ÍNDICE GENERAL

                Pág.

Decreto de aprobación de la Santa Sede        

PRÓLOGO        

Fundamentos Doctrinales de la Conferencia Episcopal        

1.        El Ministerio Episcopal

2.        La Conferencia Episcopal

3.        Los Obispos y la Conferencia Episcopal

ESTATUTOS        

Capítulo I.  Finalidad, Miembros, Órganos y Presidencia de la Conferencia

Finalidad        

Personería Jurídica        

Miembros de la Conferencia        

Órganos constitutivos        

Presidente y Vicepresidente        

Consejo de Presidencia        

Elección de los representantes de la Comisión Permanente en el Consejo

de Presidencia        

Capítulo II.  Asamblea Plenaria        

Asamblea Plenaria        

Miembros de la Conferencia        

Asistentes a la Asamblea        

Invitados a la Asamblea

Elecciones        

Períodos de cargos e incompatibilidad        

Actas

Decretos        

Resoluciones        

Otras tareas de la Asamblea        

Capítulo III.  Comisión Permanente        

Funciones        

Composición        

Secretario        

Reuniones        

Capítulo IV.  Comisiones Episcopales        

Descripción        

Comisiones recomendadas por la Santa Sede        

Comisiones Permanente        

Composición        

Secciones        

Reglamento        

Comisiones transitorias        

Presidentes de Comisiones        

Reunión de Presidentes        

Departamentos        

Competencia de las Comisiones        

Reuniones        

Institutos permanentes        

Capítulo V.  Secretariado Permanente del Episcopado:  SPEC        

Desempeño        

Funciones        

Composición

Dirección        

Otras disposiciones        

Capítulo VI.  Patrimonio y Administración        

Conformación del Patrimonio        

Financiación        

Comité Económico        

Reglamento        

Director Administradito y Financiero        

Revisor Fiscal        

Capítulo VII.  Reforma de Estatutos

        Decreto de Promulgación


ESTATUTOS

DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA

PRÓLOGO

FUNDAMENTOS DOCTRINALES

DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

1.        EL MINISTERIO EPISCOPAL

Nuestro Señor Jesucristo quiso instituir una comunidad de fe, esperanza y caridad que después de su resurrección y gloriosa ascensión, prolongara e hiciera presente su acción salvadora en medio de los hombres[1].  En dicha comunidad habita el Espíritu Santo, que es quien la guía hacia la verdad plena y la anima permanentemente para que conserve la unidad, exprese de manera viva la comunión y ejercite su función ministerial[2].  Esta es, pues, la Iglesia de Cristo, misterio de comunión de los hombres con Dios y de ellos entre sí[3], que comporta una solidaridad espiritual entre sus miembros, en cuanto forman un mismo cuerpo, y tiende a su efectiva unión en la caridad, constituyendo  “un solo corazón y una sola alma”  (Hch. 4,32)[4].

Esta comunidad eclesial, que tiene como Cabeza a Cristo, fue encomendada al Apóstol Pedro para que la apacentara  (Jn 21,17), y se le confió a él y a los demás Apóstoles su difusión y gobierno  (cf. Mt 28,18ss).  Puesto que esta misión, por voluntad del Señor, ha de durar hasta el fin del mundo los Apóstoles se cuidaron de establecer sucesores con el encargo de acabar y consolidar la obra comenzada por ellos  (cf. Hch 20, 25-27; 2Tm 4,6s), de tal manera que conservaran y manifestaran la tradición apostólica en todos los rincones de la tierra y en todos los tiempos[5].

Así pues, los Obispos, sucesores de los Apóstoles, para realizar dicho encargo han sido enriquecidos por Cristo con una efusión especial del Espíritu Santo, que reciben a través de la consagración episcopal, por medio del cual se les confiere también la plenitud del sacramento del Orden[6] y los convierte en miembros del cuerpo episcopal[7].  Cada uno de los Obispos a los que se ha confiado el cuidado de una porción del Pueblo Dios, la cual constituye una Iglesia Particular y en la que verdaderamente se encuentra y actúa la Iglesia de Cristo, que es una, Santa, Católica y Apostólica, apacienta su grey en el nombre del Señor, bajo la autoridad del Sumo Pontífice[8].  El ejercicio de ese encargo apostólico que, además del oficio de santificar, comporta los oficios de enseñar y de regir el pueblo santo de Dios, no pueden realizarlo sino en comunión jerárquica con la Cabeza y los miembros del Colegio[9].  Sin embargo hay que tener en cuenta que los Obispos  “han sido consagrados no sólo para una Diócesis determinada, sino para la salvación de todo el mundo”[10], de tal manera que cada Obispo, en virtud del sacramento del Orden y de la comunión jerárquica es llamado a tomar parte en la preocupación de todas las Iglesias  (cf. 2 Cor 11,28), “en virtud de su pertenencia al Colegio Episcopal, el Obispo se muestra solicito por todas las Iglesias y está unido a los otros miembros del Colegio mediante la fraternidad episcopal y el estrecho vínculo que une a los Obispos con la cabeza del Colegio; esto exige que cada Obispo colabore con el Romano Pontífice, Cabeza del Colegio Episcopal, a quien, por el oficio primacial sobre toda la Iglesia se le confía la tarea de llevar la luz del Evangelio a todos los pueblos”[11].

Su misión, por consiguiente, debe realizarse con un profundo espíritu de comunión y de colegialidad, y por ello todos los Obispos, que individualmente constituyen el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares[12] y son el vínculo de la comunión jerárquica entre dichas Iglesias y la Iglesia Universal[13], están obligados a colaborar entre sí y con el Sucesor de Pedro.

Este espíritu colegial, por consiguiente, es el alma de la colaboración entre los Obispos y en virtud de la comunión que viven y profesan cada una de las Iglesias no sólo sienten la solicitud de cada una de las otras, se manifiestan entre ellas sus propias necesidades y se comunican sus bienes[14], sino que en la mutua colaboración expresan la catolicidad de la Iglesia y la hacen tender a la plenitud de la unidad[15].  La comunión de cada Iglesia Particular con las otras Iglesias les exige, pues, solidaridad corresponsable y generosa participación de sus bienes, de tal manera que se abran a una comunicación operante y efectiva[16].

