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Revista de Historia Contemporánea

ISSN: 1138-7319 - Depósito legal: M-9472-1998

HISPANIA NOVA

http://hispanianova.rediris.es

E-mail: hispanianova@geo.uned.es

Nº 7 - Año 2007

SEPARATA

© HISPANIANOVA

H


HISPANIA NOVA. Revista de Historia Contemporánea. Número 7 (2007) http://hispanianova.rediris.es

DOSSIER

GENERACIONES Y MEMORIA DE LA REPRESIÓN FRANQUISTA: UN BALANCE DE LOS MOVIMIENTOS POR LA MEMORIA

2. ¿POLÍTICA DE EXTERMINIO? EL DEBATE ACERCA DE LA IDEOLOGÍA,

ESTRATEGIAS E INSTRUMENTOS DE LA REPRESIÓN.

LAS MANIFESTACIONES DE LA VIOLENCIA FRANQUISTA

MANIFESTATIONS OF FRANCOIST VIOLENCE

Santiago VEGA SOMBRIA

(IES María Guerrero- Madrid)

svegasombria@terra.es


Santiago VEGA SOMBRIA, Las manifestaciones de la violencia franquista.

RESUMEN

Este artículo trata de explicar todas las variantes de la represión franquista, en función de las investigaciones realizadas en la provincia de Segovia. Pero, ¿cómo se puede extrapolar el estudio de una provincia pequeña, agraria y mayoritariamente conservadora, a la totalidad del estado español?. Pues precisamente son las características de la desproporcionada represión en una provincia como Segovia, las que ilustran perfectamente la esencia violenta del franquismo y sus múltiples manifestaciones represivas: ejecuciones, incautaciones de bienes, detenciones, control de los comportamientos y depuraciones.

Palabras clave: Represión, franquismo, ejecuciones, depuraciones, confiscaciones, coerciones.

ABSTRACT

This article attempts to explain the various forms of Francoist repression revealed by research undertaken in the province of Segovia. How do we extrapolate the findings of the study of a small, agrarian and mainly conservative province to the entirety of the Spanish state? Precisely because the characteristics of the exaggerated repression in a province such as Segovia perfectly illustrate the violent nature of Francoism and its many repressive manifestations: executions, embargoes, arrests, sackings and control of behaviour.

Key words: repression, francoist, executions, purges, confiscations, coercions.

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Sumario

1.- Ideología de la represión franquista.

2.- Las formas de represión.

3.- Las responsabilidades

4.- Las consecuencias de la represión franquista.

5.- Conclusiones.

* Siglas y abreviaturas

Academia de Artillería de Segovia (AAS).

Archivo Prisión Provincial de Segovia (APPS).

Archivo General de la Administración (AGA).

Archivo Provincial de Segovia (APS).

Archivo Episcopal (AE).


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LAS MANIFESTACIONES DE LA VIOLENCIA FRANQUISTA

Santiago VEGA SOMBRIA

(IES María Guerrero-Madrid) svegasombria@terra.es¡

Si duda alguna, el aspecto más terrible y cruel del régimen franquista fue la represión. Toda dictadura necesita de la aplicación de métodos violentos para mantenerse en el poder, pero en el caso franquista su puesta en práctica supuso mucho más que una mera herramienta del Nuevo Estado. La represión es uno de los elementos fundamentales del régimen franquista, fue de tal envergadura que constituye la base misma del régimen, como explica Francisco Moreno, se podría decir que la represión es “uno de los principios del Movimiento”, desde sus inicios hasta el final de la dictadura. Escribe Tuñón de Lara que Franco “se sublevó matando” y, aunque la represión de los años setenta no fue tan extensa ni exhaustiva como durante la guerra y posguerra, también murió matando con los cinco últimos fusilamientos del 27 de septiembre de 1975.

La imposición del régimen de Franco se llevó a cabo a través del terror en todas las provincias españolas, tanto en las que hubo resistencia como en las que se adhirieron desde los primeros momentos de la propia sublevación militar. Por ello, el estudio del régimen de Franco es inseparable del estudio de la violencia.

