Facundo Cabral - Distancia es un Fuego Lento

Facundo Cabral - Si yo Pudiera Ser

Facundo Cabral - Este es un Nuevo Día

Facundo Cabral - Después de todo  antes que nada

Facundo Cabral - Tiempos viejos

Facundo Cabral - Pedro Mendizabal

Facundo Cabral - Ferrocabral (1983)

Facundo Cabral - Mujer de mi mala Suerte

Facundo Cabral - Distancia es un Fuego Lento

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Distancia es un fuego lento,Que cambia el verbo y cambia el color.
Eternidad de un momento,
Que en el recuerdo siempre es mejor.

Distancia es solo memoria,
De un poema y de un adiós,
Eternas flores de un huerto,
Que ya perdieron todo el color.

Distancia es una mentira,
Más poderosa, que la verdad,
Una pequeña agonía, que nunca llega,
Al punto final.

Distancia es una mirada,
Que se parece al dolor,
Una noche empecinada,
Que no lo deja pasar al Sol.

Distancia es un…Viejo amor.

Eso es la distancia

Facundo Cabral - Si yo Pudiera Ser

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Caracol milenario,
Que camina los sueños,
Color de otras esferas,
Que enamora al silencio.

Esencia de los mares,
Que crece a la montaña,
El pan de los pastores,
La luz de la cigarra. Bis

La más hermosa brisa,
Por la que vuelve el viento,
La eternidad grandiosa,
Que vive en un momento.

La pasión más divina,
Que libera al Quijote,
La razón del invierno,
Que seduce al coyote.

Coro:
Si yo pudiera ser,
Solo por una vez,
Lo que tu crees que soy
Lo que tu crees que soy


Paloma de Picazo,
Y vino de Machado,
Espejo de Walt Withman,
Y balcón de Gustavo.

Clavel de Federico,
Su Luna y su campana,
La noche de aquel día,
Que estalló en su ventana.


Coro:
EL Sol maravilloso,
Que incendia las arenas,
La misteriosa muerte,
La manzana primera.

El estallido eterno,
De la eterna vida,
La libertad infinita,
Y la pequeña herida. Bis.
Coro:

Facundo Cabral - Este es un Nuevo Día

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Prosa
Esta es la canción que canto cada mañana al despertar,
Para agradecerle al Cielo,
La gentileza de un nuevo día,
Es decir de una
F nueva oportunidad.
Porque siempre se puede empezar de nuevo,
En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo,
Y esto es tan cierto como que el paraiso no está perdido sino olvidado.

Canto:
Este es un nuevo día,
Para empezar de nuevo,
Para buscar al ángel,
Que me crece los sueños.

Para cantar,
Para reir,
Para volver
A ser feliz Bis

Prosa:
Todos nacemos con un ángel de la guarda,
Pero pocos lo conservamos,
Hay quien prefiere un sicoanalista.
Todos tenemos una conciencia,
Pero pocos la escuchamos,
Hay quien prefiere la televisión.

Todos somos ricos, es decir hijos de Dios,
Pero pocos lo sabemos,

Perdona hermano que yo no entienda que no seas feliz
en tan bello planeta,
que hayas hecho un cementerio de esta tierra,
que es una fiesta.

Tienes un corazón, un cerebro,
Un alma, un espíritu,
Entonces como puedes sentirte pobre y desdichado.


Canto:
En este nuevo día,
Yo dejaré al espejo,
Y trataré de ser,
Por fin un hombre nuevo,

De cara al Sol,
Caminaré,
Y con la Luna,
Volaré. Bis.


Prosa:
Ahora mismo le puedes decir basta a la mujer que ya no te gusta,
Al hombre que ya no amas,
Al trabajo que odias,
A las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito,
A los noticieros que te envenenan desde la mañana y desde el helicóptero,
A los que quieren dirigir tu vida.

Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste,
Porque la vida es aquí y ahora mismo,
Por eso:



Canto:
Este es un nuevo día,
Para empezar de nuevo,
Para buscar al ángel,
Que nos crece los sueños.

Para cantar,
Para reir,
Para volver
A ser feliz Bis

Si Señor.


Facundo Cabral - La secreta Canción

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Prosa:
Amo a la mujer de manos finas,
Amo a la mujer de manos frias.
Amo a la mujer que no me acuerdo,
Amo a la mujer que no conozco.
Amo a todas las mujeres
Incluso a una,
Y a ella le canto,
Contento y feliz.

Canto:
He visto abrir su ventana,
Y el silencio terminó,
La he visto salir contenta,
En busca de su canción,

Con la vida bajo el brazo,
Sobre los hombros la voz,
Que lindo es ver en sus ojos,
Brillo de inmenso esplendor.

