LÍDERES POPULISTAS EN AMÉRICA LATINA

(1930-1950)

 

 

Marco Teórico

Rouquie, A. Extremo Occidente. Introducción a América Latina. Argentina, Emece, 1990. (pags. 240-242)

A pesar de la variedad de experiencias nacionales, la era de los populismos se sitúa históricamente dentro de límites fáciles de determinar: de 1930 hasta mediados del decenio de 1950. Getulio Vargas domina la vida política brasileña desde su arribo como presidente provisional en 1930 hasta 1954. Derrocado en 1945 después de siete años de presidencia y ocho de dictadura, es elegido democráticamente en 1951 y gobierna hasta su muerte. Perón llega al poder en el marco del golpe militar de 1943, es elegido presidente  en 1946 y derrocado por los militares en 1955. Su segundo, tumultuoso, retorno al poder en 1973 no es populista en el sentido estricto del término. Velasco Ibarra, cinco veces presidente, dictador por primera vez en 1936, a pesar de un breve comeback en 1960 y 1972, cuando ocupa la presidencia durante algunos meses, figura en la política ecuatoriana esencialmente de 1934 a 1956. La etapa presuntamente populista de la revolución mexicana, es según todos los autores, la que está comprendida entre 1930 y 1940, aunque algunos la reducen a la presidencia de Lázaro Cárdenas. Conviene detenerse en esta concentración temporal.

        El populismo corresponde aparentemente a una coyuntura, la de las décadas de 1930 y 1940, en las que se produce tanto la desorganización de las corrientes comerciales tradicionales como la crisis de los sistemas agroexportadores. A causa de estos dos fenómenos estrechamente ligados, resulta difícil en todas partes mantener el esquema de dominación oligárquica vigente hasta entonces. En los países más desarrollados, el fortalecimiento del sector industrial y las modificaciones en los equilibrios sociales, en función del nuevo polo dinámico de la economía, crean una situación de vacío político y de disponibilidad de las clases populares, nuevas o viejas, que escapan a los controles tradicionales. En la Argentina, el crecimiento del proletariado urbano se estrella contra la ceguera de las clases poseedoras y las elites conservadoras.

        Estos regímenes llamados populistas aparecen como sistemas de transición que buscan incorporar las clases populares al orden político y social existente por medio de una acción voluntaria del Estado. En este sentido, se puede hacer hincapié en el aspecto de colaboración de clases de estas fórmulas políticas y en la subordinación o, al menos, la falta de autonomía de las organizaciones obreras; cabe destacar también el papel de ¨vacuna antirrevolucionaria¨ que cumplen en estos regímenes las políticas sociales, la retórica popular y el reconocimiento de los sindicatos y las organizaciones campesinas bajo la égida del Estado. Pero lo más notable, lo que constituye el meollo de esos regímenes singulares, es su función contradictoria: convocan a la movilización de las clases peligrosas y al mismo tiempo –casi se podría decir por ese medio- tratan de perpetuar el modelo de dominación. Al sustituir los métodos pasivos y tradicionales de obtención del consentimiento de las clases subordinadas, estos regímenes no practican la exclusión por la fuerza, pero tampoco los mecanismos internos y voluntarios propios de las democracias liberales.

   De allí proviene, sin duda, ese aire de psicodrama ruidoso y a veces incomprensiblemente caótico que caracteriza a la ideología populista. La violencia verbal está a la orden del día. Se invoca con frecuencia la ¨muerte simbólica¨ de las oligarquías, incluso de los capitalistas y las empresas extranjeras. Es el ¨caos en nombre del orden¨. En realidad, los intereses en cuestión no se ven afectados. Las muy escasas reformas estructurales nunca superan el estado embrionario.

   Sin embargo, esos hombres y regímenes no carecen de aspectos comunes, El poder providencial y personalista es el elemento de semejanza más espectacular, pero no el decisivo, ni por cierto, el central. Por lo demás, se trata de un rasgo frecuente en América Latina, incluso en las democracias presidenciales, por no hablar del resto del mundo en desarrollo. Por el contrario, la integración/cooptación de los trabajadores urbanos y los campesinos, no contra las oligarquías sino contra la autoorganización de las clases populares, constituye el meollo de la lógica populista. Esta política de ¨ceder algo para no perderlo todo¨, según la cínica fórmula de Perón en sus discursos de 1945-1946, ha sido expresada de distintas formas que resumen sus objetivos y sus métodos. Se trata, según sus exégetas brasileños de ¨hacer la revolucion antes de que la haga el pueblo¨; los mexicanos, más prácticos y prosaicos, hablan de ¨perder un centavo para ganar un peso¨. Estas ¨revoluciones desde arriba¨, que cambian todo para que nada cambie, efectúan sobre todo ¨reformas autoritarias y preventivas¨. En ese proyecto, la institución clave no es el presidente ni el partido, si es que existe, sino el Estado. La ideología común a todas estas experiencias es el nacionalismo ¨popular¨.