La represión franquista fue estrictamente necesaria para ganar la guerra, imponer el nuevo régimen y perpetuarse en el poder. Estaba prevista ya en abril de 1936 en las Bases Técnicas, porque el Director del golpe de Estado, el general Mola, era consciente de su necesidad para imponerse a una mayoría de la población española que había votado al Frente Popular y ganado las elecciones en febrero del mismo año. La base quinta decía: “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado”1.

1

BERTRAND GÜELL, F., Preparacion y desarrollo del alzamiento nacional. Valladolid, Librería Santaren, 1939, pág. 123.


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Voy a tratar de exponer las características generales de la represión ejercida por el franquismo durante la guerra civil, basándome en las investigaciones realizadas en la provincia de Segovia, sublevada el 19 de julio de 19362. Sin duda, alguien se preguntará cómo se puede extrapolar el estudio de una provincia pequeña, agraria y mayoritariamente conservadora, a la totalidad del estado español. Pero es precisamente por las características de la desproporcionada represión en una provincia como Segovia lo que ilustra perfectamente la esencia violenta del franquismo. Porque en esta provincia hubo más de 4.000 represaliados (si sumamos ejecutados, presos, depurados y sancionados económicamente), de una población total de 180.417 habitantes. Los fusilados fueron 358, no parecen comparables con los miles de ejecutados en Sevilla o Córdoba, pero a escala porcentual, los datos de Segovia superan, por ejemplo, los registrados en Almería, Girona o Alicante.

Desde antiguo, la provincia de Segovia estaba dominada políticamente por la derecha más conservadora. En términos socio-económicos era netamente rural, agraria, con predominio de pequeños propietarios, una escasa industria y un reducido número de obreros (concentrados en el campo, la construcción, montaje de líneas de electricidad, resina, madera y ferrocarril). A pesar del crecimiento de las organizaciones obreras (UGT, PSOE y PCE) en la capital y en algunas localidades de la provincia, Acción Popular -dirigida por el marqués de Lozoya- era mayoritaria y así lo había demostrado en las elecciones de febrero de 19363.

Durante la primavera de 1936 la tensión política aumentó en Segovia, en la misma medida que lo hizo en el resto de España, pero no llegó a la violencia de otras provincias. Únicamente hubo altercados y enfrentamientos verbales entre jóvenes de diferentes ideologías, llegando a algunas peleas y la detención de los provocadores fascistas de Falange, quienes, como atestigua Ridruejo, “no llegarían a 30”4.

La sublevación militar se desarrolló en Segovia la mañana del 19 de julio sin resistencia alguna en la capital. Sí la hubo en cambio en las localidades de la provincia donde las organizaciones obreras tenían fuerte implantación (Cuéllar, Coca, Nava de la Asunción, Bernardos, La Granja, Valsaín, El Espinar). Allí las Casas del Pueblo organizaron la resistencia y se mantuvieron dentro de la legalidad republicana, aprovechando que el gobernador civil Chacón de la Mata, de Unión Republicana, había concentrado todas las fuerzas de la Guardia Civil en la capital, a la vista de la inminencia del golpe de estado. Pocos días después volvieron los guardias civiles a sus cuarteles sumando esas localidades a la España sublevada sin disparar un solo tiro. El 20 de agosto se produjo el único enfrentamiento armado en toda la provincia. En el caserío de Prados (El Espinar) se

2

VEGA SOMBRÍA, S., De la esperanza a la persecución. La represión franquista en la provincia de Segovia. Barcelona, Crítica, 2005.

3

Sus candidatos Juan de Contreras y López de Ayala, marqués de Lozoya, y el ex-ministro Manuel Gómez Fernández habían sido los más votados con más de 38.000 votos, seguidos de Rufino Cano de Rueda, propietario de El Adelantado de Segovia, “agrario” de la coalición conservadora, con 29.864 votos; mientras que el candidato electo del Frente Popular, Arturo Martín de Nicolás, obtuvo 25.853 sufragios.