Y al caminar,
el candor,
De alma pura dorada al Sol.

Ella se ha puesto a cantar,
Nuestra secreta canción,
En la distancia su voz,
Suave arrullo,
Tierna flor.

Prosa:
Maravilla que abarca desde el aire,
Hasta la mano franca de un amigo,
De la buena voluntad del Sol,
Al pecho infinito del trabajo.
Porque solo ella sabe la Secreta Canción,

Canela,
Muchacha,
Prefiero el peligro de quererte,
A esperar de rodillas a la suerte,
Si tu alma tiene alas como un ave,
Corre, vuela,
No dejes que nadie te atrape.

Canto:
Que lindo es verla despierta,
Después de tanto dormir,
Su pelo lleno de estrellas,
Es cordillera feliz.

Manos sinceras que arrullan,
Sueños que están por venir,
Nadie sabrá lo que piensa,
Ella ha empezado a vivir.

Y a caminar,
con candor,
de alma pura dorada al Sol.

Ella se ha puesto a cantar,
Nuestra secreta canción,
En la distancia su voz,
Suave arrullo,
Tierna flor.

Facundo Cabral - Después de todo  antes que nada

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Cortés.

En los días de la adolescencia,
Es decir, los días de Antonio Machado que acabamos de cantar, de Pablo Neruda, de Julio Cortázar. De los cuentos de las mil y una noche, teníamos tiempo para el amor, al que conocimos alrededor de la plaza y en bicicleta.



Facundo

Cuando me sonrió,
Se me escaparon de las manos los globos que vendía,
Y el cielo del sábado se llenó de colores.


Cortés

Te dije, te digo y te diré, porque, el amor es para siempre.

Te digo por ejemplo:
Te quiero ahora que hace calor,
Y ayer que llovía.
En las mañanas nubladas,
Y en las noches abiertas,
Te quiero
Te quiero de pie, tendida,
Dormida y despierta.

Te quiero a la una, a las dos a las tres,
Y a las siempre.

Te quiero,
Te quiero en la casa y te quiero en el camino,
Te quiero después, antes y ahora mismo,
Te quiero,
Te quiero porque me quieres,
Y toda tu me lo gritas,

Te quiero porque en ti comienzo y termino,
Te quiero porque nos encontramos y nos perdemos uno en el otro.
Digamos que te quiero con todos los que soy incluyéndome a mí mismo.


Cabral

Aunque tu sabes mi amor que cuando digo te quiero, es Dios que te embellece a través del amor y yo soy el encargado de tan bella tarea, es decir que cada vez que cuando yo te digo Te quiero, Él te dice “Te quiero”.

ente a la mar,
En el desierto y el río.

Te quiero cuando la Luna
nos confía los secretos,
en la paz de tu mirada,
y el incendio de tu cuerpo.

Te quiero cuando caminas,
Y te quiero cuando cantas,
Te quiero cuando te duermes,
Y más cuando te levantas.

Te quiero cuando la noche
Me hace sentir un poeta,
Te quiero después de todo
Y antes que nada en lTe quiero cuando la tarde
Y tus manos tienen frío,
Te quiea tierra.


Facundo Cabral - Tiempos viejos

(Letra de Manuel Romero Compuesta en 1925)

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¡Te acordás, hermano, que tiempos aquellos!

Eran otros hombres, más hombres los nuestros,

no se conocían cocó, ni morfina,

los muchachos de antes no usaban gomina.

¡Te acordás, hermano, que tiempos aquellos!

Veinticinco abriles que no volverán,

Veinticinco abriles, volver a tenerlos...

¡Si cuando me acuerdo me pongo a llorar!

¿Donde están los muchachos de entonces?

Barra antigua de ayer, ¿dónde están?

Yo y vos solos quedamos, hermano,

yo y vos solos para recordar...

¿Te acordás, las mujeres aquellas

minas fieles de gran corazón,

que en los bailes de Laura, peleaban

cada cual defendiendo su amor?

¿Te acordás, hermano, la rubia Mireya?

que quité en lo de Hansen al guapo Rivera?

Casi me suicido una noche por ella

y hoy es una pobre mendiga harapienta.

¿Te acordás, hermano, lo linda que era?

Se formaba rueda pa' verla bailar.

Cuando por la calle, la veo tan vieja

doy vuelta a la cara, y me pongo a llorar.

¿Donde están los muchachos de entonces?

Barra antigua de ayer, ¿dónde están?

Yo y vos solos quedamos, hermano,

yo y vos solos para recordar...

¿Te acordás, las mujeres aquellas

minas fieles de gran corazón,

que en los bailes de Laura, peleaban

cada cual defendiendo su amor?

