Instituto Bíblico  “El León de Judá”   ________          Adiestrando Obreros para la Cosecha

Introducción

La iglesia hoy en día está comenzando a vivir tiempos muy gloriosos y también tiempos peligrosos. Uno de los propósitos del enemigo, es desenfocarnos de la visión principal, sacando a la iglesia fuera del orden que Dios ha establecido desde siempre, con el único fin de “…hurtar, matar y destruir” (Juan 10:10ª)

Hay un espíritu maligno que ha venido a dividir la iglesia de Jesucristo, usando con engaño y astucia aún las mismas cosas de Dios para mantener dividida a la iglesia. Hoy más que nunca, hay muchos creyentes que caminan de una congregación en otra, buscando una perfección que ni ellos mismos tienen. Vemos a creyentes que ahorita están en una congregación, aparentemente comprometidos, y que al poco tiempo ya están en otra.

Cuando Dios diseñó la iglesia local, nunca tuvo en mente todo esto, sino la de una familia que caminara en unidad y así cumplir Sus planes y propósitos, viviendo en armonía.

Le ruego al Espíritu Santo que mientras usted está estudiando estas lecciones, Él hable a su corazón y si hay algo de rebelión en usted, ésta sea confrontada y echada fuera de su vida en el Nombre de Jesús.

Estas lecciones solo son una parte de un Curso completo sobre la Autoridad Delegada de Dios, que hemos comenzado a enseñar en el primer nivel en esta congregación, para que tengan una vida cristiana más sólida y advertirles así de los peligros y  las asechanzas del enemigo.

Le deseo mucho éxito en estos estudios y mi oración es que sea grandemente bendecido.

En Cristo Jesús,

                 

             Su amigo y servidor:

               Waldo Castro F.

                         Pastor del Centro Familiar “El León de Judá”.

Tepic, Nayarit, México; Junio del 2009

Capítulo 1

El espíritu de Absalón

 Absalón era uno de los hijos del rey David, y significa "padre de paz", pero él no piensa en traer  paz, sino en promover disturbios, ya que intentó apoderarse ilegítimamente del trono de Israel. La espada profetizada por Natán contra la casa de David (2 Sam. 12:10), había actuado entre sus hijos (Absalón asesinó a su hermano Amnón), ahora iba a volverse contra su persona. Si David hubiese hecho justicia contra este asesino, habría eliminado al traidor. (2 Sam 13:28).

Tan pronto como Absalón es restaurado a su lugar en la corte, ya desea verse en el trono. Si hubiese tenido sentido de gratitud, habría procurado comportarse con su padre lo mejor posible. Le dio muestras falsas de gran respeto y anhelo de búsqueda de su favor, pero la intención velada era buscar una oportunidad para suplantarle. Primero Joab, un hombre de estado, buscó que perdonaran a Absalón, para que volviera del destierro en el territorio de su abuelo (Gesur), y luego le quema los campos a Joab, como medio de extorsión para volver a estar dentro de los consejeros reales (2 Sam 14:30-33).

Este espíritu de Absalón se encuentra o trabaja en toda iglesia, en  matrimonios,  en familias, equipos ministeriales, ministerios reconocidos, en nuestro trabajo, etc. Es el espíritu de rebeldía y deslealtad, que divide matrimonios, familias, iglesias, sembrando lágrimas y contiendas.

Si queremos vacunarnos preventivamente de este mal, y ahorrarnos divisiones, lágrimas, pleitos y otras malas experiencias, debemos considerar detenidamente este tema. Necesitamos conocer las armas que el enemigo usa. (Vea 2 Samuel 15, donde Absalón se subleva).

Comienza a hacer ejercicios militares "inocentes", ya que anda con carros y caballos, cosas que trajo de la casa del abuelo, pareciendo así un personaje importante, mientras David andaba en mula (pareciendo despreciable). Esto alimentaba su fantasía y su necio orgullo. David no percibe estas negras intenciones.

Quienes saben obedecer como es debido, sabrán mandar como es justo.

David había cumplido esto al pie de la letra. Absalón no. Son verdaderamente buenos los que lo son en su propio lugar, no los que intentan hacer ver lo buenos que serían si ocupasen el lugar de otros.

Absalón quería ser juez (15:4), el que debió ser juzgado y sentenciado a muerte por asesino, ahora anhela juzgar a otros. Tiene la desvergüenza de ambicionar ser juez de los demás.

En ocasiones, es muy común que los menos aptos para un cargo sean los más ambiciosos, mientras que los mejor calificados son los más modestos y menos confiados en si mismos.

Absalón quiso ganar terreno con el pueblo, para ello:

a).- Le metió en la cabeza de la gente, lo mal que marchaba todo, y que nadie se preocupa de ellos: "no tienes quien te oiga de parte del rey" (15:3). Algo así como que el rey se está ocupando de tantas cosas que no tiene como atenderte, pero si llega Absalón a ser rey, las cosas serán diferentes. El ambicioso y sedicioso, tiene siempre reproches.

b).- Lo bien que haría él si gobernase la nación.

