FRANCISCO IDELFONSO ÁNGEL CALDERÓN CABEZA “Chirivito”

La siguiente Historia no es el final de la misma,

sino el principio de la Historia de Francisco.

Francisco Calderón Cabeza es uno de esos personajes a caballo entre la leyenda y la realidad que ha permanecido en las consciencias de nuestros mayores. Para unos suponemos que fue un héroe, para otros, embriagados por el odio a la clase obrera, un maleante y un bandido. Sea como sea, a Francisco le tocó vivir y morir en uno de los momentos más trágicos de nuestra historia reciente, la guerra civil, y tomó partido como joven desesperado por las duras condiciones de vida, por uno de los bandos en litigio, el bando de los oprimidos, el que pasó hambre.

Hace algunos meses publicábamos en nuestro blog la búsqueda de un miliciano sin nombre muerto en el camino de Marmolejo (Porcuna). La información nos provenía de una de las muchas leyendas o comentarios que circulan entre nuestras personas mayores de boca en boca sobre los años de la guerra y la posguerra. Yo era joven aún, cuando escuché esa historia sin prestarle demasiada atención. El primer dato escrito que nos encontramos fue en la obra de Antonia Santiago Moreno, “Testigos directos de la guerra civil en Porcuna”, donde se dice que un miliciano pasó muerto toda la guerra en el camino de Arjonilla, cerca de “Culomona”. Además, en los distintos expedientes de consejos de guerra que hemos consultado aparecen nutridas referencias a las actuaciones de los llamados “Niños de la Noche”, es decir, grupos de guerrilleros al servicio de la Républica que actuaban detrás de las líneas enemigas. Las noticias hablan de numerosas incursiones de estos guerrilleros por la zona conocida como Cerro Romano, en el cruce de la carretera de Lopera, donde hemos constatado varios incidentes violentos entre la guerrilla y las fuerzas facciosas que defendían el sector, sobre todo por el control de las comunicaciones y el puente Cañete, punto geoestratégico que unía Córdoba con los frentes jiennenses. La fortificación de la zona en el Berral y el Cerro de la Solana con trincheras y búnkers, responden, sin duda, a este intento de mantener en pie el puente, que sabemos que sufrió varios sabotajes; amén de contener las contraofensivas republicanas en el caso de ser sobrepasado el pueblo, cosa que nunca ocurrió. La entrada de los guerrilleros por la carretera de Arjonilla, puede que tenga su explicación porque en ese pueblo estuvo establecido el Servicio de Información Especial Periférico (SIEP), responsable militar de los “Niños de la Noche”, donde colaboraron muchos de los huidos porcunenses tras la toma del pueblo por los sublevados el 1 de enero de 1937. Al principio pensamos que podría tratarse de uno de estos “Niños”.

La siguiente noticia que nos acercó en nuestras pesquisas al nombre del miliciano muerto en el camino de Arjonilla o Marmolejo, nos proviene de una fuente oral, que en aquellos días vivían  en el Vélez. A sus hijos se les prohibió salir en dirección a la carretera de Arjonilla, porque estaba muerto y sin enterrar un tal “Calderón”, un “asesino” y “malvado hombre”, según los comentarios de la guardia civil y los mandos falangistas que frecuentaban la zona con el fin de proteger y custodiar el abastecimiento de aguas de Porcuna; y sin duda, uno de los objetivos de los guerrilleros republicanos.

El apellido “Calderón” nos hizo revisar nuestro listado de represaliados o muertos durante la guerra y el franquismo, y nos arrojó el nombre de Francisco Calderón Cabeza, tras rechazar otros indicios o nombres proporcionados por otras fuentes. Además, coincidía con el nombre de uno de los desaparecidos en combate en Porcuna en la obra de José María García Márquez (2009) "Trabajadores andaluces muertos y desaparecidos del Ejército Republicano (1936-1939)". Efectivamente, Francisco Calderón Cabeza es dado por desaparecido el 1 de enero de 1937, y García Márquez dice de él: natural de Porcuna (Jaén), afiliado a JSU y a UGT, campesino (peón), salario 7 pesetas,  miliciano del Frente Popular de Porcuna, “Jaén”, lugar de su desaparición Porcuna, fecha de  desaparición el 1 de enero de 1937, graduación militar miliciano, familiar que efectúa la reclamación su esposa Rosario Águila García,  hija Virtudes de 3 años.

