráclito, que le parecen inaceptablemente contradictorias.
Parménides considera que hay dos vías: frente a la de la contradicción opone la vía del ser, que considera que es la correcta.
Nos libramos así de la contradicción, pero lo que resulta es un concepto de ser muy abstracto.
Zenón y la paradoja de Aquiles y la tortuga
Anaxágoras de Clazomene
No está claro cómo podemos entender ese noûs. Algunos consideran que es algo material, así como una sustancia muy sutil [1], hasta el punto que parece penetrar todas las cosas, como si lo ‘empapase’ todo. Por otro lado podemos subrayar que tiene la capacidad de conocer [2] y que puede considerarse como la fuerza subyacente a todo lo que se mueve.
Atomistas
Demócrito
Heráclito
El giro antropológico de Sócrates
y los sofistas
Los sofistas
Democracia: isonomía + isegoría
Pnyx
Los sofistas
Tendencia al escepticismo: Tesis que considere que no es posible fundamentar el conocimiento.
Parménides y sus seguidores sostenían que acerca del mundo múltiple y cambiante (el mundo en el que estamos instalados siempre) solo podemos opinar, decir lo que «parece», pero no lo que «es», pues carece de ser pleno. Parménides y sus seguidores sostenían, sin embargo, que tras este mundo múltiple y cambiante está el ser, uno y eterno, acerca del cual se pueden establecer verdades. Pues bien, los sofistas aceptan, por lo general, la concepción del mundo múltiple y cambiante defendida por los seguidores de Parménides. Pero niegan que tras este mundo exista algo común y que no cambie. Por eso no es posible más que emitir «opiniones» no fundamentadas.
Los primeros defensores de tesis relativistas fueron los sofistas
Sócrates
Sócrates