4

RIDRUEJO, D., Casi unas Memorias. Barcelona, Planeta, 1976, pág. 44. Es muy interesante completar la cita del dirigente falangista que pasaba temporadas en Segovia, donde su familia tenía un comercio: «a mí en Segovia, -a donde fui y encontré reyerta- un comandante me había requerido en Semana Santa para “tener listos” a los falangistas, que no llegarían a 30».


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tirotearon con la Guardia Civil unos improvisados milicianos que provenían de Madrid (Guadarrama y Tablada) a los que se habían sumado voluntarios de la zona (Estación de El Espinar, San Rafael y El Espinar) todos ellos bajo el mando del maestro Julio Valdeón, que había escapado de Valladolid. La escaramuza acabó con 4 muertos por el bando republicano y un fallecido por los sublevados, además del procesamiento de 84 acusados, de los que 32 serían fusilados en Segovia5.

1. Ideología de la represión franquista

Sin apenas enfrentamientos, ni previos ni posteriores a la sublevación, los militares sublevados dominaron la provincia de Segovia. Inmediatamente se pusieron en práctica todas las variantes represivas del Nuevo Estado fascista y con la misma fundamentación ideológica que en el resto de territorio nacional. Se llevó a la práctica lo que no se había llegado a desarrollar tras la revolución de octubre de 1934. La represión franquista respondía a distintas concepciones que pasamos a exponer.

En primer lugar, era una represión de clase, puesto que era ejercida por la clase propietaria sobre la clase trabajadora y campesina, a través de su brazo armado, el Ejército, la Guardia Civil y las milicias nacionales. También suponía un castigo a los trabajadores reivindicativos que, durante la República, habían luchado por los derechos laborales. En definitiva, servía como demostración de la recuperación del poder de la burguesía ante la fuerza cobrada por el movimiento obrero en el periodo democrático anterior. Azaña escribía sobre la crueldad de la represión franquista aduciendo que era fruto del “odio de los soberbios poco dispuestos a soportar la «insolencia’ de los humildes»”6.

La represión repercutió especialmente en los barrios y localidades obreras de tradición izquierdista, donde mayor votación había obtenido el Frente Popular en las elecciones de 1936. Así ocurrió, por ejemplo, en el barrio de San Lorenzo de Segovia - mayoritariamente socialista- donde hubo al menos 5 obreros fusilados sólo en agosto de 1936. Pero la represión también incidió en los barrios burgueses de la capital, donde afectó a profesionales liberales e intelectuales, castigados por su compromiso con las ideas y proyectos republicanos. En Segovia murieron 3 maestros, un abogado, un teniente de la Guardia Civil retirado, dos funcionarios de Correos, un funcionario municipal...

Este factor de represión de clase se comprueba con el análisis socioeconómico de las víctimas de la represión7:

5

AAS, Causa 109/36, contra Julio Valdeón y 86 más; en Archivo Unidad de Apoyo, Legajo 1.

6

Citado por THOMAS, H. La guerra civil de España. Barcelona, Grijalbo, 1981, pág. 307.

7

Además hay que explicar que los denominados “autónomos” engloban a panaderos, zapateros, taberneros…, que, si bien eran propietarios de su negocio, éste era tan pequeño que estaban más cerca de la clase obrera que de la propietaria. Entre los funcionarios destacan los maestros, como profesión mayoritaria entre las víctimas (17 en total).


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Cuadro 1. Profesión de las víctimas

obreros 57%

amas de casa 4%

FUENTE: Elaboración propia.

La represión fue especialmente dura en el mundo rural, donde las intensas relaciones personales propiciaron el afloramiento de viejos litigios, riñas familiares y pasionales, se mezclaron con el odio político y de clase, con la sed de venganza de unos propietarios asustados por las amenazas populares, que señalaban con el dedo a jornaleros y campesinos “revoltosos” para que grupos militares y paramilitares armados, reclutados en ocasiones entre sus hijos, señoritos y estudiantes, hicieran el trabajo sucio. En Segovia existen varios ejemplos de jovencitos hijos de cacique (Navas de Oro), de secretario (Cantalejo), de abogado (Sepúlveda), de veterinario (Zarzuela del Monte) etc., como destacados falangistas que ejercían la represión. En Navas de Oro, en las oficinas de la fábrica del cacique local, Basilio Mesa, cercanas al puesto de la Guardia Civil, se decidía la suerte de los obreros vecinos del pueblo: unos iban a la cárcel, otros eran ejecutados, y los más afortunados eran liberados8.

