RECHAZO LA "LEY DE NACIONALIDAD" Y ESTOY DE ACUERDO CON FIRMAR LA CARTA ABIERTA AL GOBIERNO DE ISRAEL.
Esta carta abierta será enviada al Gobierno de Israel, con firmas y enlaces en español, portugués, inglés, hebreo y árabe. Será divulgada en la víspera de Rosh Hashaná, y seguirá recibiendo firmas continuamente hasta el 10 Diciembre 2018, fecha en la que se celebran los 70 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Ese día será nuevamente divulgada en sitios y portales en países de América Latina y en Israel.

POR FAVOR LEER LAS INSTRUCCIONES PARA SUSTENTAR LAS FIRMAS

El formato tiene como objetivo fortalecer el documento al destacar los atributos de cada firma en relación a su país y a su comunidad. Para ello, solicitamos llenar el campo "Firma Calificada" con una frase bien definida - de un máximo de 100 caracteres - y con el contenido en el siguiente orden:

*Nombre completo
*Atributos/Calificación (profesión/actividad/puesto e institución)
*Ciudad
*País

La calificación o atributos de cada firma es libre. Sugerimos algunos ejemplos:

Samuel Nisenberg, periodista Diario de la Nación, Santiago, Chile.
Ruth Aizenfeld, mazkirá Hashomer Hatzair, Costa Rica.
Patricia Goldman Buarque, doutora Psicologia Social, Unicamp, Campinas, Brasil.
Moisés Levy Saban, investigador independiente, Ciudad de México, México.

***************************************** CARTA A FIRMAR ***************************************
CARTA ABIERTA AL GOBIERNO DE ISRAEL:
JUDÍOS LATINOAMERICANOS CONDENAMOS
LA “LEY DE NACIONALIDAD” QUE ATENTA
CONTRA LOS FUNDAMENTOS DEMOCRÁTICOS DE ISRAEL
Y LA INTEGRIDAD DEL PUEBLO JUDÍO.

(ver em português: https://docs.google.com/document/d/1acZL8s5rTCPME6tqqPk-NnPZmTysam735dxljsalpdg/edit?usp=sharing)

Quienes acá firmamos condenamos y repudiamos la Ley Básica: Israel como Estado Nación del Pueblo Judío aprobada el 19 de julio de 2018 en la Knésset con 62 votos a favor, 55 en contra y dos abstenciones.

Nos consterna y preocupa el rumbo que ha tomado el Estado de Israel con la aprobación de leyes discriminatorias y fundamentalistas que lo conducen a la implementación de un sistema político y social no democrático. En sentido estricto, esta Ley es una negación tajante y explícita de los valores humanistas y morales sobre los que se fundó el Estado, lastimando el vínculo de identidad con millones de judíos en el mundo.
En concreto, vemos que la llamada Ley de Nacionalidad:

• Atenta contra los fundamentos democráticos del Estado de Israel establecidos en la Declaración de Independencia de 1948 que señala que “promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes; estará basado en los principios de libertad, justicia y paz, a la luz de las enseñanzas de los profetas de Israel; asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo; garantizará libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura; salvaguardará los Lugares Santos de todas las religiones; y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.”
• Atenta contra la pluralidad, inherente al pueblo judío, pues, aunque la ley no define qué es “ser judío”, los hechos hablan por sí solos. La esfera pública y civil en Israel es regida por las definiciones de una minoría ortodoxa-nacionalista y ultra-conservadora que desconoce la legitimidad del resto de las corrientes judías, sean estas religiosas o no religiosas.
• Atenta contra el principio de igualdad ante la ley, al sentar las bases para la legalización de la discriminación contra no-judíos y también contra judíos que no se incluyan por completo en la línea oficial del Estado.
• Atenta contra la democracia y el ejercicio pleno de la ciudadanía israelí de la población no-judía al exigir su pertenencia al pueblo judío para hacerlo. En este sentido, la nueva ley niega los derechos ciudadanos y la identidad colectiva de distintas minorías que son parte de la sociedad israelí: musulmanes, cristianos, drusos, circasianos, beduinos, entre otras. Las manifestaciones en contra de esta ley en Israel dan cuenta de esta creciente preocupación.
• Atenta contra la diversidad social y cultural en Israel al degradar el status oficial de la lengua árabe, que es la lengua materna para más del 20% de los ciudadanos del Estado de Israel.
• Atenta contra el anhelo de paz entre judíos y palestinos basado en la autodeterminación nacional de ambos pueblos:
o al dar grado constitucional a la colonización judía en Cisjordania, Jerusalén oriental y las alturas del Golán, territorios ocupados desde 1967. La ocupación israelí de los territorios de un futuro Estado palestino es una violación sistemática del Derecho Internacional y uno de los principales obstáculos para la paz. Esta ley abre el camino para una posible anexión de los asentamientos judíos en territorios ocupados, desconociendo los derechos políticos, ciudadanos y nacionales del pueblo palestino; y
o al declarar a la ciudad de Jerusalén como “capital completa y unida” del Estado de Israel, desconociendo los acuerdos internacionales que gobiernos israelíes han firmado para determinar su status final a través de negociaciones con el pueblo palestino.
• Atenta contra la autonomía, dignidad y libertad de conciencia de los judíos que viven en otros países al erigirse el Estado de Israel, de forma paternalista y bajo esta ley discriminatoria, como protector y rector del patrimonio cultural, religioso e histórico de todos los miembros del pueblo judío.

Por lo anterior, esta ley no nos representa ya que lastima el vínculo de millones de judíos en el mundo con Israel. Más aún, normaliza expresiones ultra-nacionalistas y discriminatorias que ponen en riesgo la integridad de judíos y no-judíos en Israel y otras partes del mundo. Israel debe ser un Estado democrático donde todo ciudadano disfrute plenamente de derechos civiles y políticos, sin importar su origen étnico o religioso. Es una ley que pone en entredicho nuestra propia lucha como pueblo para que cada uno de nosotros sea reconocido como ciudadano pleno y libre en cualquier país del mundo.

Quienes firmamos esta carta somos judíos que pertenecemos a una diversidad de sectores en varios países de América Latina e Israel. Somos mujeres y hombres, activistas comunitarios, estudiantes, docentes, investigadores, catedráticos universitarios, empleados, pequeños y medianos empresarios, industriales, profesionales, artistas, intelectuales y trabajadores en los medios de comunicación. Firmamos también instituciones y movimientos judíos. Reconocemos al Estado de Israel como un Estado para el pueblo judío y todos sus ciudadanos.

Todo aquello que es odiado por ti, no lo hagas a tu prójimo, eso es toda la Torá, ahora ve y aprende. Talmud Babilónico, Tratado Shabat 31.1

Agosto de 2018.

FIRMA CALIFICADA: NOMBRE COMPLETO *
PROFESIÓN/ACTIVIDAD/INSTITUCIÓN Y PUESTO (Puede optar por escribir "No Aplica") *
CIUDAD *
PAÍS *
CORREO ELECTRÓNICO *
NÚMERO DE WhatsApp CON CLAVE INTERNACIONAL (OPCIONAL)
Submit
Never submit passwords through Google Forms.
This content is neither created nor endorsed by Google. - Terms of Service - Additional Terms