CONTROLANDO A FACEBOOK. REFLEXIONES SOBRE LA RED SOCIAL Y SUS POLÍTICAS DE PRIVACIDAD

Autores

Abbruzzese, E.; Antenuchi, M.; De Marco, P.; Fiori,S.; García Risueño, M.; Gomes Morgado, E.; Gusukuma, M.; Natta Vera, N; Scarpato, X.; Pellegrotti, V.

Institución

Facultad de Psicología, UBA, Cátedra Informática, Educación y Sociedad  (Prof. Titular Neri, C.), Curso de Verano 2012

Abstract

En el siguiente trabajo se presentan los resultados de una investigación realizada sobre la percepción de control de los usuarios de Facebook respecto de las políticas de privacidad de dicha red social. La muestra se compone de 50 sujetos (n=50) elegidos al azar, con una media de edad de 28,6 años. Para dicha investigación se utilizó un cuestionario auto-administrado elaborado por los autores para la presente investigación.

Los resultados muestran que el conocimiento de las políticas de privacidad de Facebook generaría una ilusión de control por parte de los usuarios respecto de la información publicada en sus respectivos perfiles. Ello implica que no serían conscientes del impacto que la información personal tiene a nivel público. Además, solo perciben la posibilidad de controlar ellos mismos y de ser controlados por los contactos que eligen. Es decir, la posibilidad de ejercer el control recae en todo momento sobre el usuario en cuestión: ya sea por sus propias acciones o por las acciones de aquellos con los cuales acepta interactuar. De acuerdo a su percepción, nada quedaría por fuera de su capacidad de control.

Palabras claves: control, percepción, privacidad, Facebook

Introducción 

Facebook es una red social creada por Mark Zuckerber en el año 2004. En sus comienzos estaba disponible exclusivamente para los estudiantes de la Universidad de Harvard, pero posteriormente se volvió accesible para toda persona que posea una dirección de correo electrónico (Fincher, 2010).

Desde su creación, esta red social se encuentra en evolución constante. Hemos sido testigos de múltiples cambios en la interfaz del sitio, así como también en las políticas de uso de datos. Sus usuarios comparten la más variada información personal, sin embargo  suelen desconocer el alcance de dichas políticas (Marcos Recio, Olivera Zaldúa, Sanchez Vigil y Villegas Tovar, 2009). Por tal razón, los objetivos de nuestro trabajo son los siguientes:

-Indagar acerca de la percepción personal de control de los usuarios de Facebook sobre las políticas de privacidad de la red social mencionada

-Identificar las posibles determinaciones socio-históricas del avance de las nuevas tecnologías

-Dar cuenta del grado y calidad del conocimiento de las políticas de privacidad de facebook por parte de los usuarios

Indagaremos sobre las políticas de privacidad de Facebook y su influencia en la percepción de control por parte de los usuarios, y trataremos de dar cuenta del grado de control que creen ejercer los usuarios sobre dicha red social. Para este propósito realizaremos un estudio descriptivo correlacional en base a un cuestionario auto-administado elaborado por los autores de la presente investigación.

Planteo del problema

¿Conocer las políticas de privacidad de facebook generaría una ilusión de control por parte de los usuarios respecto de la información que publican en el perfil de dicha red social?

Hipótesis

El conocimiento de las políticas de privacidad de Facebook generaría una ilusión de control por parte de los usuarios respecto de la información publicada en el perfil de dicha red social.

Marco teórico

De la sociedad disciplinaria a la sociedad de control

En la sociedad del conocimiento y la información se ha vuelto vital la comunicación inmediata y continua mediante máquinas informáticas. Estamos inmersos en una etapa de la modernidad entendida como líquida, liviana, donde impera lo efímero, los tiempos cortos, lo inmediato, la flexibilidad, la incertidumbre y los lazos débiles de asociación entre sujetos, propios de un capitalismo liviano y extraterritorial (Bauman, 2002).

Esta modernidad líquida actual está asentada en lo que Gilles Deleuze (1993) denominó “sociedades de control”. Dicho autor retoma lo conceptualizado por Michel Foucault (1975) respecto de las sociedades disciplinarias de los siglos XVIII y XIX procedentes de la organización de espacios de encierro.

Foucault utilizó el panóptico ideado por Jeremy Bentham como metáfora del poder moderno (Bauman, 1999). El panóptico tenía una forma circular y poseía una torre central de control. Estaba diseñado de forma tal que el vigilante podía observar a los internos sin que éstos pudieran saber si estaban siendo observados o no. Ello producía en los presos conductas de autocontrol ya que, como no sabían cuándo estaban siendo observados, sentían continuamente la mirada del otro (Foucault, 1975).

Deleuze sostiene, por su parte, que mientras en las sociedades disciplinarias prima el encierro y el espacio cerrado, en las sociedades de control “(…) los controles son modulaciones, como un molde autodeformante que cambiaría continuamente, de un momento a otro, o como un tamiz cuya malla cambiaría de un punto a otro” (Deleuze, 1993, p. 2). Aquí no hay lugares cerrados disciplinarios, sino lugares abiertos, donde las máquinas informáticas marcan o señalan las posiciones de los sujetos en cada momento. Esta es una de las razones por la cual Deleuze entiende que el marketing es el nuevo instrumento de control social. El control es ahora inmediato, de corta duración y a su vez continuo e ilimitado.