Se recomienda a si mismo:

  1. Como muy diligente. v. 4
  2. Como muy interesado en los asuntos del pueblo. v. 5
  3. Como muy humilde v.6.

La conspiración llegó y veamos como actúa el espíritu de Absalón:

1) El espíritu se mueve en alguien que está cerca y relacionado contigo.
(Absalón era hijo de David).

Es decir, que si estás en el liderazgo, afectará a alguien que está muy cerca de ti. La división de una familia, de una iglesia, o de un país, surge desde adentro, no viene del exterior. La conquista es la que viene desde afuera. Si estás batallando más de la cuenta con la amargura, los pleitos continuos, en lo familiar o con tus colaboradores, debes cuidarte, porque eres un excelente candidato para este tipo de espíritu.

Tenemos el caso de uno de los hijos de Noe. Después del diluvio, Noe se emborrachó con el fruto de su viña, y en ese estado se desnudó (Génesis 9:20). Uno de sus hijos, Cam, denigró a su padre al divulgar esa falta. (Gén. 9:22). Era un serio extremo lo que había sucedido, porque su papá era la autoridad familiar, el gobierno civil del mundo y la autoridad espiritual, porque Dios se revelaba a este hombre. Un hijo es alguien muy cercano. Otro caso ejemplificador fue cuando María y Aarón tuvieron celos de su hermano Moisés, a causa del trato especial que Dios tenía con él. (Números 12:2)

La tercera carta de Juan, nos presenta a Diótrefes, que de alguna manera había tomado por asalto el liderazgo de una pequeña obra misionera que dependía de la iglesia de Efeso. Con exceso de poder, impedía a Gayo ejercer su ministerio pastoral, y a Juan el ministerio apostólico. Diótrefes era alguien cercano a ambos. (3 Juan 9,10).

En Juan 18:3-5 vemos que una compañía de alguaciles, con linternas, antorchas y espadas va a arrestar a Jesús, cuando podían haberlo hecho en otro momento y en otro lugar. A su vez, podemos leer Mateo 26:47-50, donde Judas besa a Jesús cuando lo saluda con: "¡Salve Maestro y le besó!" y la respuesta fue: "amigo, ¿a qué vienes?".

Pablo fue abandonado por Dimas quien se fue tras el mundo, y Alejandro el calderero le causó muchos males, siendo personas muy cercanas al apóstol. Himeneo y Alejandro son mencionados en 1 Timoteo 1:19-20, quienes fueron entregados a Satanás para que aprendan a no blasfemar.

Capítulo 2

2) El enemigo intenta usar este espíritu sobre ministerios sanos.

Si ves una iglesia sana, que está moviéndose en el poder del Espíritu, dalo por hecho que el enemigo hará todo lo posible para romper la unidad, usando el espíritu de Absalón en contra de este ministerio. Esto pasó en el Antiguo Testamento con Acán, quien tomó de Jericó lo que Dios había prohibido q        ue tomaran para ellos (Josué cap. 7). Lo mismo pasó en los albores de la iglesia cristiana con Ananías y Safira, fingiendo y mintiéndole a Dios (Hechos 5:1-11). O con Nadab y Abiú, en los comienzos del oficio sacerdotal levítico (Levítico 10:1-2).

La "conspiración" corre bajo la superficie, silenciosamente, subterráneamente, y no se ve en un principio. Todo aparenta estar bien. Es como una tormenta que se va formando, y de repente te tira el agua torrencialmente. La corriente de disensión y rebeldía siempre sigue un "patrón" o "modelo". Es un germen, una bacteria, o un virus que ataca las células sanas, y cuando entra en ellas se alimenta para hacer crecer lo malo y reproducir lo enfermo. Mucho cuidado con este tipo de espíritu. Cuando se le da lugar en la iglesia o cuando se cree con derechos, con mucha astucia comienza a visitar a algunos miembros de la congregación y poco a poco comienza a inyectar su veneno hablando mal de otras personas de la congregación y su plática de murmuración siempre gira sobre el pastor y el liderazgo. Es muy fácil de distinguir a este tipo de personas con esta clase de espíritu. Lo mejor y más recomendable es apartarse de ellos  ó ellas.

Daremos un ejemplo inventado:

Juanito se convirtió en cristiano, y tiene un gozo desbordante y está inquieto con hacer algo, porque tiene deseos de servir. Su fidelidad y corazón servicial lo llevan a pedir una escoba y se dedica a barrer el templo. Luego de tanta dedicación, se le pone a cargo de todos los que barren el templo. Conforme avanza se convierte en un blanco de interés para el enemigo. La persona comienza a creer que es maravillosa y que es lo mejor que Dios le ha dado a esa iglesia, y a lo mejor es verdad. No se da cuenta que puede ser la víctima del espíritu Absalónico. El enemigo siempre va por el liderazgo. Comienza a trabajar en la mente de esa persona, sembrando la semilla de la discordia y la contienda. A veces comienza con una desilusión o un desánimo con el liderazgo presente. Por ejemplo, empieza a decir que la predicación es monótona, que está cansado de oír siempre la misma voz y dice a otra persona: "¿qué te pareció la reunión de ayer?" Fulano está haciendo mucho hincapié en tal tema, estoy muy preocupado, ¿estará siguiendo lo que el Señor nos quiere decir? Si esto sigue su curso, traerá mucho daño a la iglesia o cualquier otro ministerio que comience.

