La torre de Pisa

Itsasne fue un día con su madre y su hermana a la Alhóndiga y se enfadó con su hermana, porque un señor le había dado muchos caramelos y ella no los quería compartir. Le pareció que su hermana era una boba y, muy enfadada, se sentó en un banco de los que había esparcidos por la sala y se tapó los oídos enfurruñada. Itsasne era una niña de 11años, bastante alta, sus ojos son color cielo, tiene la piel blanca como la nieve y su pelo rubio brilla como el sol. Poco a poco se fijó en lo que había a su alrededor, la estancia estaba casi a oscuras, estaba en penumbras, a lo largo de la sala había muchas y extrañas columnas de diferentes cosas, algunas de dragones, otras de flores y otras simplemente de ladrillo... Itsane quedó maravillada. 

 A su lado, en el banco había un hombre, vestía normalmente, pero estaba muy arrugado, su pelo gris estaba tapado por una gorra, aquel hombre estaba contando un cuento, le miraba como si no quisiera que ella lo oyese, pero Itsasne sentía que él sí quería que le escuchasen. El hombre empezó el relato con estas palabras:

- Hace ya mucho tiempo vivió en la ciudad de Pisa un hechicero que podía revivir a los muertos y hacer que trabajaran a su antojo. En esos tiempos el gobierno de Pisa quería construir una torre. Entonces el mago se dirigió a ellos con estas palabras:

- Yo os podría ofreceros un millón de trabajadores en un día, con ellos trinaríais la torre en un plis-plas...

Antes de responder se fijaron en su aspecto, era alto, extremadamente flaco, sus dientes parecían caracoles y su poco pelo era completamente gris, parecía que no se había lavado en su vida. En cuanto a su ropa, llevaba una túnica descolorida, y unos zapatos con la suela desgastada por los cuales sobresalían sus 5 dedos del pie.

 - ¿Qué pides a cambio?- le preguntaron, no muy seguros.

- Pido que la torre sea como yo la quiero.

- De acuerdo...- respondieron sin mucha seguridad.

- Vale, empezaré hoy.

Cuando el gobierno vio salir de las profundidades a los muertos, se asustaron  y pensaron que debían matar al hechicero porque podía ser un peligro para Italia. Decidieron que cuando terminara la torre le quemarían en la hoguera. Después de al rededor de 200 años el hechicero terminó la torre. Aquella misma noche le arrestaron y empezaron a preparar la hoguera para el día siguiente.

- ¿Qué es esto, qué está pasando? - preguntó el hechicero, alterado.

- Nada... Yo no sé nada, efectúo órdenes. - susurró el guardia.

-  ¡Merda, merda!- gritó completamente frustrado.

- ¿Porque?, señor.- dijo el guardia, intentado parecer tranquilo.

- ¡¿Es que no lo entiende?! ¡Se lo que van a hacer conmigo, adivino los pensamientos!- dijo el hechicero, sumamente alterado.

- ¡Ya, usted esta loco no se merece ni que lo quemen en la hoguera! - dijo  el guardia irónicamente. Después añadió:

- ¡Este hombre esta loco, no necesita mucha vigilancia, pues no es capaz de cuidar ni su propia persona!- dijo, como si no creyera que era un hechicero.

Pero al irse, inquieto, le susurró al ayudante:

- Vigilale a fondo...

Entonces en ayudante replico:

-Pero no había dicho que era un...

- ¡¡¡¡¡ Callese !!!!!- le gritó el guardia muy alterado mientras se marchaba susurrando. El hechicero se sentó en el suelo de la celda y empezó a elaborar una poción. Al día siguiente le despertaron temprano, lo encadenaron y se lo llevaron a la plaza. En la hoguera, mientras se quemaba sentenció:

- ¡Si no puedo ver la torre que he construido, esta se undirá en el barro hasta juntarse con mi cuerpo, y  así reviviré y me vengare!

Y arrojó la poción que llevaba en el bolsillo. La poción hizo que el fuego se agrandara de golpe, quemandolo en pocos segundos.  Dos días después la torre empezó a inclinarse, y a hundirse en el barro como el hechicero había predicho. El gobierno, recordó lo que había dicho el hechicero y asustados, ataron la torre como hoy en día esta para evitar que se undiera. Dicen que después de 200 años se terminara de undir...

                                          Fin

Marina Ozalla Castro