   La estatización de las organizaciones socioprofesionales y la transferencia de lealtades hacia el Estado, identificado o no con un hombre, gracias a la satisfacción de pequeñas reivindicaciones y, sobre todo, a un reconocimiento social inédito, sirven de marco para un estilo de gobierno paternalista y autoritario, basado en un dispositivo cuyo engranaje esencial es el clientelismo burocrático de masas, El Estado defiende a los trabajadores, se apoya en ellos, a la vez que los mantiene bajo libertad vigilada. La ideología popular concibe al ¨pueblo¨ como la comunidad nacional en su conjunto dorada de ciertos intereses comunes, de los que están excluidas las minorías (el antipueblo) vinculadas con el enemigo externo. La ¨conciencia de masas¨ impera sobre la conciencia de clase. El nacionalismo solidario contribuye a la integración política de las capas subordinadas y las masas urbanas.

   Semejante sistema tiene sus límites. Como régimen transitorio, sucumbe a la modernización de las sociedades. La transformación de una sociedad de masas en sociedad de clases suele ser fatal para sus mecanismos de control. Con su prédica popular y su impulso a la organización de los trabajadores, el Estado populista contribuye paradójicamente a crear una conciencia colectiva entre los obreros urbanos. En su dinámica ambidextra, que oscila entre la movilización popular y la manipulación de las masas, triunfa entonces la primera, y sus agentes tratan de romper el cascarón estatista que los envuelve.

 

 

 

Analice los objetivos y logros de un líder populista de América Latina en la primera mitad del siglo XX. Mayo 2005

Las respuestas variarán según el líder que se elija. Vargas, Perón y Cárdenas son posibles opciones. Castro, que llegó al poder en 1959, no puede aceptarse como opción.

Objetivos de Vargas, entre otros: buscar el poder y el apoyo popular; restablecer la unidad federal a comienzos de la década de 1930; aumentar la centralización y modernizar Brasil. Logros, entre otros: restablecimiento de la unidad federal; asegurarse el poder (presidente provisional, 1930-4; presidente, 1934-45 y 1950-4); establecimiento del Estado Nôvo; y modernización del país en diferentes aspectos.

Objetivos de Perón, entre otros: asegurarse el poder y el apoyo; reducir la influencia extranjera en la economía del país; y construir una “Nueva Argentina” con justicia social y prosperidad económica. Logros, entre otros: creación de una amplia alianza política; elección como presidente (1946, 1951); nacionalización de los muelles que estaban bajo el control extranjero, etc.; introducción de medidas de justicia social y planes económicos quinquenales; crecimiento del PIB, 1946-8; pago de la deuda externa (1947).

Objetivos de Cárdenas, entre otros: renovación de la reforma agraria y desarrollo del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Logros, entre otros: modelar con éxito la reforma agraria  en las formas de tenencia tradicionales indias (ejido); reforma del PNR y su conversión en el Partido de la Revolución Mexicana (PRM/PRI) en 1938; y creación de una de las mayores compañías estatales de América Latina: PEMEX (Petróleos Mexicanos).

Valore el análisis de la política exterior y también el uso pertinente de material que vaya más allá de 1950, pero no lo espere, y no espere tampoco todo lo anterior.

[8 a 10 puntos] para respuestas descriptivas, con atención implícita a objetivos y logros.

[11 a 13 puntos] para respuestas que se centren más explícitamente en objetivos y logros, y los analicen hasta cierto punto.

[14 a 16 puntos] para respuestas bien enfocadas, que analicen más minuciosamente objetivos y logros.

[17+ puntos] para respuestas centradas con precisión, con profundidad y minuciosidad. Puede que las respuestas a este nivel definan “Peronismo” y “corporativismo”, y además “populista”, si el líder elegido así lo requiere.

 

¿De qué formas y con qué resultados siguieron o Perón o Vargas políticas populistas? Mayo 2002

Perón, Presidente de Argentina 1946.55 y 1973.74, construyó una coalición multiclasista, basada en las ciudades y populista de trabajadores, industriales y algunos segmentos de la clase media durante los años 40. Consiguió una popularidad inmensa cultivando ese apoyo y expandiendo el gasto del gobierno al comienzo de un alza rápida en las exportaciones. Vargas gobernó Brasil como jefe de un gobierno provisional (1930.34), como Presidente constitucional (1934.37), como dictador (1937.45) y finalmente como Presidente constitucional elegido por sufragio universal (1950.54). Buscó una conciliación basada en el apoyo del ejército y los principales grupos industriales para conseguir un estado centralizado.

La pregunta invita a los alumnos a explicar las formas en que o Perón o Vargas persiguieron sus políticas populistas y las consecuencias de esa persecución para ellos mismos y para sus países. Premie los buenos enfoques y el conocimiento y la comprensión detallados.

Se concederán de [8  a  10  puntos] por relatos narrativos o Perón o Vargas con análisis implícito de las formas y resultados.

Se pueden conseguir de [11 a 13 puntos] con un análisis más explícito de las formas y los resultados.

Se pueden conceder [14 a 16 puntos] cuando las peticiones de la pregunta sean tratadas con argumentos centrados y bien informados.

Las respuestas mejores de [17+ puntos] podrían mostrar un alto nivel de habilidad conceptual a través de la definición de términos como populismo, corporativismos, peronismo., etc.

 

Defina el término populismo en el contexto de la política de América Latina. En función de ejemplos específicos de dos países de la zona ilustre las características de estos regímenes.

 

Evalúe las políticas de un líder populista de Latinoamérica durante la primera mitad del siglo XX.

 

Evalúe el programa y las políticas internas (nacionales) de UN líder populista en América Latina

 

Explique los motivos del surgimiento de un movimiento populista en América Latina en la 1º mitad del siglo XX. Ilustre su respuesta con ejemplos específicos de la región.