¡Te acordás, hermano, que tiempos aquellos!

Eran otros hombres, más hombres los nuestros,

no se conocían cocó, ni morfina,

los muchachos de antes no usaban gomina.

¡Te acordás, hermano, que tiempos aquellos!

Veinticinco abriles que no volverán,

Veinticinco abriles, volver a tenerlos...

¡Si cuando me acuerdo me pongo a llorar!


Facundo Cabral - Pedro Mendizabal

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Yo soy Pedro Mendizábal, pa' lo que guste mandar.

De lo que ve por acá, casi todo lo hice yo.

Desde la mesa del peón,  al techo del capataz.

Hice el cajón de mi padre y la cuna de mi hijo.

Alambré el campo de rizo, pinté la casa de Elena

Y ayudo a limpiar la escuela, desde el año 35.

Aprendí lo suficiente pa' tener lo necesario,

El pan, el vino, el amor y la milonga que canto.

Prosa:

Hice el rancho donde siempre faltaba algo o alguien.

La cama donde mi madre se murió sin una queja

A pesar de la pobreza que ya traía en la sangre.

A pesar que siempre dudé del cura y sus promesas

Le hice nueva iglesia donde el pobre sueña el cielo

Pa’ que pueda el estanciero señorear sobre la tierra.

Hasta organicé la huelga que no trajo solución

Y que me dejó en prisión por un tiempo bastante largo,

Pero de ese trago amargo ya bebe mi corazón. No, señor.

Canto:

Hice el muro de cemento que paró a la inundación

que paró a la inundación,

y el banco de la estación donde mi mujer se sienta

A esperar todas las siestas al hijo que no volvió.

En el final de mi vida, tengo la cuenta muy clara,


Facundo Cabral - Ferrocabral (1983)

Este es un viaje personal que cruza, por lo general, un homenaje al ciruja, porque gracias a uno de ellos salí a caminar mi país al costado de la vía con la misma convicción e independencia de Juan el Bautista, el que predicara al costado del Jordán.

Unos años después, excitado por Whitman, salí al mundo. El mundo de los que, como Diógenes, eligieron su vida. Pude hacer mi propio viaje porque escapé del rebaño de los que trabajan en lo que no aman para poder consumir lo que no crean.

La manada que siempre pide la cruz para los iluminados como Jesús.

Cansado de las sectas, es decir, de los ricos que se juntan en corporaciones, de los obreros que se juntan en sindicatos, de los deportistas que se juntan en los clubes, de las clases que se juntan en países que dividen aún más a los hombre, inventé este tren para el individuo del que nace todo, desde la imprenta y la teoría de la relatividad a la consagración de la primavera y la maja desnuda.

Cada cual que es cada uno, sin paternalismos hipócritas, iniciaremos un viaje que no se interrumpirá mientras sigamos comprendiendo, como Krishnamurti que la revolución fundamental es revolucionarse.

Partida

Prepárense, que vamos a partir.

Este es el tren de la muerte que cruza por la vida.

Vamos a escapar de la nostalgia que nos condena al pasado.

Basta de parientes que nos extorsionan con enfermedades.

¿Qué nos importa el viejo que fuma y fuma y fuma sentado en el umbral?

¿Qué nos importa Malena que llora como ninguna?

¡ Chao a la casita de los viejos ¡ ,

a la esquina donde se pudren los mejores frutos de la vida.

Vamos a despertar la canción del presente para no perder el tren de la eternidad.

Este es el viaje más terrible, el más maravilloso, el más delicioso,

el más absurdo, el más alucinante.

¡Adelante!, pueden subir todos.

Sólo es necesario que hayan nacido,

No importa dónde: en los barrios caros o en los barrios bajos.

Hijos de generales o degenerados.

Explotadores, explotados, dirigentes, dirigidos, presidentes o presidiarios.

Este es el viaje más extraordinario;

Vean qué espectáculo:

A la derecha los reaccionarios, a la izquierda los revolucionarios.

en el medio los hombres, los que deciden su propia vida, es decir, tres o cuatro.

Enciendan el fuego que comenzó la fiesta, traigan el vino y los tambores, desaten a la alegría, liberen a la pasión.

Canten y bailen con furia quijotesca, con la misma convicción del Bautista o de Moisés.

Hagan las cosas sólo por amor, porque el que trabaja en lo que no ama, aunque lo haga todo el día es un desocupado.

Hagan el amor a las mujeres en los ómnibus y en la playas, a las buenas y a las malas, por la buenas y por las malas.

Y en 9 meses nacerán hijos locos, benditamente locos y por locos tan libres y por libres tan bellos que harán un paraíso de este maldito infierno, donde las banderas se pudren patrióticamente y las madres alimentan a sus hijos para la guerra.