"Pues todo lo que el hombre sembrare, esto también segará..." Gálatas 6.

"Viste fulano, me parece que las cosas no le van bien porque sospecho..."

El fluir del Espíritu se interrumpe con la contienda y la murmuración, y lo notable es que se deja de tener fruto. ¡Seamos libres de este mal!

Puede ocurrir cuando un esposo decide algo y la esposa lo resiste por no estar de acuerdo, y llega a hacerlo en forma pública ante los hijos, y esto es grave. Es falta de sujeción. Otro caso grave es el esposo autoritario que se niega a amar a su mujer.

3).- Nunca es una persona con intenciones malvadas la que funciona en este espíritu.

Nadie se levanta a la mañana con el deseo de hacerle la vida imposible a su padre, al esposo, al pastor, a su líder de grupo, al jefe del trabajo. Son personas buenas que tienen deseos de ser usadas por Dios, que tienen un celo por el reino de Dios y que el enemigo las atrapa con el engaño, y, a veces, comienza con una herida no sanada. En 2 Corintios 2:11 dice: "..para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros, porque no ignoramos sus maquinaciones".

Si somos personas maduras, nos daremos cuenta que el enemigo tiene planes para arruinar nuestra vida.

Cuanta más autoridad tengas dentro de la iglesia, más querrá el enemigo engañarte por la influencia que ejerces. Hay tres razones por las cuales te ataca:

  1. Para dividir la iglesia.
  2. Para quitarte de la batalla.
  3. Para trabajar a largo plazo.

Ya que si siembra en ti hoy la semilla del espíritu de Absalón en tu liderazgo presente, cuando el Señor te levante, vas a cosechar la misma semilla de ese espíritu.

Si construimos una casa con materiales defectuosos, con contiendas y críticas, esa casa un día caerá sobre nuestras cabezas.

La contienda es una de las armas más poderosas. Si el enemigo logra meterla en la iglesia, la puede destruir. En 2 Timoteo 2:24-25, se nos dice como deberíamos ser los siervos del Señor. Si te das cuenta que no estás creciendo últimamente y te parece que el enemigo puede hacer contigo lo que quiera, deberías examinarte para ver si el espíritu de Absalón entró en ti.

La conspiración siempre comienza en secreto, a escondidas.

4).- Cuando todo marcha bien.

Te agarra la complacencia. Esto fue lo que pasó con David antes de caer con Betsabé, él se quedó en casa mientras su gente iba a la guerra (2 Sam. 11:1). Cuando descansas más de la cuenta, es cuando el diablo entra a tallar con más fuerza. "Ya no es necesario que lea tanto la Biblia, me puedo mantener en forma con menos". Cuando todo está en paz, viene la conspiración de Absalón. David tenía una confianza ciega en él. Cuando las iglesias se dividen, lo hacen a través de personas en la cual el pastor confiaba plenamente, tal vez el mejor amigo, hasta el copastor.

Absalón comenzó organizando su propio ejército, unos pocos carros y caballos y unos 50 hombres. Hasta besaba a las personas; les prodigaba cuidado y afecto para ganar sus lealtades. "Así robó el corazón de Israel" (2 Sam. 15:6). Un siervo fiel, siempre construye y edifica lealtad al líder, nunca a sí mismo. Absalón perdió su espíritu de siervo, se hizo egoísta y rebelde.

5).- La deslealtad.

Esta se desarrolla en el tiempo y pasa por varias etapas. Un ejemplo es cuando uno lleva una gran idea al pastor y este aporte no se cristaliza por no ser viable, o por no ser el momento. La persona se siente rechazada, y no se da cuenta que lo que no anduvo fue tan solo su idea, pero la persona lo toma como algo muy personal, y va herido a su casa y se lo cuenta a su mujer: "Después de tanto sacrificarme, el Señor me ha dado una idea y me dicen que no sirve". La herida comienza a profundizarse.

 6) La herida.

Una herida es la primera semilla que lleva a la frustración y al descontento. Ahora siente frustración interna porque no puede hacer lo que él quiere. Va sintiendo que está fallando de alguna manera a la visión que Dios le ha dado. Con el tiempo, el herido comienza a hablar con otros sobre su idea. "¿Tu que piensas de esto? ¿No es una buena idea? Pero ¿sabes lo que el pastor me respondió cuando se lo propuse?.....". Seguramente se encontrará con personas que le den cabida diciendo: "Pero escucha, esa es la mejor idea que me han contado. ¡No puedo creer que el pastor no lo haya aceptado! Probablemente no está orando lo suficiente, y ya no es sensible a la voz del Espíritu". Allí es en donde se desarrolla el espíritu de Absalón.

7) El primer paso del espíritu de Absalón.

