INSTRUMENTO DE SOCIALIZACIÓN Y CONSULTADEL PROYECTO GLOBAL PASTORAL HACIA EL 2031-2033, “MIRAR LEJOS, OCUPÁNDONOS DE NUESTROS DESAFÍOS ACTUALES, INSPIRADOS EN JESUCRISTO NUESTRO REDENTOR Y SANTA MARÍA DE GUADALUPE”.CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO. 2 DE SEPTIEMBRE DEL 2017.
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Estado eclesial
En la última reunión de Consejo Permanente de la CEM, del pasado 20 de junio, se solicitó al Equipo Coordinador del Proyecto Global Pastoral Hacia el 2031-2033, motivar a los Obispos para utilizar bien y oportunamente el Instrumento de Socialización y Verificación, que nos proporcionará el equipo, con el fin de iniciar un camino de socialización para la participación en este proyecto de los grupos apostólicos, vida consagrada, organismos, y después de consultar, se vuelva este ejercicio para trabajarse en la próxima Asamblea. Pregunta 1.a ¿Lo anterior define adecuadamente lo que pretendemos con el PGP? Señala en la escala el valor que responde a tu apreciación.
Definición no adecuada
Definición óptima
Pregunta 1.b ¿Cuál elemento agregarías o modificarías a la definición del PGP31-33
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Pregunta 2 ¿Cuál es tu sentir frente a este propósito de la CEM? Escribe un sentimiento, lo más claro y conciso posible.
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¿Qué pretende el PGP? 2. Propiciar la conversión pastoral tan anhelada, que brote de la convicción personal del Obispo y que se proyecte en su ministerio episcopal, manifestándose en el ámbito colegial inmediato de la Provincia Eclesiástica, con la ayuda de un discernimiento evangélico y la renovación continua del compromiso pastoral, para que respondamos adecuadamente a los desafíos de la Nueva Evangelización, que constantemente nos interpelan como Pueblo de Dios. Pregunta 3 ¿Este objetivo responde a tu anhelo de servicio en la Iglesia y a las necesidades de su pueblo?
Pregunta 4a ¿Qué suprimirías, añadirías o modificarías de este objetivo?
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Pregunta 4b ¿Cuáles resistencias puedes visualizar en el desarrollo de este objetivo?
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c) Características del PGP 3. Acoger dócilmente el fuego del Espíritu que nos mueve a dar cauce a nuevos ideales y sueños pastorales, motivados e inspirados en el Misterio de la Redención de Nuestro Señor Jesucristo, así como en el Acontecimiento Guadalupano, hechos que celebraremos en 2033 y 2031, sus correspondientes 2,000 y 500 años. 4. Suscitar un proceso de conversión pastoral, a través de una mayor colegialidad y la decisión de recorrer un verdadero camino sinodal. Somos conscientes que hemos sido llamados a ejercer nuestro ministerio episcopal de manera colegiada, asumiendo que cada uno de nosotros es responsable de una comunidad concreta, sin embargo, todos juntos somos corresponsables de suscitar condiciones generales que nos permitan una mejor evangelización para todos los seres humanos. Es por ello, que debemos buscar integrar a todos y encontrar la propia manera de hacerlos participar en la comunidad eclesial (AL 297). Queremos, también, seguir respondiendo a las exigencias del Concilio Vaticano II, promoviendo una Iglesia sinodal, es decir, aquella que desarrolla la espiritualidad de la escucha “en la cual cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, colegio episcopal, obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad (Jn. 14, 17), para conocer lo que Él dice a la Iglesia (Ap. 2, 7)” .5. Renovar con valentía, nuestro profetismo evangélico, para encarnar la experiencia de la misericordia, la comunión y la solidaridad en las múltiples realidades sociales que estamos llamados a transformar en nuestro País. Sabemos que la realidad es cada vez más compleja y desafiante, por ello deseamos mejorar y redoblar nuestra capacidad de encuentro y diálogo, con creyentes y no creyentes. 6. Responder también al llamado concreto que el Santo Padre Francisco nos hizo a los Obispos de México en la Catedral Metropolitana el 13 de febrero del 2016, para impulsar “un serio y cualificado proyecto pastoral”, capaz de ir más allá de coyunturas y/o criterios funcionales, meramente circunstanciales. 7. Es inspirador y programático. Establecerá las bases de un camino pastoral con un conjunto de etapas, que diseñe y promueva un mejor servicio, con relación a las responsabilidades de la CEM, que son iluminar, orientar y animar creativamente la acción pastoral de las provincias eclesiásticas, de las comisiones y dimensiones del Episcopado, así como de la expresión de los órganos representativos de la CEM, con un espíritu de solidaridad, transversalidad e interlocución. Pregunta 5 ¿Qué tanto responden estas características al compromiso que queremos realizar como Iglesia en comunión?