Yo los conozco; hace mucho tiempo que andamos a la deriva en el mar del tiempo.

No sé si se acuerdan de mí. Yo soy Facundo Cabral y ahí no termina la cosa.

Yo soy el hijo de Sara y con eso es suficiente.

Soy el orgullo de mi abuela que es la vergüenza de mi familia.

Por mi abuela comencé a leer la Biblia a la altura de la Magdalena.

Solía decir: "decirle que no a una propuesta de amor es decirle que no al mismísimo Dios de los Cielos que es el mismísimo amor y yo soy una mujer creyente y respetuosa del Señor" Mi abuela pensaba que hacer el amor alargaba la vida. Por eso le llamaba la atención que Borges haya vivido tantos años (por lo menos escribió, hay gente que ni eso).

Soy la peor parte de Isabel que es mi mejor parte.

Ella no puede vivir sin mí y yo la comprendo porque yo tampoco puedo vivir sin mí.

Soy el cantor de un pueblo que no me pertenece. En mi caso si se calla el cantor no pasa nada.

Es decir, que estoy gozando de los serenos privilegios del anonimato.

Y a mi edad con derecho a los incoloros privilegios del escepticismo. A pensar como pensaba Mark Twain en su madurez que decía: "A mi edad cuando me presentan a alguien ya no me importa si es bueno, malo, rico, pobre, negro, blanco, judío, musulmán o cristiano. Me basta y me sobra con que sea un ser humano... peor cosa no podría ser".

Soy moderadamente argentino y exageradamente Cabral. Algo así como un sargento underground. Y por mi parte sargento hay gente que me odia: "Mirá por salvar a ese que salvó cuantos vinieron detrás".

Estoy asombrado de ser parte del asombroso universo y orgulloso del hambre que me mantiene despierto.

Soy inventor de mí mismo, porque esa es la tarea que me ha encomendado el Señor.

El Señor o el diablo, porque son la misma cosa. El diablo es un seudónimo que tiene el Señor para cuando tiene que crear alguna cosa de dudosa moral para no quemar su buen nombre, utiliza el seudónimo.

Soy repetidor de Whitman: " me canto y me celebro, me celebro y me canto. Y si me canto y me celebro, te celebro y te canto, porque cada átomo que me pertenece, te pertenece, porque cada átomo que te pertenece, me pertenece, porque tú y yo somos la misma cosa", decía el viejo Whitman.

Y me acuerdo porque la primera condición que debe tener un cantor es buena memoria.

Que Tagore decía que cuando el hombre trabaja Dios lo respeta, pero cuando el hombre canta Dios... lo ama.

El pobre que anda sin copla por esta vida prestada, más que pobre es un fantasma y más que un fantasma es nada.

Vamos cruzando por la vida en el tren de la muerte, viendo como el progreso acaba con la gente.

Cuando el tiempo de los claveles regreso contento donde María cultiva el arte mayor de las hogueras, es decir, Andalucía.

Alguna vez nos presentaron a una condesa por ahí, a aquel dilecto amigo que fue Jorge Cafrune y a mí. El turco la miraba a la condesa, la condesa lo miraba al turco. Estaba tan asombrado el uno como el otro. --¿Qué será eso?

El señor que nos la presentó dijo:

"Es una gran mujer, acaba de donar un terreno de su familia para que el municipio de Sevilla haga un parque público. Y el turco le dijo sin dejar de mirarla:

--"¿donó o devolvió?".

Me detengo en México donde siempre hay algo para celebrar:

"Nos vamos a echar unos tragos, pero sin exagerar... sólo hasta caernos.

Porque no es de caballeros andar bebiendo en el suelo."

"Si el vino te hace mal para el trabajo, pues deja el trabajo."

"Pues fíjate si será malo el trabajo que deben pagarte para que lo hagas."

"Yo nunca le pude decir a mi mujer que era una imbécil porque no me hubiese entendido."

"Y Dios creó a la mujer y ella le dijo: mi Señor, si María concibió sin pecar, ¿no podría yo pecar sin concebir?"

"El diablo sabe por diablo, pero más sabe por Freud".

Me detengo en San Francisco donde siempre hay algo para oír, por lo menos cuando Krishnamurti anda cerca.

Ese que bien sabe que la revolución fundamental es revolucionarse.

Me detengo en Creta donde siempre hay algo para amar.

Me detengo en Jerusalén donde siempre hay algo que aprender, incluso no acabar con Beiruth.

Levanto la voz en Italia y hago silencio en la India.