Inicio

2.        LA CONFERENCIA EPISCOPAL

Es voluntad de nuestro Señor Jesucristo constituir a los Apóstoles en forma de  “colegio o grupo estable, y eligiendo entre ellos a Pedro lo puso al frente de él”[17].  Los apóstoles no son  “elegidos y enviados por Jesús en forma independientemente unos de otros sino formando el grupo de los Doce”[18].

La unión colegial del Episcopado es manifestación de  “la naturaleza misma de la Iglesia que siendo en la tierra semilla e inicio del Reino de Dios, es un germen muy seguro de unidad, de esperanza y de salvación para todo el género humano.  Así como la Iglesia es una y universal, así también el Episcopado es uno e indiviso”[19].

Por este motivo  “la unidad del Episcopado es uno de los elementos constitutivos de la unidad de la Iglesia”[20] a través de la cual  “se manifiesta y se conserva la tradición apostólica en todo el mundo”[21].  Es esta comunión la que configura el Colegio Episcopal[22].

Una de las más concretas expresiones del sentimiento colegial de los Obispos, en comunión jerárquica con el Sucesor de Pedro, es la Conferencia Episcopal, la cual se presenta como un instrumento idóneo para una más adecuada y fructuosa realización del ministerio de los Pastores en las Iglesias Particulares.  “Las Conferencias Episcopales son una aplicación concreta del espíritu colegial”[23].  La Conferencia Episcopal, en efecto, no es un encuentro o una asamblea casual de unos Obispos animados por el afecto colegial, sino que ella misma constituye un acto de comunión dentro del Colegio, como expresión normal y apropiada de la solidaridad y fraternidad del cuerpo episcopal[24].  “En ella los Obispos ejercitan conjuntamente algunas funciones pastorales para los fieles de su territorio”[25].

El Código de Derecho Canónico las describe y define en forma precisa cuando, inspirándose en las prescripciones del Concilio Vaticano II afirma:  “La Conferencia Episcopal, institución de carácter permanente, es la asamblea de los Obispos de una nación o territorio determinado, que ejercen unidos algunas funciones pastorales respecto a los fieles de su territorio, para promover conforme a la norma del derecho el mayor bien que la Iglesia proporciona a los hombres, sobre todo mediante formas y modos de apostolado a las peculiares circunstancias de tiempo y de lugar”[26].

La importancia de esta asamblea de Obispos de una nación, con la cual se debe procurar el servicio de la unidad y la responsabilidad inalienable de cada Obispo en relación con la Iglesia Universal y con su Iglesia Particular, constituye una realidad útil y necesaria en el trabajo pastoral de la Iglesia.

“En todo caso, siendo las Conferencias Episcopales un órgano permanente que se reúne periódicamente, su función será eficaz si se la considera una ayuda auxiliar a la función que cada Obispo desarrolla por derecho divino en su propia Iglesia”[27].

En la Conferencia Episcopal el Obispo debe ejercitar ampliamente la participación como también la corresponsabilidad, signos de una colegialidad afectiva que se expresa efectivamente  “en la acción conjunta de los Obispos dispersos por el mundo, promovida por el Romano Pontífice o aceptada por él, de manera que se realice un verdadero acto colegial”[28].

Este trabajo episcopal, realizado con espíritu de comunión, debe servir para que la Iglesia, en virtud de la misión que tiene de iluminar a todo el orbe con el mensaje evangélico y de reunir en un solo Espíritu a todos los hombres, se convierta en señal de la fraternidad que ha de permitir y consolidar el diálogo sincero[29].

La Conferencia Episcopal, por consiguiente, constituye una forma concreta y expresiva del deber que incumbe al Episcopado de ser signo de comunión eclesial y principio dinámico de unidad.  En ella se experimenta la gracia que brota de la comunión en la fe, se da garantía en las decisiones con la fuerza moral que adquieren sus pronunciamientos unánimes y se da un testimonio de unidad en la sociedad con la mutua colaboración y el discernimiento que se realiza a su interior[30].  En un mundo en el que la acción pastoral debe medirse con una problemática a menudo generalizada a nivel nacional, la Conferencia Episcopal se vuelve un instrumento privilegiado de la comunión y un órgano particularmente indispensable.

Inicio

3.        LOS OBISPOS Y LA CONFERENCIA EPISCOPAL

El Obispo tiene en su Iglesia Particular una potestad propia, ordinaria e inmediata, la cual ejercita como vicario y legado de Cristo, únicamente sometido, en tal ejercicio, a la suprema autoridad de la Iglesia[31].  Sin embargo, el Obispo es consciente de que muchos problemas del apostolado y del gobierno eclesiástico no pueden hoy recibir una solución adecuada sino a nivel de nación o de provincia[32].  De ahí la importancia y la necesidad de la Conferencia Episcopal, la cual no ha sido instituida para gobernar pastoralmente una nación ni para sustituir a los Obispos diocesanos como una especie de gobierno superior o paralelo, sino para ayudarlos en el desempeño de las tareas comunes[33].  En este contexto se muestra como un ámbito precioso de consulta y de mutua iluminación de los Obispos miembros, frente a los problemas y desafíos del mundo moderno.  Por esta razón el Concilio Vaticano II afirmó que en la actualidad  “difícilmente los Obispos pueden cumplir debida y fructuosamente su cargo si no unen cada día más estrechamente con otros Obispos su trabajo concorde y bien tratado”[34].  La razón de ser de las Conferencias hay que buscarla consiguientemente en la tarea pastoral de los Obispos, la cual en muchos casos debe ser ejercitada conjuntamente[35].

El Obispo debe empeñarse en que la Conferencia alcance los fines para los que ha sido establecida, ha de contribuir a la elaboración, recta interpretación y eficaz aplicación de los Estatutos y, con generoso espíritu de colaboración y de afecto colegial, debe aceptar las responsabilidades y los cargos que de ellos dimanan.  Como testimonio de caridad viva y operante para la Iglesia y con los demás miembros del Colegio Episcopal debe participar diligentemente en las Asambleas, Comisiones y demás servicios de la Conferencia, cooperando para que los trabajos orgánicos se desarrollen en conformidad con las normas canónicas propias de la Conferencia y de la Santa Sede.