Zygmunt Bauman también analiza los planteos foucaltianos con relación al panóptico y llega a conclusiones similares. Sostiene que lo propio de la posmodernidad es que “el poder puede moverse con la velocidad de la señal electrónica” (Bauman, 1999, p. 9). Por esta razón lo plantea como extraterritorrial, móvil, escurridizo, fugitivo y afirma que estamos inmersos en una etapa pospanóptica:

  En el panóptico lo que importaba era que supuestamente las personas a cargo estaban siempre “allí”, cerca, en la torre de control. En las relaciones de poder pospanópticas, lo que importa es que la gente que maneja el poder del que depende el destino de los socios menos volátiles de la relación puede ponerse en cualquier momento fuera de alcance... y volverse absolutamente inaccesible. (p. 9)

Entendemos estos elementos como posibles determinantes socio-históricos de las consecuencias psicológicas generadas por las reglas de juego y control propias de las redes sociales, en este caso de Facebook.

Dicha red social posee un apartado referido a la privacidad. Allí explica la variedad de información que recibe de sus usuarios: datos de registro, fotos o videos (incluso la hora, fecha y el lugar donde se tomaron), dirección de IP, tipo de navegador, páginas visitadas, etc. (Facebook, 2011). Cabe aclarar que la dirección de IP no sólo le indica a Facebook la ubicación geográfica del usuario, sino que junto con la información de su perfil, le permitiría crear una matriz de datos sobre sus comportamientos (Marcos Recio et.al., 2009). Consideramos, por lo tanto, que esta recopilación de información es consistente y participa de lo que anteriormente identificamos como “sociedad de control”: ordenadores informáticos marcando espacios y tiempos de sus usuarios.

Políticas de privacidad de Facebook

Cuando un usuario ingresa en la opción que permite configurar la privacidad de su cuenta, se encuentra con el siguiente título: controla la privacidad desde que publicas” (Facebook, 2011). Allí se explica que uno puede modificar la privacidad de las actualizaciones de estado, fotos e información mediante una opción que permite seleccionar el público objetivo en contexto. Además se establece que las personas con las que los usuarios comparten lo que suben, pueden compartirlo, a su vez, con otras personas, e incluso con aplicaciones.

Otro apartado plantea: “controla tu configuración de privacidad predeterminada” (Facebook, 2011) y se aplica a actualizaciones de estado y fotos que los usuarios publiquen en su perfil desde una aplicación de Facebook que no tenga la opción que permite seleccionar el público objetivo, como es el caso de la mayoría de los celulares. Ofrecen tres opciones: público, amigos o personalizado. “Público” significa que cualquier persona, incluso aquellas que no tengan una cuenta en Facebook, puede ver o acceder a la información del usuario. “Personalizado” implica que se puede elegir ocultar el contenido a personas concretas. No obstante, se aclara que ciertos elementos, como el nombre o la foto de perfil, son siempre públicos.

Por último, los usuarios pueden controlar cómo se conectan con las personas que conocen, lo que sucede cuando sus amigos los etiquetan en un contenido o una foto, lo que se comparte con aplicaciones, juegos y sitios web, limitar la audiencia de las publicaciones que se han compartido con amigos de amigos y administrar las personas y aplicaciones que han bloqueado.

Creemos que la manera en la que estas políticas están redactadas generaría una ilusión de control por parte de los usuarios de Facebook respecto de la información que exponen en dicha red social. Hablamos de “ilusión” dado que gran parte de ellos no serían conscientes del alcance público de su información personal una vez que es subida a Internet y, por consiguiente, que cada dato, comentario o foto deja un rastro indeleble que pasa a formar parte de su vida digital. Encontramos numerosos ejemplos que darían cuenta de ello:

 En el año 2008, un grupo de estudiantes de una ONG canadiense elevó un reclamo contra Facebook acusándolo de violar la Ley de Protección de la Información Personal y los Documentos Electrónicos de Canadá (Shields, 2008). Argumentaron que Facebook compartía información con otros usuarios sin su debido permiso así como tampoco les advertía que los datos personales no se eliminaban cuando la cuenta es cerrada. En un comunicado, Facebook señaló que el documento presentado tenía múltiples errores factuales, como por ejemplo el ignorar que todos los usuarios comparten sus datos de manera deliberada. Sin embargo, uno de los jóvenes que participó en la elaboración de dicho documento afirmó que estas declaraciones no eran del todo ciertas ya que por más que el usuario haya optado por la configuración de privacidad más estricta, la información personal puede estar disponible más ampliamente de lo que él mismo desee, especialmente cuando uno de sus contactos tiene un nivel menor de seguridad o cuando incorpora las aplicaciones externas que ofrece la red social (Shields, 2008).

