Por Emily Dickinson

 Examen de Lógica inductiva: Bacon y Hume

1. Interpreta los aforismos: 21, 24, 25, 26 de la primera parte del Novum Organon de Bacon.

Aforismo 21.

Tomando en cuenta que el objetivo de este Novum Organum es el de establecer un método por el cuál el entendimiento disponga de un camino por el cuál transitar rumbo al conocimiento de la naturaleza, en este aforismo, se aprecia que el entendimiento humano sin los obstáculos de aquellas doctrinas que no han logrado conducirlo a la verdad (como son aquellas derivadas de la filosofía aristotélica, por ejemplo) y aún con características que propician la comprensión, no es capaz de llegar al conocimiento de la naturaleza, de las cosas, porque precisa ser dirigido para lograrlo.

Aforismo 24

En este aforismo, Bacon, se refiere a la imposibilidad de obtener nuevo conocimiento únicamente a partir de la teoría, no podemos hacer descubrimientos desde lo meramente argumentativo, es necesario ir a la empiria y realizar experimentación. Por eso dice que las ciencias se hacen fecundas cuando los preceptos se abstraen de hechos particulares y estos sugieren nuevos hechos. La experiencia es la que permite derivar nuevos axiomas y de esos axiomas es de los que podemos predecir nuevos hechos particulares que nos permitan un dominio de la naturaleza y convertir ese conocimiento en inventos útiles al ser humano.

Aforismo 25

Hace una crítica de la forma como se ha procedido en la ciencia en ese momento: se formulan axiomas que provienen de experimentos no controlados y de la experiencia común. Esa experiencia más bien se adecua a los axiomas y esa es una razón por la que no conduce a nuevos hechos, en ese sentido menciona que al presentarse alguna instancia no observada anteriormente se salva al axioma con alguna frívola distinción en lugar de corregirlo que sería lo adecuado. Por eso no resulta utilizable para la invención científica y de esa manera, estos axiomas, no contribuyen al progreso.

Aforismo 26

En este aforismo, Bacon, distingue los procesos de la razón mediante los que podemos estudiar a la naturaleza, el llamado anticipaciones de la naturaleza corresponde a los conocimientos ya adquiridos y su función es la divulgación y la enseñanza, llama a este proceso temerario y prematuro porque no se basa en un método adecuado, se lanza a hacer proyecciones sin el conocimiento suficiente y adecuado de los hechos, es el raciocinio que está en boga en su época, al cuál somete a crítica y por el que elabora su tratado. El otro, interpretación de la naturaleza, es el que él defiende, el que  opera en forma debida porque recurre al uso de un método adecuado que conduce a formular axiomas partiendo de hechos particulares que permiten llegar a nuevos axiomas con los que podremos predecir nuevos hechos para tener el dominio de la naturaleza.

2. Caracteriza los géneros supremos de ídolos.

La teoría de los ídolos de Bacon está constituida por cuatro tipos: de la tribu, de la caverna, del foro y del teatro. Estos ídolos son las falsas nociones que se han apoderado de la mente de los hombres entorpeciendo la búsqueda de la verdad. Bacon los distingue y caracteriza con el afán de que, siendo advertidos contra ellos, contemos con los elementos suficientes para poder apartarnos de ellos, esta debe ser una labor que anteceda a la correcta aplicación del método inductivo.

a) Los ídolos de la tribu tienen su origen en la misma naturaleza humana, es decir, en “la uniformidad sustancial del espíritu humano o en sus prejuicios, o en la limitación, o en su inquieto movimiento continuo, o en la infusión de sus afectos, o en la incompetencia de sus sentidos, o en la manera de la impresión”. Corresponden a defectos que se producen por las características de naturales del género humano, son de orden general porque corresponden a todos los humanos, podríamos ejemplificarlo  con los sentidos  y la información que de ellos proviene, lo mismo con los procesos mentales que si no son apropiadamente conducidos nos dirigen hacia el error.

b) Los ídolos de la caverna, como Bacon señala, son los del hombre individual, es decir, son orden particular. Se trata de defectos cuyo origen ha de considerarse en la naturaleza del individuo, tal es el caso del temperamento de cada uno y las consecuencias que se manifiestan del espíritu individual que “es una cosa variable, sujeta a toda clase de perturbaciones y casi a merced del momento.” Es de entenderse que esta clase de ídolos pueda ser tan numerosa como el número de tipos humanos que puedan presentarse. Puede decirse que la importancia de conocer este tipo de ídolos es evitar que la razón pierda su pureza e imparcialidad que impedirían llegar a la verdad.

