UN PERFIL BÁSICO DE LOS CINCO MINISTERIOS

  1. Los cinco ministerios o ministerio Quíntuple.

Al ser los gentiles herederos y coherederos con Cristo, la iglesia conformada entre los gentiles tiene una herencia ministerial que proviene del mismo Cristo. El ha dado los dones ministeriales y él mismo es la medida de cada uno de ellos (Efesios 4:7:8). Los cinco dones ministeriales fueron dados para la iglesia entre los gentiles después de su resurrección, esto es, en la ascensión.

Los evangelios corroboran que Jesús dejó su manto ministerial a través a la iglesia antes de ascender a los cielos: En Marcos apreciamos el manto ministerial del Evangelista: Id y predicad (Mr. 16:15.17).  En Mateo podemos apreciar el manto del Pastor y Maestro: Id y haced discípulos (Mt. 28:19.20.) No se puede hacer discípulos sin pastorearlos). En Lucas el manto profético: “que se predicase arrepentimiento y perdón de los pecados a todas las naciones” (Lc. 24:46.47.49). En Juan el evangelio del enviado (apostelo) dejó su manto apostólico: “Así como el Padre me envió (apostelo) así yo os envío (pempo) (Jn. 20:21.22).

  1. Propósito de los cinco ministerios

Los cinco ministerios, según Efesios 4:12 tiene por lo menos tienen dos propósitos básicos: Perfeccionar y edificar al cuerpo de Cristo.

Un primer propósito del ministerio Quíntuple es perfeccionar a los santos. La mano es una figura hermosa que tiene sustento en Efesios 4:12 cuando señala que el propósito de estos cinco ministerios – no de uno ni de tres – sino de los cinco en conjunto es: “... perfeccionar a los santos para la obra del ministerio...”. La palabra perfeccionar del griego artismós alude a la actividad del artesano que moldea con la mano la vasija de barro.  Cada ministerio hace eso ayuda a moldear a los santos para las diversas tareas del ministerio. Esto significa que reproducen más ministros y líderes para la obra de Dios.  Cada uno ayudará no sólo a formar sino también a movilizar a los santos equipados para el ministerio.

El otro propósito y finalidad a la vez es edificar al cuerpo de Cristo.  Al haber producido mayor cantidad de santos para el ministerio, la edificación –esto es  seguir construyendo encima- será más fácil y continuo. La edificación del cuerpo de Cristo sólo culmina con la plenitud a la medida de la estatura de Cristo (Ef. 4:13-15). Por tanto, es la actividad de los cinco ministerios tiene que estar vigente hasta alcanzar esa plenitud.

  1. Un breve vistazo a las características de los cinco ministerios.

Nuestro propósito no es abundar sobre cada uno de los cinco ministerios sino explicitar en forma figurada las principales características de cada uno de ellos a través de las preguntas ¿En qué consiste y qué es lo que está en el corazón o lo que ve cada uno de ellos?

El diseño para la iglesia según Efesios 4:11 es claro, son cinco ministerios actuando en conjunto.  Veamos:

a.-    El ministerio del apóstol tiene el diseño, es como el perito maestro constructor que sabe leer los planos para dirigir la construcción de una casa. El apóstol llena de ímpetu, de audacia y de compromiso a la iglesia. El apóstol ve mapas, planos, proyectos de expansión misionera e iglesias establecidas confirmadas. El apóstol es responsable por el diseño y la visión. El apóstol pastorea ministerios. Es padre de ministros.

b.-   El ministerio del profeta señala el camino recto del Señor en  el presente, pero al mismo tiempo proyecta una palabra de fe de lo que no se ve en la edificación, pero que definitivamente vendrá. el profeta afirma y declara los propósitos de Dios del futuro al presente con respecto a la visión (diseño) apostólica.  Llena de convicción, fe, de santidad y esperanza a la iglesia. El profeta ve corazones de individuos, iglesias, ciudades, naciones impartidas con la palabra rema de Dios. El profeta es responsable por la palabra que desata. También pastorea ministros

c).-   El ministerio del maestro traza la Palabra de Dios, administra la sana doctrina (Fundamentos teológicos y éticos).  Este analiza, fundamenta todo el quehacer ministerial con la Escritura.  El maestro vigila que todo esté en concordancia con el mensaje de la revelación escrita. Provee conocimiento, espíritu de escudriñamiento, de comprobación con la Escritura de todas las cosas. El maestro mira discípulos-líderes y doctrina bíblica. Es responsable por lo que enseña, escrituras y doctrina bíblica. El ve a futuros líderes y ministros con fuerte fundamento.

d).-   El ministerio del Pastor básicamente es para cuidar, alimentar y resguardar el rebaño. Siempre trabajará con grupos medianos. La media de atención de un pastor es de cien personas en su punto más alto. Por ello es que en una iglesia con centenares de miembros aparece la necesidad de multiplicar pastores.  El pastor ve ovejas, rebaño y cuidadores del rebaño. Es responsable por el redil y por pastorear a los cuidadores del rebaño.

e).-   El ministerio del evangelista tiene la pasión por los perdidos. Su corazón es amplio para ir donde están los no alcanzados. El Evangelista mira  a los extraviados, trae gente al reino de Dios. Inicia nuevas iglesia o añade gente a ella. Es responsable de entregar las buenas noticias de salvación. Pastorea y promueve gente con vocación evangelística

 

  1. Los cinco ministerios no son jerarquía sino funciones ministeriales específicas dadas al cuerpo de Cristo. 

Cada función tiene su propio rango, dimensión, medida, peso y alcance.  Otra vez volvemos a los cinco dedos de la mano. Todos son dedos. Ninguno es menos dedo que el otro. Pero tienen diferentes funciones. Entre los dos primeros, el pulgar es el más fuerte, es el que da a la mano su consistencia y el índice es su apoyo más inmediato para que esa fuerza opere.  Ambos tienen el 80% de la fuerza de la mano. Sin ellos el resto de la mano queda casi como de adorno. Asimismo sucede con los cinco ministerios. El Señor ha dispuesto que de entre los cinco dones ministeriales que son de conducción dos de ellos tengan mayor fuerza en ese trabajo y se constituyan en los oficios ministeriales fundamentales sin los cuales lo demás caminará con mucha debilidad. Le faltará la potencia para producir el crecimiento coordinado.

  1. Los apóstoles ni los profetas genuinos jamás caminan solos. Ya no hay más profetas al estilo Juan el Bautista. Los profetas de la gracia operan en equipo y aún son sujetos a evaluación (1ra. Corintios 14 ). Apóstoles y profetas trabajan en equipo junto a los otros ministerios. Ellos se gozan en reconocer y promover más y más apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.