La noción de “familia” ha ido cambiando con el tiempo, reconociéndose la existencia de familias en su diversidad, como aquellas compuestas por personas LGBTIQ+, madres o padres solteros, abuelos, abuelas, familias compuestas por padres y madres divorciados, etc. Las familias compuestas por parejas del mismo sexo y sus hijos son reales y deben tener protección y reconocimiento legal en el Perú.
A nivel científico, ningún estudio encuentra diferencias sustanciales entre los hijos de familias homoparentales y los hijos de familias heteroparentales. Decir lo contrario es apelar a creencias y estereotipos de género dañinos que estigmatizan a estas familias. La única diferencia es la discriminación que sufren las familias homoparentales debido a que no son reconocidas legal ni socialmente.
Hablar de un supuesto “orden natural” para reforzar estereotipos de género, dando a entender cómo “debería” comportarse un hombre y una mujer, es sumamente irresponsable y peligroso en un país donde el bullying homofóbico afecta severamente la salud mental de miles de niñas, niños y adolescentes.
El Colegio de Psicólogos CDR-I Lima comete un error al confundir lo que "es" con lo que "debería ser". Usan términos como “natural” o “no natural” basándose en la idea de que la realidad sigue un orden intencional, pero esto no siempre refleja los hechos. Desde una perspectiva científica, algo es natural simplemente porque ya existe, como las parejas del mismo sexo o las familias homoparentales. Como científicos, debemos entender que si algo existe en la realidad es, por definición, natural. Es decir, lo natural es lo que existe, no lo que “debería” existir o ser. La idea de la “familia natural” es una prescripción ideológica, no una realidad fáctica. Las familias son diversas. Esta ideología, negacionista de nuestra complejidad humana y de nuestra diversa capacidad de amar, edita caprichosamente la realidad, perpetúa dolor y discriminación en las personas de la diversidad sexual y de género, y es pseudocientífica. Recomendamos al Colegio familiarizarse con el modelo de estrés de minorías de Ian Meyer.
La identidad de género es un concepto largamente estudiado en psicología y neurociencias. La identidad de género no siempre coincide con el sexo asignado al nacer. Es contradecir el saber científico patologizar identidades trans o no binarias, algo que está demostrado con creces en la literatura científica. Las personas trans y no binarias existen y deben gozar de protección y reconocimiento legal en el Perú.
Rechazamos la ideologización y el fundamentalismo en la psicología y en otras ciencias del comportamiento. La práctica psicológica debe aplicarse primando la evidencia y el saber científico, para prevenir iatrogenias, discriminación y maltrato durante la atención psicológica.
Condenamos toda forma de discriminación contra personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersex y no binarias, ejercidas desde la práctica psicológica, que tienen de base estereotipos, mitos y desinformación.
Alertamos a la ciudadanía que cualquier profesional de la salud mental que suscriba a cualquier práctica que busque cambiar la orientación sexual o identidad de género de las personas LGBTIQ+ está ejerciendo una mala praxis. Estás prácticas (ECOSIEG) son dañinas, no funcionan y pueden tener afectaciones en la salud mental y el proyecto de vida a largo plazo. Las prácticas de conversión son una forma (reconocida por la ONU) de tortura que deben ser prohibidas en el Perú.