“Cristo es la resurrección y la vida”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Jesús es la resurrección. Nuestros cuerpos son sanados por la gracia. Podemos enfrentarnos a los acontecimientos de la vida y a la misma muerte con el poder de Jesús.
INTRODUCCIÓN:
El milagro de Lázaro nos anuncia esta realidad tan consoladora: ya ahora, por la gracia, podemos ser transformados en lo más profundo por el amor de Dios. Pues nuestro Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos.
¡Que salga fuera, Señor!
De la oscuridad que no me deja verte,
a la luz que me da la vida.
De las dudas que ciegan mis ojos,
a la certeza que me invita a seguirte.
De la tristeza que sacude mi existencia,
a la alegría que infunde tu persona.
¡Que salga fuera, Señor!
Oración:
De los miedos que me paralizan,
a la fortaleza que me regala tu Palabra.
De la inseguridad de mis pasos,
a la firmeza de tus caminos.
¡Que salga fuera, Señor!
Tumba de Lázaro
en Betania
Que me libre de esas largas vendas
que me impiden ser libre y seguirte.
Que me sacuda de los aromas
con que la sociedad quiere perfumarme.
Que sea fuerte para desprenderme
de tantas losas que pretenden silenciarme.
¡Que salga fuera, Señor! Amén.
Tumba de Lázaro
en Betania
Canto de Adoración: UBI CARITAS
Ubi cáritas et amor;
ubi cáritas, Deus ibi est. (3 veces)
5º Domingo de Cuaresma
26 de marzo de 2023
Ciclo A
EVANGELIO: ( San Juan 4, 5-42 )
En aquel tiempo, un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana, había caído enfermo. (María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera: el enfermo era su hermano Lázaro).
Las hermanas le mandaron recado a Jesús, diciendo: Señor, tu amigo está enfermo. Jesús, al oírlo, dijo: Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos: Vamos otra vez a Judea. Los discípulos le replican: Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí?
Jesús contestó: ¿No tiene el día doce horas? Si uno camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si camina de noche, tropieza, porque le falta la luz.
Dicho esto añadió: Lázaro, nuestro amigo, está dormido: voy a despertarlo. Entonces le dijeron sus discípulos: Señor, si duerme, se salvará. (Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural.)
Entonces Jesús les replicó claramente: Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de que no hayamos estado allí, para que creáis. Y ahora vamos a su casa.
Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos: Vamos también nosotros, y muramos con él.
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano.
Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta respondió: Sé que resucitará en la resurrección del último día.
Jesús le dice: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?.
Ella le contestó: Sí, Señor: yo creo que tu eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.
Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja: El Maestro está ahí, y te llama. Apenas lo oyó, se levantó y salió a donde estaba él: porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que estaba aún donde Marta lo había encontrado.
Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y muy conmovido preguntó: ¿Dónde lo habéis enterrado? Le contestaron: Señor, ven a verlo.
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: ¡Cómo lo quería! Pero algunos dijeron: Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?
Jesús, sollozando de nuevo, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa.) Dijo Jesús: Quitad la losa.
Marta, la hermana del muerto, le dijo: Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.
Jesús le dijo: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tu me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea para que crean que tu me has enviado.
Y dicho esto, gritó con voz potente: Lázaro, ven afuera.
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.
Jesús les dijo: Desatadlo y dejadlo andar. Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor
Reflexión.-
Meditación en imágenes:
LÁZARO
Escucho entre nieblas mi nombre,
en una voz que me llama a vivir
que me invita a buscar... a salir
una voz que me pide abrazarme
Escucho de lejos mi nombre,
en un grito de amor sin medida
entre lágrimas que brotan tímidas
de una mirada que tú no escondes
GRITA MI NOMBRE SEÑOR, HAZME VIVIR
DESPIÉRTAME QUE NO PUEDO YA SEGUIR
LEVÁNTAME... ALZAME.... DESÁTAME...
BÚSCAME....QUE ESTOY CANSADA DE HUIR
GRITA MI NOMBRE SEÑOR, HAZME VIVIR
DESPIÉRTAME QUE NO PUEDO YA SEGUIR
ABRE MIS OJOS CON EL AGUA DE TUS LÁGRIMAS
ABRÁZAME …. QUE NO HAY VIDA EN MI, SIN TI
ABRÁZAME…. QUE NO HAY VIDA….SIN TI
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.