MANUEL MORENO CASADO, Pucherillo”, nacido en Porcuna en 1913, de profesión zapatero, y estado civil soltero. Sus padres, fallecidos con anterioridad a 1941, fueron Manuel y Teresa, que tenían una casa en Calle Sevilla nº 2. Entre las propiedades que se le reconocen, según se desprende del Expediente de Responsabilidades Políticas nº 338(1941-1944), figuran, al margen de la casa antes citada, una fanega de tierra calma en “las Ollas” (sic) y media fanega en los Llanos de Pezcolar.

Manuel Moreno, entre 1944 y 1945. Posiblemente en el Bierzo leonés

En una fecha indeterminada de abril de 1939, apunto de coger, nos dice su sobrino Manuel, un barco en Valencia para el exilio, Manuel Moreno decide volver a Porcuna, al estar su conciencia tranquila y no tener en su haber ningún delito de sangre.  A su llegada a Porcuna, es encarcelado en la Torre Nueva, no sin antes haber pasado por las caballerizas del cuartel de la Guardia Civil, donde fue golpeado brutalmente. El 8 de junio de 1940, en la Plaza de Jaén se le somete a Consejo de Guerra para ver y fallar el procedimiento sumarísimo de urgencia nº 22.392 por el “delito” de rebelión militar. Se cita textuamente:

Que el encartado Manuel Moreno Casado, de 25 años (27, según se desprende de la partida de nacimiento), zapatero, natural y vecino de Porcuna, afiliado a las JSU con anterioridad al 18 de julio, propagandista de ideas disolventes (sic), a partir de esa fecha fue miliciano armado y Delegado de las milicias, interviniendo en las palizas que se dieron a los detenidos, entre otros, Don salvador Gallo, Valeriano Párraga, Gabino Fernández y otros, fue secretario de la colectividad de zapateros, actuó en registros, saqueos, detenciones y destrucción de imágenes, no se ha podido justificar suficientemente que presenciara los crímenes del Barranquillo en la noche del 3 de septiembre de 1936. Ingresó en el Ejército Rojo, donde alcanzó el grado de Comisario de Compañía. Hechos probados”.

En virtud de esos hechos, el “tribunal militar” presidido por Fernando Hueso Rubio, se le condena a la pena de “reclusión perpetua”.

En 1941 (quizás 1940), su padre, Manuel Moreno, según nos relata su sobrino Manuel, se suicida en un pozo junto al Arroyo Salado, al no poder soportar el "sufrimiento de su hijo".

En 1944 sabemos que se encontraba como trabajador esclavo en las minas de Casaio (Orense, Galicia), extrayendo wolframio, que muy seguramente fue vendido a los alemanes durante la II Guerra Mundial. En una fecha indeterminada de 1944, anterior al 4 de noviembre, Manuel Moreno se fuga de la mina donde se encontraba; para pasar posteriormente a León donde se hace guerrillero.

El 5 junio de 1945, en el pueblo de Columbrianos (Ponferrada, León, Castilla y León), junto a otros dos compañeros de armas más, Robustiano Arias Carujo y Miguel Cuellas Gómez, sería abatido por disparos de la Guardia Civil al caer en una emboscada.


Así lo narra Santiago Macías, autor de "
El monte o la muerte. La vida legendaria del guerrillero antifranquista Manuel Girón" (2005:121-125) la caida del grupo guerrillero que se encontraba en Columbrianos: "En la madrugada del 5 de junio de 1945 un nutrido grupo de guardias civiles y miembros del Ejército se desplazaron a Columbrianos tras la confidencia de Evangelina Álvarez al capitán de la 4ª Compañía de la 108 Comandancia de la Guardia Civil, Felipe Romero Alonso. Después de algunas llamadas a la puerta, los represores entraron por la fuerza, encontrándose con la dueña de la casa, Catalina Martínez Núñez, a la que le acompañaba una joven de Carracedo, Oliva Amiga Martinez, que se encontraba aquellos días ayudando en las tareas de la casa. También se encontraba allí un joven criado de apenas quince años llamado Antonio Botas Valcarce, natural de Villar de los Barrios, próximos a Salas de los Barrios, e hijo de un hombre asesinado por los falangistas durante los primeros meses de la guerra, Antonio Botas Abad.

Tanto la dueña de la casa como la joven Oliva Amigo negaron que en el interior se encontrara persona alguna, pero no hizo lo mismo el joven Antonio, quien confirmaría a las fuerzas represivas algo que éstas ya sabían: los guerrilleros estaban allí. El registro minucioso de todas las estancias, que se alargaría por espacio de cinco horas, no permitió obtener resultado alguno, por lo que las fuerzas represivas optaron por establecer un cerco para evitar una posible fuga de los guerrilleros. Mientras tanto, en el interior las labores de búsqueda proseguían. En un momento del registro uno de los mandos de la Guardia Civil se dio cuenta de la diferencia de altura de una de las estancias de la casa con respecto a las demás. Al acceder a la parte superior comprobaron como en el suelo de una de las habitaciones podía observarse una especie de trampilla por la que se accedía la falso techo. Según el atestado de la Guardia Civil, el verse descubiertos, uno de los guerrilleros lanzó una granada de mano contra los guardias, la cual estalló sin causar ninguna baja. No obstante, algunos testimonios aseguran que, una vez conocida la ubicación exacta del escondite, los guardias abrieron fuego a quemarropa desde el piso inferior hacia el falso techo, hasta que las tablas agujereadas comenzaron a teñirse de sangre. Tras abrir la trampilla encontraron los cadáveres de los tres guerrilleros, totalmente acribillados sin ofrecer resistencia alguna".


Los tres guerrileros muertos ese 5 junio eran Miguel Cuellas Gómez, Robustino Arias Carujo, "
Felipe", y el único no identificado de entonces, Manuel Moreno Casado, nuestro "Pucherillo", llamado así en la época por su estatura baja, pues a su familia se le conocía por "Pucheros", nos narra su sobrino Manuel Moreno Moreno. Así terminó la epopeya de un porcunense de poco más de veinte años, aficionado a la lectura y muy inteligente para la época, según su sobrina Carmen, de la que aún conserva uno de los volúmenes de su enciclopedia.

Más de medio siglo después, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica cree haber localizado lo que fue la fosa común de estos guerrilleros, que será exhumada próximamente.

El “Andaluz”, como aparece Manuel Moreno Casado en los textos de la Guardia Civil, recogidos por Santiago Macías, sería el primer porcunense represaliado por el franquismo del que encontraríamos sus restos.

Hacemos desde aquí, pues, un llamamiento a sus posibles familiares para que se pongan en contacto con nosotros para aportarnos testimonios o documentación, pero también para dignificar la memoria de Manuel Moreno, luchador por la libertad y en contra del fascismo.

Para cualquier información pueden escribir a:

nombresporcuna@gmail.com

Fuentes:

Noticias relacionadas:
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Los Esclavos de Franco.
- Documental "Lobos Sucios", de Felipe Rodríguez Lameiro (2006).
- Imágenes de las Minas de Casaio.
- Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica de Jaén.