De la Migración Forzada a la Regeneración: Carta Abierta a las y los Ciudadanos del Norte Global
Somos ya 82 millones de personas migrantes, en su mayoría del Sur Global, las que hoy vivimos en Europa y en los Estados Unidos.

A pesar de lo que lees en los medios, migrar es muchas veces nuestro último recurso. El despojo, la violencia de los gobiernos, la corrupción e impunidad estructural, la pobreza, la guerra y el cambio climático nos han forzado a dejar nuestras casas y nuestras tierras en los países de origen.

Estamos cansados de ser tratadas como ciudadanos de segunda clase, como amenazas a la seguridad de los países ricos. Estamos cansados de políticos corruptos y de los medios de comunicación que nos criminalizan.

Dejémoslo claro, aquí y ahora: Apoyamos el derecho de las personas a la migración voluntaria, y creemos en el valor de las comunidades diversas, pero la gran mayoría de nosotros preferiría no arriesgar su vida en los cruces fronterizos, ni en los mares ni a lo largo de rutas donde somos presas del crimen organizado coludido con agentes migratorios, policías y gobiernos; quisiéramos no enfrentar la discriminación y el maltrato cuando llegamos a lugares donde intentamos sobrevivir con nuestras familias.

Sin embargo, la dura realidad es ésta: No podemos regresar a casa –y la gran mayoría tendremos que seguir saliendo–, hasta que haya condiciones sociales, ambientales, políticas y económicas necesarias para que vivamos libres de violencia e inseguridad, hambre y desnutrición, con opciones de trabajo y educación para sustentar y lograr el bienestar de nuestras familias y comunidades.

¿Quién debería crear esas condiciones?, ¿Y cómo?

La economía extractivista basada en la industria ha causado demasiada presión sobre las tierras de las que antes dependíamos para alimentarnos. Nuestros suelos y ecosistemas han sido degradados a tal punto que han perdido su capacidad de resiliencia ante eventos climáticos extremos. Sin alimentos, sin esperanza, sin una economía al servicio de la vida, se nos fuerza a irnos.

El Norte Global y su modelo económico, es responsable de gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero que nos han llevado a la actual crisis climática, expresión de la crisis sistémica que afecta gravemente la sobrevivencia de millones de seres humanos, y pone en riesgo la vida en nuestro planeta.

Sin embargo, en el Sur Global estamos soportando el peso de la crisis, y de la incapacidad del mundo para abordarla. Somos las principales víctimas del cambio climático, pero si tuviéramos las herramientas necesarias también seríamos la mayor esperanza para revertirlo.

Estudios científicos demuestran que los suelos y bosques del Sur Global, manejados adecuadamente, tienen un enorme potencial para reabsorber el exceso de CO2.

Podemos regresar a trabajar en nuestras tierras en armonía con la naturaleza, reestabilizar el clima mundial y hacer de nuestros hogares lugares habitables – pero necesitamos de su cooperación.

Nuestros padres y madres, abuelos, abuelas y ancestros sabían cómo alimentarse manteniendo el equilibrio natural entre el CO2 de la atmósfera y el carbono en el suelo y los bosques.

Sabían cómo mantener un ambiente biológicamente sano y diverso y producir alimentos abundantes y nutritivos.
Hacían todo ésto sin usar químicos que desestabilizan el clima, sin usar semillas genéticamente modificadas y monocultivos.

Al acceder a este conocimiento, y al complementarlo con descubrimientos científicos modernos, podemos regenerar nuestros suelos– y transformarlos en el sumidero colectivo de carbono más grande del mundo.
Sólo así podremos regresar a casa y tener una vida digna junto a nuestras comunidades.

Sabemos que hay miles de millones de dólares disponibles para abordar la crisis climática global.

Hacemos un llamado a las personas y gobiernos del Norte Global para liberar esos fondos, la mayoría de los cuales están amarrados en gobiernos corruptos y agencias burocráticas.

Exigimos que se permita que esos fondos fluyan directamente a aquellos que estamos listos para regenerar nuestras tierras, nuestras granjas y nuestras comunidades – para el beneficio presente y para las futuras generaciones.

No estamos pidiendo caridad.Les estamos pidiendo que se hagan responsables de las consecuencias de sus acciones y estilos de vida. Les pedimos que cooperen con nosotros, que trabajemos juntos.

El Norte Global no tiene esperanza alguna de resolver la crisis climática sin abordar la vasta degradación de la tierra en el Sur Global.

Y nosotras(os), millones de migrantes que alguna vez dependimos de la agricultura para obtener nuestros alimentos y sustento, no podemos regresar o quedarnos en casa hasta que nuestros ecosistemas estén lo suficientemente sanos para mantenernos.

Es hora de comprometerse en unacampaña cooperativa a nivel global para regenerar la Tierra, y al hacerlo, regenerar nuestro bienestar social, económico y físico a nivel mundial.

Gracias.

Pedro Mariano Gómez Pérez
Patricia Pérez Gómez
Abraham Gómez Paciencia
Diego López Aguilar

Coalición Indígena de Migrantes de Chiapas

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