Incluyan y Den Prioridad a Los Asentamientos Informales y a Las Comunidades Tradicionales y Privadas de Sus Derechos en Las Decisiones Climáticas Globales
Introducción
En casi todos los países hay personas que viven en asentamientos informales: es una realidad estructural y recurrente de la urbanización. Además de estar marcadas por la inseguridad respecto a la propiedad y el uso de la vivienda, condiciones habitacionales inseguras, alta densidad, falta de agua potable y saneamiento, estas comunidades albergan a las poblaciones más vulnerables a múltiples riesgos sociales y ambientales en gran parte del mundo.
Con esta carta abierta, alzamos nuestras voces como habitantes nacidos y criados en favelas, junto a colectivos, organizaciones, movimientos y aliados de los asentamientos informales, así como de personas que viven en viviendas inadecuadas o en riesgo climático, víctimas del racismo ambiental en todo el mundo. ¡Exigimos que la justicia climática sea el eje central de las discusiones globales!
Los asentamientos informales constituyen la forma de vivienda más común, inmediata y esencial para las poblaciones desplazadas en todo el mundo. Además, en el contexto de la emergencia climática, también se encuentran en las áreas más expuestas a inundaciones, deslizamientos de tierra, sequías, olas de calor e incendios urbanos. A pesar de estas condiciones adversas—causadas principalmente por la negligencia del sector público—los asentamientos informales también se caracterizan por una serie de fortalezas y un potencial que a menudo son pasados por alto. Son comunidades resilientes, que se transforman con flexibilidad ante oportunidades y desafíos, y que, a la vez, generan cultura, fomentan economías solidarias y ayudan a sus habitantes a materializar progresivamente su derecho a la ciudad.
Aunque los asentamientos informales tienen una relevancia esencial, ninguna COP les ha dado un lugar central en las discusiones de una manera que refleje su vital importancia para lograr avances en la mitigación de la crisis climática.
Mientras que las voces de los asentamientos informales sigan estando ausentes del debate climático, estaremos ignorando saberes, prácticas y potenciales esenciales para responder a la crisis. Una cuarta parte de la población mundial no carece de ideas, soluciones, conocimiento ni sabiduría. Al contrario: pese al abandono histórico por parte del sector público, los habitantes de los asentamientos informales son, en esencia, personas resolutivas. Ante la falta de apoyo gubernamental, enfrentan desigualdades estructurales y, en consecuencia, desarrollan políticas públicas desde la práctica cotidiana: dan respuesta directa a sus necesidades mediante redes de solidaridad y propuestas sostenibles alternativas. Quienes observan con atención saben que estas comunidades son espacios donde se construyen soluciones y que son las primeras en reaccionar solidariamente, como ocurre en los rescates durante fenómenos climáticos extremos. Y sus respuestas están organizadas, con acciones preventivas que despliegan lo mejor que pueden, sin importar lo difíciles que sean las circunstancias. Estas comunidades no son simplemente vulnerables: son clave para resolver la crisis climática. Las soluciones y la justicia climática sólo serán posibles con su participación activa, reconocimiento y liderazgo.
Reivindicaciones
Desde esta perspectiva, las organizaciones y las personas abajo firmantes de diversas comunidades y aliados de todo el mundo, instan a los líderes nacionales, regionales, municipales y los representantes del sector empresarial a:
- Den prioridad a los asentamientos más vulnerables de sus países en las decisiones sobre el clima y reconozcan que cuidar de los más vulnerables es cuidar de todos. Esto implica garantizar que las diferentes voces de estos territorios participen en la toma de decisiones—en especial las de las distintas comunidades que existen en los asentamientos, las mujeres y las matriarcas, los jóvenes y los ancianos, los grupos étnicos con menor presencia en los ámbitos de poder y decisión, entre otros. Las soluciones climáticas para los asentamientos informales solo pueden construirse junto con sus habitantes: los planes municipales de acción climática deben elaborarse con la participación plena de las comunidades. Las asambleas ciudadanas deben establecerse con atención y contar con apoyo constante. Una vez en marcha, las administraciones públicas en las que se integren deben cumplir con las decisiones que estas adopten e incorporarlas en la gobernanza climática de sus ciudades.
- Inviertan a nivel local de formas que promuevan y valoren a la población del territorio, sus saberes ancestrales y comunitarios, y su sentido de pertenencia—incluidos sus vínculos con la tierra y la naturaleza—orientando las inversiones a los más vulnerables. Esto incluye mercados comunitarios, educación ambiental y climática de base, soluciones y tecnologías sociales descentralizadas que reconozcan el valor de las iniciativas creadas, adaptadas e implementadas por la propia comunidad. Al reorientar las inversiones para que fortalezcan la capacidad de todas las personas de satisfacer sus necesidades de forma respetuosa con los sistemas naturales—en lugar de apostar por falsas soluciones que fomentan una planificación centralizada y políticas verticales—será posible ampliar procesos efectivos de manera saludable, equitativa y emancipadora, mediante la distribución el ejercicio colectivo del poder. Esto requiere aprender de la naturaleza: los ecosistemas descentralizados son más resilientes. Basta con mirar a las favelas de Río para encontrar soluciones ejemplares que se corresponden con cada uno de los ODS, entre ellas: techos verdes para reducir el calor, jardines verticales, cooperativas de energía solar comunitarias, centros juveniles, patios productivos con cultivo de alimentos, hierbas medicinales y animales pequeños, agricultura urbana y periurbana, sistemas agroforestales, soluciones comunitarias para el saneamiento ambiental, museos comunitarios, círculos intergeneracionales de memoria, cultivo de plantas medicinales, comunidades pensadas para los peatones y fideicomisos comunitarios de tierras para la regularización territorial.
