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“Cristo es el Pan Vivo”

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Canto: CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES

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Cantemos al Amor de los amores,�cantemos al Señor.�¡Dios está aquí! Venid, adoradores;�adoremos a Cristo Redentor.

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¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,�bendecid al Señor.�¡Honor y gloria a ti, Rey de la Gloria;�amor por siempre a ti, Dios del Amor!

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MONICIÓN DE ENTRADA:

El seguimiento de Jesús exige fidelidad y aceptación: fe en Él, acogerle como don del Padre continuamente… Dios tiene preparado para nosotros el pan de nuestra hambre y el vino de nuestra sed: Cristo Jesús es el proyecto de Dios, el alimento de nuestras vidas, el pan del cielo. No nos vendrá mal rezar: «Danos siempre de ese pan».

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Es cierto que la gente necesita pan para comer. Pero, con frecuencia, la gente necesita sobre todo sentir que alguien le mira, alguien se fija en él, que para alguien sigue siendo todavía importante. El pan puede saciar el hambre. Pero una mirada bondadosa nos puede devolver el ánimo para seguir viviendo y luchando por la vida.

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Oración:

Todos tenemos hambre

Porque todos, Señor, tenemos hambre de ti,

no nos dejes pasar por la vida sin regalar

nuestra risa, las caricias, los detalles,

que son los gestos que te hacen presente.

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Porque Tú sacias nuestra hambre infinita,

ayúdanos a compartir con los demás

la ternura de vivir en compañía,

la emoción de poner amor en todos,

la salud del enfermo acompañado.

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Porque el mundo tiene hambre de Dios,

impúlsanos a hablar de ti con sencillez,

a recordar que Tú liberas de toda atadura,

a acompañar vidas, haciéndote presente,

a ser chispa alegre y cotidiana,

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a entusiasmar con la revolución del Evangelio,

y a ser buena noticia en donde estemos. Amén.

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No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él. (bis)

no adoréis a nadie, 

a nadie más. (bis)

No adoréis a nadie, 

a nadie más que a Él.

Canto:

NO ADOREIS A NADIE

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Ciclo B

19º Domingo del Tiempo Ordinario

11 de agosto de 2024

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En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho «yo soy el pan bajado del cielo», y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre?, ¿cómo dice ahora que ha bajado del cielo?

EVANGELIO: (San Juan 6, 41-51)

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Jesús tomó la palabra y les dijo: No critiquéis. Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: ”Serán todos discípulos de Dios». Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.

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No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.

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Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo.

Palabra del Señor.

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Reflexión.-

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“PADRE NUESTRO”

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Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

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Tantum ergo Sacraméntum, venerémur cernui:

et antíquum documéntum novo cedat ritui;�praestet fides suppleméntum sensuum deféctui.

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Genitóri Genitóque, laus et iubilátio;�salus, honor, virtus quoque, sit et benedíctio;�procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amén.

Canto:

TANTUM ERGO

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BENDICIÓN.-

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V. Les diste pan del cielo.

R. Que contiene en sí todo deleite.

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Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.