Con el fin de prestar una más eficaz colaboración debe preocuparse por estudiar con diligencia los problemas propuestos por la Conferencia o por la Santa Sede a la misma, valiéndose, además de su propia experiencia, de expertos en las ciencias eclesiásticas y en las ciencias humanas y filosóficas que puedan ayudarlo a una recta iluminación de los problemas.  Asimismo, con espíritu de servicio colegial procurará señalar al Presidente de la Conferencia Episcopal las cuestiones que considera oportuno que se deban afrontar, las dificultades que se deban superar, los errores que hayan de ser enmendados y las iniciativas que deban tomarse para el bien común[36].

Gracias a la Conferencia Episcopal los Obispos pueden poner colectivamente algunos actos pastorales en relación con cuestiones de carácter general que, por su naturaleza, escapan a las dimensiones de una Diócesis o a las competencias de un solo Obispo.  Las actuaciones de la Conferencia deben recoger las preocupaciones comunes de los Obispos y deben centrarse, en términos generales, en el orden pastoral, magisterial o de gobierno, dejando amplio margen para las precisiones de carácter particular y operativo que solamente el Obispo diocesano puede tomar.

Por su parte, con obsequiosa fidelidad, cada Obispo debe cumplir y hacer cumplir en su Diócesis, en bien de la unidad y del progreso de la pastoral, aun con sacrificio de sus propias preferencias muchas veces, las normas y decisiones de la Conferencia, según el grado de obligación que las distingue o la naturaleza jerárquica de las mismas.

Para facilitar la ejecución de estas tareas, “cada Conferencia Episcopal cuenta con sus propios estatutos, que ella misma elabora y que deben tener la revisión  (recognitio)  de la Sede Apostólica”[37].  Estatutos que, según el Código de Derecho, “entre otras cosas, se establezcan normas sobre las asambleas plenarias de la Conferencia, la Comisión Permanente de Obispos y la Secretaría General de la Conferencia, y se constituyan también otros oficios y comisiones que, a juicio de la Conferencia, puedan contribuir más eficazmente a alcanzar su fin”[38].

Precisamente con el fin de facilitar la ejecución de estas tareas, la Conferencia Episcopal tiene unos Estatutos que presenta como ley fundamental de la misma y fuente inspiradora de su acción y en los que se reflejan las notas esenciales del cuerpo Episcopal, dándoles su expresión jurídica.

Inicio

CAPÍTULO I:

DEFINICIÓN.  MIEMBROS.  DOMICILIO

DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

Artículo 1:

La Conferencia Episcopal de Colombia es la unión orgánica del Episcopado, en comunión jerárquica con el Romano Pontífice, constituida con carácter permanente como expresión de afecto colegial, para ejercer unidos algunas funciones pastorales respecto de los fieles de la Nación, para el estudio y la adopción de medidas comunes, para promover conforme a la norma del derecho el mayor bien que la Iglesia proporciona a los hombres y la asunción de aquellos apostolados convenientemente acomodados a las peculiares circunstancias de tiempo y de lugar[39], salvaguardando siempre la competencia de los Obispos diocesanos.

Artículo 2:

La Conferencia Episcopal, con sede en la ciudad de Bogotá D.C., goza ipso iure de personería jurídica pública y del consiguiente derecho de adquirir, retener, administrar y enajenar bienes.

Artículo 3:

Son miembros de la Conferencia Episcopal:

a)        Todos los Obispos diocesanos y quienes a ellos se equiparan en derecho, y los Obispos coadjutores.

b)        Los Obispos auxiliares y los Obispos titulares que desempeñan oficios de carácter nacional o regional conferido por la Santa Sede o por la misma Conferencia Episcopal  (Canon 450, 1 y 2).

Artículo 4:

La estructura de la Conferencia Episcopal está constituida por:

a)        La Asamblea Plenaria

b)        La Comisión Permanente

c)        Las Comisiones Episcopales

d)        El Secretariado Permanente, órgano ejecutivo y coordinador de los trabajos y servicios de la Conferencia Episcopal.

Artículo 5:

La Conferencia Episcopal tendrá un Presidente y un Vicepresidente, elegidos de entre los Obispos diocesanos o los que a ellos se equiparan[40].

Artículo 6:

Son funciones del Presidente, además de las consignadas en otros lugares de los Estatutos:

a)        Dirigir, conforme al derecho universal y a los Estatutos, todas las actividades de la Conferencia y supervisar la coordinación de sus organismos.

b)        Llevar la representación eclesiástica y legal de la Conferencia.

c)        Convocar las reuniones de la Asamblea Plenaria, de la Comisión Permanente; del Consejo de Presidencia; de los Presidentes de Comisiones, y de las Comisiones Episcopales cuando lo crea conveniente.

d)        Dirigir el estudio de los asuntos de competencia de la Conferencia Episcopal, dentro y fuera de la Asamblea Plenaria.

e)        Suscribir las Actas y documentos oficiales de la Conferencia.

Artículo 7:

El Vicepresidente reemplazará al Presidente en caso de ausencia temporal, y en caso de falta absoluta por el resto del período.

Artículo 8:

El Presidente tendrá un Consejo de Presidencia integrado por el Vicepresidente, el Secretario General y dos Obispos representantes de la Comisión Permanente, elegidos por la Asamblea Plenaria para un período de tres años.  Este Consejo asesorará al Presidente en el desempeño de su servicio y se reunirá cuando lo convoque el Presidente.

Parágrafo:  En la elección de los representantes de la Comisión Permanente para el Consejo de Presidencia, los electores tendrán presente que los electos puedan reunirse con facilidad cuando sean convocados por el Presidente de la Conferencia.

Inicio

CAPÍTULO II:

ASAMBLEA PLENARIA

Artículo 9:

La Asamblea Plenaria del Episcopado, a la que corresponden todos los derechos de la Conferencia como órgano principal, se reunirá dos veces al año de modo ordinario, y extraordinariamente cuando necesidades urgentes lo exijan a juicio de la Comisión Permanente.

Artículo 10:

Solamente los miembros de la Conferencia tienen voto deliberativo en la Asamblea Plenaria y voz pasiva en conformidad con los Estatutos y el derecho universal.  Sin embargo, cuando se trata de elaborar Estatutos o de modificarlos, sólo gozan de voto deliberativo los Obispos diocesanos y quienes se les equiparan en el derecho, así como también los Obispos coadjutores  (cf. Cn. 454,2).