Cuando Dios levanta un ministerio en algún sitio, El da la visión de ese ministerio a través del liderazgo. Y el liderazgo que Dios pone allí ve todo el cuadro, no solamente la visión. Ve las finanzas, las habilidades, y todo lo que se puede hacer con este ministerio. Ahora si viene una persona interesada a decirle al pastor sobre tal o cual visión determinada, y este responde: "Mirá, ahora no se puede.." Esa persona puede que diga: "Vaya, el pastor no ama las almas, me ha dicho que no, que no se puede... ¿cómo puede amar las almas y decirme ahora que no está interesado en estas reuniones evangelísticas?" Pero, ¿qué pasa realmente? El interesado ve únicamente su área de responsabilidad, mientras que el liderazgo ve todas las áreas de trabajo y las mide con la visión que Dios le ha dado. Y así comienza el clamor de Absalón: "Si sólo yo fuese puesto por juez, haría justicia" (2 Sam. 15:4). La persona comienza a pensar: "Si el Señor me levantase a mi, yo podría poner en marcha esta visión que Dios me ha dado..." Este es el primer paso del espíritu de Absalón.

Oración: "Señor, no queremos ser "Absalones", ni deseamos que este espíritu satánico funcione en nuestra vida. Danos una actitud de humildad para que podamos reconocerlo y darte honor y honra solo a Ti. Gracias Padre".

Capítulo 3

8) La historia de Absalón (2 Samuel 14:24-15:13).

Absalón había estado fuera del reino. David lo había desterrado por haber matado a su hermano Amnón. El rey no quería ver el rostro de Absalón. Entonces Joab hizo las paces entre David y Absalón, de tal manera que el rey permitió a su hijo regresar a Jerusalén, pero no le permitió ver su rostro. "No había en Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón, desde la planta de su pie hasta la coronilla, no había en él defecto. Cuando se cortaba el pelo, lo cual hacia al fin de cada año, pues le causaba molestias, pesaba el pelo 200 siclos de peso real (unos 3 kg) y permaneció en Jerusalén por dos años sin ver el rostro del rey.." (2 Sam. 14:25-28).

Habiendo sido un hijo de los preferidos, privilegiado, el más hermoso, y habiendo pasado ya dos años en Jerusalén sin poder ver al rey, Absalón manipuló a las personas y esto le concedió ver el rostro. Una vez más, pareció estar todo arreglado. David perdonó y besó a Absalón, y le concedió su petición. Pero: "...aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos y de cincuenta hombres que corrieran delante de él. Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía en el camino junto a la puerta y abordaba a todos los que venían junto al rey...y así robaba Absalón el corazón de los de Israel". (2 Sam. 15:1-6).

Todo esto sucedió por espacio de cuatro años. Al cabo de ese tiempo, Absalón preparó la conspiración contra el rey.

 "Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón y un mensajero vino a David diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón" (2 Sam. 15:12b, 13).

9).- Estamos tratando con un espíritu de rebeldía y conspiración.

Esto es algo subterráneo, es algo que se hace a escondidas. No se levanta uno una mañana, y decide conspirar contra el líder o ser desleal. Todo va desarrollándose paulatinamente en la persona que ha sido tocada por ese espíritu. Y si algo o alguien no para esto, si Dios no revela eso y le pone un freno, entonces le llevará a través de todos esos pasos hasta la destrucción del ministerio donde él está y de su propia vida.

PRIMER PASO: Manipula a las personas para recibir reconocimiento.

Esto comienza cuando se siembra la semilla del descontento  y se guarda. Absalón tenía una herida de rechazo, el rey lo había desplazado, habiendo sido un posible sucesor al reino. En todos esos años, él se ha estado preguntando: "¿Qué hago? Tengo que restablecer mis relaciones con el rey..." Por eso manipuló a Joab. Aparentemente arregló las cosas con su padre, lo reconoció como rey, se sometió a él y prometió servirle. Pero, inmediatamente después, comenzó a operar con espíritu de rebeldía: maniobró y manipuló a las personas para recibir reconocimiento. (2 Sam. 15:10).

Los cincuenta hombres con carros y caballos pregonaban al paso de Absalón: "Viene Absalón, viene el hijo del rey". Este buscaba la autopromoción. Buscaba lo suyo, no buscaba levantar a David sino su propia gloria. En Filipenses 2:20-21, Pablo dice: "...todos buscan lo suyo propio, lo que no es de Cristo Jesús...". Están promocionando su ministerio, están buscando su lugar y declarando su validez. Todo esto proviene de un espíritu independiente. Es causado por el que dice: "Yo lo haré...", "Yo voy a hacer tal cosa...". De esta manera, la persona pierde el deseo de servir. Cuando manipula para que se le reconozca, es porque ha perdido el deseo de servir al Cuerpo de Cristo.

Absalón, en ningún momento demostró un deseo de servir, sino que empezó a buscar levantarse a sí mismo. No coopera en equipo, prevalece en él un espíritu independiente. Ya no integra las reuniones de equipo, pues con toda seguridad comienza a moverse en él un deseo de reconocimiento personal. Uno que no puede trabajar en equipo y tiene un espíritu independiente, está en peligro. Le falta un corazón de siervo y quiere ser reconocido.

