FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN VIRTUAL / PRESENCIAL
Reflexionar acerca de parir y nacer sin violencia en ocasiones nos enfrenta a un problema social, dado que no siempre
existen las condiciones de las cuales nos hablan Frederick Leboyer y Michel
Odent, malas prácticas
que afectan a un número considerable de personas y deben
ser erradicadas.
Ante estas situaciones es imprescindible tener en cuenta el
concepto de interseccionalidad que se refiere a dos o más factores sociales que
definen a una persona, como el género, la etnia, la raza, la edad, o la ubicación geográfica. La interacción de
estas categorías sociales dará cuenta de la identidad de cada persona y de su posición respecto a las
relaciones de poder, con un abordaje multidisciplinario, dado de que la complejidad de las situaciones que se
presentan requiere de varias especialidades.
En Argentina y en Brasil existen evidencias del uso de prácticas de rutina no recomendadas en la
asistencia al parto, tanto en maternidades del sector público como privado.
En Argentina se analizaron
los reclamos o denuncias de las mujeres que registraron la presencia de trato
deshumanizado, falta de información y otras causales que configuran violencia
obstétrica. En el caso de Brasil la percepción en la prevalencia de prácticas no recomendadas es
mayor al registro de haber sufrido falta
de respeto, humillación o maltrato en el parto, según la percepción de las
puérperas, lo que sugiere, en la importante investigación presentada, un escaso reconocimiento por parte de las
mujeres de situaciones de violencia.
“En este escenario, la atención prenatal es un espacio para
el intercambio de información sobre buenas prácticas y el reconocimiento de
prácticas consideradas violencia obstétrica”.