Respuesta mínima
Respuesta óptima
Pregunta 6 ¿Cuál otra característica añadirías al PGP31-33?
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II. APARTADOS DEL PGP. 8. Los Obispos de México queremos impulsar con todas nuestras fuerzas la evangelización, a través de la misión permanente, y así responder concretamente a los desafíos que nos presenta la sociedad y el mundo de hoy. No seremos capaces de emprender una Nueva Evangelización si no ejercemos nuestro ministerio en una conversión pastoral que implica un continuo escuchar, encontrándonos, dialogando, discerniendo y comprometiéndonos, especialmente frente a los clamores más fuertes de nuestro Pueblo. 9. El PGP llevará a cabo un detenido análisis de la realidad y la iluminará con la ayuda del Evangelio, el Magisterio y las ciencias humanas, planteando desafíos y acciones para llegar a ser una Iglesia en salida, servicial y misericordiosa. Pretendemos afinar los criterios con los cuales programaremos las acciones para cumplir con nuestra misión. También queremos encontrar alternativas de respuesta a aquellos desafíos de los cuales tenemos certezas y que durante mucho tiempo nos han venido interpelando en el marco de nuestro ejercicio episcopal. 10. En seguida sintetizaremos y presentaremos los contenidos, que surgieron de nuestras tres últimas Asambleas Generales, en los siguientes apartados: Parte 1 (VER) 11. A través del PGP impulsaremos un sereno, amplio, permanente y ordenado discernimiento de la realidad, de manera conjunta con los agentes de pastoral, así como con la sociedad. Lo realizaremos con la ayuda de especialistas en el campo teológico y las ciencias sociales, reconociéndola y sintiéndola, dejándonos desafiar y cuestionar por los signos de los tiempos y la cuestión social. La Iglesia y la sociedad comparten una misma corresponsabilidad frente a realidades diferenciadas, con tareas propias. 12. Implica también una revisión crítica de nuestra vida interna, estructuras, procesos, circunstancias, dones, desafíos, para descubrir las alegrías y tristezas, encaminarnos, individual y comunitariamente a un análisis que nos disponga a juzgarlas evangélicamente, así como a vislumbrar alternativas para transformarlas. Esto supondrá un morir a muchas prácticas y costumbres vacías de contenido y sentido, redoblando nuestra fidelidad y entrega en Cristo, para retomar y renovar nuestra vida en el flujo del Espíritu de la misericordia, de la comunión y la misión. 13. Con este esfuerzo podremos ubicar las realidades que integraremos en un análisis amplio y sinodal, mismo que será enriquecido y acotado, continuamente, desde los procesos concretos de las Provincias Eclesiásticas y las Comisiones de Pastoral.. Nos parece fundamental señalar las siguientes realidades: a) Realidades generales cuyos efectos padecemos todos: 14. En este Cambio de Época, que involucra luces y sombras, nos encontramos ante actitudes de negación, indiferencia y una falta de identidad que nos conduce a la deshumanización y a la despersonalización. Lo anterior se manifiesta claramente en nuestras relaciones humanas, caracterizadas por un cierto individualismo, materialismo e instrumentalización, en donde el ser humano se llega a reducir a un simple recurso, a una función, a una oportunidad. 15. El relativismo ha alterado nuestros referentes fundamentales de la verdad y el bien, en distintos y muy variados campos, entre otros, la bioética, la economía, el uso de los recursos naturales, el político, lo social e incluso el religioso. Padecemos los efectos de una corrupción lacerante que destruye el sentido de la vida y el tejido humano básico de toda relación humana, añadiéndose a lo anterior, los efectos de una ideología de género. El secularismo y la multiculturalidad, cobijados con el relativismo, están destruyendo la cultura del diálogo y el encuentro. Nos impulsan a ser orgullosos, a descartar a los otros y su visión de la vida, promoviendo una tiranía de las ideas y un desencuentro permanente y absoluto.16. Es notorio el rompimiento de la estructura familiar debido a presiones económicas, así como la incorporación de modelos de vida que están vinculados a la búsqueda del placer, la comodidad, el confort y la lógica del menor esfuerzo. No nos hemos preparado para el avance de un urbanismo que ha reconfigurado nuestra geografía nacional, aumentando los grupos vulnerables por la desintegración de nuestras comunidades originarias y por la proliferación de mayores cinturones de miseria en inabarcables zonas metropolitanas.17. Una de las raíces de gran parte de los problemas sociales que enfrentamos se encuentra en la desigualdad económica, que tiene su punto de origen en un sistema neoliberal, que aunado al perverso escenario del fenómeno de la corrupción, genera consecuencias terribles. Son importantes los esfuerzos de algunos sectores gubernamentales, productivos, eclesiales y empresariales que insisten en una responsabilidad social del capital, en el fortalecimiento del Estado de Derecho, así como de una búsqueda por establecer mecanismos de transparencia, auto-regulación y acceso a la información, en el ejercicio de una democracia participativa.18. La injusta distribución de la riqueza ha obstaculizado las oportunidades de los jóvenes por acceder a un estudio de calidad y de un trabajo justamente remunerado. Muchas personas adultas sólo encuentran oportunidades de trabajo en la economía informal, incorporándose a jornadas con horarios parciales, mal pagados, precarios e inseguros. Esta desigualdad también es causa de una deficiente satisfacción de las necesidades básicas de un gran porcentaje de los habitantes de nuestro territorio nacional: alimentación, vivienda, transporte, vestido, etc. La precariedad económica, la desorganización social, entre otros muchos factores, no nos permiten elevar, significativamente, la calidad educativa, ni eliminar por completo el grave problema del analfabetismo. 19. El panorama social se ha ido ensombreciendo paulatinamente por la violencia, el narcotráfico y el crimen organizado. Al romper con el tejido social se promueven condiciones de inestabilidad, mayor polarización social, así como un cada vez más intenso ambiente de desconfianza e inseguridad. Los efectos son conocidos y padecidos en todo el territorio nacional: los homicidios, los secuestros, las desapariciones y las extorsiones, continúan siendo una realidad en toda nuestra geografía. Este es un problema complejo que compromete toda la vida humana, promoviendo un modus vivendi marcado por una cultura de la muerte. El sentido de la vida, de la familia, del trabajo, de la sociedad, de la empresa, de la solidaridad e incluso el religioso, se distorsionan en una realidad de abuso, mentira y destrucción.20. Este escenario ha favorecido la migración, misma que se ha agudizado en los últimos años a causa del aumento de la violencia en nuestro territorio. Con vergüenza admitimos que en nuestra Nación no existe un verdadero control ni registro sobre el número de los desaparecidos y que en este escenario hemos dejado ver, desde el ámbito de la procuración de justicia, opacidad, incompetencia e impunidad. A lo anterior, se suma una actitud de lejanía y de indiferencia, incluyendo a nuestra propia Iglesia, ante la memoria de los que no han regresado y también frente a aquellos que viven procesos interminables de duelo.21. En el ámbito educativo escolar todavía no tenemos una educación integral y de calidad. Se ha avanzado en estos últimos años, sin embargo, seguimos arrastrando las secuelas de otros tiempos políticos y problemas sindicales. La Reforma Educativa no ha resuelto, principalmente, los desafíos educativos, sino que está atorada en asuntos administrativos y laborales, sin integrar la participación real de padres de familia, los maestros y la sociedad, en los temas fundamentales. No podemos aceptar que el gobierno margine a la sociedad, y menos a los padres de familia, primeros responsables de la educación de los niños y jóvenes. Valoramos el esfuerzo de muchas congregaciones religiosas e iniciativas escolares diversas que requieren ser verdaderamente promovidas y apoyadas, más que fiscalizadas y sancionadas por mínimos detalles de gestión administrativa. Nos duele el rezago en la calidad educativa, principalmente en zonas habitadas por nuestros núcleos poblacionales de campesinos y de indígenas. Es muy importante, por otro lado, la atención y la promoción de una política pública clara, en relación a las normales y a la educación superior. 22. En la esfera de la vida política-partidista, no podemos cerrar los ojos ante el desaliento de muchos ciudadanos frente a estas estructuras que deberían promover en todo momento el bien común. Lamentamos que estemos lejos de estos organismos públicos que han perdido el sentido de servicio y de responsabilidad social. Lo más grave, es que no somos capaces de organizarnos y coordinarnos para responder frente al extravío de ideales y referentes de bien y de verdad. Por otro lado, percibimos una sumisión de las políticas públicas ante modelos de ciertos organismos internacionales, sobre todo en temas vinculados con el matrimonio, la vida y la familia. 23. Con relación a los temas de salud, nos angustia identificar que estamos frente a un conjunto de enfermedades epidémicas, resultado de un estilo de vida que no tiene a la persona en el centro y ha modificado nuestros hábitos alimenticios, de convivencia y el descuido de nuestro cuerpo alejándonos del deporte y la vida interior. Respecto a la seguridad social, nos preocupa que el sistema colapse ante el aumento de ciertos padecimientos emergentes. Notamos, por otra parte, el incremento de otras patologías, como el alcoholismo y la creciente demanda de narcóticos. También ha aumentado el cuadro de enfermedades de índole nerviosa y el espectro del suicidio por desgracia ha ido a la alza en nuestras comunidades. Somos testigos de la implementación de políticas y prácticas de anticoncepción y pro-abortivas en algunas regiones y centros de salud.24. Hacemos un «mea culpa» ante nuestros pueblos originarios, así como con las personas y comunidades afrodescendientes que habitan en nuestro País. En el escenario de la cultura globalizada se ha afectado su universo, menospreciándolas. Hemos permitido una depredación de su bagaje cultural, de su patrimonio histórico y la explotación de los recursos naturales. Es necesario incorporar muchas de sus costumbres y valores. 25. No podemos dejar de mencionar la situación injusta y precaria a la que han sido sometidas muchas mujeres, incluso dentro de la misma familia. Nos preocupan los cuadros de violencia intrafamiliar en el marco social. Reconocemos la urgencia de ser autocríticos en este tema. 26. Por último, somos conscientes y nos abruma nuestra irresponsabilidad y la voracidad con la que hemos explotado nuestro entorno natural provocando la pérdida de biodiversidad, la contaminación de nuestras aguas, aire y suelo, con los efectos de la deforestación, así como las consecuencias del cambio climático que afecta la vida en su conjunto. 27. Toda esta realidad histórica nos interpela a redoblar nuestro servicio pastoral. Cada sufrimiento, cada situación de injusticia son una llamada de atención, pues muestran el gran desafío de evangelizar muchas realidades temporales que no corresponden a los valores de la generosidad, el sentido y la promoción de la vida en plenitud. Pregunta 7 ¿Qué añadirías o quitarías a esta descripción global de la realidad diocesana, provincial, nacional, lationamericana y mundial?
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Pregunta 8. De esta realidad ¿Cuáles son las cinco realidades más desafiantes para tu provincia eclesiástica?
Elige sólo cinco opciones
b) Realidades de la Iglesia Católica en México, en particular: 28. Sabemos que somos una Nación bendecida, por el gran patrimonio de bienes naturales y espirituales que se nos han dado, y por ello deseamos ser corresponsables en su cuidado, impulso y preservación. Por ello, queremos seguir ahondando en el misterio de Pueblo de Dios, lo que implica partir de un continuo reencontrarnos en los acontecimientos divinos portadores siempre de verdad para todos los tiempos. 29. Especialmente, intuimos que sigue siendo el encuentro y diálogo de Santa María con el indígena Juan Diego, una fuente de luz y de gracia. “El lenguaje utilizado en el encuentro del Tepeyac, como vehículo de inculturación del Evangelio, constituyó un itinerario espiritual, al conjugar palabras y gestos, acción y contemplación, imágenes y símbolos. Todos estos elementos enriquecieron la capacidad de esta cultura sobre la experiencia de Dios facilitando la aceptación gozosa del mensaje salvador. Se actualizó así… esa novedad propia del Evangelio que reconcilia y crea la comunión, que dignifica a la mujer, que convierte al macehual en hijo y a todos nos hace hermanos” . 30. Valoramos experiencias nuevas en algunas provincias y diócesis, con el deseo de ser una Iglesia ministerial y misionera. También la gran aportación de la vida consagrada y del trabajo de muchos laicos comprometidos. Nos edifica el testimonio de muchos agentes de pastoral en toda la geografía nacional, incluyendo la de muchos obispos eméritos y en funciones, así como de presbíteros, diáconos, religiosos, laicos, que en la vida cotidiana de la Iglesia, en sus parroquias, comunidades e instituciones, siguen sirviendo con decidida entrega y generosidad.31. Apreciamos los esfuerzos de muchos agentes de pastoral, para ser una Iglesia más integrada, en relación a los ministerios y carismas, así como en comunión con las parroquias, las curias de pastoral y en las diócesis. La vida consagrada, el diaconado permanente, la participación de los laicos y la inclusión de los grupos, movimientos y asociaciones laicales en la vida eclesial, son una realidad, signo de esperanza, que debemos seguir incentivando e integrando. 32. Sin embargo, reconocemos que en nuestro modo de ser pastores, y ministros del Evangelio, en algunos momentos parecemos más jueces, dueños o líderes de una estructura humana, que agentes dóciles al Proyecto del Reino de Dios. En general, somos una Iglesia que no está respondiendo frente a las exigencias de este mundo. Seguimos estancados en prácticas religiosas positivas y de gran tradición, que no hemos sabido adecuar a las inquietudes de las nuevas generaciones para enriquecerlas y desarrollarlas. Tampoco hemos sido creativos para servir en las realidades temporales, complejas y globales, que se manifiestan en toda la vida humana contemporánea (el mundo de la tecnología, la migración, las nuevas actividades económicas, la sociedad civil, entre otras). Muchos son los ámbitos que esperan nuestro aliento, palabra y testimonio. 33. Nos llena de tristeza reconocer que no hemos sido capaces de ofrecer el Evangelio a muchos hombres y mujeres que viven sin referentes, sin capacidad de trascendencia y relación. Nuestra cultura mexicana ya no tiene una raíz cristiana. Ésta, ha sido modificada por ideologías vinculadas al mercado, al hedonismo, a lo meramente histórico y material. Hoy, nuestra vida eclesial carece de fuerza, de testimonio, de una expresión viva de solidaridad. La grandeza y misericordia de Dios, las hemos reducido a “bagaje, a elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad” . 34. Somos conscientes, desde hace algunos años que, “a todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” . Sin embargo no hemos promovido creativamente este encuentro, esta experiencia viva de fe, que va más allá de lo institucional, lo orgánico, lo burocrático, lo meramente pastoral. Nos duele que nuestro mayor déficit esté en lo más propio, es decir, en no abrir caminos de vida espiritual que nos permitan ahondar y experimentar cotidianamente la presencia de Dios entre nosotros. Al no enseñar a orar, a vivir en un continuo acontecimiento de Dios, nos quedamos ahogados en nuestros pensamientos o afectos, en nuestras propias acciones, planes o estrategias, en nuestra conciencia aislada o autorreferenciada . Muchos católicos se avergüenzan, pues como pastores no les hemos ayudado a dar sentido a su existencia, en esta realidad concreta e histórica. Vivimos un eclipsamiento de nuestra propia alma, pues no tenemos experiencia de Dios, sino solo de la mente y el cuerpo. 35. Nos entristece reconocer que como Pastores estamos siendo los primeros en fallar a la comunión, especialmente en la colegialidad entre nosotros como obispos. No podemos encerrarnos en nuestras jurisdicciones territoriales. Muchas de nuestras deficiencias pastorales, estructurales, como Iglesia que sirve a esta Nación Mexicana, se encuentran en esta problemática cierta. Desde la Lumen Gentium tenemos este desafío: Cada obispo está a la cabeza de la Iglesia particular a él encomendada, como porción del Pueblo de Dios, en el que se refleja la Iglesia universal, “como miembro del colegio episcopal, y legítimo sucesor de los Apóstoles, cada uno tiene el deber, por voluntad y mandato de Cristo, de preocuparse de toda la Iglesia. Aunque esto no se realiza por un acto de jurisdicción, contribuye, sin embargo, mucho al progreso de la Iglesia universal”(No. 23). 36. Nos falta promover más, la solidaridad inter-episcopal, ya que su ausencia favorece el que tengamos periferias eclesiales en nuestra Patria, y no nos permite reconocer las grandes diferencias humanas, pastorales y materiales entre provincias y diócesis. 37. Nuestro desafío es, no quedarnos como diócesis que aún no se ubican en el Cambio de Época y permanecen como instituciones ancladas en el pasado, siendo poco dialogantes con el mundo actual. Especialmente, en el ámbito de los adolescentes y jóvenes, así como la ausencia creciente en nuestra vida eclesial, de la relación y vinculación con quienes toman las decisiones políticas, económicas y culturales. 38. Lamentamos que en muchas Iglesias locales falten proyectos diocesanos de renovación que generen una pastoral integral, de comunión y misionera. Todavía existen algunos obispos y presbíteros que, enfocados sólo en la función cultual de su ministerio, olvidan su labor docente y la vivencia de la dimensión social de la fe. Falta una formación cualificada e integral de los ministros y agentes laicos para incentivar su servicio al mundo, en el diálogo fe y razón. Todavía no se ha asumido plenamente la eclesiología del Vaticano II, y no han faltado tentaciones de volver a esquemas ya superados. Es necesario reactivar e impulsar la experiencia de Iglesia como pueblo de Dios, para vencer el clericalismo que obstaculiza la participación de los laicos, y la proyección de una Iglesia-comunión.39. Adolecemos de la capacidad de autocrítica. Nuestras jornadas de evangelización, en muchas ocasiones, al carecer del nuevo ardor, método y expresión, han desvirtuado el anuncio gozoso de la Buena Nueva traída por Cristo. Muchas de nuestras comunidades sobreviven en una pastoral de eventos y sin procesos que les den sentido, manifestando una pastoral de conservación que atiende lo sacramental-devocional y se olvida de la formación, así como de la transformación, personal y social, que suscita el Evangelio. 40. Experimentamos dolor y profunda tristeza ante el abuso sexual por parte de algunos ministros a menores de edad, provocando daño y sufrimiento a ellos, sus familias y a otros miembros de nuestra Iglesia. Lamentamos el daño que se ha generado en la comunidad, en la sociedad, y de manera especial, pedimos perdón por el deficiente manejo de estos casos, sobre todo al no procurar el cuidado debido de las víctimas y su trato inadecuado ante los medios de comunicación. 41. También nos duele y hemos de reconocer que no hemos fortalecido las estructuras pastorales con estrategias inteligentes, para luchar y hacer frente al colonialismo de la ideología de género, que ha tenido un influjo negativo queriendo destruir las nociones fundamentales del matrimonio y la familia. Vivimos una emergencia cultural caracterizada por una transgresión antropológica, que ataca la visión unificada de la persona humana, afectando directamente el don de la sexualidad y creando en las personas fracturas en su ser y quehacer. Ante ello, no hemos sido capaces de anunciar con claridad aspectos básicos sobre el ser varón y ser mujer, sobre el profundo sentido de la sexualidad, así como sus fines, en un diálogo que integre la naturaleza y la cultura. No obstante, permanece el desafío pastoral, de atender a las personas que viven la compleja situación de la atracción al mismo sexo. 42. Con relación a la realidad de los matrimonios en crisis o conflicto, aceptamos que no hemos atendido a tantos seres humanos heridos por la fractura de su matrimonio y todas las secuelas que de ello derivan, especialmente en los hijos, además de situaciones familiares complejas de las parejas en nueva unión. No hemos desarrollado suficientemente estrategias pastorales para ayudar a asimilar, comprender y vincularse nuevamente a la experiencia de la fe, y todas sus implicaciones. 43. Toda esta realidad expresada y reconocida nos hace conscientes de los grandes desafíos que tenemos en la Iglesia y en México, a corto, mediano y largo plazo. Desde aquí queremos hacer un camino sinodal, mirando lejos, ocupándonos de nuestros desafíos actuales, inspirados en Jesucristo nuestro Redentor y Santa María de Guadalupe a través de un análisis y un discernimiento que nos hagan programar las acciones para la transformación de las personas, las comunidades y de la sociedad, desde la luz de la Palabra de Dios y el Magisterio, que nos ofrecen caminos de gracia y de vida. 44. Somos conscientes que al discernir conjuntamente estas realidades complejas tenemos que hacer un análisis diferenciado pues no todos estos hechos y circunstancias se dan de manera igual en nuestro País, y en nuestra Iglesia Católica. Asimismo, en el manejo de los datos cuantitativos, buscamos y descubrimos su valor cualitativo, que refleja experiencias personales y de comunidades concretas, suscitando la acción ante los males que nos aquejan y fortaleciendo los dones que nos sostienen, bajo una mirada de fe y esperanza que trasciende y da sentido al dato meramente histórico.45. Confiamos que el acercamiento conjunto a la realidad, nos aliente fuertemente a trabajar en el servicio pastoral, con el fin de coadyuvar corresponsablemente en la construcción de condiciones más dignas de vida para todos los mexicanos. Muchos son los dones que ha recibido el Pueblo de México a través de la Iglesia, pero también son muchos los desafíos que ésta tiene al interior, y por supuesto en su servicio evangelizador a la Nación Mexicana. Pregunta 9. ¿Cuál otro rasgo de la realidad de la Iglesia en México añadirías?
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Pregunta 10 Respecto al estilo de expresión para recoger la realidad de la Iglesia en México ¿tienes alguna sugerencia?
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Pregunta 11 ¿Responden estos criterios a lo que estaríamos dispuestos a asumir individualmente y como Provincia, para enfrentar los desafíos más apremiantes de nuestra realidad?
Pregunta 12 ¿Qué añadirías o modificarías a estos criterios de juicio para que expresen mejor la manera de situarnos y comprometernos con nuestra realidad?
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Pregunta 13 ¿Elige los cinco criterios más importantes para responder a los desafíos de su Entidad federativa, Región del país o Provincia?
Pregunta 14. ¿Estás de acuerdo en que estos son los principales desafíos? Señala, en una escala del 1 al 10, tu acuerdo con estos desafíos.
Definitivamente no estoy de acuerdo
Estoy totalmente de acuerdo
Pregunta 15. ¿Cuáles desafíos modificarías, añadirías o suprimirías?
Your answer
Pregunta 16. Elige los cinco desafíos más apremiantes. Elige sólo cinco, por favor.
