El robo de vehículos durante el gobierno de Peña Nieto

Andrés Lajous

En los primeros meses del año 2008 un familiar me contó la siguiente historia: “Iba saliendo en coche de la colonia Escandón tarde en la noche. De camino a casa tomé Churubusco, pero a unos metros me topé con que estaba cerrada. Sin conocer bien la zona, me perdí, fui a dar a Av. Zaragoza. En un semáforo me paró una pick up de la policía del Estado de México. El policía me pidió que le mostrara mi tarjeta de circulación, y mientras me agachaba, abrió la puerta del coche y me trató de bajar a golpes, con la intención de llevárselo. Me defendí como pude, lo jalé hacia a mí para que no pudiera tomar su metralleta, después lo empujé y pise el acelerador a fondo. Fui a dar a Cabeza de Juárez, perdido, hasta que se me acabó la gasolina.”

En aquél momento la anécdota no parecía otra cosa que un típico intento de abuso de la autoridad combinado con robo. No pensé mucho en ello, excepto por la suerte de que no hubiera pasado a mayores. Suelo pensar que es mejor idea bajarse del coche cuando el que te amenaza trae un arma, que resistir. Sin embargo, en retrospectiva, creo que fue un intento de asalto, parte de la explosión en el robo de vehículos que ha habido en el Estado de México en los últimos años.

Hace dos días la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) reportó que el robo de autos en todo el país bajó 2.8% en el último año. Los estados en donde más se redujeron los robos de coches fueron Nuevo León y el Distrito Federal. En contraste en el EdoMex el robo de autos ha seguido creciendo. Ahí el total de robos de coches asegurados según la AMIS fue 18,203, en Nuevo León 12,259 y en el DF 11,391. Estos datos sólo consideran autos que cuentan con seguro.

La otra fuente de información que hay al respecto, son los datos que las propias procuradurías estatales envían al Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP). Estos datos pueden tener sus propias fallas. No todo mundo reporta el robo de un coche, y no siempre las autoridades recaban los datos de manera certera. Sin embargo en una revisión de los datos desde 2006, se pueden apreciar también las tendencias que ha señalado la AMIS año con año.

En particular llama la atención el contraste entre el Estado de México y el Distrito Federal, considerando que son entidades que comparten una enorme zona metropolitana. Las cifras en ambas entidades eran similares, sin embargo a partir del año 2006 los números de una entidad y otra se empiezan a despegar. En el año 2007 en el DF se reportaron 25,810 robos de vehículo, en el EdoMex 30,130. En el año 2011, en la primera entidad se reportaron 19,167, y en la segunda 46,759. Es decir, en el DF hubo una reducción de poco más de la quinta parte y en el Estado de México un incremento de más del 50%.

Considerando que el total de vehículos en estas entidades también ha cambiado, vale la pena hacer la comparación por cada 100 mil vehículos registrados (INEGI sólo tiene datos hasta 2010). En 2007 en el DF se reportaron 753 vehículos robados por cada 100 mil vehículos registrados, en el EdoMex se reportaron 1,361. Para el 2010, las estadísticas se movieron en sentidos opuestos. En el DF bajó a 587, y en el Edomex subió a 1463. Es decir el robo de vehículos en el EdoMex es casi el triple que en el DF.

Uno ve esta explosión en el robo de vehículos en el Estado de México, y entonces se explica por qué los diputados del PRI hace un par de meses metieron una iniciativa para convertirlo en un delito federal. Así la responsabilidad no sería de sus gobernadores, y las desastrosas cifras se las podrían cargar al gobierno federal.

Sin embargo, aprovechando que las elecciones son momentos de rendición de cuentas, no estaría mal que Enrique Peña Nieto explicara por qué durante su gobierno creció tanto el robo de vehículos. ¿Qué fue lo que hizo para tratar de controlarlo, y por qué no funcionó? ¿Qué significan estos datos frente a su campaña, en la que promete mayor seguridad?