Artículo 11:

a)        Todos los miembros de la Conferencia deberán asistir a la Asamblea Plenaria a menos que se les presenten inconvenientes graves, de lo cual darán previo aviso al Presidente.

b)        Los miembros de la Conferencia Episcopal imposibilitados para asistir, podrán hacerse representar, con voz pero sin voto, por uno de los prelados presentes, salva siempre la obligación de enviar por escrito sus pareceres en los asuntos en que fueren consultados.

c)        Para la celebración de la Asamblea Plenaria se requiere y es suficiente la asistencia de las dos terceras partes de los miembros de la Conferencia.

Artículo 12:

El representante de la Santa Sede será invitado para asistir a la sesión inaugural de la Asamblea Plenaria, y también a otras sesiones cuando a juicio de la Santa Sede o de la Conferencia sea oportuna su presencia.

Artículo 13:

Serán invitados a la Asamblea Plenaria, con voto consultivo, los Obispos eméritos que han ejercido en Colombia cargos pastorales nacionales o diocesanos.  Los que podrán participar en algunas Comisiones de estudio cuando se traten temas en los que sean especialmente competentes[41].

Artículo 14:

Pueden ser invitados los Obispos que actualmente desempeñan cargos directivos en el Consejo Episcopal Latinoamericano, o son representantes de alguna Conferencia Episcopal, y los religiosos miembros de la Junta Directiva de la Conferencia de Religiosos.

Artículo 15:

Será invitado a la Asamblea Plenaria el Secretario General de la Conferencia Episcopal, en caso de que éste no sea miembro de la Conferencia; pueden ser invitados los Directores de Departamentos y los demás sacerdotes adscritos al Secretariado Permanente del Episcopado, y los expertos que sean convocados, y, a juicio de la Comisión Permanente, los presbíteros representantes de los presbiterios para participar en las sesiones en las cuales se han de estudiar los temas en cuya preparación intervinieron, y otros religiosos y laicos en el estudio de temas o informes que les interesen.

Artículo 16:

La Asamblea Plenaria elegirá de entre sus miembros para períodos de tres años:

a)        Al Presidente, Vicepresidente y Secretario General de la Conferencia Episcopal.

b)        A los Presidentes de las Comisiones Episcopales.

c)        A los Obispos representantes de la Comisión Permanente en el Consejo de Presidencia.

d)        A los dos integrantes del Comité Económico.

e)        A los miembros de las Comisiones Episcopales.

Artículo 17:

La Asamblea Plenaria, elegirá también para períodos de tres años renovables:

a)        A los Secretarios Adjuntos del Secretario General.

b)        A los Directores de Departamentos y Secciones del Secretariado Permanente.

c)        Al Director Administrativo y Financiero.

d)        Al Revisor Fiscal.

Parágrafo:  Todos los anteriores son de libre nombramiento y remoción por parte de la Asamblea Plenaria.

Artículo 18:

Los cargos de Presidente y Vicepresidente y el Sustituto del Metropolitano en la Comisión Permanente sólo pueden ser ejercidos por las mismas personas en dos períodos inmediatos.  Los demás cargos establecidos por los Estatutos pueden ser conferidos a la misma persona en períodos sucesivos.  El cargo de Presidente es incompatible con el de miembro de Comisiones, salvo la Presidencia del Comité Económico.  El Vicepresidente está impedido para cumplir funciones de miembro de la Comisión durante el ejercicio de la presidencia.

Artículo 19:

La responsabilidad de las Actas de la Asamblea Plenaria corresponde a la Secretaría General.  Para ayudar en el seguimiento de las sesiones y la redacción de las Actas, cada Asamblea designará los correspondientes colaboradores.

Artículo 20:

a)        Los decretos generales de la Asamblea Plenaria no tendrán fuerza de ley sino cuando así esté previsto por el derecho universal o cuando así lo disponga la Santa Sede  “motu proprio”  o por solicitud de la misma Asamblea.  Su adopción requiere el sufragio favorable por lo menos de las dos terceras partes de los que tienen derecho de participar con voto deliberativo en la Asamblea  (Canon 455,1).

b)        Corresponde a la Asamblea Plenaria, o en su receso a la Comisión Permanente, determinar el modo de promulgación y el tiempo de vacancia de dichos decretos generales, previa recognitio de la Santa Sede  (Canon 455, 2 y 3).

c)        Promulgados legítimamente estos decretos generales, obligan en cada una de las Jurisdicciones Eclesiásticas.  Los Ordinarios respectivos pueden dispensar de tales decretos generales por justa causa en casos particulares.

Artículo 21:

Las resoluciones aprobadas por la Asamblea Plenaria con mayoría absoluta de los participantes en la sesión se consideran como directivas de pastoral orgánica y tendrán en cada Jurisdicción la aplicación que determine el Obispo diocesano.

Artículo 22:

a)        “Para que las declaraciones doctrinales de la Conferencia constituyan magisterio auténtico y puedan ser publicadas en nombre de la misma, deben ser aprobadas en Asamblea Plenaria, sea con el voto unánime de los Obispos miembros, o con la mayoría de las dos terceras partes de los Obispos que tengan derecho a voto deliberativo.  En este último caso, sin embargo, a la promulgación debe preceder la recognitio de la Santa Sede”[42].

b)        “Ningún otro organismo de la Conferencia Episcopal, exceptuada la Asamblea Plenaria, tiene poder de realizar actos de magisterio auténtico y la Conferencia Episcopal no puede conceder tal poder ni a la Comisión Permanente ni a las Comisiones Episcopales”.

c)        “Para otras intervenciones de carácter doctrinal que no sean magisterio auténtico, la Comisión Doctrinal de la Conferencia debe ser autorizada explícitamente por la Comisión Permanente de la misma”.

Artículo 23:

a)        Para la elección del Presidente y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal como también para la elección del Secretario General de la Conferencia, se requiere obtener la aceptación de las dos terceras partes de los miembros de la Conferencia en los dos primeros escrutinios; las dos terceras partes  de los presentes en la Asamblea en el tercer escrutinio, y la mayoría de los presentes en el cuarto escrutinio, que debe reducirse a los dos candidatos que en la tercera vuelta obtuvieron mayoría de votos.

b)        Para las demás elecciones basta la mayoría relativa de los participantes en la sesión.

