SONETOS DEL ARPA DEL AVE FÉNIX

 

El título plantea la unión de literatura (sonetos) y música (arpa) en un contexto sociocultural concreto (ave fénix, cultura del eterno retorno, lo cíclico de la vida y la muerte...)

 

Lo que viene a continuación son ocho sonetos ordenados en una secuencia temporal cíclica, representada por tres títulos a la vez: el primero indica el estado de cada organismo vivo (génesis, desarrollo, expansión, consolidación, desgaste, derrota, muerte, resurrección); el segundo indica una época del año (primavera, verano - sequía, otoño - hojas caídas, invierno - primeras nevadas, primavera); la tercera es un término musical que se refiere a las partes de una forma musical de gran forma, por ejemplo una sonata o un cuarteto de cuerda (allegro de sonata, andante con motto - coda, minuetto-trío, tema y variaciones-fuga, sonata da capo). En todos los casos se trata de series cíclicas que una vez terminadas vuelven a empezar su orden.

 

Vayamos una por una.

 

Génesis - Primavera - Allegro de sonata

 

Nadando entre los flujos maternales

Alcanza forma al fin la criatura.

Zoólogos apuntan su figura.

Cuando descubren raros animales,

Observan con asombro sus dos ojos,

Cuencas hermosas, llenas de azufre,

Azafranada voz del que ya sufre

Dorando pieles entre crueles tojos,

Adivinado su maldito hado,

Luciérnagas escapan con sus luces,

Uniéndose a la crüel estampida

Negando paz al triste, no malvado.

Escurriendo el bulto marcan tres cruces,

Solo sombras le legan, y bebida.

En esta primera estrofa nos encontramos con el punto de partida, el inicio. Nuestro personaje está naciendo ("flujos maternales"). Ya desde el principio lo consideran anormal, extraño. De hecho, le ven elementos satánicos ("azufre", "maldito hado") y elementos que remiten a la religión cristiana católica ("escurriendo el bulto marcan tres cruces"). El mundo lo deja de lado desde que nace ("luciérnagas escapan con sus luces, / uniéndose a la crüel estampida/ negando paz al triste"). Es un incomprendido ("triste, no malvado") que a pesar de ello es un ser lleno de belleza ("azafranada voz del que ya sufre", "cuencas hermosas"). De todas formas, él regala luz desde que llega al mundo ("dorando pieles entre crueles tojos"; él dora las pieles porque les ofrece luz, pero los demás son realmente "tojos") porque él trae un mensaje de verdad, algo que aportar.

 

Desarrollo - Verano - Andante con motto

 

Creció muy poco a poco entre desdichas,

Rugiendo sus entrañas maceradas,

Extirpando las alas a las hadas

Zozobra como peón entre las fichas.

Consigue ver la luz, desconocida,

Oscuras líneas trazan su perfil:

Estrecha su cintura garra vil

Lamiendo su cerviz escarnecida.

Maldito desde siempre, ya sin cuna,

Acuna sueños rotos entre prisas,

Recuerda con nostalgia los abrazos,

Tiernos, ajenos dones de dos lazos,

Extenuado entre ecos de otras risas,

Sumido en soledad: un alma bruna.

 

Ahora ya ha crecido, y aunque sus circunstancias le sean adversas por la pobreza o hambre ("entre desdichas/ rugiendo sus entrañas maceradas"), o por la pérdida violenta de la inocencia propia de un crío ("extirpando las alas a las hadas", pérdida de la fantasía e ilusión; "zozobra como peón entre las fichas", los juguetes infantiles le fueron negados, y con una terminología que nos remite al mundo del ajedrez se nos hace ver su posición - peón - en la vida), es capaz de VER ("consigue ver la luz, desconocida"; esa luz es desconocida para todos los demás menos para él, porque él sí la vio realmente). Su aspecto no es sano ("oscuras líneas trazan su perfil:/ estrecha su contura garra vil/lamiendo la cerviz escarnecida"). De hecho está maldito ("maldito desde siempre"), ni siquiera cuenta con un punto de salida común ("ya sin cuna"), pero él intenta en vano reconstruir lo que nunca tuvo ("acuna sueños rotos entre prisas", nadie tuvo tiempo para él; "recuerda con nostalgia los abrazos", recuerda algo que nunca tuvo: "tiernos, AJENOS dones de dos lazos", porque se dan con dos brazos-lazos), y él se siente triste y ajeno a la felicidad de los demás ("extenuado entre ecos de otras risas, / sumido en soledad"), en definitiva: "un alma bruna" (bruna en italiano significa MORENA, aplicado al pelo de una persona. Pero en este caso se une a otros significados como ECOS, SOMBRAS, OSCURA y forma una atmósfera tétrica que arropa/protege/aísla al personaje.