 Los líderes más nuevos son los más propensos a sentir estas cosas, a ser el blanco del ataque del enemigo. Porque de esta forma se puede destruir la obra a través de ellos y cualquier ministerio que ellos levanten después. También será destruida por el fruto que van a cosechar.

Hay muchos jóvenes ministros que están seguros que Dios los ha levantado para ser una sensación, pero se equivocan, Dios los ha levantado para ser siervos. Cuando se pierde la actitud de servicio, entonces se pierde todo lo que se puede ofrecer a la iglesia de Jesucristo. En Mateo 20:27, Jesús dice: "El que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo".

A todos nos gustan los dones ministeriales y los títulos. Todos preferimos los dones que se ven, que se usan. Queremos reconocimiento y muchos buscan funcionar con estos dones ministeriales, pero pocos sienten el llamado a servir barriendo y trapeando el piso. En Romanos 12:6-8 se mencionan los dones de servir y de dar con liberalidad. Cuando Dios vea la fidelidad en estos dones de servicio con seguridad va a levantarte a dones ministeriales, pues jamás Dios toma a alguien de la nada y lo establece como un apóstol. Dios toma a una persona y ve que tipo de actitud tiene. ¿Puede servir? ¿Tiene deseos de servir? Si es así, el Señor lo va a ir levantando, aunque él ni siquiera se de cuenta de lo que Dios está haciendo. Hasta que no podamos ser fieles en los dones de servicio, demostrando el corazón de siervo, Dios no nos va a levantar a ser reyes.

Cada ministerio que Dios levanta necesita sus servidores. Moisés tuvo su Josué. Durante la vida de Moisés, nadie hablaba de Josué, sólo se hablaba de Moisés; sin embargo Josué estaba a su lado continuamente. En ningún momento Josué intentó buscar lo suyo, él tenía corazón de siervo, y Dios lo había levantado para servir a Moisés en este período de su vida. Moisés murió y el manto del liderazgo cayó sobre Josué, porque había sido fiel durante los cuarenta años en el desierto.

Lo mismo ocurrió con Elías, el gran profeta, ejerciendo dones ministeriales y de milagros. Pero allí, a su lado, encontramos a otro del cual no se dice mucho. Eliseo sirvió a Elías hasta que el Señor se lo llevó. ¿Quién quedó con su manto? Claro, Eliseo. ¿Quién partió las aguas del río Jordán? Eliseo. Y, ¿quién hizo el doble de milagros que hizo Elías? Eliseo. Porque aprendió a servir al que Dios había levantado sobre él.

Pablo tenía a Timoteo, que le servía por donde él iba. Aún cuando todos le abandonaron, Timoteo quedó fiel a su lado. Más tarde, Dios levantó a Timoteo como obispo de Éfeso porque había aprendido a servir.

Hay ministerios que no funcionan sin "Timoteos". No perdamos nuestro corazón de siervo. Apoyemos a los pastores, sirviendo y levantando otros ministerios en los cuales Dios nos pone como colaboradores. Cada hombre de Dios necesita de estos dones de servicio. Entonces el manto de doble unción caerá sobre el que sirve.

Alguien con el espíritu de Absalón no puede funcionar así, siempre busca promocionar su propia visión y menospreciar la visión de otros. Cuando le toca predicar, usualmente presenta una nueva revelación o un nuevo tema. Si la iglesia está tratando el tema de la autoridad u otro, de repente se levanta y dice: "Anoche orando, de pronto tuve una visión y Dios me dijo lo que la iglesia necesita ahora: Santidad y oración, ya bastante se ha hablado sobre el tema de la autoridad. Santidad y oración, es lo que se necesita. Generalmente, esas personas están funcionando con el espíritu de Absalón. Dios da la visión del ministerio al líder, éste presenta la visión a la iglesia, y los que ayudan están para apoyar esa visión. Con esto no estamos hablando de un discipulado dictatorial. "Aquí está el rey, y vosotros los peones ahí abajo". No es eso, sino que es la forma que Dios ha establecido para que su cuerpo funcione. Pero éstos, que están funcionando en el espíritu de Absalón, siempre quieren promocionar lo suyo para que se diga: "¡Vaya, él si que predicó algo distinto! ¡El si que tiene nueva revelación! Lástima que los otros pastores no predican así".

Capítulo 4

SEGUNDO PASO: Maniobrar para recibir la alabanza de los hombres

"Se levantaba Absalón de mañana (era bien espiritual), y se ponía junto al camino". (2 Sam. 15:2)

Entonces Absalón le decía:

- "Mira, tus palabras son buenas y justas, más no tienes quien te oiga de parte del rey. ¡Quién me pusiera por juez sobre la tierra!". (2 Sam. 15:3)

De esta manera los que le escuchaban decían:

- "¿Tú me harías justicia?".

- "¡Claro hombre, yo te haría justicia si fuese un juez!", decía Absalón.