c) Los ídolos del foro, del mercado o de la plaza, son de orden general porque se refieren a todos los humanos. Fundamentalmente se tratan del lenguaje, provienen del pacto y asociación del género humano, por lo cuál podemos decir que se trata de defectos adquiridos y artificiales. Bacon afirma “los hombres se asocian mediante la palabra, y como las palabras están impuestas según la concepción del vulgo, de ahí que esta falsa e impropia imposición de las palabras viene a destruir de mil maneras el entendimiento […]” Esta idea deja claro que para Bacon el lenguaje, que tiene un contenido compartido, es impuesto al hombre por la comunidad de forma que sin herramientas adecuadas conduce al entendimiento por el camino del error. Debemos estar alertas de las confusiones o equivocaciones que deriven de la vaguedad o contradicción de ciertos vocablos y someter constantemente a un análisis crítico nuestro lenguaje comenzando con la definición de las palabras que se usarán. A estos les llama los más inoportunos y menciona que son de dos clases: los nombres de cosas inexistentes y los nombres de cosas reales pero confusos y mal definidos.

d) Los ídolos del teatro, corresponden al orden particular, también se trata de defectos artificiales y adquiridos; se refieren a la actitud filosófica individual frente a los dogmas filosóficos y las malas reglas de demostración, se trata de sistemas universales pero también de numerosos principios y axiomas de las ciencias, como Bacon señala, han permanecido gracias a la tradición, la credulidad y la negligencia. Son muy numerosos y están en constante aumento. Menciona fundamentalmente tres clases de este linaje de errores y falsa filosofía: sofística, empírica y supersticiosa.

3. Cuenta y caracteriza las especies de ídolos de la caverna, e indica cómo se oponen a la correcta interpretación de la naturaleza.

De acuerdo con Bacon el linaje de los ídolos de la caverna es múltiple y variado, derivan tanto de las características del alma como del cuerpo, también están relacionados con la educación, hábitos y  otras circunstancias. Es decir se originan fundamentalmente del predominio de un objeto o del exceso de síntesis o división, o de simpatías por épocas determinadas o de la amplitud o limitación de estudio de los objetos. Aquí se recomienda como regla general para aquel que estudia la naturaleza de las cosas evitar la parcialidad que impida la pureza del entendimiento. Se enumera los considerados de más peligro, aquellos que tienen mayor poder para  contaminar la pureza del entendimiento:

1. El primer género o especie aparece en el aforismo LIV se refiere a los hombres que sienten especial inclinación hacia las ciencias y especulaciones en las que ellos se figuran ser autores o en las  que pusieron mayor esfuerzo y adquirieron más familiaridad pero al volverse hacia la filosofía y a los tópicos universales los deforman conforme a sus fantasías anteriores, podríamos decir que se trata de una mala interpretación del conocimiento de acuerdo a intereses particulares.

2. La segunda especie, referida en el aforismo LV se trata de la diferencia radical entre los ingenios en lo que respecta a la filosofía y a las ciencias, debe al exceso de la parcialidad por el aprecio de las diferencias y de las semejanzas, por aferrarse a la graduación de las cosas o a las sombras de ellas, y esto en lo que deriva es en la perdida de la pureza de las facultades del entendimiento para ir por el camino recto hacia el encuentro de la verdad.

3.  La tercera especie o género, descrita en el aforismo LVI, se refiere a dos tipos de espíritus. Hay un tipo entregado a la admiración de la antigüedad y el otro ávido por las cosas nuevas; en el punto medio quedarían aquellos de espíritu mesurado o crítico, pero estos resultan escasos. Como en el caso anterior, este género de ídolos conduce a la falta de crítica y aleja del camino de la verdad, pero en este caso  debe rechazarse porque la verdad debe buscarse en la luz de la naturaleza y la experiencia y no en privilegios de alguna época.

4. La cuarta especie, en el aforismo LVII, se refiere a dos métodos de contemplación de la naturaleza que empleados aisladamente conducen al error. El primero se ocupa de las partículas de los cuerpos pero olvida su estructura, y la segunda, contempla la estructura pero tan atónitamente que se olvida de los elementos simples de la naturaleza; ante esta situación, Bacon, sugiere usar los métodos sucesivamente para que el entendimiento pueda evitar los inconvenientes que provienen de la inclinación por sólo uno de ellos.