 

 

Expansión - Sequía - Coda

 

Resquebrajaba su sombra el asfalto,

Intuía voces en la lejanía,

Orgulloso de no deber valía

Espera a la noche, mentón alto.

Largas carcajadas que pisoteaban

Muchas veces sus ideas, nocivas

Irreverente fruto de festivas,

Estúpidas almas que "todo amaban".

Restriega con sus manos las ortigas,

Cosecha propia en su jardín casero,

Oscura guarnición, siempre amigas,

Lamiendo ya sus brazos, su trasero,

Erguidas como naipes entre dueños

Son ensalada y sopa, ¡fuera sueños!

 

Esta tercera estrofa es el final del verano, una época triste per se. Ni siquiera su sombra es normal ("resquebrajaba su sombra el asfalto") y estaba tan alejado de todos que no hablaba con nadie, se limitaba a intuír sus voces ("intuía voces en la lejanía"), pero él se siente orgulloso de no deber nada de lo que tiene a nadie ("orgulloso de no deber valía/ espera a la noche, mentón alto": la noche le hace sentir seguro porque nadie lo molesta y al haber poca gente en la calle su soledad se difumina en el entorno). De todas formas, siempre hay quien sale de noche ("estúpidas almas que "todo amaban", "festivas"; ese "todo amaban" remite nuevamente a la doctrina cristiana, en la que hay que amar al prójimo) y le molesta ("nocivas", "largas carcajadas que pisoteaban/ muchas veces sus ideas"). Cuidado porque la coma que separa "ideas" de "nocivas" indica claramente que las nocivas eran las carcajadas, no las ideas, pero la gente pensaba mal de quien no terminaba a conocer, al igual que un lector apresurado que no observe este detalle. En su casa sólo hay ortigas ("oscura guarnición, siempre amigas": lo protegen porque rodean su hogar pero lo acompañan en su aislamiento del mundo; "lamiendo ya sus brazos, su trasero": las utiliza para todo, ya que nada más posee; incluso se las come: "son ensalada y sopa"). "Erguidas como naipes entre dueños" son aquello que le recuerda a una apuesta perdida ("dueños", personas que poseen algo y lo apuestan, "entre naipes"). En el fondo, nuestro incomprendido protagonista es como las ortigas: están ahí, valn para muchas cosas que desconocemos, pero de entrada pican/molestan.

 

Consolidación - Otoño - Minuetto

 

Murmura entre las sobras nuestro amigo,

Ahora aquí lo digo, pues es cierto,

Durante estrofas quise hubiera muerto,

Usted verá si coincide conmigo.

Rumores son Tumores con café,

Oscuridad engulle toda ciencia,

Estando a mala saña, sin paciencia,

Lucrando orgullos, vanos sin el Té.

Juegan a odiar lo que les es ajeno,

Untando con el lodo del "yo sé",

Esperando caer bien al que escucha,

Viendo que son cómplices en cruel lucha,

Extienden sin piedad su fiel veneno

Sorbiéndose los mocos del "no sé".