El año pasado un estudiante de derecho, amparado bajo la directiva europea 95/46/CE que garantiza el acceso de cualquier cuidadano a sus datos, solicitó a Facebook la información de su cuenta y le enviaron más de 1.200 páginas de datos con mensajes o chats que había borrado y peticiones de amistad denegadas. Decidió entonces denunciar a la empresa por conservar datos que él había oportunamente eliminado (Solana, 2011).

La gestión irregulada de la información personal publicada online constituye un gran dilema, ya que si bien como usuarios somos los primeros responsables de nuestra actividad en Internet, no somos en definitiva dueños del alcance que nuestros datos tienen una vez que pasan a formar parte de la Web. En este sentido, la Comisión Europea exige establecer el “derecho al olvido digital” (Idafe, 2012), el cual otorga la potestad a los ciudadanos europeos de exigir que se eliminen definitivamente los datos personales suministrados por ellos mismos o terceros, salvo que sean de interés público, histórico o estadístico. La vicepresidenta  de la Comisión Europea sostiene que la protección de la información personal es un derecho fundamental y más aún cuando ésta es transferida por todo el mundo en fracciones de segundo (Idafe, 2012).

Por último, a principios de este año, el FBI convocó a un concurso para diseñar una aplicación que permita hacer búsquedas automáticas en Facebook y Twitter a partir de determinadas palabras claves traducidas en todos los idiomas. Según las autoridades, el objetivo que se persigue es detectar posibles amenazas y evitar crímenes. Sostienen que la información que allí se vuelca es voluntariamente generada y públicamente accesible. Por esta razón, la posibilidad de brindar información existiría antes de la publicación creada por el usuario (“El FBI quiere diseñar una aplicación que monitoree las publicaciones en las redes sociales”, 2012).

En función de lo desarrollado, consideramos que en Facebook estaríamos frente a un interjuego donde “controlamos” y somos controlados. Mediante esta red social podemos conocer dónde esta el otro y qué es lo que está haciendo;  y a su vez, el otro usuario puede saber de esta información sobre nosotros. Si bien existe la opción de “personalizar” el perfil y de este modo permitir que sólo quienes deseamos lo observen, creemos que existe un cierto desconocimiento sobre el alcance del material que se expone. Es por esta razón que creemos pertinente indagar la percepción que los usuarios de Facebook poseen acerca del control de los datos que vuelcan en sus respectivos perfiles.

Violencia simbólica y sus derivas 

Bourdieu (1996), influido esencialmente por el estructuralismo y el marxismo, se interesa por la dialéctica entre la estructura y el modo en que las personas construyen la realidad social. Esto se refleja en la denominación que da a su propia orientación: “estructuralismo genético”.

El autor (1996) afirma que las estructuras existen en el mundo social y son independientes de la conciencia y la voluntad de los agentes. Asimismo, plantea que es importante el modo en que las personas perciben y construyen el mundo social.

Apoya su teoría en dos conceptos: campo y hábitus.

El habitus, en tanto mecanismo estructurador, es lo que permite responder a las demandas del campo de manera coherente. Mediante la internalización, desde la infancia, de la multiplicidad de estructuras externas inherentes a un sistema concreto de relaciones sociales, se genera una "lógica práctica" que permite "preconocer" e interpretar las respuestas que se esperan del sujeto en cada caso.

Las estructuras externas en la conformación de ese habitus  no determinan por sí solas las actitudes de las personas, aunque proveen un esquema básico de percepción y pensamiento para la acción. El habitus es generado por estructuras objetivas y  opera desde el interior estableciendo relaciones de sentido no conscientes.

Bourdieu (2008) sostiene que el habitus produce el mundo social y es producido por él. Es una estructura que estructura el mundo social y sugiere lo que las personas deben pensar y lo que deben decidir hacer, pero no determina las elecciones de las personas. No es una estructura fija e inalterable, lo adaptan los individuos.

Como sistema de disposiciones para actuar, percibir, sentir y pensar de una cierta manera, interiorizadas e incorporadas por los individuos a lo largo de su historia, el habitus se manifiesta  por el sentido práctico, es decir, por la aptitud para moverse y orientarse en la situación en la que se está implicado y sin recurrir a la reflexión consciente, gracias a las disposiciones adquiridas que funcionan como automatismos. De este modo, el concepto de hábitus se diferencia de la noción de costumbre, que se caracteriza por la repetición, el mecanicismo. En cambio el habitus se caracteriza por su poder generador de nuevas prácticas.

En toda sociedad moderna diferenciada, la vida social se representa en campos que funcionan con verdadera independencia y que operan como un sistema estructurado de fuerzas objetivas. Según la esfera en la que esta configuración relacional de individuos e instituciones se desenvuelve, podemos hablar de campo político, intelectual, económico, de la tecnología, etcétera. Es la red de relaciones entre las posiciones objetivas que hay en él. Estas relaciones existen separadas de la conciencia y la voluntad colectiva.

Según Bourdieu (1996) el campo es un tipo de mercado competitivo en el que se emplean y despliegan varios tipos de capital. Sin embargo, el campo del poder (político) es el más importante ya que la jerarquía de las relaciones de poder dentro del campo de la política sirven para estructurar los demás campos.