- "¡Que maravilla, voy a orar a ver si Dios te levanta a ti!".

Allí ya se maniobró para recibir la admiración y la alabanza de otros. Aquí ya comienza a entrar una actitud de actor, ya todo es actuación, todo es espectáculo. Ya no es tanto la oración para recibir la unción que Dios da, sino más bien, ¿qué puedo hacer? ¿cómo puedo comportarme? ¿Qué tema puedo tocar para que otros me digan: "que bien lo hiciste"? Todo lo que hace es para que otros lo alaben. Su motivación es el aplauso de la gente..

Ahora, ¿por qué quieren ser reconocidos? Usualmente quieren ser reconocidos por el pastor o por todo el liderazgo, para que todos digan "que bien lo hiciste". Pero si el liderazgo no lo reconoce no le importa, buscará a cualquiera para que lo reconozca. "Tienes una buena causa, yo quiero ayudarte". Un servidor leal a Jesucristo, por el contrario, no solo no quiere ser visto sino que no le importa.

TERCER PASO: Actitud de orgullo espiritual.

A causa de haber oído las alabanzas del pueblo de Dios hacia su persona, comienza a crecer en su pecho el orgullo espiritual. Comienza a decirse a si mismo:

"Por fin la gente se está dando cuenta de mis habilidades y de que sé dirigir".

Y todo esto termina como en el caso de Absalón:

"Yo debería ser el líder".

El orgullo espiritual lo comienza a inflar, y pronto lo que sale de su boca es:

"Si soy tan ungido, y el Señor me usa tanto, ¡quien me pusiera como juez!". "Dios levántame, es tiempo ya de jubilar al otro. Levántame como líder!".

Este orgullo espiritual generalmente lleva a presentar sus ideas y proyectos al liderazgo. Como este no las recibe dice:

"¿Qué pasa con el liderazgo y con su discernimiento espiritual? ¿Qué pasa? ¿Ya no pueden percibir cuándo las cosas son de Dios y cuándo no lo son?".

Esto es orgullo espiritual.

CUARTO PASO: Cuestionar y poner en tela de juicio la autoridad y la espiritualidad del pastor y de los líderes.

Ya que no ha sido aceptada su propuesta y sus ideas, o siente que lo están poniendo a un lado, entonces empieza a cuestionar la autoridad espiritual del pastor ó de los líderes. Esto sucede, especialmente con personas cuyas ideas han sido útiles en su momento. Al quedarse ofendidos, comienzan a buscar personas que estén de acuerdo y que apoyen lo que él siente.

Absalón comenzó a minar la confianza en el rey. "El rey no quiere oírte", "está siempre ocupado", "él no está orando", "no tiene discernimiento espiritual", "si tu vas al rey, él te va a enviar por allí nomás, pero yo.... yo te escucho porque te amo".
Y si esto progresa, llegamos al quinto paso.

QUINTO PASO: Crítica contra el liderazgo.

Ya es algo externo, ya empieza a criticar abiertamente. El hombre o la mujer que ha llegado a este punto empieza a usar tanto sus propias ideas como el criterio sobre el cual juzgar las decisiones del liderazgo. Esto lleva a un espíritu crítico. La crítica es una de las cosas más destructivas que puede existir, ya que mina la confianza más rápido que cualquier otra cosa. Si te vuelves una persona criticona o murmuradora, te aseguro que dentro de un tiempo no tendrás amigos, porque a cada uno de ellos, le criticarás la conducta del otro. Proverbios 16:18 dice: "El perverso siembra la contienda".

El que se interesa en las heridas de otros para usarlas a su favor, está manipulando a la gente para su propio beneficio. El que está funcionando en este espíritu absalónico va por la iglesia buscando personas heridas, los que en alguna circunstancia no han estado del todo de acuerdo con el pastor o el liderazgo.

Las busca y las encuentra, porque todo pastor y liderazgo tienen fallas o cometen errores. Pero el que se interesa en las heridas de otros para usarlos y no para salvarlos, no tiene una actitud correcta.

Esto no implica que el pastor y el liderazgo estén exentos de corrección. Por el contrario, deben estar abiertos a ideas o a personas que no han entendido muy bien lo que se hace o que han pasado por algún mal entendido. Pero si a cada cosa que el pastor hace, tú estás diciendo: "Yo no estoy de acuerdo, o yo no lo haría así, yo lo haría de otra manera", entonces cuídate.

SEXTO PASO: Espíritu competitivo.

Toma las decisiones del liderazgo y las distorsiona, presentándolas a sus seguidores. Generalmente es una verdad a medias. Manipula la verdad como a él le conviene, para comenzar una competencia entre él y el liderazgo. Lo que comenzó a hacer Absalón se prolongó en especial por 4 años, hasta el desenlace fatal de los hechos. No es algo que ocurre de inmediato. Dios siempre quiere poner líderes sólidos y arraigados en la Palabra. Por eso el enemigo tiene tanto interés en atacar a los futuros líderes. Por eso debemos anticiparnos a los peligros futuros, y trabajar en consecuencia, siendo más astutos que él, para que no logre sus objetivos.