 

En esta cuarta estrofa, asociada al otoño porque ya pasamos el ecuador de la vida, pero también al minuetto porque hay muchas muchas cosas por hacer aún, la voz poético-narrativa se dirige al lector y se atreve a valorar como bueno al protagonista: "nuestro amigo/ ahora aquí lo digo, pues es cierto,/ durante estrofas quise hubiera muerto,/ usted verá si coincide conmigo". Sigue, a pesar del cambio, entre restos y habla por los bajines: "murmura entre sobras". Pero el yo se pone de su parte y lo defiende criticando a los "malos mestureros" que se dedican a despellejar a la gente en las cafeterías: "rumores son tumores con café, / oscuridad engulle toda ciencia,/ estando a mala saña, sin paciencia,/ lucrando orgullos, vanos sin el Té". Si nos fijamos en el principio y el final de este cuarteto veremos una clave: "Rumores son Tumores con café [...] vanos sin el Té". Dicho de otro modo: Rumores son Tumores sin el Té, sin la letra T; a su vez, cosa de poca relevancia si no llevan T (un tumor es algo serio, un rumor es algo vano). Los rumores crecen desmesuradamente y llegan a destruir relaciones humanas, como si de un tumor se tratase. Y normalmente se combina con café, porque suelen nutrir conversaciones de cafetería. Carecen de toda fiabilidad y sirven para lamerse las heridas de la envidia y la incomprensión ("oscuridad engulle toda ciencia,/ estando a mala saña, sin paciencia"). El barro de la envidia falsea las formas del objeto de la crítica, y normalmente sustituye lo que no se sabe con lo que se supone/desea que haya sido: "juegan a odiar lo que les es ajeno,/ untando con el lodo del "yo sé", [...] sorbiéndose los mocos del "no sé". Buscan la cooperación en quien les escucha, y así se sienten menos infelices: "esperando caer bien al que escucha,/ viendo que son cómplices en cruel lucha", pero no se dan cuenta de que el que hoy te oye mañana puede estar nombrándote: "extienden sin piedad su fiel veneno".

 

Desgaste - Hojas caídas - Trío

 

Su nueva esencia, ahora reconocida,

Unánimes aplausos atesora,

Fieles por moda a tal o cual señora,

Rugiendo entre el "adiós" y "bienvenida".

Oscuro, nuestro amigo, reconoce,

Entre los ruidos que se arremolinan,

Limpias voces, las menos, que examinan

Voluntades inquietas con el goce.

Ignora el alcance de los hechos

Estudiados de cerca, con la lupa,

Retozan buenos mozos en sus lechos

Nadando entre fatigas que él agrupa

Extensas entre cargas y descargas,

Suspirando sin prisa, siempre amargas.

 

En esta nueva estrofa el personaje cae en gracia públicamente: "su nueva esencia, AHORA RECONOCIDA,/ unánimes aplausos atesora". Pero las modas son corrientes marinas que te impulsan y cuando te han alejado de tu entorno y lo que ya conocías cambian y te abandonan a tu suerte: "fieles por moda a tal o cual señora". No se sabe si te dicen hola o adiós, pero necesitan novedades y el tiempo que te darán para ello es poco: "rugiendo entre el adiós y bienvenida".

El personaje sigue, a pesar de todo, siendo fiel a sí mismo: "Oscuro, nuestro amigo". Es capaz de distinguir entre la multitud ("entre los ruidos que se arremolinan") que lo adula a varias personas luminosas de verdad que separan lo uno de lo otro y que, a pesar de todo, ven con malos ojos los placeres de la carne: "reconoce,/ [...] limpias voces, las menos, que examinan / voluntades inquietas con el goce". No sabe hasta qué punto esos seres "buenos" intentarán limitarle: "ignora el alcance de los hechos/ estudiados de cerca, con la lupa,/ retozan buenos mozos en sus lechos/ nadando entre fatigas". Lo que para los demás es placer sexual compartido, para él es la amargura de la necesidad sexual satisfecha obligatoriamente a solas: "fatigas que él agrupa/ extensas entre cargas y descargas, /suspirando sin prisa, siempre amargas". El "sin prisa" tiene que ver con que nadie está pendiente de él para prohibirle el sexo, y por lo tanto tiene todo el día para hacer consigo mismo lo que quiera.

 

Derrota - Invierno - Tema y variaciones

 

Olvida pronto todo el mal pisado

Limpiando su zurrón en buen viñedo,

Viendo su sino afín a aquel de Olmedo

Inaurugura el buen vino sin pasado:

Doradas uvas rotas, azotadas,

Obleas endeudadas, estridentes,

Estrofas de himnos rancios entre dientes

Liman almas de fieles, azoradas.

