Hume define el término ‘’percepción’’ como aquello que tenemos en la mente y tenemos conciencia de ello. Dicha percepción puede ser percibida mediante los sentidos o por la razón. Las percepciones están dividas en ideas e impresiones, la diferencia entre éstas es muy importante, es decir, una impresión se produce cuando nuestra mente percibe imágenes externas mediante los sentidos, es aquello que llamamos pasión. En cambio, la percepción de una idea se produce cuando pensamos en dicha pasión. Queda clara la distinción, las ideas son derivadas de dichas impresiones anteriores.

Locke afirmó que no existían ideas innatas, estaba equivocado. Más tarde, el padre Malenbranche no pudo demostrar que las ideas no derivan de algo anteriormente sentido por la mente, impresiones, y aceptó absolutamente que todas las ideas derivan de impresiones anteriores. Finalmente Locke también aceptaría que nuestras pasiones son derivadas de la naturaleza humana y por lo tanto, innatas y originarias.

Hume afirma que esta teoría anterior es la más acertada para debatir respecto a las ideas. Las impresiones son claras y evidentes. Sin embargo, en otras ideas es imposible descubrir su naturaleza, es decir, su innatismo. Aún así, por muy confusa que sea la idea siempre se recurre a una impresión que la hace clara y verdadera. Por lo tanto, cuando idea no se relaciona con término filosófico se cuestiona cual es la impresión de la que se deriva dicha idea y si no existe esta impresión este término no tiene sentido. Con todo esto se demuestra la idea de sustancia y esencia, la cual debería aplicarse a las disputas filosóficas.