Parágrafo:  en caso de que el Presidente o el Vicepresidente de la Conferencia cesen en el oficio de Obispos diocesanos, cesan también como Presidente o Vicepresidente de la Conferencia Episcopal y debe procederse a nueva elección para el tiempo restante del período.

Artículo 24:

La votación es secreta para las elecciones y para los asuntos en que lo exige el derecho universal, y pública para las otras cuestiones, a menos que dos miembros pidan votación secreta.

Artículo 25:

Durante la Asamblea Plenaria se deberá además:

a)        Estudiar los informes de la Comisión Permanente, de las Comisiones Episcopales, de los Institutos y de las organizaciones nacionales de apostolado que dependen de la Conferencia.

b)        Examinar las sugerencias, si son presentadas, para creación o modificación  de Diócesis o de Provincias Eclesiásticas, para ser presentadas, según las normas establecidas por el CIC, al organismo establecido por la Santa Sede.

c)        Considerar las renuncias de titulares de cargos que la Asamblea tiene derecho de proveer; elegir a los titulares para los cargos vacantes, y confirmar o elegir los representantes del Episcopado en los organismos de la Iglesia, del Estado y privados nacionales o internacionales.

Inicio

CAPÍTULO III:

COMISION PERMANENTE

Artículo 26:

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal es el órgano delegado general que asegura la continuidad de la misión de la Conferencia durante los períodos de receso de la Asamblea Plenaria, a la cual representa, y cuida de que se ejecuten debidamente los decretos y demás decisiones y prepara las Agendas de las Asambleas Plenarias de la Conferencia Episcopal al tenor del derecho universal, sin menoscabo de la autoridad del Obispo diocesano y  “realizar otros asuntos que se le encomienden conforme a la norma de los estatutos”[43].

Artículo 27:

a)        La Comisión Permanente está integrado por el Presidente y el Vicepresidente de la Conferencia y por un representante de cada Provincia Eclesiástica.

  1. El representante natural de cada Provincia es el Metropolitano; los miembros de cada provincia elegirán por tres años al Sustituto, que lo supla en sus ausencias absolutas o temporales en la Comisión Permanente.  Pero si no ha sido elegido el Sustituto, formará parte de la Comisión Permanente el sufragáneo más antiguo en la Sede.

  1. Se tendrá en cuenta para integrar la Comisión Permanente un representante de las circunscripciones dependientes en forma directa de la Santa Sede que no pertenecen necesariamente a alguna Provincia Eclesiástica.

Artículo 28:

La Comisión Permanente será presidida por el Presidente de la Conferencia o, en su defecto, por el Vicepresidente.  El Secretario de la Comisión Permanente será el Secretario General de la Conferencia.

Artículo 29:

a)        La Comisión Permanente será convocada por el Presidente por lo menos dos veces al año y cuando éste lo juzgue oportuno o a petición de tres de sus miembros.  La presencia de la mayoría absoluta de sus miembros, hace quórum.

  1. Pueden ser invitadas a asistir a las sesiones de la Comisión Permanente, sin voto deliberativo, las personas que la Comisión juzgue conveniente.

Inicio

CAPÍTULO IV:

COMISIONES EPISCOPALES

Artículo 30:

Las Comisiones Episcopales son órganos de estudio de la Conferencia Episcopal, con función ejecutiva, no decisoria, en un campo determinado de la acción pastoral, en conformidad con las decisiones de la Asamblea Plenaria y de la Comisión Permanente.

Parágrafo:  Las Comisiones Episcopales cuyo objetivo sea sólo indirectamente pastoral se denominan Comités.

Artículo 31:

La Asamblea Plenaria constituirá las Comisiones Episcopales prescritas o recomendadas por la Santa Sede, para los fines y con las funciones que ésta les señale, dentro de la organización general de la Conferencia.

Artículo 32:

La Asamblea Plenaria además podrá constituir Comisiones Episcopales con carácter permanente para determinados sectores de actividad y estudio.  A estas Comisiones Episcopales Permanentes les corresponde  “cuidar de que se preparen las cuestiones de las que se ha de tratar en la reunión plenaria y de que se ejecuten debidamente las decisiones tomadas en la misma; le compete también realizar otros asuntos que se le encomienden conforme a la norma de los estatutos”[44].

Artículo 33:

Las Comisiones Episcopales estarán integradas por un Presidente, elegido por la Asamblea Plenaria y por un grupo de Obispos elegidos a tenor del artículo 16 de estos Estatutos.

Parágrafo:  Los miembros de la Comisión Permanente no deben, de ordinario, formar parte de las Comisiones Episcopales permanentes.

Artículo 34:

Las Comisiones Episcopales según las orientaciones de la Asamblea Plenaria, pueden constituir Secciones para atender los varios campos pastorales en el ámbito de su competencia, cada una de las cuales contará con un Obispo Responsable nombrado por la Comisión Episcopal de entre los miembros de la misma.

Artículo 35:

Las Comisiones Episcopales pueden asesorarse de modo permanente de clérigos, religiosos y laicos, que hayan sido previamente aprobados por el Presidente de la Conferencia.

Artículo 36:

Las Comisiones Episcopales tendrán su propio reglamento, incorporado al del Secretariado Permanente, que debe ser aprobado por la Asamblea Plenaria.

Artículo 37:

La Asamblea Plenaria, la Comisión Permanente y el Presidente de la Conferencia podrán también constituir Comisiones de carácter transitorio para el estudio de asuntos urgentes.

Artículo 38:

Los Presidentes de las Comisiones Episcopales tendrán informado regularmente al Presidente de la Conferencia Episcopal acerca de los trabajos de cada una de las Comisiones respectivas y someterán a la aprobación de la Asamblea Plenaria la relación del trabajo realizado desde la última Asamblea y el programa que debe seguirse en el futuro.

Artículo 39:

Las Comisiones Episcopales tendrán, a ser posible, como órgano de servicio, un Departamento establecido dentro del campo de su competencia, en el Secretariado Permanente del Episcopado.

