El método que guía estos encuentros no busca acumular información, sino entrenar la mirada, los sentidos y la sensibilidad para entrar en diálogo con la planta como un ser vivo, no como un objeto de estudio.
Observamos. Escuchamos lo que se mueve en nosotras cuando nos vinculamos con las plantas.
Y así, sin fórmulas ni dogmas, vamos tejiendo una comprensión encarnada, silenciosa, profundamente transformadora.
Este no es un curso sobre plantas.
Es un viaje con ellas mediante la incorporación de plantas en infusión, decocción o sahúmos, dibujos meditativos, alfarería, observación Goetheana, y principios del Sumak Kawsay.
Una práctica de volver a mirar el mundo con ojos más vivos.
Este proceso trabaja en dos niveles:
Físico: con un enfoque en el detox de órganos y desparasitación.
Sutil: conectando con el espíritu de cada planta para cultivar una relación profunda y transformadora.
🌱 Un viaje de 9 meses de autogestación, divididos en tres etapas:
Primer ciclo: 3 plantas (1 por mes) para trabajar la relación con el exterior: los mandatos, las influencias, y la pregunta: ¿Hice lo que quise o lo que se quiso en mí?
Segundo ciclo: 3 plantas (1 por mes) para mirar hacia adentro: conectar con lo ancestral, la propia gestación y el valor personal.
Tercer ciclo: 4 plantas en duplas (2 por mes) trabajando el equilibrio entre acción y pausa, entre inhalación y exhalación.
🌱 9 encuentros en total: 1 encuentro mensual de aproximadamente 2/3 horas.
Encuentro final: una inmersión de un día entero en el Delta.
Este ciclo busca reconectar con tu esencia y propósito, ecualizar el sonido del mundo, bajar el bullicio externo y subir la voz interior.