Había también una fundamentación terapéutica, pues los sublevados pretendían “extirpar los males de la patria”. Por ejemplo, en un editorial de ABC de Sevilla se pedía “extirpemos con la máxima energía la gangrena que corroe las entrañas de nuestra querida Patria”9. Los males eran las ideas democráticas y liberales: parlamentarismo, democracia, laicismo, nacionalismos periféricos, además de las propias del movimiento obrero: socialismo, comunismo, anarquismo... Por ello, estas ideas consideradas nocivas por el bloque sublevado, habían de ser borradas para curar el país.

Para conseguir la eliminación de las ideas era estrictamente necesario exterminar a los portadores de esos pensamientos. Mola decía: “Esta guerra tiene que terminar con el exterminio de los enemigos de España” 10. Esto prueba una clara voluntad de exterminio, ya prevista en abril de 1936, como se ha escrito más arriba. A esa voluntad se sumaban otros mandos militares e intelectuales como Pemán, “la guerra con su luz de fusilería, nos ha

8

Testimonio de Crispín Rubio.

9

ABC de Sevilla, 25 de julio de 1936.

propietarios 2%

autónomos 17%

funcionarios 17%

profesiones liberales 3%


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abierto los ojos a todos. La idea de turno político ha sido sustituida para siempre por la idea de exterminio y de expulsión”11. Eliminar, aniquilar, exterminar eran términos militares de guerra que no se limitaban a la expresión verbal, sino que se llevaban a la práctica por todo el territorio sublevado y después en toda España, a través de las ejecuciones sumarias y el hacinamiento en las cárceles y campos de trabajo en condiciones inhumanas.

Otro principio ideológico era la ejecución de la venganza. El miedo que habían pasado las clases conservadoras al pensar que iban a perder todo su poder tras las elecciones de febrero, o el que habían padecido con la revolución de Asturias, les hizo ser vengativas. Los propietarios que habían padecido el envalentonamiento de los obreros, que les habían tratado de igual a igual en las negociaciones por las condiciones laborales en los Jurados Mixtos, ahora se vengaban. Fueron fusilados presidentes y dirigentes de las Casas del Pueblo de Labajos, Fuenterrebollo, Cantalejo, Sepúlveda, Valverde del Majano, Segovia, San Ildefonso, El Espinar….

En las zonas sublevadas fusilaban a los padres o familiares de los jóvenes que habían pasado a zona republicana (en la localidad de Valsaín, en la vertiente segoviana de la sierra de Guadarrama, fusilaron a 5 padres de jóvenes de JSU que habían pasado a Madrid para defender a la República). A medida que iban incorporando territorios, vengaban la represión que hubieran ejercido los republicanos, multiplicando de manera ostensible el número de víctimas.

Los bombardeos republicanos provocaban acciones de venganza en la retaguardia sublevada. Escuadras falangistas asaltaban las prisiones y organizaban una saca de presos con la anuencia, cuando no con la orden expresa, de las autoridades militares. Mola arengó, desde el ayuntamiento de Valladolid, tras un bombardeo republicano que había originado víctimas en la capital castellana: yo os prometo, más aún, os juro que dentro de muy pocas horas habrá una represalia por este hecho vandálico, pero no será contra las mujeres y niños, sino contra enemigos antiespañoles y traidores a los que hay que exterminar”12. En Segovia hubo al menos dos sacas tras sendos bombardeos, los días 14 y 30 de agosto de 193613.

Sectores propietarios ejercían su venganza por el miedo que habían pasado en la primavera última, con la creciente ola reivindicativa de los obreros que les habían perdido el miedo a los poderosos. No podían soportar que personas de las clases populares se dirigieran a ellos de igual a igual en las negociaciones laborales. Los cabecillas obreros fueron reprimidos. El pastor de Arcones fue ejecutado porque era el dirigente de los pastores de la zona serrana en sus reivindicaciones laborales contra los propietarios ganaderos. La represión fue más sistemática y mayor en número donde los conflictos

10

IRIBARREN, J. Mª, Con el general Mola: Escenas y aspéctos inéditos de la guerra. Zaragoza, editado por Heraldo de Aragón, 1937, pág. 169.