Porque soy y vivo en el presente, porque estoy hecho de sueños y de flores, de vacío, de vino y de trigo me llaman el Hombre. Es cierto que soy polvo sagrado yo, aunque Tú sabes mi Señor que cuando digo "yo soy" estoy diciendo "Tú eres", invicto, innombrable.

Altísimo Señor no te preocupes por el pan nuestro de cada día que eso es cosa nuestra, para eso somos hombres. Pero no nos dejes sin el sueño de cada noche porque sin él nada somos nosotros que tal vez sólo seamos un sueño que Tú sueñas.

Amado Señor:

Padre Nuestro que estás en el surco, sacrificados seres nosotros, así en la Tierra como en el agua, el pan nuestro de cada día ablándanos hoy y perdona nuestras deudas así como nosotros, no sé por qué, perdonamos a nuestros deudores y déjanos caer en la tentación de terminar con todos ellos. Mas líbranos de Camps,

Amén.

En el nombre del fraude, del fisco y los Esclavos Unidos, Okey !

[canto] Perdóname, Señor, pero a veces me canso, de ser un ciudadano. Me cansa la ciudad, las oficinas, me cansa la familia y la economía.

La familia, mi Señor, ese vía crucis de parientes, esa miseria en cooperativa.

Madre hay una sola, Señor ... y justo vino a tocarme a mí ¡¡¿?!!

[canto] Perdóname, Señor, estoy harto de este infierno, este mercado mediocre, donde todos tienen precio. Perdóname, Señor, pero yo me iré contigo, por tus montañas, tus mares y tus ríos. Perdóname, Señor, pero a veces pienso que tienes para mí algo mejor que esto. Perdóname, Señor, no quiero ser un ciudadano, yo quiero ser un hombre, como me has creado.

Vamos cruzando por la vida en el tren de la muerte, viendo como el progreso acaba con la gente.

En el mundo comprobé que hay un tal para cual y que cada uno encuentra lo que quiere encontrar. El hombre tiene mujeres y el gerente secretarias. El rico tiene problemas y el pobre tiene ganas. Me escapé de la Rosario que se hace la moralista, porque ella es virgen porque es fea y no porque sea buena.

He conocido mujeres y de eso nadie se asombre, que por buscar un marido se perdieron a los hombres. Parecido le pasó al tucumano Hugo Alberto que por una sola mujer se perdió a todo el resto. A la flecha del amor la dispara un inconsciente de lo contrario no habría tanta desgraciada gente.

La flor seguía cantando en un Manhattan delirante como el sueño que es la vida. Otro Kennedy llegaba, Jimmy Carter insistía, Frank Sinatra retornaba y John Lennon se moría.

O se dejaba matar para darme la oportunidad que yo pueda pasar el frente de una vez por todas.

Thank you, John, donde quiera que estés. En el infierno con Somoza o en el Paraíso con Vinicius du Moraes.

Entre muchas maravillas que guardo en el corazón la principal es aquella que una noche de Ecuador me libró de las cadenas cuando me dijo que sí, porque aprendí que entregarse es comenzar a vivir.

Cuatro ojos me mataron el día que nos conocimos, los dos con que me miró y los dos de su marido.

Estoy forzado a robar porque he llegado muy tarde, desde antes de nacer las cosas eran de alguien.

Por ejemplo, "El Quijote" de Miguel Cervantes, "Hojas de Hierba" de Whitman, "Tristán e Isolda" de Wagner. España era de Franco, el Guernica de Picasso, Sofía Loren de Ponti, el oscar de Marlon Brando. La gloria era de Gardel, las vaquitas de Anchorena y si quedaba algo más se lo llevó López Herrera.

Hasta la misma injusticia ya tenía propietario como la desesperanza es privilegio del tango.

Si me gusta una mujer está de novia o casada, si soy ladrón es por culpa de la propiedad privada.

Ignorancia

Llegamos a la ignorancia, esta es la estación de los que quieren vivir tranquilos, sin problemas, aquí la vida es fácil. Nadie espera nada de nadie o todos esperan todo de cualquiera. Es decir, los políticos deciden cuanto debes ganar y los militares cuanto debes perder. Los curas cuanto debes aguantar y los sindicalistas cuando debes parar.

Pasamos por la city donde el dólar sube y el hombre baja.

Uno más uno son dos, así empezó esta cuestión.

En una sociedad en que la cifra ha superado a la frase, se podría decir para demostrar esto,

para demostrar que vivimos entre números, podríamos decir, por ejemplo:

Un minuto de silencio, un segundo de descuido... un hijo.

Un toro, un marido en vacaciones.

Dos bellos amores, tres grandes negocios, cuatro whiskys, un accidente, un cura, una monja, dos

curas, cuatro puntos cardenales.

Cinco habitaciones, seis hermanas, siete pecados capitales.