4. Haz una interpretación las siguientes metáforas de la primera parte del Novum Organon:

1. Los franceses ocupando Italia con tiza en vez de armas. (35)

Esta metáfora se refiere al dominio que se puede ejercer sin una violencia material y mediante el uso de recursos que se dirigen al entendimiento. Aquí Bacon alude a su intención de comunicar y explicar su nuevo método, dado que no logrará haciéndolo en términos del viejo método, lo más adecuado será demostrarlo sobre los mismos principios y nociones. Al llevar directamente a los hombres a los hechos particulares y a las series de ellos para que tomen sus conclusiones, la idea de Bacon, es que su doctrina ha de penetrar en los espíritus de aquellos que estén dispuestos y tengan las capacidades para aceptarlo y entenderlo, sin necesidad de hacerlo como imposición.

2. El ex-voto de los fieles que sobrevivieron a un naufragio. (46; 47 y comparar con Hume).

Con esta metáfora presente en el aforismo 46, Bacon, resalta la actitud que toman los hombres una vez que mediante el entendimiento ha dado su conformidad a algo, es decir, cuando se ha posicionado en una postura, a toda costa se pretende mostrar pruebas a favor de su sustento y rechazando u omitiendo los casos negativos o errores: “hacen resaltar los sucesos cuando se cumplen, pero en el caso de que fallen, aunque sea mucho más frecuente, los pasan por alto y los olvidan”.  Este mal, como lo llama, está presente de manera muy sutil tanto en la filosofía como en la ciencia, es un defecto propio del entendimiento humano  el de favorecer los hechos positivos y menoscabar los negativos cuando debería mostrar la misma disposición a los dos, incluso dar más peso a estos últimos porque “en la constitución acertada de un axioma tiene más fuerza el hecho negativo”. Esta es una de las contribuciones más importantes al método inductivo que se ve reflejada en la constitución de su tabla de ausencia. En el aforismo 47, se refiere a la forma como el entendimiento “supone e imagina que el resto [de los hechos de la naturaleza] se comporta como aquellos pocos hechos que lo embargan” y lo han impresionado. Esto no ocurre de manera conciente. También se debe considerar que el entendimiento por si mismo no es capaz de los hechos remotos y heterogéneos a la prueba de axiomas, necesita “que se le obligue a ello con leyes rígidas y una autoridad violenta”, es decir, necesita de un método que lo dirija por el camino recto hacia la verdad. Si pensamos en este error del entendimiento como un hábito, podemos traer a colación a Hume y de alguna manera justificar porque la razón humana procede a esperar que los hechos de la naturaleza se presenten como en el pasado los hemos visto ocurrir: por el hábito o costumbre que se forma a partir de la experiencia. Cuando se presenta un hecho negativo que contradice, seria necesario  recurrir  a la experiencia y analizar el mayor número de casos posibles para tratar de establecer un principio tan general como sea posible.

3. “Al intelecto no hay que pertrecharlo de plumas sino de plomo y lastre.” (104; 105; 66; II:10)

Esta metáfora que aparece en el aforismo CIV se refiere a la necesidad de sujetar al intelecto a un método estricto porque de otra forma, este se comporta de manera volátil, saltando de los hechos particulares a los axiomas más generales, y, al parecer se debe a la costumbre del uso de un método inapropiado como lo es el silogismo. En esta parte del Novum Organum, Bacon, termina la parte destructiva o refutación del viejo método, lo que quiere mostrar ahora es la esperanza de que el entendimiento puede llegar a la verdad pero sólo si se ciñe al nuevo método que está por mostrar. En el aforismo CV, procede a señalar porque la inducción por enumeración es inadecuada: sus conclusiones son precarias y expuestas al peligro de un hecho contradictorio, se basa en un número de hecho que no puede ser concluyente. La inducción útil para el descubrimiento y demostración de las ciencias y de las artes, es aquella que analiza la naturaleza  tomando en cuenta los casos negativos para validar los hechos afirmativos, esta es la inducción baconiana o incompleta. Este método no se queda en  cuestiones meramente especulativas, sino que se sustenta en los principios activos de las cosas, en su causa material, en los principios por los cuáles las cosas se hacen (aforismo LXVI). La finalidad de la inducción legítima y verdadera, que es la clave para la interpretación de la naturaleza, es regular y prestar auxilio al entendimiento, pues como se vuelve a mencionar, en el aforismo X de la segunda parte,  si se le deja abandonado a sí mismo y su libre movimiento es inhábil para descubrir leyes generales y en esa medida para derivar nuevas experiencias de ellas, por eso es necesario brindarle un pertrecho que lo mantenga sobre el camino apropiado para llegar a la meta: el dominio de la naturaleza mediante su conocimiento.

5. Explica las dos clases de axiomas y de ciencias (II:3-7, y II:9).

Compáralo con el concepto baconiano de formas o causas formales: (I:51, I: 66 y otros aforismos al principio de la segunda parte).