El autor define los campos sociales como espacios de juego históricamente constituidos, con sus instituciones específicas y sus leyes de funcionamiento propias. Se trata de espacios estructurados de posiciones. Hay una amplia diversidad de campos y subcampos que funcionan con una lógica específica pero que a su vez comparten un conjunto de leyes generales, válidas para todos. Cada campo específico se define a partir del capital que en él está en juego y el capital puede definirse como un conjunto de bienes acumulados que se producen, se distribuyen, se consumen, se invierten y se pierden.

Históricamente pueden surgir nuevas especies de bienes que sean valorados y reconocidos socialmente y que den origen a un capital específico y a un nuevo campo de lucha. Determinados campos pueden dejar de existir o se puede modificar su lugar en la jerarquía de los campos.

Por otro lado, Bourdieu considera el Estado como el lugar de la lucha por el monopolio de la violencia simbólica y la define como una forma suave de violencia que se practica mediante mecanismos culturales y que difiere de las formas de control social más directas.

 La noción de violencia simbólica desempeña un papel fundamental en la teoría a la hora de explicar el fenómeno de la dominación en general y específicamente en los casos de la dominación de clase en las sociedades avanzadas. Esta clase especial de violencia se ejerce sobre un agente con el consentimiento de éste. Consentimiento significa desconocimiento: se acepta una violencia que se desconoce como tal.

Hay que  tener en cuenta que el poder simbólico sólo se ejerce con la colaboración de quienes lo padecen porque contribuyen a establecerlo como tal.

Entendemos la noción de “percepción” (referido a la “percepcion de control”) desde el concepto de habitus. Los usuarios de Facebook creen que controlan su privacidad (percepción de control), pero a la vez esta privacidad es controlada por los que manejan esta red social. Generándose la dominación del usuario, pero con el consentimiento de este, a través de la “ilusión” de los usuarios que piensan que controlan su privacidad. A la vez, los usuarios se “controlan” entre ellos, ya que se puede saber que hace cada uno en todo momento.

Muestra

La muestra estuvo compuesta por 50 sujetos (n=50), 30 mujeres (60%) y 20 hombres (40%), con una media de edad de 28,6 años.

El 76% de la muestra trabaja. El 80 % es soltero, el 18% es casado, mientras que el 2% es separado. El 62% de la muestra reside en CABA, el 36% en GBA y el 2% en otra ubicación. Por otro lado, se encontró que el 44% alcanzó un nivel educativo universitario incompleto, el 12% alcanzó un nivel terciario completo, el 12% alcanzó el nivel terciario incompleto, mientras que el 18% no superó el nivel secundario (10% realizó el secundario completo) y solo el 2% alcanzó el nivel de posgrado completo.

Método

Se trata de un estudio descriptivo correlacional.

A los sujetos se les proporcionó un cuestionario auto-administrado elaborado por los investigadores para el presente trabajo (ver anexo), compuesto por 13 ítems, cuyo objetivo es medir el grado de control percibido por parte de los usuarios de facebook respecto de las políticas de privacidad de dicha red social. El instrumento consiste en preguntas dicotómicas y variables cualitativas.

Resultados         

De la muestra obtenida (n=50), se ha observado que:

-El 80% de los sujetos no comparte información en Facebook con contactos que no tienen una relación de amistad (es decir, que no se han intercambiado solicitudes de amistad)

-El 74% ha tenido que cambiar la configuración de privacidad alguna vez

-El 78% cree que facebook facilita el acceso a cierta información confidencial

-El 94% no otorgaría los mismos datos que cede en Facebook a un extraño por fuera del mundo digital

-El 80% no confía que Facebook resguarde sus datos personales

-El 80% considera que habría que tomar alguna medida de precaución para subir datos a dicha red social

Una submuestra (n=32) de la muestra total, compuesta por el grupo de sujetos que no conocían las políticas de privacidad al momento de administrada la encuesta, indica que el 54,8% de dicha submuestra no conoce las políticas de privacidad porque “no les interesa, no tienen tiempo o dichas políticas son confusas”.

Por otra parte, otra submuestra (n=18) de la muestra total, compuesta por el grupo de sujetos que conocían las políticas de privacidad, nos permite observar que el 72% de dicha submuestra entiende que se deben mejorar las políticas de privacidad.

La siguiente gráfica muestra la distribucion de frecuencias de los valores obtenidos al correlacionar la variable “¿Conocés las politicas de privacidad de Facebook?” con la variable “¿Le darías los mismos datos a un extraño de manera personal (fuera de la red)?” (n=50).

A partir de este gráfico se pudo observar que un 60,16% de la muestra total (n=50) no conoce las políticas de privacidad de Facebook y, a su vez, no compartiría la información que exhibe en dicha red social con un extraño fuera de la red. Por otro lado, un 33,84% de la muestra total conoce las políticas y no compartiría los mismos datos que sube a la red con un extraño fuera de ella. Y por último, un pequeño porcentaje (6%) le daría estos datos a un extraño de manera personal.