11

PEMÁN, J. Mª, Arengas y crónicas de guerra. Cádiz, Cerón, 1937, pág. 13.

12

El Adelantado de Segovia, 23 de septiembre de 1936.

13

Esa noche murieron, al menos que se haya podido comprobar con el Registro Civil y testimonios de familiares, 7 presos sacados de la Cárcel Vieja y 3 de la Prisión Provincial, fusilados en las tapias del cementerio de la ciudad. Es muy probable que hubiera más víctimas el mismo día, hasta un total de 15, como cuentan algunos testigos. Además, ese día fueron fusiladas en la capital otras 6 personas, de las que no se tiene constancia pasaran por la cárcel.


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sociales habían sido más intensos por la fuerza de los sindicatos o por la victoria del Frente Popular en las elecciones.

Además de una ideología clara, la represión franquista tenía unos objetivos marcados. Desde el inicio de la guerra era fundamental la consolidación de la retaguardia, para dejarla libre de posibles enemigos que hicieran cambiar de nuevo la situación o requerir el mantenimiento de un número elevado de tropas más necesarias en el frente de guerra. Para ello era preciso dejar estas zonas seguras y limpias de enemigos. Toda la vertiente segoviana de las sierras de Guadarrama y Somosierra que hacían frente de guerra con la zona republicana, desde Villacastín hasta Ayllón, fue reprimida intensamente, suponiendo el 48,80 % del total de las víctimas provinciales.

De igual importancia era la ejemplarización, que se conseguía mediante dos vías, por un lado con la selección de las víctimas entre los dirigentes políticos o sindicales (gobernador civil, delegado de Trabajo, 3 alcaldes, 14 concejales, 8 presidentes de Casas del Pueblo) y, por otro, con la violencia indiscriminada sobre cualquier militante, simpatizante o familiar o amigo de adversario político (casi un centenar). Ambas opciones estaban orientadas para que la sociedad en general tomara nota de lo que podía ocurrir a cualquier oponente, es decir, la ejecución arbitraria, independientemente de si había destacado en la lucha política o sindical o se limitaba a votar en las elecciones.

Pero la clave fundamental para la imposición del nuevo régimen era la paralización por el miedo y el terror, sentimiento que se infundía especialmente a los adversarios políticos, pero también a los que denominaban tibios afectos al movimiento que no mostraban la suficiente firmeza ante los oponentes. Esta circunstancia ha perdurado en el tiempo, todavía se percibe ese miedo en familiares de represaliados, que no se atreven a hablar de la represión padecida o a recuperar los restos de las víctimas que todavía permanecen en la fosa. La paralización por el terror tenía multitud de caminos, desde las amenazas y coacciones hasta los asesinatos indiscriminados en cualquier localidad -por pequeña que fuera, aunque estuviera alejada del frente- o la víctima careciera de importancia como objetivo político; la ejecución era cruel y el cuerpo quedaba tirado a la vista de todos para infundir más horror, pues no suscita el mismo miedo escuchar que han matado a alguien que verlo abandonado en una cuneta, pinar, río,... Así quedaron la mayoría de los 213 ejecutados “ilegales” de la provincia de Segovia, y todavía perduran más de 150.

2. Las formas de represión.

Para conseguir la implantación del franquismo en todo el territorio se emplearon todas las variantes de la violencia: ejecuciones, prisión, depuraciones, incautaciones y control de los comportamientos.

La represión física utilizó dos caminos, por un lado la vía “ilegal” (no se puede conceptuar como “incontrolada” porque en todo momento la autoridad militar dominaba y controlaba todo el territorio sublevado) que corresponde a las ejecuciones sin procesamiento ni procedimiento judicial previo, protagonizadas por escuadras falangistas que recorrían la