- Los fondos climáticos deben priorizar las Soluciones Basadas en la Naturaleza y promover las energías renovables en los asentamientos informales. Tras los desastres climáticos, estas áreas deben ser compensadas e incluidas en el Fondo para Responder a Pérdidas y Daños (FRLD). En cuanto a los créditos de carbono, debe considerarse invertir estos recursos en proyectos desarrollados por las comunidades en sus propios territorios.
- Garanticen que los asentamientos y las comunidades consolidados—aquellos que han forjado una historia compartida, una identidad común y un vínculo profundo los unos con los otros y con la tierra que habitan—que desean permanecer en sus territorios, puedan hacerlo de forma segura y con acceso a servicios de calidad. Esto incluye, en particular: agua potable; saneamiento—que va más allá del alcantarillado tratado e incluye también la limpieza de afluentes, el drenaje, la recolección de residuos (junto con educación ambiental) y el reciclaje comunitario); medidas de contención de riesgos basadas en la naturaleza; orientación técnica y materiales para la construcción segura de viviendas; alimentos nutritivos que promuevan la soberanía alimentaria; centros de salud integrales (que también aborden la ansiedad climática); escuelas con sólidos proyectos y programas ambientales y climáticos de base; transporte público; reforestación y mitigación de islas de calor; soluciones comunitarias de energía solar; espacios intergeneracionales para responder a necesidades colectivas (como encuentros, huertos o eventos culturales); y seguridad en la tenencia de la tierra, que puede o no lograrse mediante la propiedad privada individual.
- Comprométanse con que, en los asentamientos donde las comunidades deseen ser reasentadas, estas personas puedan acceder a una vivienda segura y adecuada—entendida como aquella que ofrece seguridad, acceso a servicios, asequibilidad, habitabilidad, accesibilidad, buena ubicación y adecuación cultural. Que dichas viviendas estén cerca de oportunidades económicas pertinentes y que cuenten con los mismos servicios de calidad y derechos mencionados en el punto 4 anterior. Los gobiernos deben planificar la disponibilidad de tierras en lugares razonablemente accesibles para el reasentamiento de comunidades afectadas por fenómenos climáticos extremos, así como destinar recursos financieros provenientes de los fondos climáticos que permitan reconstruir las condiciones de vida y la habitabilidad de estas comunidades.
- Inviertan en las comunidades rurales, indígenas, quilombolas (en Brasil), pesqueras y otras comunidades tradicionales, de formas que respeten y valoren su saberes, costumbres, conocimientos y su vínculo con la tierra y el medio ambiente. Reconozcan y valoren ese lazo de manera que genere un auténtico orgullo y que permita que estas comunidades puedan permanecer en sus territorios, cuidando sus tierras, culturas, tradiciones y economías.
Conclusión
Todos saldremos beneficiados al trabajar juntos de esta manera. Las soluciones climáticas deben surgir de la primera línea: de las comunidades locales que han venido impulsando estrategias desarrolladas por ellos mismos. Estas soluciones requieren la participación efectiva y la integración de todos los seres humanos.
Hace apenas cinco años vivimos juntos una pandemia global. Los asentamientos informales fueron entonces—como lo son ahora ante la crisis climática—los más afectados. La pandemia de la COVID-19 dejó claro que estamos todos interconectados. Nos mostró que lo que ocurre en cualquier parte del mundo nos afecta a todos. También vimos con claridad que somos tan fuertes como nuestras poblaciones más vulnerables, y que las comunidades unidas por la solidaridad y con viviendas dignas y estables son esenciales.
La emergencia climática dará lugar a desplazamientos masivos—tanto migraciones como inmovilidades forzadas—a un nivel nunca antes visto en el mundo. Estas son violencias contra la dignidad humana.
No se debe tomar ninguna decisión sobre el clima sin incluir a quienes más sufren sus impactos y las soluciones que ellos mismos desarollan.
La crisis climática que vivimos fue causada por el mismo sistema dominante, centralizado y jerárquico que actualmente rige las decisiones climáticas. No obstante, la solución a esta crisis debe involucrar a todas las personas. Todas y todos formamos parte de la solución en esta nueva etapa que atraviesa el mundo. Dados los impactos reales del cambio climático en nuestras comunidades, exigimos justicia climática y económica a quienes toman las decisiones. ¡Nada sobre nosotros sin nosotros! No hay futuro sin que las favelas y las poblaciones privadas de sus derechos estén incluidas y priorizadas en la toma de las decisiones climáticas.