A continuación presentaremos otros gráficos que muestran la distribución de frecuencias de los valores obtenidos al correlacionar la variable “¿Conocés las políticas de privacidad de Facebook?”(barra color azul) con las variables: “¿Crees que se facilita el acceso a la información confidencial a través de facebook?” y “¿Considerás que otorgar los datos principales básicos para registrarte conllevarían peligrosidad?”. (Las respuestas por si: barra color rojo, y las respuestas por no: barra color amarillo)

Se puede observar que de la muestra total (n=50) que contestó que conoce las políticas de privacidad, el 28% cree que se facilita el acceso a la información confidencial del facebook  y el 21,6% piensa que otorgar los datos principales básicos para registrarse no conllevarían peligrosidad.

En estos dos gráficos podemos observar que de la muestra total (n=50) que contestó que no conoce las políticas de privacidad, el 49,92% piensa que se facilita el acceso a la información confidencial a través del facebook y el 38,4% considera que otorgar los datos principales básicos para registrarse no conllevarían peligrosidad.

Por último, resulta interesante observar que el 15% se contradice al considerar que Facebook es un medio seguro y confiable para interactuar con otras personas pero al mismo tiempo cree que a través de la red social, se facilita el acceso a información confidencial. Como así también, el 17%, el cual, si bien, no considera a Facebook seguro y confiable para interactuar con otras personas, tampoco lo considera como un medio a través del cual se facilite el acceso a información confidencial.  

Discusión

A partir de los resultados obtenidos en las entrevistas realizadas, parecería que la hipótesis central del presente trabajo, es decir, que el conocimiento de las políticas de privacidad de Facebook generaría una ilusión de control en los usuarios, subyace en las actitudes de los sujetos. Ello implicaría que no serían plenamente conscientes del impacto que la información propia podría tener a nivel público. Es destacable el hecho de que el 74% de los encuestados de la muestra total (n=50) haya tenido que cambiar alguna vez la configuración de su perfil, lo cual evidenciaría la presencia de aquella ilusión puesto que creerían que cambiando su configuración podría operarse realmente algún resguardo a favor de su intimidad, cuando en realidad sabemos que éstos no son los únicos dueños de su propios datos, sino que la titularidad estaría en manos de las autoridades de Facebook, por más que ellos expresen en sus propias políticas lo contrario.

Hemos mencionado anteriomente que en esta red social existe la presencia de un interjuego que consiste en controlar  y simultáneamente ser controlado. Los integrantes que conformarían este interjuego son: el usuario que controla y sus contactos que, a su vez, lo controlan a él y Facebook en sí mismo como entidad controladora que dispone (¿Y por qué no, expone?) información de los usuarios. Sin embargo, es importante mencionar que las políticas de privacidad sólo son conocidas por un 36% de las personas encuestadas (n=18). Por esta razón, consideramos que quizás el rol de Facebook en este interjuego sea ignorado por los usuarios, quienes solo percibirían la posibilidad de controlar ellos mismos y de ser controlados por los contactos que ellos mismos eligen. En definitiva, la posibilidad de ejercer el control sigue recayendo en todo momento sobre el usuario en cuestión: ya sea por sus propias acciones o por las acciones de aquellos con los cuales aceptan interactuar. Nada quedaría entonces por fuera de su capacidad controladora, de acuerdo a su percepción.

Continuando con el análisis de los resultados obtenidos en las encuestas, es pertinente retomar el concepto de panóptico, el cual hace alusión a aquella sensación de ser constantemente observado o no saber en qué momento se está bajo observación, lo cual conlleva un buen comportamiento a tiempo completo y conductas de autocontrol (Foucault, 1975). Este tipo de conducta se pondría en evidencia en el 80% de los encuestados que contestaron que ellos mismos deben tomar alguna medida de precaución al momento de subir fotos, emitir comentarios, etc. También es importante aclarar que existen otros tipos de relaciones de poder, las pospanópticas, en las que la autoridad “controladora” está por fuera del alcance de los controlados y es inaccesible (Bauman, 1999). Nuevamente podemos relacionarlo con el ya mencionado interjuego: las relaciones que regirían entre los usuarios de Facebook y sus contactos serían, de acuerdo a la percepción de los primeros, de tipo panóptico, mientras que la relación que existiría entre los usuarios de Facebook y Facebook en sí, sería de tipo pospanóptico, es decir, una relación inaccesible, fuera de alcance. Esto justificaría que exista, por ejemplo, el “derecho al olvido” (Idafe, 2012). Facebook estaría más allá del alcance del usuario en lo que respecta a la administración de la información, (por ejemplo, en cuanto a guardar fotos, comentarios y chats aunque el usuario los haya eliminado) y para contrarrestar dicha inaccesibilidad cabría entonces la institución del derecho a borrar permanentemente la información personal que se desee.

 De acuerdo con la línea de pensamiento de Foucault (1975), si hablamos de relación de poder, indefectible y concomitantemente hablamos también de la posibilidad de resistencia, la cual se contrapone a la idea de un subordinado pasivo. Esto podría relacionarse con el hecho de que el 72% de los encuestados de la submuestra (n=18) que conoce las políticas de privacidad de facebook, sostienen que dichas políticas deberían ser mejoradas. En este sentido, en lugar de aceptar pasivamente lo instituido por el sitio web y por más de estar subordinados a sus condiciones (por ser meros usuarios), consideran que las políticas deberían ser cambiadas y mejoradas.

