Please Sign On: Peoples Challenge to the Finance in Common Summit --End financing of fossil fuels and other harmful projects, Cancel the debt of developing countries,  Defend and protect people and the planet
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We, movements and organizations of people from the Global South, challenge the leaders of the 450 public financial Institutions participating in the first-ever Finance in Common Summit to act decisively and fulfill their mandate to uphold public interests.

Our long and varied experiences with public financial institutions show that many fall very short of this mandate, and in many instances they act in contradiction.

The multiple crises of the COVID-19 pandemic, the global economic recession, and the intensification of climate change are pushing us deeper into unparalleled poverty and precarious existence.  

Public financial institutions  control $2 trillion in public money and therefore, wield enormous power.  This power must be used not only to alleviate people’s sufferings and empower them to live humanely in these times of catastrophes. This power must be used to build a new global order that is truly just, equitable, and gives primacy to the rights of people and the well-being of the planet.

We challenge public financial institutions to begin  with these urgent actions:

1. End public financing of fossil fuels and other harmful projects.

It is simply unacceptable in that in the face of great need for  immediate financing  for  health,  social protection, and economic assistance for communities and people hardest hit by the multiple crises, that public financial institutions continue to finance fossil fuels. Every year, over $77 billion in public funds are being channeled to fossil fuel projects through the financial institutions of  G20 governments. Public development banks have also provided COVID-19 recovery financing to bail out fossil fuel companies. The 2019 United Nations Environment Programme (UNEP) Production Gap report shows that governments worldwide are planning to produce 120% more coal, oil, and gas by 2030 than what is compatible with the 1.5°C warming limit called for by the Paris climate agreement.

Public financing of coal, oil, and gas must end now to pave the way for a rapid reduction in the production and use of fossil fuels. This must be accompanied by significant scaling up of public financing to support the swift and just transition to renewable and democratic energy systems.  
 
Insistence on public financing for fossil fuels will have far-reaching consequences. We only have a narrow window of time to prevent climate change from reaching irreversible catastrophic levels.  And this window is closing fast.

Public financial institutions must also stop funding other projects and promoting policies that are harmful to people and communities and to the environment. These policies and projects include privatization of essential services that violate peoples' rights, including the right to water,  extractive industries that destroy local livelihoods and damage the environment,  so-called development projects that result in land-grabs, deforestation,  displacement of indigenous peoples and other communities, and deepening of the exploitation of women and workers.

2. Cancel the debt of developing countries.

We have struggled staunchly against the long-standing debt problem and its attendant burdens and devastating consequences.

Over $300 billion is spent annually by the Global South for payments of Public External Debt to bilateral, multilateral, and private lenders. This money is needed crucially for public investment on vital healthcare to fight Covid-19, for economic and structural assistance to affected, vulnerable, and marginalized individuals, families, and communities, and to rebuild economies towards more just, equitable, climate resilient, and sustainable systems.

The responses to the debt problem have been severely insufficient and ineffective in the best case, and  on many occasions, counterproductive. We demand much more than "debt relief."  We demand debt justice now.

We reiterate the global Open Letter to all governments and international institutions and lenders signed by more than 560 organizations from 93 countries calling for unconditional cancellation of public external debt payments for at least 4 years by all lenders as an immediate step, and a clear program towards the unconditional cancellation of outstanding debts and comprehensively addressing unsustainable and illegitimate debt.

We also demand that public financial institutions stop using loans as the main financial  instruments in response to the multiple crises. Public development banks have thus far offered zero debt cancellation and instead are lending in the hundreds of billions of dollars for the so-called COVID-19 response measures. It is such a perversion and travesty of justice that our countries will be left with greater debt burdens in the wake of this multiple crises.

Beyond declarations of platitudes, we demand decisive and concrete actions now in response to this state of global emergency.

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La Cumbre de Finanzas en Comun debe estar a favor de terminar la financiación de combustibles fósiles y otros proyectos dañinos, Anulación de deuda para los paises en Desarrollo, y defensa y protección de pueblos y del planeta

Declaración de movimientos del hemisferio Sur y comunidades

Nosotros, los movimientos y organizaciones de pueblos del Hemisferio Sur, desafiamos  a los líderes de las 450 instituciones financieras públicas en la primera Cumbre de Finanzas en Comun , que actuen decididamente y cumplan su mandato de defender los intereses públicos.
 
Nuestras largas y variadas experiencias con las instituciones públicas financieras muestran que muchas se quedan muy corto de cumplir este mandato , y, en muchos casos, de hecho, actuan en contradicción.

Las múltiples crisis de la pandemia Covid 19, la recesión economica global , y la intensificación del cambio climático nos empujan mas hacia una pobreza incomparable y una existencia precaria.

Las instituciones públicas financieras controlan $2 billones en dinero público, entonces,ejercen un enorme poder. Este poder debe ser usado no solo para aliviar los sufrimientos de los pueblos sino para empoderarlos para vivir humanamente en estos tiempos de catástrofe.  Este poder debe usarse para construir un nuevo orden global que es verdaderamente justo, equitativo, y da primacia a los derechos de los pueblos y el bienestar del planeta.

