Solidaridad con las movilizaciones de las Trabajadoras Sexuales en defensa de sus derechos.
Las asociaciones abajo firmantes queremos mostrar nuestra solidaridad y apoyo a las movilizaciones protagonizadas por trabajadoras sexuales de Andalucía para reclamar soluciones y medidas que palien la terrible situación en la que viven.
La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto de forma exponencial las debilidades y fracturas existentes en nuestra sociedad. Son muchos los colectivos a los que la pandemia ha sumido en la pobreza extrema. Es el caso de las personas, en su mayoría mujeres, que ejercen la prostitución. Se trata de un colectivo que parte de una situación de vulneración de derechos en nuestro país, condenado a la clandestinidad y la invisibilidad como consecuencia de la alegalidad, persecución, estigma social y/o por su estado de irregularidad documental.
La vulnerabilidad y negación de derechos de la mayoría de estas mujeres se ha acrecentado durante la pandemia dejándolas en la indigencia, sin poder cubrir necesidades tan básicas como la alimentación, el pago de suministros o un lugar para vivir, a merced de abusos e injusticias ante la imposibilidad de obtener ingresos para subsistir. Condiciones que se agravan para las que mantienen deudas que se acumulan con el paso del tiempo con arrendatarios de viviendas o con quienes las explotan.
Las medidas adoptadas por el gobierno: 1) Plan de Contingencia ante la COVID-19 del Ministerio de Igualdad orientado a mujeres víctimas de trata y a “mujeres en contextos de prostitución en situación de vulnerabilidad” de abril de 2020 y 2) El RD 20/2020 de 29 de mayo que establece el Ingreso Mínimo Vital (IMV); no han llegado a la inmensa mayoría de estas mujeres, muchas de ellas con hijos e hijas a su cargo, tras seis meses del inicio de la pandemia. Medidas que dejan en los márgenes, a las que no pueden acogerse a ellas ya que su diseño no responde a su realidad y circunstancias. Es el caso del requisito de revelar que se ejerce la prostitución para acceder a estas ayudas, obviando las consecuencias y repercusiones que sobre ellas tiene el estigma de puta. Medidas que ni siquiera se han hecho efectivas para las que contaban con los requisitos para solicitarlas.
El reciente cierre de los clubs de alterne, sin ayudas ni alternativas, no hace más que empeorar sus condiciones de existencia. Aunque puede ser una disposición oportuna por el estado actual de la pandemia, deja a estas mujeres en la estacada al no ir acompañada de ninguna medida de protección para quiénes no solo tienen en estos clubes su principal o única fuente de ingresos sino, además, su única residencia.
Nos preocupa la vuelta a los discursos y argumentos de corte higienista para imponer medidas que hunden aún más en la clandestinidad y el estigma a las mujeres que la ejercen. Ya durante los años duros del VIH las mujeres que ejercían la prostitución fueron objeto de políticas de control y vulneraciones de derechos auspiciadas bajo argumentos que las contemplaba como potenciales “agentes de contagio”, años y argumentos que pensábamos ya superados. Como entonces quedó demostrado, las trabajadoras sexuales “no son el problema, sino parte de la solución”. Como el resto de la ciudadanía, las trabajadoras sexuales en clubes deben de contar con los instrumentos necesarios para evitar contagios en el desarrollo de su actividad, y si estos no pueden ser garantizados, arbitrar alternativas sociales, económicas y habitacionales que les permitan vivir en dignidad y con salud.
El tiempo pasa, la incertidumbre, la angustia y la falta de perspectivas están haciendo estragos en un colectivo que ya partía de una posición de vulnerabilidad, lo que hace urgente habilitar medidas y recursos que den respuesta a esta dura realidad.
APOYAMOS sus justas y necesarias reivindicaciones y RECLAMAMOS al gobierno que cumpla con su palabra de no dejar a nadie atrás, reconociendo sus derechos y su situación de vulnerabilidad de modo que puedan acogerse a las políticas públicas que pretenden paliar las secuelas de esta crisis sanitaria, económica y social que tan duramente las está golpeando.
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