Ocho horas diarias, 20 años de buenos y leales servicios, 2 jubilados, 3 televisores, 2 secretarias,

sí señor, no señor... sí señor. Total, si no lo hago yo lo hace otra. Además, ¿quién se va a enterar?.

Un status, 10 ejecutivos, 20 por ciento, 10 vencimientos, cinco gotas antes de cada comida.

Un ataque de nervios, 2 discusiones, 4 testigos, 30 días de arresto.

Un arrepentimiento, 10 mandamientos. No desearás a la mujer de tu prójimo... ni tu prójimo.

Una iglesia, una muchacha, 2 anillos, 3 hijos, 4 créditos, 5 embargos... ¡seis tiros!

Uno más uno sos dos, así empezó esta cuestión.

El hombre es dios cuando sueña y esclavo cuando cuenta.

Las planillas y los documentos que se mueran, muchacha. En la calle es primavera, el dinero no interesa,

viva la naturaleza.

¡Come hierba! Millones de vacas no pueden equivocarse.

Bien decía el hijo del carpintero de Belén:

"Mira las aves del cielo: no siembran, ni siegan ni recogen en graneros, pero Dios las alimenta".

"Aprende de ellas, no sirve tu inteligencia, porque ni un solo metro agregará a tu inteligencia", bien decía.

Llegamos al infierno, es decir, a Campo de Mayo, donde los que no pueden crear ya ni siquiera se

consuelan con el poder.

La justicia se asoma a la Plaza de Mayo, que se enciende como en los viejos tiempos.

- "Te acordas, pibe".

- "Cómo no me voy a acordar, General. Eran otros tiempos".

Todo tiene su tiempo, cada cosa su lugar.

- "Pero siempre cada peronista con su sindicato".

- "Cada sindicato con su huelguista. Cada huelguista con su socialista. Cada socialista con

su capitalista".

- "Y si no, cómo quieres que la hagan".

- "Cada capitalista con su empresa, cada empresario con su sicoanalista, cada sicoanalista con

su siquiatra, cada siquiatra con su terapia, cada terapia con su religión, cada religión con su profeta,

cada profeta con su cruz, cada cruz con su cura..."

- "...cada cura con su monja."

No sé porque le llaman cura si son la misma enfermedad.

"Cada monja con su asilo, cada asilo con su amargado, cada amargado con su tango,

cada tango con su Soldán, cada Soldán con su Larrea. Cada Larrea con su familia,

cada familia con sus principios, cada principio con su final, cada final con su recomenzar,

cada recomenzar con su sueño, cada sueño con su libertad".

La libertad es una vieja que conocí en la bohemia, al lado de mucha gente y sin que nadie la viera.

Me dijo:

- "Tengo tres hijos: uno está crucificado, el otro de ha vuelto loco y el tercero no ha llegado".

Verdad

Llegamos a la verdad, donde nos detendremos el menor tiempo posible para que no haya un

suicidio en masa.

En esta estación debo reconocer que estoy cansado de ser este que soy, un eterno rebelde que para

confirmar su desubicación debutó cantando canciones de protesta con Nacha Guevara en Punta del Este...

para evitar intermediarios.

Ahora volvió Nacha. Estuvo en el teatro el otro día. Me dice:

- ¿cómo te va?

- Y, más o menos. Yo nunca coincido con la historia. Fijate ahora que había llenado un montón de

rabia y con eso había escrito unas canciones de protesta fantásticas, llegó la democracia y me arruinó.

Nacha me dice: "esperá, esperá, esperá, hay que darles tiempo, alguna macana van a hacer".

Y si no seremos cantores de protesta desocupados o estaremos políticamente desaparecidos.

Ahora les tocará a nuestros padres ir a Plaza de Mayo a preguntar por nosotros.

Pero si yo supiera quien es mi padre. Le pregunté a mi madre y me dice:

- "¿Y qué se yo, loco?, había tanta gente."

De todas maneras dice mi madre:

- "Tu padre hizo lo mejor que podía hacer por nosotros: irse. Aunque no, no era tan inteligente

como para irse, más bien que se perdió."

En realidad, si el final es la muerte, la única ciencia es sobrevivir y cada uno lo hace como puede.

Maradona con los piés, Moria con las tetas. Borges con la cabeza y Rockefeller con el sudor de la gente".

Al final todos ejercemos la mendicidad de alguna manera.

Salvo los hombres como Pedro Mendizábal, que al igual que la Madre Teresa tienen la libertad

que solamente puede dar la pobreza. La pobreza que uno elije, no la que decide Martínez de Hoz.

[Canto]

Yo soy Pedro Mendizábal, pa' lo que guste mandar.