Nosotros desafiamos las instituciones publicas financieras que comiencen con estas acciones urgentes:

1.Terminar o Poner fin a la financiación de combustibles fósiles y otros proyectos dañinos.

Es simplemente inaceptable que ante la gran necesidad de financiación inmediata para la salud, la protección social, y la asistencia económica para las comunidades y las personas más afectadas por la múltiples crisis, que las instituciones públicas financieras sigan financiando los combustibles fósiles.  Todos los años, más de $77 mil millones en fondos públicos están encauzandose a proyectos de combustibles fósiles por las insituciones financieras  de los   Gobiernos del G20.  Los bancos públicos de  desarrollo tambien han proporcionado fondos de recuperación para rescatar las compañias de combustibles fósiles. El Informe obra la Brecha de producción del Programa de las Naciones Unidas (UNEP) para el Medio Ambiente de 2019 muestra que los gobiernos mundiales planean producir 120% mas carbón, petroleo, y gas para 2030, más de lo que es compatible con el  límite de calentamiento de 1.5 grados C , exigido por el acuerdo climático de Paris.

La financiación pública de carbón, petroleo, y gas debe terminar ahora para allanar el camino para una rapida reducción de la produccion y uso de los combustibles fósiles. Esto debe estar acompañado por una ampliación significativa de financiación pública para apoyar una transición rápida y justa a los sistemas energéticos renovables y democráticos.
 
La insistencia en financiación pública para combustibles fósiles tendrán consecuencias de largo alcance . Solo tenemos  una ventana estrecha de tiempo para prevenir el cambio climático de alcanzar niveles catastróficos e irreversibles. Y esta ventana se esta cerrando rápido.
 
Las instituciones financieras públicas deben dejar de financiar otros proyectos y promover politicas perjudiciales para las personas y comunidades y al ambiente. Estas políticas y proyectos incluyen la privatización de servicios esenciales que viola los derechos de los pueblos, incluyendo el derecho al agua, industrias extractivas que destruyen medios de vida locales y dañan el ambiente, los llamados proyectos de desarrollo cuales resultados son la apropiación de tierras,  deforestación, desplazamiento de los pueblos indígenas y otras comunidades, y la profundización de la explotación de mujeres y trabajadores.

2. Anular las deudas de los paises en desarrollo

Hemos luchado incondicionalmente contra el problema de deuda de larga data y sus cargas acompañantes y consecuencias devastadoras.

Anualmente, mas de $300 mil millones se gasta por el Sur Global para pagos de Deudas Publicas Externas a prestamistas privados bilaterales y multilaterales. Este dinero se necesita de manera crucial para la inversion pública en asistencia sanitaria vital para lucha contra Covid 19, para la ayuda económica y estructural, a los individuos, familias y comunidades afectados, vulnerables y marginados, y para reconstruir economías hacia sistemas más justos, equitativos, resistentes al clima y sostenibles.

Las respuestas han sido severamente insuficientes e ineficaces en el major de los casos y, en muchas ocasiones, contraproducentes. Exigimos mucho mas que Alivio de la deuda. Exigimos justicia de la deuda ahora.

Reiteramos la Carta Abierta Global a todos los gobiernos e instituciones internacionales y prestamistas firmada por mas de 560 organizaciones de 93 paises pidiendo la cancelación incondicional de los pagos de la deuda externa pública por al menos 4 anos por todos los prestamistas como un paso inmediato, y un programa claro hacia la cancelación incondicional de deudas pendientes y abordar de manera integral la deuda insostenible e ilegítima.

Tambien exigimos que las instituciones financieras públicas dejen de utilizer préstamos como instrumentos principales financieros en respuesta a ls múltiples crisis. Los bancos públicos de Desarrollo hasta ahora han ofrecido una cancelación de deuda cero y en su lugar, están prestando cientos de miles de millones de dólares para las llamadas medidas de respuesta Covid 19. Es tal perversión y parodia de la justicia que nuestros paises se quedaran con una mayor carga de deuda a raiz de estas multiples crisis.

Mas alla de las declaraciones de tópicos, exigimos acciones decisivas y concretas ahora en respuesta a este estado de emergencia global.

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Sur fond du Covid et des crises : Le défi  relevé par les peuples face au Sommet Finance en Commun

Mettre fin au financement des combustible fossiles et d’autres projets  nuisibles ; Annuler la dette des pays en développement ; Défendre et protéger les peuples et la planète
 
 
Nous, mouvements et associations populaires du Sud mondial, lançons un défi  aux dirigeants des 450 institutions publiques financières participant au tout premier Sommet  Finance en Commun pour qu’ils agissent  de façon décisive  et qu’ils  réalisent  leur mandat qu’est celui de promouvoir l’intérêt public.

En matière des institutions publiques financières, notre expérience longue et riche en enseignements  démontre que beaucoup  sont bien loin de s’acquitter de ce mandat et qu’à maintes reprises elles  agissent de manière contradictoire.