Salpica tu osadía, amigo enfermo,

Aquellos ecos tercos de la infancia,

Basados en mi ilusa ignorancia,

Atados a deseos infantiles

Dotados de almas fértiles, no viles,

Ósculo episcopal de hombre yermo.

 

Nos acercamos poco  a  poco al final de su historia, no de su vida, pues en esta estrofa él decide perdonar. Una metáfora que asocia el dolor de su pasado al vino en su proceso de elaboración lo refleja: "Olvida pronto todo el mal PISADO/ limpiando su zurrón en buen viñedo, / viendo su sino afín a aquel de Olmedo/ inaugura el buen vino sin pasado". La uva del dolor que recibió en toda su vida no dará vino en esta cosecha. Acepta su sino cruel, como el Caballero de Olmedo, que murió aceptando la profecía que se lo advertía. Un buen vino sin pasado es imposible, porque sin tiempo no se puede preparar en condiciones. Esto nos deja entrever que su fin se acerca. Vuelve a atacar al cristianismo y sus falsedades pías: "doradas uvas rotas, azotadas, / obleas endeudadas, estridentes,/ estrofas de himnos rancios entre dientes/ liman almas de fieles, azoradas". Esas doradas uvas están rotas porque se sacrifican por nosotros y hacen el vino que es la sangre de Cristo, pero son DORADAS. Las obleas están endeudadas porques esa salvación que te prometen pasa por el aro de la muerte, tras una vida sumisa en la que se nos hace creer que nacemos en deuda por el pecado original. Son estridentes porque dañan el oído por las palabras que las preceden. Los versos que se recitan en la ceremonia son muy antiguas y se suelen murmurar más que rezar, porque parten del deseo de un futuro mejor cuando muchos de los que rezan desean en el día a día en mal para el prójimo al que se suipone que aman. Sus almas son limadas porque se usa un mismo patrón: un sistema de prejuicios perfectamente articulado que parte del castigo y el perdón. Azoradas rima con Azotadas, y su semejanza no es gratuíta: las uvas y las almas están azoradas y son azotadas en la Iglesia. Se atreve a dirigirse al personaje: "Salpica tu osadía, amigo enfermo". Aquí ENFERMO es un cultismo semántico: IN-FIRMUS, es decir, no firme: cojo o doblado. Le explica que todo lo que aprendió el yo poético-narrativo con él le hace replantearse sus creencias más infantiles: "salpica tu osadía [...]/ aquellos ecos tercos de la infancia,/ basados en mi ilusa ignorancia, / atados a deseos infantiles". Y entronca con un tema duro pero de actualidad: los abusos sexuales de sacerdotes a niños: "atados a deseos infantiles/ dotados de almas fértiles, no viles,/ ósculo episcopal de hombre yermo". Esa atadura era el poder que los clérigos ejercían sobre muchos niños ("almas fértiles, no viles") y que a veces terminaban con un beso ("ósculo") dado pos un obispo o semejante ("episcopal"), carente de amor verdadero ("hombre yermo").

 

Muerte - Primeras nevadas - Fuga

 

Mirando atrás la vida del torcido,

Uniendo siempre imágenes y sones,

Esponja de calamidades, dones,

Reducida a estos versos que mido.

Obseso, retorcido, exiliado,

Esbelto, misterioso, señorial,

Líder de logias, seco, tutorial,

Directo, triste, mil veces amado.

Objeto de atropello infame, tuerto,

Mil veces perseguido, tres hallado,

Infamemente devorado al filo

Nocivo de las armas del pasado,

Grande ante los ojos del gran Río Nilo,

Obviado ser lo besa: yace muerto.