Artículo 40:

Es competencia de las Comisiones Episcopales en su propia esfera:

a)        Ejecutar y vigilar la ejecución de las resoluciones adoptadas por la Asamblea Plenaria y por la Comisión Permanente, sin menoscabo de la autoridad del Obispo diocesano, según el derecho universal.

b)        Examinar las necesidades de la nación en el campo de su competencia y presentar oportunamente, por medio del Secretariado Permanente, los proyectos a la Asamblea.  El Presidente de la Comisión designará relator.

c)        Estudiar los temas de la agenda preparada por la Comisión Permanente que sean de su competencia y presentar oportunamente, por medio del Secretariado Permanente, los proyectos a la Asamblea Plenaria.  El Presidente de la Comisión designará el relator.

d)        Estudiar, en el ámbito de la propia competencia, la forma de dar aplicación a las disposiciones conciliares o de la Santa Sede en las que se asigna función a la Conferencia Episcopal, y presentar los proyectos correspondientes al Presidente de la Conferencia.

Artículo 41:

Las Comisiones Episcopales no tomarán ninguna resolución ni harán ninguna gestión en nombre del Episcopado sin previa aprobación de la Comisión Permanente, el cual someterá el asunto a la Asamblea Plenaria, si lo juzga necesario.

Artículo 42:

Las Comisiones Episcopales se reunirán por lo menos dos veces en el año y cuando lo juzgue el Presidente, por convocación del mismo o del Presidente de la Conferencia Episcopal.  Para que haya quórum basta la presencia del Presidente y dos de sus miembros.

Artículo 43:

La Asamblea Plenaria puede crear o adoptar institutos permanentes cuando sea necesario atender sectores específicos de carácter pastoral o social, encomendándolos a una Comisión Episcopal permanente e incorporándolos al respectivo Departamento.  En los Estatutos debe definirse claramente la naturaleza del Instituto, los objetivos, el patrimonio y las normas del funcionamiento y de dependencia de la Conferencia Episcopal.

Inicio

CAPÍTULO V:

SECRETARIADO PERMANENTE DEL EPISCOPADO:

COMPOSICIÓN Y FUNCIONES

Artículo 44:

El Secretariado Permanente es el órgano ejecutivo y coordinador de los trabajos y servicios de la Conferencia Episcopal, y está integrado por la Secretaría General y los Departamentos con sus respectivas Secciones cuando éstas existan.

Artículo 45:

El Secretariado Permanente, está al servicio del Episcopado principalmente para los siguientes fines:

a)        Coordinar y ejecutar las actividades de la Conferencia y de sus organismos.

b)        Adquirir informaciones y documentos sobre la vida de la Iglesia y hacerlas llegar a conocimiento del Episcopado.

c)        Mantenerse cuidadosamente al corriente de las disposiciones civiles en materia eclesiástica y estudiar los asuntos relativos a esta materia, e informar a las Jurisdicciones Eclesiásticas.

d)        Estudiar los asuntos que le confíen el Presidente de la Conferencia, la Comisión Permanente y las Comisiones Episcopales, particularmente para la preparación de la Asamblea Plenaria del Episcopado.

e)        Llevar oficialmente al conocimiento de los interesados y del público, por encargo del Presidente de la Conferencia, las resoluciones y las declaraciones de la Conferencia, de la Comisión Permanente y de las Comisiones Episcopales y colaborar en la ejecución de dichas resoluciones.

Artículo 46:

a)        El Secretariado Permanente, integrado por la Secretaría General, los Departamentos y sus respectivas Secciones cuando éstas existan estará bajo la responsabilidad del Secretario General, quien podrá tener la colaboración de uno o varios Secretarios Adjuntos.

b)        Los Secretarios Adjuntos y los Directores del Departamento o de Sección serán elegidos para un período de tres años, en la Asamblea Plenaria, la cual podrá reelegirlos o removerlos en cualquier momento.

c)        Al quedar vacante el oficio del Secretario o Secretarios Adjuntos, durante el período intermedio de una a otra Asamblea, corresponde a la Comisión Permanente el nombrar sustitutos provisionales.

d)        De igual manera la Comisión Permanente podrá cuando el caso lo requiere, removerlos de su oficio y nombrar sustitutos.

Artículo 47:

El Secretario General, previa la aprobación del Presidente de la Conferencia, organizará el Secretariado, velará por la elaboración y el cumplimiento del Reglamento de cada uno de los Departamentos y Secciones que componen el Secretariado, y designará el personal auxiliar necesario de acuerdo con su propio reglamento que debe estar aprobado por la Asamblea Plenaria.

Artículo 48:

El Secretario General de la Conferencia presentará a la Asamblea Plenaria una relación de los trabajos llevados a cabo desde la última Asamblea y expondrá el programa que se propone desarrollar.

Artículo 49:

a)        El Secretario General mantendrá informado al Presidente de la Conferencia acerca de la actividad de las Comisiones Episcopales.

b)        Los Ordinarios quedan invitados a comunicar al Secretariado Permanente del Episcopado sus mensajes, providencias, planes y cartas pastorales que, sin embargo, no serán publicados sin autorización del autor.

Inicio

CAPÍTULO VI:

PATRIMONIO Y ADMINISTRACIÓN

Artículo 50:

Conforman el patrimonio de la Conferencia Episcopal los bienes muebles e inmuebles que actualmente posee, y los demás que adquiera por título legítimo con carácter expreso para el mismo.

Artículo 51:

Las actividades, programas y funcionamiento de la Conferencia Episcopal y del Secretariado Permanente se financiarán con las contribuciones de las jurisdicciones y de los miembros de la Conferencia, lo mismo que con las donaciones de personas e instituciones nacionales e internacionales.

Artículo 52:

La Conferencia Episcopal tendrá un Comité Económico.  Sus funciones serán:  velar por el patrimonio de la Conferencia Episcopal, arbitrar recursos, trazar políticas y tomar decisiones para la administración de acuerdo con las normas canónicas y civiles pertinentes.

Artículo 53:

El Comité Económico estará constituido por:  el Presidente de la Conferencia quien lo presidirá, el Secretario General de la Conferencia, dos miembros de la Conferencia elegidos por la Asamblea Plenaria y tres laicos nombrados por la Comisión Permanente, previa presentación de los candidatos por parte del Presidente de la Conferencia, todos para un período de tres años.  El Director Administrativo y Financiero formará parte del Comité Económico con voz pero sin voto.