La persona que el enemigo quiere usar, es alguien con grandes dones, habilidades y cualidades especiales. Todos cifran en él grandes esperanzas como futuro líder, por eso mismo el enemigo da contra él con este espíritu absalónico. Absalón era el más hermoso de todo Israel. No se contentaba con eso, quería reemplazar al rey, no quería autoridad sobre él mismo. David le había protegido, dado su favor, pero él quería mucho más. El diablo busca a los líderes para usarlos, y su estrategia es dividir y conquistar (Mr 3:24-25). Un reino dividido no puede mantenerse en pie. Si la iglesia se divide, caerá.

Capítulo 5

SEPTIMO PASO: Sugiere un camino mejor.

Dice: “Yo pienso que si hacemos las cosas de esta manera, entonces sería mucho mejor....”. Esto no queda allí sino que comienza a levantar su propio grupo de seguidores. Siempre en una iglesia habrá alguna persona que no esté de acuerdo con el liderazgo, y el Absalón buscará a esa persona para añadirla a su grupo.

En este punto es donde Dios prueba la fidelidad a él antes que al liderazgo. No obstante, Dios te probará para ver si puedes someterte a un liderazgo por más que no todas las cosas que se hagan te convenzan.

¿De dónde vino el espíritu de Absalón? De Lucifer, antes de ser satanás. De ahí nace este espíritu absalónico, y ya sabemos donde lo llevó a Lucifer, a Absalón y a cada persona que sigue operando como él.

OCTAVO PASO: Atrae a las personas a él mismo.

Ya no hace discípulos de Jesucristo, sino que hace discípulos suyos, los atrae a sí mismo. Y cuando estas personas con este tipo de espíritu se salen de la iglesia, se llevan a la gente que ellos “discipularon”. Cuando un grupo funciona sobre esta base, no vamos a encontrar personas que estén siendo salvadas, sanadas, ni liberadas. El grupo que ha basado su confianza en un Absalón, en la rebeldía, en el desconformismo, no puede tener los frutos del Espíritu de Cristo, no puede Cristo edificar su iglesia a través de la rebelión, los malos entendidos, o la crítica. Pero aquí, Absalón, envuelve a sus seguidores en su crítica y en su rebelión de una manera muy sutil, aparentando mucha espiritualidad y comprensión.

Un grupo rebelde que se divide, es un grupo que está destinado a la muerte espiritual.
Cristo jamás usó estos métodos para construir su iglesia y su reino. Lamentablemente, aquí en Tepic, así han comenzado muchas congregaciones. Parece estar de moda el método de la división para “evangelizar”.
Sin embargo, una iglesia sana se edifica sobre la salvación de los pecadores, y no sobre las disconformidades.

Lo que Dios busca en sus siervos es un compromiso y un deseo de servir.
Un Absalón no tiene deseos de servir, sino de ser servido; aparenta servir, pero en realidad quiere ser servido; quiere levantarse, y tener “
renombre”. Una característica más de los absalones es que siempre dicen: “cuando yo estuve en su congregación, siempre fui fiel, siempre me sometí a lo que el pastor decía aunque no estuviera de acuerdo y anduve apagando fuegos, es decir, convenciendo a las personas que no estaban de acuerdo con él a que no siguieran con esa acitud”. Pero esto lo dicen solo para engañarse así mismos, pues en sí, no había una lealtad en ellos aunque presuman lo contrario. Siempre había una actitud de crítica en sus corazones y esto solo demuestra la rebelión que hay en ellos.

Muchísimas personas se van siguiendo a un Absalón; se van con muy buenos deseos de servir y de comenzar una nueva obra, pero se van equivocados por no haber discernido ese espíritu y pronto caen en un estancamiento espiritual y no progresan en su vida. Todo lo que el “líder”con el espíritu de Absalón les prometa, quedará en la nada, porque sencillamente él no tiene la capacidad espiritual de dar fruto, aunque así lo aparente y ore. Dios respalda únicamente lo que El llama a hacer y como esto no tuvo un principio correcto, por más que las cosas se hagan para Dios, no son respaldadas por El. Trabajan y sirven en la carne, aunque las cosas se hagan para Dios mismo. Pero una iglesia sana se edifica sobre el servicio. Se edifica sobre el compromiso con el Dios Altísimo, con el liderazgo de la iglesia, y como miembros responsables de esa congregación, no sobre la rebelión y la deslealtad.

Creo que los creyentes no se dan cuenta del peligro al que se exponen al dejar su compromiso en la obra de Dios. Literalmente se están poniendo sobre una colina y le gritan al diablo “soy un blanco, pégame donde quieras”. Se abren todo al ataque del enemigo contra sus vidas, y luego se preguntan por qué les va mal en todo, por qué la depresión, por qué la enfermedad, ¿por qué? ¿por qué?

NOVENO PASO: Alimenta a sus seguidores con su propio espíritu de crítica y deslealtad

En vez de alimentarlos con la Palabra, los nutre y los alimenta con la deslealtad y con su crítica. “El rey no puede ayudarte, no tiene tiempo”. “El pastor no te visita, no se preocupa por ti, yo si”. “No se sabe como se maneja el dinero de esta iglesia, etc. 

