“Fuego de amor”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
MONICIÓN DE ENTRADA:
Los apóstoles, inflamados por el fuego del Espíritu Santo, comenzaron a ir por el mundo.
Ahora, somos nosotros quienes hemos de ir ahora por el mundo con ese fuego de amor y de paz que encienda a otros en el amor a Dios y purifique sus corazones.
Hoy es un buen día para considerar en nuestra oración si nosotros propagamos a nuestro alrededor el fuego del amor de Dios. El testimonio del evangelio en medio del mundo se propaga como un incendio.
Puede que seamos incomprendidos y rechazados. Pero el amor a Dios ha de llenar nuestro corazón para propagar un incendio de paz y de amor que nadie podrá detener.
Cada cristiano que viva su fe se convierte en un punto de ignición en medio de los suyos, en el lugar de trabajo, entre sus amigos y conocidos...
Oración: JESÚS VIENE A PRENDER FUEGO (I)
Jesús viene a prender fuego en la zarza del mundo.
Porque en el mundo hay demasiado frío,
hay corazones fríos que es preciso calentar,
hay vidas demasiado frías que hay que calentarlas,
hay demasiados hielos que hay que derretir.
Hay corazones demasiado fríos:
Porque no sienten el calor del fuego del amor,
el calor del amor a los demás,
el calor de la fe que los hace sentirse hijos,
el calor de la esperanza que se les está apagando,
el calor de la gracia de Dios que ya no quema.
Y Jesús viene a prender fuego:
En los corazones que no han experimentado el amor,
que no sienten el amor de nadie,
que viven fríos por la indiferencia,
porque nunca han amado.
20º Domingo del Tiempo Ordinario
17 de agosto de 2025
Ciclo C
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “He venido a prender fuego en el mundo: ¡Y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!
EVANGELIO: (San Lucas 12, 49-53)
¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos; el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.
Palabra del Señor
Reflexión.-
Reflexión en imágenes:
FUEGO DE DIOS
Jesús viene a prender fuego:
En aquellos a quienes ha llamado a la entrega definitiva,
y sienten que la llamada apenas se escucha,
para que sus vidas ardan en el servicio de los demás,
para que sean ellos fuego que queme e ilumine,
para que ellos mismos se hagan fuego de Evangelio,
para que no dejen que se apague el fuego de Dios en el mundo,
para que sean la llama del amor de Dios a los hombres.
Oración: JESÚS VIENE A PRENDER FUEGO (II)
Jesús viene a prender fuego:
En cada hombre para que, con su amor,
caliente la vida de los demás,
haga que todos se sientan amados,
haga que todos sientan la alegría de Dios,
haya quienes se sienten valorados como personas,
todos sientan el cariño y el compartir de los demás.
Jesús viene a prender fuego al mundo:
Para que haya más amor.
Para que hay más justicia.
Para que haya más esperanza.
Para que haya más dignidad.
Para que en el mundo haya un poco más de Dios.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Tantum ergo Sacraméntum, venerémur cernui:
et antíquum documéntum novo cedat ritui;�praestet fides suppleméntum sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque, laus et iubilátio;�salus, honor, virtus quoque, sit et benedíctio;�procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amén.
Canto:
TANTUM ERGO
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.