Parágrafo:  El Comité Económico elaborará su propio reglamento que debe ser presentado a la aprobación de la Comisión Permanente.

Artículo 54:

La Conferencia Episcopal, mediante organismos adecuados, velará por la congrua sustentación y la seguridad de los Obispos Eméritos y de los Sacerdotes ancianos e inválidos.

Artículo 55:

El Presidente del Comité Económico o su Delegado presentará a la Asamblea Plenaria los informes económicos del año inmediatamente anterior y el proyecto de presupuesto para su aprobación.

Artículo 56:

La Conferencia Episcopal tendrá un Director Administrativo y Financiero, experto en materias económicas y de reconocida integridad, elegido por la Asamblea Plenaria para un período de tres años.

Artículo 57:

Corresponde al Director Administrativo y Financiero administrar los bienes confiados a su cuidado, arbitrar recursos, y manejar las finanzas según el modo determinado por el Comité Económico y bajo la autoridad inmediata del Secretario General de la Conferencia Episcopal.

Artículo 58:

La Asamblea Plenaria designará un Revisor Fiscal, que deberá ser Contador Público Titulado.

Inicio

CAPÍTULO VII:
REFORMA DE ESTATUTOS

Artículo 59:

Los presentes Estatutos pueden ser modificados o reformados por la Asamblea Plenaria siguiendo el procedimiento previsto en el Canon 454,2 del C.I.C.


CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA

COMISIÓN PERMANENTE

(Medellín, 8 y 9 de mayo de 2008)

DECRETO 01/08

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal,

CONSIDERANDO:

1.        Que compete a la Conferencia Episcopal, de conformidad con los cánones 451 y 455 § 3, elaborar sus propios estatutos, determinar el modo de promulgación y el tiempo de vacancia de la norma.

2.        Que con fecha 29 de febrero de 2008, la Santa Sede reconoció los nuevos Estatutos de la Conferencia Episcopal de Colombia al encontrarlos conformes con el derecho canónico universal.

RESUELVE:

Artículo 1:

La Conferencia Episcopal de Colombia se regirá en adelante por los Estatutos reconocidos por la Sede Apostólica, mediante Decreto de la Congregación para los Obispos del 29 de febrero de 2008, como aparecen en el texto anexo al presente Decreto.

Artículo 2:

Los Estatutos de la Conferencia Episcopal quedan legítimamente promulgados y entran en vigor a partir de la fecha.

Cúmplase.

Dado en Medellín, a los nueve días del mes de mayo de dos mil ocho.

+ Luis Augusto Castro Quiroga

Arzobispo de Tunja

Presidente de la Conferencia Episcopal


ÍNDICE ANALÍTICO

NOTA:        En cada uno de los temas se hace referencia al artículo y a la página correspondiente, esta última se resalta entre paréntesis [ ] y negrilla.

Tema        Artículo [Pág.]

Actas        6e) [  ]

Actas de la Asamblea

-        Colaboradores        19 [  ]

-        Responsabilidad        19 [  ]

Asamblea Plenaria        4a) [  ]; 9 [  ]

-        Asistencia        11a), c) [  ]

-        Decretos Generales        20a), b), c) [  ]

-        Derechos        9 [  ]

-        Derecho a voz y voto        10 [  ]

-        Extraordinaria        9 [  ]

-        Invitados        12-15 [  ]

-        Ordinaria        9 [  ]

-        Representación        11b) [  ]

-        Resoluciones        21 [  ]

CELAM        14 [  ]

Comisión Permanente        4b) [  ]

-        Convocación        29a) [  ]

-        Descripción        26 [  ]

-        Elección de representantes        16c) [  ]

-        Funciones        46c) [  ]; 46d) [  ]

-        Invitados        29b) [  ]

-        Miembros        27a) [  ]; 29b) [  ]

-        Presidencia        28 [  ]

-        Quórum        29a) [  ]

-        Representantes al Consejo de Presidencia        8§ [  ]

-        Secretario        28 [  ]

Comisiones Episcopales        4c) [  ]

-        Asesores        35 [  ]

-        Constitución        31 [  ], 33 [  ]

-        Composición        34 [  ]

-        Descripción        30 [  ]

-        Funciones        40 [  ]

-        Gestión        41 [  ]

-        Incompatibilidad del Presidente        18 [  ]

-        Incompatibilidad del Vicepresidente        18 [  ]

-        Trabajos        38 [  ]

-        Institutos Permanentes        43 [  ]

-        Miembros        33 [  ]

-        Órganos de Servicios        39 [  ]

-        Permanentes        32 [  ]

-        Reglamento        36 [  ]

-        Reuniones        42 [  ]

-        Transitorias        37 [  ]

Comité Económico        16d) [  ]

-        Funciones        52 [  ]

-        Informe        55 [  ]

-        Miembros        53 [  ]

-        Reglamento        53§ [  ]

Comités Episcopales        30§ [  ]

Consejo de Presidencia        8 [  ]

-        Funciones        8 [  ]

-        Miembros        8 [  ]

C.R.C.        14 [  ]

Decretos Generales        20a) [  ]

-        Promulgación        20b) [  ]

-        Obligación        20c) [  ]

Director Administrativo y Financiero        56 [  ]

-        Elección        17c) [  ]

-        Funciones        57 [  ]

Directores de Departamentos y Secciones        

-        Invitados a la Asamblea        15 [  ]

-        Elección        17b) [  ]; 46b [  ]

Elección

-        Director Administrativo y Financiero        17c) [  ]; 23b [  ]

-        Directores de Departamentos y Secciones        17b [  ]; 23b [  ]

-        Integrantes del Comité Económico        16b) [  ]; 23b [  ]

-        Miembros de las Comisiones Episcopales        16e) [  ]; 23b [  ]

-        Obispos en el Consejo de Presidencia        16c [  ]; 23b [  ]

-        Presidente de la CEC        16a) [  ]; 23 [  ]

-        Presidentes de Comisiones Episcopales        16b) [  ]; 23b [  ]

-        Revisor Fiscal        17d) [  ]; 23b [  ]

-        Secretarios Adjuntos        17a) [  ]; 23b [  ]

-        Secretario General de la CEC        16a) [  ]; 23 [  ]

-        Vicepresidente de la CEC        16a) [  ]; 23 [  ]

Estructura de la Conferencia        4 [  ]

