El pasado 30 de enero falleció Concha Barquero Artés, cineasta, investigadora, profesora de Universidad, gestora cultural, amiga, vecina y persona ejemplar a la que despedimos en el cementerio de nuestro pueblo, que no es otro que La Cala del Moral. Nos dejó a los 50 años de edad recién cumplidos, tras agravarse de golpe y sin posibilidad de reacción una enfermedad con la que llevaba lidiando los últimos meses. Estaba en el mejor momento de su vida.
Hay personas que al irse nos dejan como un trapo vacío. Concha es una de esas personas que han dejado una huella indeleble a su alrededor tanto como ser humano como profesional. En todos los ámbitos a los que dedicó su pasión y conocimiento, Concha destacó sobremanera: como profesora, como documentalista, como gestora cultural y programadora y como cineasta y creadora. Como cineasta, siempre formando tándem con su pareja y compañero, en trabajo, en vida, en cine, en bondad, en corazón y compromiso, Alejandro Alvarado, ha obtenido numerosos premios, distinciones y reconocimientos nacionales e internacionales. Pero quizás la característica que mejor define el espíritu de sus trabajos y su trayectoria vital fue la de visibilizar a las personas invisibles sin reclamar ella la atención personal tan propia de nuestros tiempos.