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Cultivar la tradición milenaria de la Iglesia no debe nacer como una contraposición de la liturgia actual
Concilio Vaticano II
Concilio Plenario Venezolano
¿De donde viene el Canto Gregoriano?
San Pío X explicó que la Iglesia lo "heredó de los antiguos Padres", lo "ha conservado celosamente durante el curso de los siglos en sus códices litúrgicos" y lo "sigue proponiendo a los fieles" como suyo, considerándolo "como modelo acabado de música sagrada"[19]. Por tanto, el canto gregoriano sigue siendo también hoy elemento de unidad en la liturgia romana.
San Juan Pablo II
El canto gregoriano es la norma al momento de marcar que cantar en la misa
112 La música sacra, por consiguiente, será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo de mayor solemnidad los ritos sagrados. Además, la Iglesia aprueba y admite en el culto divino todas las formas de arte auténtico, que estén adornadas de las debidas cualidades
Concilio Vaticano II
Apología de la fe
Los Santos a través de la historia han demostrado que : “La fe es alegría y por eso crea belleza” – Benedicto
Apología de la fe
San Efrén de Siria
San Ambrosio
Santo Tomás de Aquino
San Alfonso María de Ligorio
San Juan de la Cruz
Santa hildegard von Bingen
Apología de la fe
Escuchemos
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.�
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vió Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén.