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poesia36
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Investigación sobre la poesía posterior a 1936 (tras la Guerra Civil española)

  1. Copia los poemas en tu blog.
  2. Señala de qué trata cada poema y su autor. Justifica tu respuesta.
  3. No olvides señalar a qué grupo o generación pertenece el autor.
  4. Une cada una de las siguientes características con cada poema y justifica tu elección poniendo como ejemplo algún fragmento.
  5. Señala cuál te ha gustado más y por qué.

Grupos: Poesía arraigada, Poesía desarraigada, Poesía social, Generación de los 50,

Poetas: Gabriel Celaya (cuyo nombre real era Rafael Múgica), Dámaso Alonso, Luis Rosales, Jaime Gil de Biedma, Ángel González.

Características: (1)fe en la religión católica, (2)poesía centrada en el yo y su circunstancia, (3)rechazo del esteticismo pues la poesía ha de ser útil a la sociedad, (4)escepticismo, (5)se valora más el contenido que la forma, (6)tono conversacional, (7)ansias de libertad y de mejorar el mundo, (8)retorno a lo íntimo, (9)denuncia de la injusticia a través de la poesía, (10)deseo de transformar el mundo a través de la poesía, (11)carencia de fe en el Dios cristiano porque ha abandonado al ser humano a su suerte, (12)se impone el bien colectivo sobre el personal, (13)lenguaje cálido y cercano, (14)empleo del versículo, (15)angustia ante el paso del tiempo y ante la muerte en una atmósfera de pesadilla, (16)visión caótica del mundo, (17)optimismo, (18)visión ordenada del mundo, (19)canto a la naturaleza y al amor, (20)uso de la ironía y del humor.

Poema 1

DE CÓMO VINO AL MUNDO LA ORACIÓN

De lirio en oración, de espuma herida

por el paso del alba silenciosa;

de carne sin pecado en la gozosa

contemplación del niño sorprendida;

de nieve que detiene su caída

sobre la paja que al Señor desposa;

de sangre en asunción junto a la rosa

del virginal regazo desprendida;

de mirar levantado hacia la altura

como una fuente con el agua helada

donde el gozo encontró recogimiento;

de manos que juntaron su hermosura

para calmar, en la extensión nevada,

su angustia al hombre y su abandono al viento.

Poema 2

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde

-como todos los jóvenes, yo vine

a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería

y marcharme entre aplausos

-envejecer, morir, eran tan sólo

las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo

y la verdad desagradable asoma:

envejecer, morir,

es el único argumento de la obra.

Poema 3

Elegido por aclamación

Sí, fue un malentendido.

                                    Gritaron: ¡a las urnas!

y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego.

Era pundonoroso y mató mucho.

Con pistolas, con rifles, con decretos.

Cuando envainó la espada dijo, dice:

La democracia es lo perfecto.

El público aplaudió. Sólo callaron,

impasibles, los muertos.

El deseo popular será cumplido.

A partir de esta hora soy -silencio-

el Jefe, si queréis. Los disconformes

que levanten el dedo.

Inmóvil mayoría de cadáveres

le dio el mando total del cementerio.

Poema 4

La poesía es un arma cargada de futuro

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,

mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,

fieramente existiendo, ciegamente afirmado,

como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente

los vertiginosos ojos claros de la muerte,

se dicen las verdades:

las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas

que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,

piden ser, piden ritmo,

piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,

con el rayo del prodigio,

como mágica evidencia, lo real se nos convierte

en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria

como el pan de cada día,

como el aire que exigimos trece veces por minuto,

para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan

decir que somos quien somos,

nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.

Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo

cultural por los neutrales

que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.

Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Poema 5

INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres

(según las últimas estadísticas).

A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este

nicho en el que hace 45 años que me pudro,

y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los

perros, o fluir blandamente la luz de la luna.

Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como

un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre

caliente de una gran vaca amarilla.

Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por

qué se pudre lentamente mi alma,

por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta

ciudad de Madrid,

por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.

Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?

¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,

las tristes azucenas letales de tus noches?

Poema 6

Contra Jaime Gil de Biedma

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,

dejar atrás un sótano más negro

que mi reputación -y ya es decir-,

poner visillos blancos

y tomar criada,

renunciar a la vida de bohemio,

si vienes luego tú, pelmazo,

embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,

zángano de colmena, inútil, cacaseno,

con tus manos lavadas,

a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares

últimos de la noche, los chulos, las floristas,

las calles muertas de la madrugada

y los ascensores de luz amarilla

cuando llegas, borracho,

y te paras a verte en el espejo

la cara destruida,

con ojos todavía violentos

que no quieres cerrar. Y si te increpo,

te ríes, me recuerdas el pasado

y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.

Que tu estilo casual y que tu desenfado

resultan truculentos

cuando se tienen más de treinta años,

y que tu encantadora

sonrisa de muchacho soñoliento

-seguro de gustar- es un resto penoso,

un intento patético.

Mientras que tú me miras con tus ojos

de verdadero huérfano, y me lloras

y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!

Y si yo no supiese, hace ya tiempo,

que tú eres fuerte cuando yo soy débil

y que eres débil cuando me enfurezco...

De tus regresos guardo una impresión confusa

de pánico, de pena y descontento,

y la desesperanza

y la impaciencia y el resentimiento

de volver a sufrir, otra vez más,

la humillación imperdonable

de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,

como quien va al infierno

para dormir contigo.

Muriendo a cada paso de impotencia,

tropezando con muebles

a tientas, cruzaremos el piso

torpemente abrazados, vacilando

de alcohol y de sollozos reprimidos.

Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,

y la más innoble

que es amarse a sí mismo!