 

Este soneto, el penúltimo de la serie, termina con el beso de la muerte: "obviado ser lo besa: yace muerto". ALguien en quien no solemos pensar cuando las cosas empiezan a irnos bien en la vida. El yo poético intenta hacer rcuento de lo que ha sido en su vida el protagonista: "mirando atrás la vida del torcido,/ uniendo siempre iágenes y sones,/ esponja de calamidades, dones,/ reducida a estos versos que mido". Por una parte, ve lo malo que fue ante los demás: "obseso, retorcido, exiliado"; por otro lado, lo que él descubrió que realmente era: "esbelto, misterioso, señorial"; añade después lo que se murmuraba de él: "líder de logias, seco, tutorial"; termina con lo que fue inevitablemente a ojos del lector: "directo, triste, mil veces amado./ Objeto de atropello infame, tuerto/ mil veces perseguido". Cuando dice "tres hallado" se refiere al nacer, al ser reconocido como alguien bueno y al morir. El tiempo lo devora todo ("infamemente devorado al filo/ nocivo de las armas del pasado"). Pero le espera un gran futuro ante los ojos que realmente saben ver: "Grande ante los ojos del gran Río Nilo".

 

Resurrección - Primavera - Sonata Da Capo

 

Preguntan en el pueblo por el hombre,

Estando en tiempos tristes maltratado,

Recogido su nombre con buen hado,

O en todo caso con un nuevo nombre.

Vuelven las golondrinas atrevidas,

Un día fueron odiadas por su suerte,

Esquivas, se burlaron de la muerte,

Librando sin medida aquí sus vidas.

Viene la vida y viene el descanso;

Oyendo los lamentos y los llantos

A ver quién llegó, o quién tocó la orilla

Serena del río eterno, olvido manso,

Espera impaciente la sucia quilla

Rasgando el aire nuevo tras los mantos.

Termina esta serie de sonetos con lo que se dice de él cuando ya murió. Es un soneto de cierre y comienzo otra vez: nace la fama póstuma del individuo ("preguntan en el pueblo por el hombre,/ estando en tiempos tristes maltratado,/ recogido su nombre con buen hado,/ o en todo caso con un nuevo nombre"). Esas mentiras que inventa la gente que habla demasiado, para bien o para mal, son esas "golondrinas atrevidas,/ un día fueron odiadas por su suerte,/ esquivas, se burlaron de la muerte,/ librando sin medida aquí sus vidas." Son esquivas porque nadie controla el rumor, la mentira, y su proyección depende de las intenciones de cada persona. Anidan donde cada uno quiera, y se pueden volver contra uno si así lo deciden los demás. Aunque nace la fama, en las alas de las mentiras-golondrinas, él está muerto: "Viene la vida y viene el descanso". En las ramas de la muerte/vida se cuelgan los versos "oyendo los lamentos (MUERTE) y los llantos (VIDA, RECIÉN NACIDO QUE LLORA)/ a ver quién llegó (NACIÓ), o quien tocó la orilla/ serena del río eterno, olvido manso,/ espera impaciente la sucia quilla" (el río Leteo, de la muerte, donde las almas olvidan su pasado y lo atraviesan en la barca - de ahí la SUCIA QUILLA - de Caronte, el barquero que cobra para llevar al difunto al otro lado, en el Hades)". Finalmente, se sugiere un nuevo nacimiento: "rasgando el aire nuevo tras los mantos" (el recién nacido empieza a respirar al salir de su madre, bajo los mantos).

 

Es un final que enlaza otra vez con el principio del primer soneto, cerrando así el ciclo.

 

¿Quién es ese personaje misterioso? Pueden ser muchos, en general es ese ser antisocial que se margina, del que se aprovechan por conveniencias una temporada y se vuelve a abandonar. Pienso en el duque de Orsini, Eduardo Manostijeras, cualquier fenómeno de feria...

 

La adivinanza secreta está en...

 

(sólo baja si realmente te rendiste y pasas de seguir buscándola)

 

 

 

 

 

 

 

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La adivinanza secreta se esconde en cada soneto. Si leéis el acróstico que forman la primera letra de cada verso hacia abajo (por eso las puse en mayúsculas) podéis leer: NAZCO CADA LUNES, CREZCO EL MARTES, RÍO EL MIÉRCOLES, MADURO EL JUEVES, SUFRO EL VIERNES, OLVIDO EL SÁBADO, MUERO EL DOMINGO, PERO VUELVO A SER. Es decir, la semana (o lo que es lo mismo, el tiempo, nuestra vida...). El eterno retorno de lo mismo.