De lo que ve por acá, casi todo lo hice yo.

Desde la mesa del peón al techo del capataz.

Hice el cajón de mi padre y la cuna de mi hijo.

Alambré el campo de rizo, pinté la casa de Elena

y ayudo a limpiar la escuela desde el año 35.

Aprendí lo suficiente pa' tener lo necesario,

el pan, el vino, el amor y la milonga que canto.

Hice el rancho donde siempre faltaba algo o alguien. La cama donde mi madre se murió sin una

queja a pesar de la pobreza que ya traía en la sangre. A pesar que siempre dudé del cura y sus

promesas le hice nueva iglesia donde el pobre sueña el cielo para que el estanciero pueda señorear

sobre la tierra. Hasta organicé la huelga que no trajo solución y que me tuvo en prisión por un

tiempo bastante largo, pero de ese trago amargo ya no bebe mi corazón. No, señor.

Hice el muro de cemento que paró a la inundación

y el banco de la estación donde mi mujer se sienta

a esperar todas las siestas al hijo que no volvió.

En el final de mi vida, tengo la cuenta muy clara,

para los otros hice todo, pero para mí no hice nada.

Vamos cruzando por la vida en el tren de la muerte viendo como el progreso acaba con la gente.

Por defender la libertad me quedé solo y tal vez ese sea el premio. O será porque hace tiempo

aprendí que un lobo es una maravilla, pero muchos una jauría.

Solo, absolutamente solo, egipciamente solo como Sinué, bíblicamente solo como Job,

oficialmente solo como el poder, políticamente solo como Alsogaray, naturalmente solo como

Néustar. Si Néustar hubiera participado en el éxodo de Moisés lo habría hecho fracasar, porque

hubiese estado a favor del faraón.

Es más, ya ni siquiera estoy prohibido, que para un cantor de mi calaña es una vergüenza. Solo

como Margaret Tatcher en ...(?). Solo como Hitler en el Once. Bueno, solo dentro de lo posible,

porque nadie puede estar absolutamente solo aunque lo quiera; hasta Ortega necesitó de Gasset.

Naturaleza

Llegamos a la Naturaleza, aquí me detengo a descansar del intelecto y sus trampas. Nada como mi

tierra. Perdón, mi Señor, tu tierra, porque esta es tu tierra, este es tu mundo, esta es tu vida.

Lo necesario fue hecho por el Señor y con eso es suficiente. Recién ahora entiendo a aquellos

beduinos del Negev, que alguna vez me dijeron: "nosotros no trabajamos, porque preteder hacer

algo es dudar que el Señor terminó la creación".

Parecido a un amigo mío, de aquí de Buenos Aires, Federico Manuel Peralta Ramos. Alguna vez

le dijeron: "Callate, Federico, vos sos un mantenido". Y Federico enojadísimo contestó:

- "No te permito, che. Yo no soy un mantenido: yo cobro sueldo de hijo".

Tal vez por algo parecido los Taraumara de la sierra Taraumara del chihuahua mexicano dicen:

- "Nosotros no usamos armas, porque si las armas fuesen necesarias habríamos nacido con ellas".

Y alguna vez en mi casa, quejándome delante de mi madre, me dijo:

- "Si mal no recuerdo cuando naciste estabas desnudo, así que hasta ese pantalón y esta camisa es

ganancia".

Lo necesario fue hecho por el Señor y con eso es suficiente.

[Canto]

"No crezca mi niño, no crezca jamás, los grandes al mundo le hacen mucho mal.

El hombre ambiciona cada día más, y pierde el camino por querer volar.

Vuele bajo, porque abajo está la verdad.

Esto es algo que los hombres no aprenden jamás.

Por correr el hombre no puede pensar, que ni el mismo sabe para donde va.

Siga siendo niño y en paz dormirá, sin guerras ni máquinas de calcular.

Vuele bajo, porque abajo está la verdad.

Esto es algo que los hombres no aprenden jamás.

Diógenes cada vez que pasaba por el mercado se reía, porque decía que le hacía mucha gracia, y a

la vez le hacía muy feliz, ver cuántas cosas había en el mercado que él no necesitaba.

Es decir que no es rico aquel que más tiene sino el que menos necesita. Es decir que mano ocupada

es mano perdida. Es decir que el conquistador por cuidar su conquista se transforma en esclavo de

lo que conquistó.

[Canto]

Dios quiera que el hombre pudiera volver a ser niño un día

para comprender que está equivocado si piensa encontrar

en una chequera la felicidad.

Vuele bajo, porque abajo está la verdad.

Esto es algo que los hombres no aprenden jamás.

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos será el Reino de los Cielos, que, si se me

permite, incluye la Tierra.

