2013 EL AÑO DE TU BENDICIÓN ABUNDANTE

ACTO PROFÉTICO - 2013 LA VUELTA 13

(Josué 6:1-5)

6:1 Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía  2 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. 3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. 4 Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. 5 Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.

  1. FUNDAMENTACIÓN.

El mover apostólico y profético restituido en la tierra es para la reconquista de la tierra con la mira puesta en la extensión, manifestación y posicionamiento del reino de Dios en todas naciones y en todas las esferas de la vida humana. Ineludiblemente este gran objetivo tiene como tarea permanente la conquista de personas, familias, ciudades y naciones para Cristo. El pueblo que sale de Egipto, esto es del mundo, tiene que llegar a su tierra prometida donde fluye leche y miel. Esa tierra es la conquista de gente y de espacios donde cada uno se ha de desarrollar plenamente.

Según Josué 6:1-5, llegó el tiempo de tomar Canaán. Ese territorio significa la tierra que está prometida bajo juramento para cada una de las familias del pueblo de Dios. Deuteronomio 7:1 señala que allí había siete reinos más poderosos que el pueblo de Dios. Estos reinos representan los diversos campos de la vida humana que están en manos impías.

Al tiempo de la conquista, después de consagrar a la nueva generación del pueblo de Dios. Josué recibió una palabra de Dios, donde cada parte, significa lo siguiente:

v. 1 JERICÓ, estaba cerrada doblemente cerrada. Jericó es lo que está deteniendo la entrada a la conquista, posesión de la tierra y al fluir de bendiciones (botín permanente) o de un desarrollo integral.  El pueblo de Dios está avanzando y las fuerzas del mal están reforzando sus trincheras con leyes inicuas, injustas y confabulaciones perversas, la cual, aparentemente, hace difícil la conquista y la posesión de la herencia en la tierra.

v. 2 El Decreto Divino. Pero hay una Palabra que viene de lo alto. Hay un Davar YaHaWeH, una palabra del Gran Yo Soy, que le dice a Josué.  “Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.”  Cuando Jehová declara “yo he entregado” esta hablando de una victoria segura. La confrontación, el conflicto o la batalla vendrá, pero la victoria es segura.

Como en el tiempo de Josué, Dios está levantando liderazgos apostólicos con una nueva generación apostólica y profética que están preparados para ir más allá de lo común. Lo común son las cuatro bendiciones del desierto: Nube de día y columna de fuego en la noche, maná, agua de la roca y codornices. Esto ocurría en forma regular más uno que otro milagro de vez en cuando y la derrota de ciertos pequeños reinos del desierto. Eso era provisión y protección limitada no todo el fluir de bendiciones si medida y sin límite. Este conformismo debía terminar. Había llegado el tiempo de nuevos niveles de conquista y posesión, conforme a la amplitud de la promesa del pacto.

Vv. 3 – 5. La estrategia divina. El Señor nos habla de instrucciones precisas que nos toca hacer a nosotros los del pueblo de Dios. Somos la generación de la conquista, estamos en el tiempo de Dios y estamos frente a la tierra donde conquistaremos y poseeremos los siete reinos, para infiltrar el reino. La estrategia divina dictaminó que se dieran una vuelta por día, durante seis días. Y al séptimo día debían dar siete vueltas. Como parte de la estrategia el Gran Yo Soy pidió que se hicieran cuatro acciones bien precisas. Tres de ellas previas a la conquista y una en la conquista misma.

Las tres acciones previas a la conquista consistieron en que cada vuelta debía hacerse con el arca o la presencia de Dios por delante, junto a gente de guerra y de adoración (bocinas). En el séptimo día al terminar la vuelta número siete debían tocar las bocinas y gritar fuertemente. En ese momento, las murallas que impedían la entrada iban a caer. Luego al momento de entrar a Jericó para conquistarla, poseerla y tomar el botín, el Gran Yo Soy indicó que no debían tocar el anatema, esto es las primicias. De todo tesoro que tomarían lo primero debía traer la primicia y entregarla al Tesoro de Jehová (véase Josué 6:18-19). Al entrar al 2013 se debe comenzar trayendo las primicias al tesoro de Jehová en cada congregación, para asegurar victorias y botín permanente.

El Rhema de Dios para el 2013 es el siguiente: A fines del siglo pasado Dios ha completado la restauración de todos los ministerios con la activación de los dones y recursos espirituales para la conquista. Desde el año 2000, todos los ministerios con apóstoles a la cabeza han comenzado a rodear toda la tierra. Han transcurrido 12 años y estamos por entrar al año 2013. Es el año de la vuelta 13, el año de conquista, posesión y tomar botín, para entrar a un mayor nivel del fluir de bendiciones y posicionamiento del reino de Dios en toda la tierra.

El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu nos da a entender. Si tu recibes esta palabra, identifica tu Jericó. Déle una vuelta por día por seis días. Y al séptimo día, haga las siete vueltas. Previamente prepare un tiempo de culto de adoración, guerra y alabanza con entrega de primicias. Cuando llegue la vuelta número 13 o la séptima vuelta del séptimo día, usted como líder principal indique que toda la congregación grite, alabe, adore, profetice y dance.  Entonces, los muros de los Jericó caerán. Sean ministeriales, empresariales, profesionales o de cualquier índole, caerán.

Declaro que desde el 2013 en adelante se inicia una época de conquistas de la tierra que el Señor nos ha dado. Gracias al Hijo Glorificado, nuestro Señor Jesucristo, tenemos acceso a pedir por herencia las naciones. Pide tu nación como herencia apostólica.

La nueva generación apostólica y profética está llamada a nuevos niveles de conquista, posesión y consecución de recursos para el avance del reino de Dios en todas las naciones. La creación entera aguarda la manifestación gloriosa de los hijos de Dios. Evangelicemos sin tregua, tracemos un discipulado de calidad, adoremos al Señor con intensidad, infiltremos todos los campos de la vida humana con un liderazgo de reino, sirvamos de todo corazón con las características completas de las  bienaventuranzas según Mateo 5:1-12.