1.2 Se requiere para su operatividad: 73. Los desafíos que surjan, una vez enriquecidos y consensuados, serán sometidos a aprobación en Asamblea Plenaria, para incluirlos en el PGP. Una vez aprobados, se les llamará desafíos globales. Para que, como primer paso, puedan ser incorporados en las programaciones de las Comisiones y Dimensiones; y en los respectivos planes de pastoral de las Diócesis y Provincias. Se asume, que para empezar a atender estos desafíos globales, entrará en operación la estructura general de la CEM, a través de la transversalidad y la interlocución entre las comisiones y dimensiones episcopales de pastoral, así como con los distintos niveles en los que se realiza la sinodalidad: Conferencia Episcopal, provincias y diócesis, hasta llegar a cada parroquia. 74. Una vez aprobados, los desafíos globales como ejes transversales, se observará el siguiente procedimiento: - El diseño de un programa transversal para cada uno de los desafíos, por parte de las comisiones de pastoral más afines, con la colaboración del Equipo de Vicarios de Pastoral y una articulación con organismos e instituciones de la sociedad, para un trabajo abierto e inclusivo. - La elaboración de subsidios para iluminar y orientar sobre las exigencias evangélicas, en cada uno de los desafíos globales. 75. Para responder a estos desafíos globales, la Secretaría General del Episcopado Mexicano acompañará, animará e impulsará la transversalidad y la interlocución entre los diferentes niveles de la estructura general eclesial, además de los vínculos institucionales que le sean posibles. 76. Con las acciones pastorales que se propongan, deseamos superar una visión fragmentaria, y ser capaces de articular e integrar el servicio de la Iglesia, con un discernimiento en común, esfuerzos y trabajos pastorales concretos. 77. El funcionamiento de la estructura general de la CEM, debe suscitar la solidaridad episcopal, la comunión de bienes, la generosidad, pero sobre todo un espíritu de fraternidad y misericordia con los más necesitados. Queremos ser una Iglesia pobre, en virtud de la exigencia evangélica de donarnos hasta el extremo, ofreciendo la experiencia de la Redención a todos los hombres, siguiendo el mandato: “denles Ustedes de comer” (Mc. 6, 37). 2. A mediano y largo plazo, con la articulación de la Secretaría General de la CEM, el Consejo Permanente, y el trabajo de los Señores Obispos en las Provincias Eclesiásticas, y sus Diócesis, se vislumbra: 2.1Servicio de la Conferencia del Episcopado Mexicano para y con toda la Iglesia en México. 78. Se propone para el Trienio de Gobierno de la CEM 2018-2021, un Sínodo Nacional para la Nueva Evangelización en México, con el fin de abrir ese espacio de escucha y discernimiento para la acción pastoral (a mediano y largo plazo) en orden a una eficaz evangelización, frente al Cambio de Época que nos ha tocado vivir, reconociendo sus megatendencias y sus dolores más acuciantes. Lo anterior supone que todas las provincias fortalezcan sus lazos y espacios de comunión, se dinamice el trabajo transversal de todas las comisiones y dimensiones de pastoral, así como el Equipo de Vicarios de Pastoral. Con el fin de preparar y suscitar líneas claras de reflexión y de acción para la vida futura de la misma Conferencia y de la Iglesia en nuestro País, se sugiere establecer un grupo de especialistas que puedan hacer un aggiornamento sobre la sinodalidad, el Concilio Vaticano II y el Magisterio Pontificio, Latinoamericano y de la Conferencia del Episcopado Mexicano. 79. Se asume dentro del PGP, la celebración del año de la juventud, 2017-2018, convocado por la Dimensión Episcopal de la Juventud, aprobado y asumido por toda la CEM, el cual dará inicio el 22 de octubre del 2017, inspirado en la convocatoria a la XV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos con el tema: “Los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional”, promovido por el Papa Francisco, a celebrarse en el mes de octubre del 2018. 80. Se propone preparar y celebrar un año Mariano para el 2031, con el fin de introducirnos todos a vivir con mayor fidelidad, compromiso y servicio pastoral, los 500 años del Acontecimiento de Santa María de Guadalupe. 81. Se propone preparar y celebrar un Congreso Eucarístico Nacional para el 2033, a fin de participar más consciente, generosa y solidariamente los 2,000 años del Misterio de la Redención de Nuestro Señor Jesucristo. 2.2 Propuestas de servicio de los Obispos de México con el fin de sostener y generar instrumentos para llevar a cabo el PGP. 82. Diseñar un camino de espiritualidad para la evangelización de estos tiempos y promover una campaña de oración nacional permanente, con el fin de acompañar los esfuerzos de este Proyecto Global Pastoral. 83. Prever y programar celebraciones de algunos momentos litúrgicos importantes para celebrar y animar y dar realce a los temas primordiales de nuestro PGP. 84. Se sugiere un trabajo de Formación Social Cristiana para la enseñanza permanente de los agentes de pastoral, con distintos cursos, en diversas modalidades, que puedan ser promovidos también en las provincias y diócesis, en colaboración con la Comisión de Pastoral Social, la Universidad Pontificia de México, así como con algunas universidades y organismos católicos del País. Teniendo como prioridad abordar de manera integral los problemas de la corrupción, la violencia y la desintegración social. 