Las sugerencias ya se transforman en acusaciones. Comienza a hablar de las faltas e inconsistencias obvias de todo pastor y liderazgo, pues no se puede esperar de nadie total perfección en todo. Generalmente Absalón comienza con acusaciones que nada tienen que ver con la habilidad del pastor para llevar el liderazgo de una iglesia. Lo que busca un Absalón es hacer notar cosas obvias, para que sus seguidores le digan que es la verdad. Alimenta a sus seguidores con su espíritu de crítica, los que por supuesto, ven las cosas obvias y le creen. Así van siguiendo a ese espíritu hasta que también creen otras cosas que no son tan obvias.

DECIMO PASO: decide llevar la conspiración a la acción

Con el aumento de sus seguidores, decide llevar a cabo la acción. Ya ha tenido bastante tiempo para reclutar gente a su lado y en ganar los corazones de muchos para que lo oigan. Ahora dice: “Cuando oigan la trompeta, sabed que el rey vive en Hebrón.....” (2 Sam. 15:10)

Ahora comienza a llevar la conspiración, que hasta ahora ha sido subterránea, a la acción. Y la lleva usualmente con personas inocentes. Absalón llevó a doscientas personas que no sabían nada, y fueron en su sencillez e inocencia. (2 Sam. 15:11).

DECIMO PRIMER PASO: justifica su rebelión enfatizando los hechos en los cuales no está de acuerdo

Justifica su rebelión sobre “cositas”, no sobre asuntos concretos, ni sobre pecados fuertes. Sino sobre hechos irrelevantes. Hay iglesias que se han dividido por una simple cuestión, al comprar bancas o sillas. Pues bien, los que quieren bancos se quedan y los que no, se van. Las divisiones vienen por las cosas pequeñas que generalmente un Absalón usa para su bien.

DECIMO SEGUNDO PASO: el Absalón se lleva su grupo y empieza su propio ministerio.

Divide la iglesia y el Cuerpo de Cristo, y se lleva a los suyos. Ahora tenemos un nuevo grupo que ha surgido por la deslealtad y la rebelión. No ha nacido por el amor a Dios. Ni ha nacido por un avivamiento, sino ha nacido por deslealtad.

Cada grupo que comienza así tiene una maldición sobre su cabeza, no hay otra opción. Si tu has hablado en contra del liderazgo, ¿sabes lo que has hecho en ese instante? Has desatado juicio sobre tu cabeza porque hay una maldición sobre la cabeza del rebelde. (Rom. 13:1,2). Solo puedes tomar una decisión para escapar de esto, arrepiéntete de tu crítica y de tu rebeldía, aunque tengas o no razón. Dios lo estableció así.

¿Qué pasa con una persona, o con un grupo que funciona en el espíritu de Absalón?

Absalón entró en Jerusalén, y en el palacio. Se acostó con las mujeres del rey, y declaró: “soy el rey” (2 Sam. 16:22). El hecho de acostarse con estas concubinas de David, demostró que tenía una mente perversa y lascivia. Este lamentable hecho demostraba que Absalón se hacía dueño de todo lo que poseía su padre, y que no había más posibilidad de reconciliación entre ambos.

Sus seguidores estaban convencidos del triunfo: “Miren como Dios ha levantado a Absalón, la presencia de Dios está con él, lo está bendiciendo tremendamente, ésto es realmente de Dios”.

Pero luego comenzó la batalla, y en ella murieron 20.000 de los rebeldes a manos de los leales (2 Sam. 18:7). Y no solo eso, sino que Dios mató a más en el bosque de los que mataron David y sus hombres (como cincuenta o sesenta mil hombres) (2 Sam. 18:8). Absalón se enredó los cabellos en una encina y así quedó suspendido entre el cielo y la tierra, y el mulo en el que iba, siguió adelante (2 Sam. 18:9). Su hermosa cabellera que todo Israel admiraba, fue su ruina, y 10 hombres de Joab lo mataron (2 Sam 18:15). Que triste historia, pero así terminan, espiritualmente muertos, todos los absalones.

¿Qué pasa si hemos dado lugar a este espíritu de crítica y rebelión en nuestra vida?

Si has resaltado las fallas del liderazgo ante los ojos de los demás, haz lo siguiente:

1) Decide en tu corazón arrepentirte, y no hables más de otros líderes. Si no puedes levantarlos a los ojos de otros, cállate la boca y no digas nada.

2) Deja de juzgar lo que no te gusta, Dios los juzgará por los motivos que hay en su corazón. Deja de hablar y de buscar a otros que están disgustados. No prestes oído al chismoso o al que se queja. Decide en tu corazón: “si alguien viene a mí en contra de otros, no voy a prestar oído porque no quiero ser parte de ese espíritu de rebelión y de división”. En 1ra Corintios 11:31, se nos dice: “Si pues nos examinásemos a nosotros mismos no seríamos juzgados....”.