Entramos en la última etapa del viaje y sería bueno hacer un balance del presente, a saber:

- El general Becerra quiere hacer algo por la patria y no encuentra mejor cosa que abandonar el país.

- El comisario Ortiz que odia la juventud se enamora de una rubia menor de edad. El comisario que sabe

de gente perdida se pierde por esa rubia campeona del rock and roll.

(Ahí va la mujer que me gusta con el hombre que le gusta.)

Lo que no consiguieron los antiguos griegos ni el mismísimo Whitman lo consigue Alfonsín con

solo un café y el encanto del poder: convencer a Borges que la democracia valía la pena.

- Celeste Carballo no deja de gritar... y tiene razón.

- Baglietto sigue llorando porque le da resultado como a Migret.

- Charly García se aplaude frente al espejo.

- Sandra se desangra.

- Espinetta no se entiende.

- Piero, manso y tranquilo y yo súper podrido.

En realidad no estoy súper podrido, pero era lo único que me rimaba con Piero, manso y tranquilo.

Chacarita

Llegamos a la Chacarita, aquí termina el viaje de los pobres, si es que siguen vivos.

A descansar, a devolver la nariz, la canción, las manos al Señor que me prestó la vida.

La vida que nunca entendí, pero que de cualquier manera valía la pena. Valía la pena haber

sido un hombre para que ella fuese una mujer.

[Canto]

De todas maneras valía la pena,

valía la pena de todas maneras.

Valía la pena escapar del pueblo. Perderme en el mundo, reencontrarme, volver y volverme

a perder.

De todas maneras valía la pena,

valía la pena de todas maneras.

Valía la pena comprobar que los problemas no eran necesarios, que se puede vivir sin ellos.

De todas maneras valía la pena,

valía la pena de todas maneras.

La Vida es hermosa, pese a tanta guerra,

la Vida es hermosa, si podés no te la pierdas,

si podés no te la pierdas.

Y el Señor dijo a Abraham: "abandona tu tierra natal y la casa de tu padre y ve al país que yo te

indicaré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré y por ti se bendecirán todos los pueblos de la

Tierra", El Señor dijo a Abraham.

[Canto]

No soy de aquí, ni soy de allá,

no tengo edad ni porvenir         (Coro)

y ser feliz es mi color de identidad.

Me gusta es sol, Alicia y las palomas,

el buen cigarro y la guitarra española.

Saltar paredes y abrir las ventanas

y cuando llora una mujer.

Me gusta el vino tanto como las flores

y los conejos y los viejos pastores.

El pan casero y la voz de Dolores

y el mar mojándome los pies.

(Coro)

Me gusta estar tirado siempre en la arena,

o en bicicleta perseguir a Manuela,

o todo el tiempo para ver las estrellas

con la María en el trigal.

(Coro)

Después de andar las maravillas del mundo

no hay nada como regresar a la patria

y compartir la libertad que mi gente

tan cara tuvo que pagar.

Dios te salve libertad,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo.



Facundo Cabral - Mujer de mi mala Suerte

Con la patente del corazón vencida

Transito entre los cadáveres buscándote mi amor,

Y no te encuentro.

Mujer de mi mala suerte,

Asombro del pobre,

Capricho del rico,

Mujer que entraste en mi vida a pesar de los cerrojos que puse en todas mis puertas.

Atraviezas las paredes

De mi cuerpo y de mi alma

Y me derribas los muros con que protegía a mi corazón.

Mujer de mi mala suerte

Que llenas de flores a mi cementerio.

Engañaste a la gitana porque no estabas escrita en la palma de mi mano.

Ni en las estrellas del cielo,

Confundiendo a mi destino

Con solo pasar corriendo al costado de la mano

Alguien grito tu nombre

Para que ya no pueda oír otro

Resonando en el maldito mundo donde te espero en vano

Mujer de mi mala suerte

Como duele una hora de no verte

Cuanto pesa tu ausencia

Estoy cansado de respirar para vos

De encontrarte en cada instante de mi soledad

Para que me devuelvas puntualmente al día y ala hora en que te conocí.

Mujer de mi mala suerte

Apágame las flores

Que me quitan el sueño.

Mujer de mi mala suerte,

Cuando apago al luz

Se enciende tu risa

Quiero saber como es tu noche

Tu aliento en la madrugada

Tu ventana abierta para calmar la sed

De no se que viajero.

Mujer de mi mala suerte

Ni esta desgracia es tuya

Ni este dolor es mío.

Mujer de mi mala suerte

Devolveme la vida

No quiero ser ninguno

De ese nadie que todos se llevan por delante

Porque ya no soy nada

Lo que fui esta contigo

Mujer de mi mala suerte