Por otro lado, a raíz de las encuestas realizadas pudimos observar que  los usuarios de Facebook afirman que diferentes aspectos de su vida privada se hacen públicos contra su voluntad. Esto indicaría que la información no es totalmente controlada por ellos mismos. Les molesta si aparece información que tal vez solo querían mostrar a determinadas personas y consideran que se deberían tomar medidas de precaución a la hora de subir fotos, videos y/o escribir comentarios. Esto pondría de manifiesto que Facebook puede exponer  información de los usuarios en contra de su voluntad y por ende, que los mismos no llevarían así el control pleno de su  información personal publicada.

Conforme a lo manifestado por los encuestados, su lista de “amigos” está integrada por compañeros de trabajo, familiares, conocidos, etc. Facebook, en tanto “red social”, podría considerarse como una oportunidad para mantener distintos tipos de relaciones sociales. No obstante, una lista de “amigos” puede estar compuesta por gente que no se conoce personalmente o la interacción con ciertas personas puede limitarse únicamente a compartir publicaciones de otros usuarios, etc. Asimismo, en ocasiones Facebook da la certeza de que algo se ha “compartido” antes de que alguien del otro lado pueda realmente verlo.

La virtualidad presente en las nuevas relaciones cibernéticas, el tipo de información compartida, el manejo de los tiempos, generan una incógnita respecto al otro.

Algunos de los interrogantes que han surgido a lo largo del trabajo toman como eje central al “otro”: ¿A quién denominamos “amigo” en Facebook? ¿Quién es el otro detrás de la pantalla? Considerando que los usuarios saben que sus datos pueden ser expuestos por un tercero, ¿Qué medidas de precaución toman para evitar correr riesgos?

Estas preguntas podrían responderse parcialmente frente a relaciones cara a cara o incluso con alguien perteneciente a la lista de “amigos” del Facebook de algún usuario. Pero buscamos trascender esa lista y hacernos una pregunta que posiblemente sea la de muchos usuarios de las redes sociales, conscientes o no de ello: ¿Quién es Facebook?

Si bien sabemos que Facebook no es una persona, su funcionamiento y por lo tanto la administración, utilización y control de la información que allí se deposita, están sujetos a las decisiones de personas o a las de "un sistema" frecuentemente desconocido por los usuarios.

Podríamos considerar que, paradójicamente, Facebook (o internet) es y no es “un otro”. Mínimamente no es el "tipo de otro" con el que nos hemos relacionado hasta antes del surgimiento de las redes sociales, lo que trae múltiples consecuencias que pueden observarse en las respuestas de los encuestados.

Este nuevo “otro” maneja tiempos distintos al de los usuarios: un usuario de Facebook “comparte” información, ya sea de tipo personal o no, con un destinatario que en el mismo momento (o en algún otro) será receptor de la misma. A esto se suma que luego dicho contenido podría ser modificado por "alguien", quedando lejos del usuario original la posibilidad de controlar lo que sucede con la información. De esta manera, una vez que la información llega a la red, el poder de decisión es compartido o perdido.

Podríamos citar aquí la respuesta de una de las encuestadas al ítem “mencione alguna causa posible que justifique no conocer dichas políticas”: "Porque doy por hecho que por más política de privacidad que haya siempre habrá hackers que pueden hacer de todos y cada uno de los datos de internet, un acceso público".

Existen destinatarios elegidos y un otro destinatario anónimo, omnipresente, que posee tanto o más acceso a la información de los usuarios que los "amigos" o incluso los usuarios mismos. Permanentemente "alguien" tiene el poder de pasar por alto la voluntad particular de cada persona, el destino de cada dato, la elección de cada momento.

Nosotros consideramos que este hecho podría pensarse como una de las causas que ha generado en varios de los encuestados el desinterés por conocer las políticas de privacidad de Facebook. "No las conozco porque pienso que tienen poca confiabilidad",  "Porque no creo que sirvan, pueden ser modificadas en forma permanente", fueron algunas expresiones de los encuestados que podrían dar cuenta de ese "algo fuera de sí" a lo que aparentemente quien desee ser usuario de la red debe exponerse, con o sin su consentimiento.

 Siguiendo estos razonamientos y retomando nuestra hipótesis central, podríamos pensar que, si bien los usuarios “olvidan” que el control de la información que publican escapa de sus manos, también saben que Facebook disponen de ella en caso que la situación lo requiera. Ello queda de manifiesto en el hecho que el 80% de los encuestados de la muestra total (n=50) considera que la red social brindaría datos personales a terceros cuando lo considere necesario.

Por otro lado, consideramos que el control relativo a la información personal ha existido desde siempre. ¿Cuántas casos podrían citarse de quienes "en confianza" compartieron cierta información privada con algún amigo, conocido, familiar, etc. que luego terminó transformada en un "secreto a voces"?

