Arte Románico

Arquitectura                                                                       

                                                                                                                                                                        Adaptado de Historia del Arte 2,

                                                                                                                                                                                                          textos de Camillo Semenzato.

 

         La arquitectura románica se caracteriza por una enorme vivacidad que alcanza a todos los países europeos, a excepción de los que se hallan dentro del ámbito árabe o bizantino en los que se expresa a través de una gran variedad de soluciones pero conservando ciertos rasgos  comunes a sus dominadores. Las diferencias se deben, como es natural, a la variedad de situaciones, a las peculiaridades culturales de los varios centros.

En muchos casos se trata de diferencias meramente decorativas, pero en muchos otros afectan a la estructura misma del edificio. Se ha dicho que el arte Románico fue en gran parte un arte religioso; su mayor expresión arquitectónica fue, en efecto, la catedral que se convirtió en símbolo de cada ciudad.                                                                                   

         La mayor innovación afecta a la técnica constructiva de estos templos y en particular el modo de cubrirlos. Dos fueron esencialmente los sistemas empleados: el primero mediante una techumbre de madera y el otro recurriendo a arcos de ladrillo o de piedra. Las primeras soluciones procedían directamente de la iglesia paleo-cristiana y no presentaba excesivas complicaciones; la segunda, por su parte, implicaba una labor técnica mucho más compleja porque al ser la techumbre de ladrillo o piedra muy pesada, necesitaba todo un conjunto de elementos de soporte.

         El origen de este tipo de cobertura no es fácil de establecer. Los romanos ya habían empleado la bóveda de cañón o de crucería; la primera consistía en una serie de arcos juntos que se prolongaban en una larga sucesión; la bóveda de crucero era, a su vez, el resultado de unir en una intersección dos bóvedas de cañón. Los arquitectos románicos adaptaron ambas soluciones.

         Se trataba por consiguiente del nuevo descubrimiento de un principio técnico que se había abandonado y de su perfeccionamiento.

         La planta típica de la iglesia románica tiene tres naves; Con frecuencia (la arquitectura) románica francesa se caracteriza, comparándola con la Italiana, por un mayor impulso vertical que preludia al gótico y la presencia de cimborrio, así como la de torres angulares, elementos procedentes de una tipología anterior y que van a ser empleados con frecuencia en el futuro.

         Si bien es la arquitectura religiosa la que acapara el afán constructivo de esta época, no hay que olvidar a la arquitectura civil que hace acto de presencia de edificios comunales y a la arquitectura militar. Pág. 170

Historia del Arte 2, La Edad Media, Ed. Grijalbo, 4ta ed., Barcelona, ISBN 84-253-1617-0 volumen.