Les multiples crises occasionnées par la pandémie  du COVID-19, la récession économique mondiale, et l’intensification du changement climatique, nous acculent davantage vers  la pauvreté sans précédent et une existence précaire.
 
 
Les institutions publiques financières contrôlent $2 billions en fonds publics et ainsi exercent un pouvoir énorme. Ce pouvoir devrait être employé non seulement pour alléger les souffrances des populations et autonomiser ces dernières pour qu’elles puissent vivre de façon décente en cette période de catastrophes. Ce pouvoir devrait être employé  afin de mettre sur pied un nouvel ordre  mondial, véritablement juste et équitable et qui accorde la primauté aux droits humains et au bien être  de la planète.
 
 
Nous incitons les institutions publiques financières à commencer avec les actions urgentes comme suit :
 
 Mettre fin au financement public des combustibles fossiles et d’autres projets nuisibles.
 
Il est tout simplement inacceptable que -face au grand besoin pour le financement immédiat de les domaines de la  santé, de  la protection sociale et de l’aide économique aux communautés et aux populations  frappées de plein fouet par  les multiples crises-  les institutions publiques financières poursuivent le financement des combustibles fossiles. Chaque année, plus de $77 milliards de fonds publics  sont acheminé vers des projets des combustible fossiles à travers les institutions financières des Gouvernements du G20.Les banques de développement  fournissent  le financement  du redressement suite au COVID-19 afin de renflouer les sociétés chargées des combustibles fossiles. Le rapport de 2019 du Programme des Nations Unies pour l'Environnement sur les écarts de production (PNUE) démontre que les Gouvernements du monde s’apprêtent à produire 120% plus de charbon, de pétrole et de gaz d’ici à 2030 au delà de la limite de réchauffement de  1.5°C  que stipule l’Accord de Paris sur le changement climatique.

Le financement public du charbon, du pétrole et du gaz doit cesser immédiatement afin de faciliter la réduction rapide de la production et de l’emploi des combustibles fossiles .Cela doit être  étayé par la mise à l’échelle significative  du financement public dans le but d’accompagner  la transition  rapide et juste vers les systèmes énergétiques renouvelables et démocratiques.
 
L’insistance sur le financement public des combustibles fossiles débouchera sur des conséquences considérables. Il ne nous reste qu’un créneau étroit  pour empêcher  que le changement climatique n’atteigne un niveau irréversible et catastrophique. Et le créneau se ferme rapidement.

Les institutions financières publiques devront cesser de  financer des projets et de promouvoir  des  politiques néfastes qui nuisent aux peuples, aux communautés et à l’environnement. Ces politiques et projets comprennent la privatisation des prestations essentielles qui violent les droits des populations dont le droit à l’eau, les industries extractives qui détruisent des moyens de subsistance tout en occasionnant des dégâts environnementaux, des soi-disant projets de développement  qui entraînent des expropriations des terres, le déboisement, le déplacement  des peuples autochtones et d’autres communautés ainsi que l’approfondissement des  l’exploitation des  femmes et des travailleurs.
 
Annuler la dette des pays en développement.
 
Nous avons lutte résolument contre le problème de la dette qui sévit depuis longtemps et contre le fardeau qui en découle  ainsi que ses conséquences dévastatrices.
 
Plus de  $300 milliards sont  dépensés chaque année par le Sud mondial pour rembourser la dette extérieure publique  aux créanciers bilatéraux, multilatéraux et privés. Les pays ont besoin de ces fonds de façon cruciale pour les investissements publics vitaux en matière des soins de santé dans la lutte contre le COVID-19, des aides économiques et structurelles en direction des individus, familles et communautés touchées et vulnérables afin de redresser les économies respectives vers des systèmes plus justes, équitables, résistants au changement climatiques et durables.
 
Les ripostes à la question de la dette ont été, au mieux,  insuffisantes et inefficaces  et à maintes reprises  contreproductive. Nous  exigeons plus que ‘l’allègement  de la dette’.Nous exigeons que la justice soit faite dans ce domaine dans les meilleures délais.
 
 
Nous rappelons la   Lettre ouverte  adressée à tous les  Gouvernements  et à toutes les institutions financières et aux créanciers , signée par plus de 560 associations représentant 93 pays et qui lance un appel à tous les pays pour l’annulation inconditionnelle des remboursement des dettes extérieures publiques pour une période d’au moins 4 ans par tous les créanciers comme démarche immédiate  et comme programme clair  vers l’annulation inconditionnelle de toutes les dettes impayées en abordant globalement la dette non viable et illégitime
 
Nous  insistons  en même temps que les institutions publiques financières cessent de se servir de crédits comme instruments financiers principaux face aux multiples crises. A ce stade, les banques publiques de développement  n’ont présenté aucune annulation de la dette, par contre elles prêtent des centaines de milliards de dollars aux prétendues mesures de riposte contre le COVID-19. Avec les perversions et les parodies de justice de ce genre nos pays ne se retrouveront qu’avec des dettes plus importantes à l’issu de ces multiples  crises.
 
 Au delà des déclarations des platitudes, nous exigeons  l’action décisive et concrète  immédiate en guise de riposte à cet état d’urgence mondiale.

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