Cornu postuló que “la confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro” (Cornu L., 1999, p. 19). Según el autor, generar confianza implica dar lugar a la falta de control en la situación compartida, asumir un riesgo ante lo desconocido, alojar lo diferente. Para que se pueda dar un vínculo de confianza, cada parte de la relación debe manejarse con las mismas posibilidades de control de aquello que se comparta, es decir, una participación equitativa en la situación común. Pudimos observar que esto no ocurriría en el caso de Facebook, ya que los usuarios dan cuenta de un control relativo de lo que comparten ellos mismos, en oposición a un control de su propia información que podría ser total en manos del "otro anónimo". Cabría preguntarse si podríamos esperar que se construya un vínculo de confianza entre un usuario y ese otro difuso o "no otro" de internet.

Los usuarios manifestaron desconocer las políticas de privacidad por falta de tiempo, interés, por ser confusas y extensas. Nosotros sostenemos que esas expresiones, que a primera vista podríamos suponer de indiferencia ("Nunca suelo leer esas cosas", " Nunca me interesé", "... Es como cuando acepto las bases y condiciones de un concurso. Nunca se leen del todo"), no serian más que formas de defenderse ante lo incontrolable de la red. Estas expresiones pondrían a la luz parte de una conflictiva compleja de orden socio-cultural, que ha puesto de relieve el auge de las redes sociales e internet, y que desde nuestra perspectiva se relacionaría con la necesidad de construir una nueva legalidad y de establecer límites.

Larrosa (2003) describe al sujeto moderno como aquel que supera los obstáculos que se le presentan, sin que nada le pase. El autor plantea que hay una posibilidad de experimentar que implica aceptarse sensible, vulnerable, ser marcado y dejar huella. Podríamos pensar que algunas respuestas de los encuestados no darían cuenta de una sensibilidad sino más bien de una anestesia o falta de responsabilidad ("Confio en el criterio de mis conocidos") ante la falta de control de lo expuesto. Como si no se viviera una experiencia de vínculo entre personas y todo quedara en el plano de la  virtualidad.

A pesar de ello, consideramos a Internet en general, y a Facebook en particular, como herramientas positivas y productoras de subjetividad e identidad, y si en alguna medida no lo fueran actualmente, se debe a la falta de límites mencionada anteriormente. Legalidad que creemos se irá construyendo paulatinamente y que dará la posibilidad de recuperar la subjetividad que pareciera ir desvaneciéndose en medio de la labilidad de las relaciones cibernéticas.

Larrosa menciona una idea de libertad que veríamos desplegarse en Internet: “libertad dependiente (…) fundada en una aceptación primera de algo que está fuera de mí, de algo que no soy yo y que por eso justamente es capaz de apasionarme” (Larrosa, 2003, p. 7). Se trata de una libertad cuyo eje son todos los miembros del vínculo y no un solo deseo, una sola voluntad, una única forma de ver y hacer las cosas. Estas percepciones nos llevarían a afirmar y promover la existencia de una cara positiva en la posibilidad de alojar lo complejo, más allá de los conflictos y riesgos, en las redes sociales.

Creemos que la libertad y el control son necesarios juntos. Por ese motivo reconocemos tanto las bondades de las nuevas herramientas informáticas como el arduo camino que queda transitar hasta lograr darles un mejor uso posible y responsable.

Futuras investigaciones deberían indagar más profundamente sobre las correlaciones entre la variables elaboradas en el presente trabajo, y específicamente correlacionar nuestros resultados con variables sociodemográficas, puesto que entendemos que dichas variables son relevantes a la hora de pensar el problema planteado. También sería pertinente realizar un estudio mas consistente de las políticas de privacidad de Facebook y compararlas con otras políticas de privacidad de diversas redes sociales, debido a que esto permitiría hacer un análisis diferencial de los distintos criterios de privacidad y de sus métodos de control.

Bilbiografía

-Bauman, Z. (2002). Modernidad Líquida. Ed. FCE

-Bourdieu, P. & Wacquant, L. (1996). La Lógica de los campos. En Respuestas. Por una antropología reflexiva (pp.63-78). Méjico: Grijalbo.

 Bourdieu, P. & Wacquant, L. (1996).Habitus, illusio y racionalidad. En Respuestas. Por una antropología reflexiva . Méjico: Grijalbo.

-Bourdieu, P. y Wacquant, L. (2008). Lenguaje, género y violencia simbólica. En Una invitación a la sociología reflexiva (pp. 205-248). Buenos Aires: Siglo XXI.

-Cornu L. (1999) “La confianza en las relaciones pedagógicas”, en Frigerio G., Poggi M., Korinfeld D. (comps) Construyendo un saber sobre el interior de la escuela. Buenos Aires: CEM-Novedades Educativas.

-Deleuze, G. (1993). Las sociedades de control. En Revista Ajoblanco. Barcelona: Ajoblanco

- El FBI quiere diseñar una aplicación que monitoree las publicaciones en las redes sociales. (2012). Recuperado el 2 de febrero de 2012, de http://www.clarin.com/internet/FBI-redes_sociales-monitoreo_0_635336680.html

- Facebook (2011). Política de uso de datos. Recuperado el 2 de febrero de 2012, de http://www.facebook.com/about/privacy/

- Fincher, D. (Director) & Sorkin, A. (Productor y Escritor). 2010. The Social Network [Película]. Estados Unidos: Columbia Pictures.

