No es frecuente ser invitado para despedir a una promoción de profesores de Educación Física.Pensaba recién en la primera vez que me tocó hablar en público en este Instituto, hace 33 años, es mi imborrable entrega de I. Mis compañeros me habían elegido para agradecer la bienvenida y me había preparado un papel. De nervioso que estaba y dado que lo habia leído tantas veces lo tenía en el bolsillo, tan arrugado que me dió verguenza sacarlo y decidí hacer coraje para hablar sin papel. Hoy no se me arrugó y en pude armar algunas lineas....Cuando uno se encuentra en esta situación puede estar inquieto o tranquilo. Por lo menos inquieto por el compromiso de tener que sintetizar, en nombre de mis colegas y la institución,  -y en estos tiempos urgentes del mensaje de texto-, el último mensaje a los alumnos, hoy egresados, pronto profesores, digo el último mensaje, no sermón, menos arenga.

También tranquilo por saberme en casa, sentirme en familia. En estas circunstancias uno no puede dejar de ser autoreferencial. Crea esta situación los mas de 30 años de convivencia en esta casa, pese a no ser linqueño... a casi serlo luego de este tiempo.

Por eso los primeros párrafos a este instituto que pronto cumplirá cuatro décadas formando profesores, formando docentes, formando personas. Otro párrafo a mis colegas, a los que están, a los que se fueron pero siempre están y estarán.  A los colegas que me formaron, hoy presentes, a los que compartimos el camino de nuestra formación y a los que fueron mis alumnos, elocuentes testigos del paso de mis años. Por 33 años de afecto . Gracias!!!

Todo esto para dar testimonio de nuestra  institución a nuestros ilustres y alegres visitantes. Los papás de nuestros egresados, digo papás, mamás tal vez el tío el padrino, el abuelo o abuela. O en esta posmodernidad  quien haya hecho de ello, del oficio de ser familia. a Todos ellos... Felicitaciones!!!

 Cuando recibimos a sus hijos les decimos que representan, ya no al barrio, ya no al club de sus amores, sino al apellido que llevan y sobre todo al sponsor que espera en casa el resultado de su aventura educativa.  Hoy festejan el logro.

Y las estrellas de la noche, los mas iluminados por los spots son nuestros egresados. Digo nuestros desde la pertenencia institucional, que sabemos que es una vinculación eterna con la I.

Ojala Dios ilumine los próximos caminos, las próximas elecciones de vida.

Saben que egresan con mandatos perennes, permanentes: ser militantes de la promoción de conductas motrices saludables. Eso no se negocia!

Saben que parten también con mandatos nuevos. El viejo Citius Altius Fortius (mas rápido, más alto, mas fuerte) rémora de un paradigma que buscaba la excelencia física se ha, por lo menos, complejizado.  Las nuevas infancias y juventudes, los nuevos sujetos de la posmodernidad exigen formadores de alta responsabilidad social.

No tengo dudas que la formación profesional, confesional, profundamente humana recibida en esta casa ha creado las condiciones para que hoy egresen docentes que muestran profunda sensibilidad ante la pobreza, las enfermedades y la injusticia social. Si no fuera así permítanme sentirme un fracasado.

Tendremos, por los tiempos que nos toca vivir, algunas incertidumbres, varias compartidas. También algunas certezas y muchas esperanzas.

Seguramente hay aquí  además de profesores, futuros directores de escuela,  de centros de Educación Física, Clubes, dirigentes sociales, gente con responsabilidad política en cada acción que emprendan desde cualquier rol.

Son los que Hoy toman la posta, hablando en términos atléticos pero mucho mas en términos profesionales. Seguramente ya han asumido, con la tinta fresca de  de la calificación en las últimas materias el compromiso de formarse, digo seguir formándose.


Son la primavera de la profesión.

Como dijo un patriota latinoamericano de aquellos. Habrá quienes se empecinen en cortar hasta la última flor, pero no podrán evitar la primavera. Hasta el próximo sueño, SIEMPRE.