Fabiana Alonso

 

 

 

El rostro de los justos

 

Anda buscando una memoria

la de los días, la de lo incierto

la de haber sobrevivido

al espanto de no nombrar

nuestras almas,

nuestro nonombrar fatigado.

 

Nuestro sinsaberlo culpa

en el rostro de los justos.

 

 

                                                         

                                                              Junio, 2010

 

 

 

Insomnia

                                                 A   P. Q

 

 

Se le ha puesto precio a las cenizas

(esa es tu nostalgia),

trata de frenar a dos metros del suelo

junto a los recuerdos

 

somos viajantes en los espacios

del veranoinvierno,

el ansia gemela

de los corresponsales rápidos.

 

Pero ya ves,

la ventana es abierta por una sola mano,

ese pedazo de luz inició su salto mortal

a las fotografías,

es el silencio lo que descifra,

la memoria del desconcierto:

-…Antes éramos seis.

El orden euclidiano se ha roto,

el punto de la niñez se borra

de la conciencia del sueño.

 

Ese rincón junto al piano

maneja tu pulso,

ceder a los vientos favorables

cederle a los muertos su complicidad.

 

Es difícil ser otro y uno mismo,

cuando la ceniza se hace insomnio

cuando la vela se fractura y te despierta

 

es visión de ir conmigo,

espejismo

aspiración de infinito.

 

 

 

 

Verano

 

 

Volver a la edad de lo que duraba

una sombra de verano,

al tiempo detenido en la calle

muerte escupir al mundo

los gajos de tu garganta

 

Las horas revientan como la respiración

de un moribundo,

 

respira, respira silencio

que el prodigioso horrordestierro

no nos borre el rastro.

 

 

                                                                      

                                                                      Junio 2010

 

 

 

 

no golpees,

ahora he partido

dulce sombra, la noche es grande

 

áspera tinta del mal ajeno

sobre la carretera no había luna,

única guía una luz delante del autobús,

 

la luz que lo da todo y lo arrebata

 

me tomó la quietud del atardecer en una estación,

no golpees,

que esa nube suba, como sube el sueño y el llanto.

 

no te lamentes por mí,

podemos recordar frente al fuego,

los rostros de los perdidos que quisimos y que nos quisieron

 

ya somos arena de insomnio

y espanto,

 

ya somos el golpe de la piedra que caerá lejos

en el mismo sitio donde la había perdido.

pero no voy a buscarla,

 

la hierba es nueva. el miedo aparece en las sábanas

húmedas, junto con la primera estrella

huésped,

espina ínfima de la leña.

 

                                                     Anochecer en San Marcos, 2010

 

 

 

Gallo 565

 

 

Vamos a dormir en la habitación

contigua a la cocina,

las dos en la misma cama,

me quedaré hasta más tarde leyendo a Kerouac

y vas a decirme que no son comprensibles mis lecturas.

Después  discutiremos

por otros libros, proféticos,

antiguos, los que llevamos y traemos

de la biblioteca del abuelo.

No importa el tiempo, Ruty,

es tan agradable el olor de los fósforos y del kerosene

de las lámparas de vidrio,

la luz tenue que llega desde el vestíbulo

no recuerda que ya nos hemos ido,

 

Cerraré los ojos, porque ya ocurrió

ya me acerqué varias veces al cuadro

que hizo Kelito, la Biblia está abierta

en la hoja que dice Rut, es casi imperceptible,

transparente como el papel,

me da celos que esté tu nombre

(el mío no tiene página en la Biblia)

 

Puedo decir que el mundo se rompe aquí

y que también nos cubre

el último resplandor

cuando jugamos en la galería

a saltar las baldosas verdes y amarillas

y a sentarnos donde están las macetas

a tomar el helado cremoso que hace la abuela.

 

Ahora, vamos a dormir,

nos quedan pocos días,

los postigos se han cerrado,

los teros están afuera, en el patio,

la noche es negra  pero tan claro el despertar

de las palabras de nuestras bocas adolescentes.

 

                                                              (mi hermana reposa)

                                                              ¿Velar para qué?

         ¿Velar no es acaso despertar?

 

 

 

 FABIANA ALONSO:  

 

        Nació en 1963, en la ciudad de Rosario, Santa Fe, Argentina. Participó en varios proyectos literarios éditos de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario y en lecturas y fue coautora de la muestra “Artesale” en la década del 80 de gran difusión en la ciudad por el trabajo integrador que se generó con el público y en la  “Semana de las Letras y la Lectura” 2007/2008. (http://semanadeletrasylectura.blogspot.com) y ya no lo hace porque se aburrió.

        Colabora con revistas digitales de España y otros países de Latinoamérica. No participa en concursos y tampoco ha editado libro alguno porque no cuenta con dinero , descree de sí misma y desconfía del despilfarro innecesario de papel para temas literarios (cree que hay demasiados libros y cada vez menos lectores y que un medio limpio de difusión es el digital)

   Apuesta al mundo de la blogosfera como punto de encuentro entre escritores, curiosos y amigos: Una gran cadena mundial que no necesita de la muerte de un árbol para ser.

   Tiene una bitácora literaria y fotográfica: http://almapiedra.blogpsot.com