- Foucault, M. (1992). Microfísica del poder (pp.156-165). Madrid: La Piqueta. Capítulo 10

-Foucault, M. (1996). Genealogía del racismo. Buenos Aires: Altamira. Tercera Lección, pp.41-57.

- Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar. Siglo XXI: México.

-Idafe, M. (2012). Primer paso para lograr el derecho al olvido en la Web. Recuperado el 2 de febrero de 2012, de http://www.clarin.com/internet/Primer-lograr-derecho-olvido-Web_0_634736614.html

- Larrosa, J. La experiencia de la lectura. En Estudios sobre literatura y formación. México 2003. Capítulo 7.

- Marcos Recio, J.C.; Olivera Zaldua, M.; Sanchez Vigil, J.M & Villegas Tobar, R. (2009). Aspectos legales y documentales de las redes sociales: modelo Facebook [versión electrónica]. IBERSID: Revistas de Sistemas de Información y Documentación. Recuperado el 27 de febrero DE 2012, de http://www.ibersid.eu/ojs/index.php/ibersid/article/view/3739/3500

- Shields, M. (2008). Facebook viola la “privacidad”. Recuperado el 27 de febrero de 2012, de http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_7428000/7428904.stm

- Solana, A. (2011). Un estudiante de derecho denuncia a Facebook por conservar datos borrados. Recuperado el 27 de febrero de 2012, de http://www.lavanguardia.com/internet/20111025/54236037686/un-estudiante-de-derecho-denuncia-a-facebook-por-conservar-datos-borrados.html

ANEXO

MODELO DE ENCUESTA ADMINSTRADA

Un equipo de alumnos de la Universidad de Buenos Aires está desarrollando un estudio acerca de la actitudes hacia las políticas de seguridad de la red social Facebook. A continuación le presentaremos una encuesta para que complete. Ésta es anónima, su participación es voluntaria y los resultados de la misma serán utilizados sólo para fines académicos. Por favor responda a todas las preguntas, muchas gracias.

Le pedimos que marque con una cruz la/s opción/es que le parezcan más correctas

  1. ¿Conocés las políticas de privacidad de Facebook?         SÍ NO

1.a. Si la respuesta es SI:

                           -Describa brevemente qué políticas de privacidad de Facebook conoce.

                  -¿Creés que se debería mejorar la política de privacidad del Facebook? ,SÍ NO

1.b. Si la respuesta es NO:

                            -Mencione alguna causa posible que justifique no conocer dichas políticas.

2. ¿Qué tipo de perfil usás actualmente?

             PÚBLICO                                    PRIVADO                              PERSONALIZADO

3. ¿Compartís         información con contactos con los cuales no tenés una relación de amistad en Facebook (es decir, que no se intercambiaron solicitudes de amistad)?

            SÍ NO         

4. ¿A quiénes agregás como amigo en Facebook?         

CONOCIDOS COMPAÑEROS DE TRABAJO FAMILIARES AMIGOS OTROS

5. ¿Tuviste que cambiar en algún momento la configuración de privacidad de tu perfil?

           SÍ NO

6. Seleccioná la/s afirmación/es que más te represente/n:

-En Facebook depende exclusivamente de vos qué hacés público de tu vida y qué mantenés en privado

-Algunos aspectos de tu vida privada, debido a fotos y comentarios subidos por otros usuarios, se hacen públicos contra tu voluntad

-No tenés nada en contra de que otros publiquen cosas tuyas (datos, fotos, cosas que firmaste en otros Facebooks) sin pedirte permiso.

-Te molesta que, al escribirle a algún contacto, aparezca en tu muro publicado qué y a quién le firmaste.

7. ¿Creés que se facilita el acceso a información confidencial a través de Facebook?

SI NO

8. ¿Estás de acuerdo con toda la información que te exigen en los formularios de registro?

SI NO

9. ¿Considerás que otorgar los datos personales básicos para registrarse conllevarían peligrosidad?

SI NO

10. ¿Le darías los mismos datos a un extraño de manera personal?

SI NO

11. ¿Considerás que Facebook es un medio seguro y confiable para interactuar con otras , personas?

SI NO

12. ¿Confiás en que Facebook resguarda los datos privados de las personas y bajo ningún concepto los mostraría a terceros cuando lo estime razonablemente necesario?

SI NO

13. ¿Considerás que habría que tomar alguna medida de precaución a la hora de subir fotos, videos y/o escribir comentarios?

SI NO

Datos del encuestado:

-Edad:

-Residencia: CABA GBA OTRO

-Género: MASCULINO FEMENINO

-Estado Civil: SOLTERO/A CASADO/A SEPARADO/A DIVORCIADO/A VIUDO/A

-Trabaja: SÍ NO

-Estudios alcanzados: PRIMARIO INCOMPLETO PRIMARIO COMPLETO

SECUNDARIO INCOMPLETO SECUNDARIO COMPLETO TERCIARIO INCOMPLETO

TERCIARIO COMPLETO UNIVERSITARIO INCOMPLETO UNIVERSITARIO COMPLETO

POSGRADO INCOMPLETO POSGRADO COMPLETO