Entre las marcas más significativas de las ediciones del siglo XVI se encuentra la de Nikolaus Episcopius (1501-1564). En los ejemplares de Episcopius puede observarse una grulla enhiesta en una sola pata mientras que con la otra agarra una piedra. El ave está acompañada de una mano que sostiene un báculo entre nubes y de la leyenda (en griego): Tes epimeleias doula panta ginetai: "Todo está sometido a las leyes de la vigilancia". Según la leyenda, la grulla vela por sus compañeras y por su nidada sosteniendo una piedra, de manera que si la venciese el sueño, al caer el guijarro, se despertaría. La grulla, como alegoría de la vigilancia fue representada en algunos blasones y en la iconografía religiosa. La imagen de la grulla estaba ya presente en el Emblematum liber de Alciato (1531). En el emblema 17º se representa la enseñanza pitagórica del hombre que, contemplando un vuelo de grullas, se interroga sobre su conducta: ¿qué he hecho, qué hago, qué he dejado de hacer? Las grullas, explica Alciato, llevan entre sus garras una piedra para evitar que el viento las desvíe del rumbo fijado. En otras oportunidades este símbolo ha sido usado acompañado de la leyenda: Ek ponoi ho bios: "la vida nace del duro trabajo".