El primer axioma o precepto es referente a la naturaleza naturada, habla de la transformación de los cuerpos, trata del conjunto de propiedades de la forma, es descriptivo, responde a la pregunta: ¿qué es? Tales propiedades corresponden a las impresiones que tenemos de las formas, a las cualidades externas de los objetos. Para Bacon, conocer las formas, es haber comprendido la unidad de la naturaleza en medio de las materias más desemejantes lo que permite descubrir fenómenos y operaciones previamente  desconocidos, tal descubrimiento de las formas o causas formales resulta una teoría verdadera y una amplia práctica, porque para llegar a tales conocimientos es necesario subordinar lo teórico a lo práctico, pues es sólo mediante de la experimentación lograremos conocer las cualidades de la cosa (la forma verdadera) y podremos “producir y hacer nacer en un cuerpo dado alguna propiedad nueva y explicarla en términos simples y lo más claramente posible”.

El segundo axioma o precepto referente a la naturaleza naturante, depende del descubrimiento del progreso latente, se refiere al conjunto de mecanismos para llegar al producto, es explicativo, responde a la pregunta: ¿cómo es? Estás propiedades corresponden a las  cualidades internas de las cosas. Este precepto, a decir de Bacon, es de doble estirpe: considera un cuerpo como el agregado de diversas naturalezas simples y tiene por fundamento lo que en la naturaleza es constante, eterno y universal, por otro lado, depende del descubrimiento del proceso latente, procede por los cuerpos completos y no sólo se refiere a los objetos de la naturaleza sino también a “conduce a la operación de las maneras de ser y de los hechos que ordinariamente se encuentran en la naturaleza”.

De estas dos especies de preceptos se deriva, afirma Bacon, la verdadera división de la filosofía y las ciencias. Por un lado estará la metafísica que trata de “La investigación de las formas que son (en razón cuando menos y conforme a su ley) eternas inmutables”, y, por otro, la física que trata de “la investigación de la causa eficiente, de la materia, del progreso latente y de la constitución oculta (cosas todas que tienen relación con el curso ordinario y común de la naturaleza, y no con sus leyes fundamentales y eternas)”.  A estas dos ciencias teóricas se subordinan dos ciencias prácticas: a la física  corresponde la mecánica, la cuál se ocupa de observar los procesos de la naturaleza y trata de imitarla; y a la metafísica corresponde  la magia.

 6. Conforta las opiniones de Bacon expuestas en la pregunta anterior con la sección 1.3.15 del Tratado de la naturaleza humana de David Hume y con su Investigación del entendimiento humano Sección 4, parte 1 párrafos 11 a 13 y Sección 7, parte 2.

Para Bacon el conocimiento de la causa formal o la forma es lo que permitirá llegar al dominio de la naturaleza, porque conociendo la forma sabremos cuales son las propiedades de las cosas y lograremos hacer nuevas cosas, que es el objetivo de la industria humana. Por esas razones se concentra en el estudio de las formas que se verá plasmado en sus tablas. Bacon centra la causa de un hecho particular atendiendo a las propiedades físicas básicas de los cuerpos: causa formal o verdadera forma que reúne las siguientes características: 1) dada la forma N, se sigue N necesariamente, 2) sin la presencia de la forma N, N desaparece con seguridad y por último, 3) la forma N deriva a partir de una esencia que es común a muchas otras y mejor conocida que N (diferencia específica). Esas condiciones son rechazadas por Hume. Para él “Parece que en casos particulares del funcionamiento de los cuerpos jamás hemos podido, ni siquiera en el más riguroso examen, encontrar más que el que un suceso sigue a otro, sin que seamos capaces de comprender la fuerza o poder en virtud del cual la causa opera, o alguna relación entre ella y su supuesto efecto.” Hume busca cuál sea el vínculo entre la causa que produce un objeto/hecho y el efecto u objeto/hecho producido, por consiguiente, coloca las reglas pertinentes para señalar cuando un objeto es causa o efecto. La finalidad de estás reglas es conocer esta relación y saber identificarla.  En ambos casos el recurso por excelencia para conseguir sus objetivos es recurrir a los datos de la experiencia, aunque existan diferencias el valor que se concede a la información que se obtiene por ese medio.

Pero aunque Hume rechaza las condiciones que Bacon sostiene, podría decirse que las finalidades del estudio de la forma y de la causa y efecto, conducen hacia el mismo rumbo que sería el conocimiento. Uno mediante un método  que  guíe al entendimiento para el dominio de la naturaleza para lograr una vida mejor y, el otro, mediante el conocimiento  del proceder del entendimiento para conducirnos mejor en la vida práctica.