Carta de Montevideo

Montevideo, 20 de julio de 2015.


Esta edición 2015 de las JIAI persigue como objetivo fundamental el debate académico en torno a la delicada temática respecto al acceso a la información y su relación directa con los diversos documentos producidos durante los períodos de totalitarismos en América Latina, y en consecuencia, vinculada a las graves violaciones de los derechos humanos en el pasado reciente.

Esta ocasión nos invita a la reflexión erudita, momento en que los profesionales de las áreas del conocimiento relacionadas con estos dos grandes temas - el acceso a la información y los derechos humanos - dialogan, debaten y comparten sus experiencias desde sus distintas perspectivas.

Los distintos profesionales, en todas sus especialidades poseen una gran responsabilidad: el manejo de la información, y la aplicación de la normativa vigente en materia de acceso a la información, de protección de los datos personales, de organización de la información, en todos sus aspectos.

Se abordará la investigación documental, los archivos y las estrategias de recuperación de la información como una manera de restituir la dignidad humana de este tiempo pretérito reciente.

La dignidad es un valor inherente a todo ser humano, que no termina por una decisión de otro ser humano. Y existen dos elementos básicos que la sostienen, la libertad y la igualdad, ambos alcanzados por el nacimiento sin importar cualquier circunstancia, sea esta favorable o desfavorable.

Dicha libertad es intrínseca y hace que una persona pueda pensar y tener conciencia real del mundo que lo rodea, más allá de las influencias naturales, socioeconómicas y políticas. Es un don inalienable del ser humano, simplemente por ser tal.

La igualdad es el otro elemento de la dignidad que cada ser humano posee por el solo hecho de ser concebido. La igualdad de vivir, de desarrollarse interiormente, de poder pensar con libertad, y de conocer qué es lo bueno o lo malo.

Por tanto, estos dos elementos sustentan el fundamento básico de existencia de una persona.

Hablar de derechos humanos, precisa necesariamente profundizar en la significancia que presentan estos conceptos. Derechos que poseemos todas las personas - todos los seres humanos - y que se deben de respetar por todas las personas: derecho a la vida, y a una vida digna, a la libertad de pensamiento, de opciones, de opiniones.

Asistimos a un momento crucial, donde se reivindica la vigencia del respeto a los derechos humanos. El restablecer los derechos que han sido vulnerados en los distintos períodos de terrorismo de Estado en los países de la región, y el reencuentro con las dignidades desaparecidas.

Para ello, se deben garantizar los derechos de verdad y justicia, teniendo como requisitos claves la organización, recuperación y accesibilidad a la información vinculada con los actos atentatorios de los derechos humanos (hechos de desapariciones forzadas, de secuestros de niños, de asesinatos políticos, de torturas, en fin, de vulneración de dignidades humanas).

Observamos el deseo de llegar a la verdad, a la búsqueda incesante por alcanzar la verdad toda. Por tanto, el derecho a saber, implica la necesidad de preservar la información, los documentos, los archivos.

Los distintos especialistas son conscientes de que la ética, la verdad y la justicia no pueden ni deben separarse.

Quienes trabajan con los archivos han de abogar por identificar, preservar, organizar, divulgar y hacer accesibles los archivos, ya que en una sociedad democrática, los archivos están al servicio de la propia sociedad que lo creó. Y en este sentido, el fortalecer las políticas de acceso a la información pública, de protección del derecho a la memoria y a la verdad, es primordial.

Podemos concluir, destacando que para reencontrarse, primero hay que encontrar. Encontrar esa verdad toda, no solo la posible. Encontrar los caminos de acceso a la información que lleven realmente a la justicia.

Por tanto, la búsqueda de la verdad y de la justicia está vigente y continúa.

Firmado: Prof. Fabián Hernández Muñiz (UdelaR - Uruguay); Profa. Liliana Gargiulo Silvariño (UdelaR - Uruguay); Prof. André Porto Ancona Lopez (UnB - Brasil)

    Yo coincido con las ideas de la Carta de Montevideo y formalizo mi concordancia acá:

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