Funciones

-        Comisión Permanente        46c) [  ]; 46d) [  ]

-        Comisiones Episcopales        40 [  ]

-        Consejo de Presidencia        8 [  ]

-        Director Administrativo y Financiero        57 [  ]

-        Presidente        6 [  ]; 18 [  ]

-        Secretariado Permanente        45 [  ]

-         Secretario General        47-49 [  ]

-        Vicepresidente        7 [  ]; 18 [  ]

Fundamentos Doctrinales de la CEC        [  ]

Informes        15 [  ]; 25a) [  ]

-        Comité Económico        55 [  ]

Institutos Permanentes        43 [  ]

Miembros de Comisiones Episcopales        16e) [  ]

Miembros de la Conferencia        3 [  ]

Nuncio Apostólico        12 [  ]

Obispos

-        Coadjutores        10 [  ]

-        Diocesanos        10 [  ]

-        Eméritos        13 [  ]; 54 [  ]

Patrimonio y Administración        50 [  ]; 54 [  ]

Personal auxiliar        47 [  ]

Presidentes de Comisiones Episcopales        16b) [  ]

-        Funciones        38 [  ]

Presidente de la Conferencia

-        Elección        16a) [  ]; 23 [  ]

-        Funciones        6 [  ]; 18 [  ]

-        Periodos        18 [  ]

-        Representante Eclesiástico        6b) [  ]

-        Representante Legal        6b) [  ]

Prologo        [  ]

Reforma de Estatutos        59 [  ]

Representante Eclesiástico de la Conferencia        6b) [  ]

Representante Legal de la Conferencia        6b) [  ]

Representante de la Provincia Eclesiástica        27 [  ]

Resoluciones        21 [  ]

Revisor Fiscal        17d) [  ]; 58 [  ]

Secciones        34 [  ]

Secretaría General        19 [  ]; 44 [  ]; 46a) [  ]

Secretariado Permanente        4d) [  ]; 44 [  ]

-        Funciones        52 [  ]

-        Reglamento        47 [  ];

Secretarios Adjuntos        17a) [  ]; 46a, c) [  ]

Secretario General de la CEC

-        Elección        16a) [  ]

-        Funciones        47 [  ]; 48 [  ]; 49a) [  ]

-        Invitado a la Asamblea        12 [  ]; 13 [  ]; 14 [  ]; 15 [  ]

-        Miembro del Consejo de Presidencia        8 [  ]

Seguridad de los Obispos Eméritos        54 [  ]

Vicepresidente de la Conferencia

-        Elección        16a) [  ]; 23a) [  ]

-        Funciones        7 [  ]; 18 [  ]

-        Miembro del Consejo de Presidencia        8 [  ]

Votaciones        24 [  ]

Estatutos de la Conferencia Episcopal de Colombia- 2008


[1]1.        Lumen Gentium, 8.

[2]2.        Cf. Lumen Gentium, 4.

[3]3.        Cf. Lumen Gentium, 9.

[4]4.        Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la Iglesia considerada como comunión, n. 6.

[5]5.        Cf. Lumen Gentium, 20.

[6]6.        Cf. Lumen Gentium, 21.

[7]7.        Cf. Lumen Gentium, 22.

[8]8.        Cf. Christus Dominus, 11.

[9]9.        Cf. Lumen Gentium, 21, Christus Dominus, 3; Código de Derecho Canónico, can. 375 § 2.

[10]10.        Ad gentes, 38; cf. Lumen Gentium, 23.

[11]11.        Directorio Apostolorum Sucesores 13.

[12]12.        Cf. Lumen Gentium, 23; Christus Dominus, 8.

[13]13.        Cf. Directorio Apostolorum Succesores 22.

[14]14.        Cf. Ad gentes, 38.

[15]15.        Cf. Lumen Gentium, 13.

[16]16.        Cf. Lumen Gentium, 23; Christus Dominus, 6.

[17]17.        Concilio Ecumenico Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium 19.

[18]18.        Juan Pablo II. Motu Proprio Apostolos Suos 1.

[19]19.        Ibid. 8. Cf. Conc. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium 9; Cf. Conc. Ecum. Vat. I, Const. Dogm. Pastor Aeternus, Prólogo: DS. 3051.

[20]20.        Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio  (28 de mayo de 1992)  12; Cf. Exhortación Apostólica postsinodal Pastores Gregis 55.

[21]21.        Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium 20.

[22]22.        Cf. Juan Pablo II. Motu Proprio Apostolos Suos 8; Cf. Directorio Apostolorum Succesores 22.

[23]23.        Ibid. 14.

[24]24.        Cf. Directorio Apostolorum Succesores 12.

[25]25.        Ibid. 28; Cf. Exhortación Apostolica postsinodal Pastores Gregis 63.

[26]26.        C.I.C., c. 447; Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Christus Dominus 38,1; Cf. Directorio Apostolorum Sucesores 28.

[27]27.        Exhortación Apostólica postsionodal Pastores Gregis 63.

[28]28.        Directorio Apostolorum Sucesores 12.

[29]29.        Cf. Gaudium et Spes, 92.

[30]30.        Cf. Juan Pablo II, Saludo a los Obispos Colombianos,  Bogotá, 2 de julio de 1986.

[31]31.        Cf. Lumen Gentium, 27; Código de Derecho Canónico, can 381 § 1.

[32]32.        Cf. Juan Pablo II. Motu Proprio Apostolos Suos 15.

[33]33.        Cf. Ibid. 19.

[34]34.        Christus Dominus, 37.

[35]35.        Cf. Juan Pablo II. Motu Proprio Apostolos Suos 13.

[36]36.        Cf. Ibid. 21.

[37]37.        Ibid. 18.

[38]38.        C.I.C., c. 451.

[39]39.        Cf. C.IC., c. 447; Cf. Juan Pablo II. Motu Proprio Apostolos Suos 14.

[40]40.        Cf. Juan Pablo II. Motu Proprio Apostolos Suos 17.

[41]41.        Cf. Juan Pablo II. Motu proprio Apostolos Suos 17; Cf. Directorio Apostolorum Succesores 230.

[42]42.        Juan Pablo II. Motu Proprio Apostolos Suos IV, 1-3.

[43]43.        C.I.C., c. 457.

[44]44.        C.I.C., c. 457.