85. Apoyar el trabajo de la Dimensión de Justicia y Paz, en la difusión, fortalecimiento y promoción de los Talleres de Reconciliación Social; así como los de Educación para Padres de Familia, de las Dimensiones de Educación, Familia y Cultura, junto con nuestra amplia reflexión, presentes en: Educar para una Nueva Sociedad y en la Exhortación Pastoral Que en Cristo Nuestra Paz México Tenga Vida Digna. 86. Ante el abuso sexual a menores de edad por parte de algunos ministros, estamos mejorando la formación y el acompañamiento de nuestros candidatos, al igual que la formación permanente de los ministros y consagrados. Así mismo, hemos desarrollado y aplicaremos un Protocolo jurídico especializado, y las Líneas Guía eclesiales para el pronto y adecuado tratamiento de estos casos, diferenciando responsabilidades y competencias entre la materia civil, la canónica, y por supuesto la pastoral, principalmente, respecto a cómo se deben enfrentar, sobre todo con el fin de atender a las víctimas. 2.3 Actividades adyacentes que servirán de apoyo para alcanzar los objetivos del PGP, y para fortalecer el servicio que brinda la Iglesia en México. 87. Continuar los esfuerzos de consolidación y vinculación de los nuevos departamentos de la SEGECEM: el Observatorio Eclesiástico Nacional, el Departamento de Historia y Arte, la plataforma digital Inspírame Dios, el Centro de Reflexión Teológica de la UPM; así como otros esfuerzos de apoyo, como el Instituto Guadalupano, con el fin de que sirvan de manera eficaz a todas las provincias, comisiones y agentes de pastoral. 88. Continuar la elaboración, por parte de la SEGECEM en colaboración con la CEPS, de un Directorio Nacional de las acciones que realiza en el campo social, la Iglesia en México. Que contenga la información de las diócesis, congregaciones e institutos religiosos, instituciones de salud y educativas católicas, centros católicos de cultura, así como todo tipo de obra social (dispensarios, orfanatorios, leprosarios, centros de apoyo al migrante, entre otros). 89. Ofrecer a todas las diócesis, por parte de la SEGECEM, la información, el análisis y los protocolos (legales, fiscales, laborales, electorales, de protección a menores, de comunicación, entre otros) que están elaborándose en forma de manual, para cumplir de mejor manera todos nuestros deberes civiles, así como ordenar nuestros servicios de asistencia y promoción humana, que nos permitan además, responder a ciertos momentos de crisis, en distintos aspectos. 90.En base a lo anterior, queremos revisar y adecuar la estructura orgánica, interna y externa de la CEM, de acuerdo a los nuevos desafíos. Son muchos los avances que se han realizado durante los últimos trienios, sin embargo notamos que las exigencias nos llaman a actualizarnos continuamente. 91. Sabemos que la CEM, al tener la representatividad del Colegio Episcopal, debe atender y llevar el diálogo con las autoridades federales, por lo que seguiremos proponiendo la adecuación a las actuales circunstancias de la ley sobre libertad y asociaciones religiosas. Lo anterior, tomando en consideración que implica un diálogo con la academia, los sectores sociales, los empresarios, los partidos políticos, entre otros. 92. En relación a nuestra estructura pastoral, debemos facilitar la comprensión de los servicios, niveles y áreas de la CEM; por lo que debemos seguir fortaleciendo las reuniones de los presidentes de las comisiones, así como mejorar el servicio de intermediación que realizan los delegados de las provincias en el Consejo Permanente. Nuestras Asambleas de la Conferencia del Episcopado deben impulsar más la creatividad pastoral, la operatividad y la vinculación. 93. Debemos seguir integrando el trabajo de algunas instituciones eclesiales como la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México, el Consejo Nacional de Laicos, la Universidad Pontificia de México, entre otras, a la vida pastoral de la CEM, de las provincias y las diócesis. Pregunta 17. ¿Le parecen adecuadas y oportunas las propuestas señaladas en este apartado del ACTUAR, para la Conferencia del Episcopado Mexicano? Señale su grado de acuerdo en una escala del 1 al 10.
Definitivamente en desacuerdo
Totalmente de acuerdo
Pregunta 18. ¿Cree Usted que responden a la realidad de la Iglesia Católica que peregrina en México, a la sociedad mexicana a la que sirve, así como a las funciones de la Conferencia del Episcopado, y a las exigencias del Magisterio de la Iglesia? Señale su grado de acuerdo en una escala del 1 al 10.
Definitivamente en desacuerdo
Totalemente de acuerdo
Pregunta 19. ¿Qué otras acciones o líneas de acción incluirías en esta etapa del actuar?
Your answer
94. Todavía está pendiente desarrollar, toda la parte de la evaluación sucesiva y por etapas, para que el PGP sea auto moldeable a través del tiempo, y pueda alcanzar los objetivos señalados. Pregunta 20. ¿Sugieres alguna forma de llevar a cabo esta etapa de la evaluación?
Your answer
Pregunta 21. ¿Quieres compartir alguna observación o comentario en general? Este es el espacio oportuno.
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