“El Señor camina con nosotros”
Andando por el camino te tropezamos Señor,
te hiciste el encontradizo, nos diste conversación.
Tenían tus palabras fuerza de vida y amor,
ponían esperanza y fuego en el corazón.
Te conocimos Señor, al partir el pan
Tú nos conoces Señor al partir el pan (bis)
Canto: ANDANDO POR EL CAMINO
Llegando a la encrucijada, Tú proseguías Señor,
te dimos nuestra posada techo, comida y calor.
Sentados como amigos a compartir el cenar,
allí te conocimos al repartirnos el pan.
Te conocimos Señor, al partir el pan
Tú nos conoces Señor al partir el pan (bis)
INTRODUCCIÓN:
Como siempre, Jesús toma la iniciativa, se acerca sin prisa, sin forzar la marcha, camina en nuestra misma dirección, a nuestra altura, a nuestro ritmo, nos encuentra donde estamos. Jesús siempre camina con nosotros, aunque nuestros ojos, a veces, no sean capaces de reconocerlo.
El relato de Emaús es un ejemplo de los caminos que nos llevan al encuentro con Cristo resucitado. El camino de Emaús significa inicialmente huida y desesperanza, pero hay recuerdos, hay amor a Jesucristo. Emaús significa después acogida del forastero y escucha de la palabra.
La palabra va preparando el encuentro, aportando luz y fuego, entendimiento y deseo. Emaús significa también eucaristía, fracción del pan, reconocimiento gozoso del Señor. Y, al final, Emaús es camino de fe y de testimonio. No puedes callar lo que has experimentado.
Oración:
Oh Cristo resucitado,�que acompañaste a los discípulos
en el camino de Emaús, �tú estás a nuestro lado
en el camino de la fe. �Sobre los caminos de la vida,
en cada encuentro,�suscita en nosotros
la compasión de acoger al otro�y de estar a la escucha de su historia. �Aviva nuestro deseo de anunciar tu Palabra.
Que ilumine y arda
nuestro corazón de testigos.�Que tu Espíritu Santo nos enseñe
el arte de explicar las Escrituras, �para que los ojos se abran
y te reconozcan. �Concédenos el valor
de volvernos sensibles,�para que los hermanos y hermanas reunidos
te puedan conocer�y que podamos por ellos descubrirte. Amén.
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
3º Domingo de Pascua
23 de Abril de 2023
Ciclo A
EVANGELIO: ( San Lucas 24, 13-35 )
Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén nos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»
Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?». Él les dijo: «¿Qué?»
Ellos le contestaron: «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.
Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo
que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?». Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos.
Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.
Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»
Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón» Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor
Reflexión.-
Meditación en imágenes:
NUESTRO EMAÚS
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.