Lo siguiente que hicimos fue ponernos en contacto con lo familiares del fallecido, que nos confirmaron que efectivamente el miliciano muerto en el camino de Marmolejo o de Arjonilla, según las fuentes, era Francisco Calderón Cabeza. Parece que tras la contienda un hermano suyo, quizás Benito, lo enterró en el paraje del Cortijuelo, en los alrededores de lo que el fue el matadero.

Francisco Calderón Cabeza, apodado “El Chirivito”, nació en Porcuna el 23 de enero de 1911 en la Calle Frontones; hijo de Benito Calderón Rosel y María Josefa Cabeza Casado. Por línea paterna sus abuelos fueron Francisco Calderón Rodríguez y Dolores Rosel Martos. Por línea  materna: Antonio Cabeza Casado y María Ignacia Casado Cabeza.

En un momento indeterminado de los años treinta contrae matrimonio con María Águila García, aunque no hemos dado con el acta de casamiento, que nació en Porcuna el 22 de enero de 1917, en Calle Garrotes nº 6; hija de Manuel Águila Quesada y Genoveva García Barrera. Sus abuelos por línea paterna fueron Antonio Águila Rodríguez y Feliciana Quesada Mena. Por línea materna: Serafín García de Dios y María Asunción Barrera Casado.

De familias humildes y con escasos recursos, parece que vivieron en casa de los padres de María, en la Calle Edison s/n, dedicados al campo y a las penurias de aquellos años, y sin instrucción de ninguna clase. El 21 de abril de 1935, nacía de su relación Virtudes Calderón Águila.

Con el comienzo de la Guerra Civil, Francisco Calderón Cabeza se hace miliciano con 25 años edad. Políticamente estuvo vinculado a la UGT y a las Juventudes Socialistas Unificadas; y tras las ofensivas franquistas a Porcuna, defiende ésta con su vida. Tomada la localidad por los rebeldes, Francisco merodea entre las tierras de Arjonilla y Porcuna, como buen conocedor del terreno, y parece que asediando a las fuerzas militares invasoras. No sabemos si como “Niño de la Noche”, o simplemente como elemento aislado tras la huida de Porcuna. Aunque no tenemos una fecha exacta de su muerte, ya que la misma no está inscrita en el registro civil, tuvo que ser en los primeros meses de 1937, cuando en un enfrentamiento con los militares y falangistas que defiende el sector es abatido o fusilado por éstos. Abandonado en el campo, bien visible, sus restos mortales sirvieron de advertencia para todos aquellos “Niños de la Noche” o aventureros que frecuentaban estos caminos. El resto de la información disponible vuelve a confundirse con la leyenda y el descrédito.

Nunca sabremos qué pasó realmente. No sabremos si Francisco se adentraba en tierra de nadie para combatir a los sublevados como guerrillero, o simplemente intentó rescatar de Porcuna a su mujer e hija, si ésta se encontraba allí, como suponemos.

La muerte del Francisco, abandonado como un animal muerto en el arcen de un camino, fue el comienzo de la tragedia para la familia Calderón y Águila. El 13 de mayo de 1939 moría por “atrepsia” su hija Virtudes, de apenas cuatro años de edad. Falleció por desnutrición en casa de sus abuelos en la Calle Edison, convirtiéndo a esta niña en una víctima más de las consecuencias del golpe de estado militar-fascista de 1936.

De los documentos recuperados cuando derribaron la casa del farmacéutico y alcalde liberal  Emilio Sebastián González, también hemos encontrado varias referencias a la familia Calderón. Su padre, Benito Calderón Rosel y su hermano Benito Calderón Cabeza, fueron buscados por la Falange de Porcuna, según consta en el oficio que envía el Jefe Local de Falange, Salvador Gallo Aguilera al “camarada Jefe Local de Información e Investigación de FET y de las JONS”, Victor Funes Pineda, el 17 de abril de 1939. En este oficio se pide que “conste su actuación política antes y después de iniciado el Glorioso Movimiento Salvador de España, conducta moral, pública y privada y hechos delictivos en que hubiesen intervenido” (sic). Por el momento, desconocemos las consecuencias de estas diligencias, pero para nada tuvieron que ser agradables para los protagonistas.

Finalmente, y para terminar, nos gustaría agradecer a todos los implicados en esta Historia su colaboración y ayuda; aunque tenemos que recordar que Francisco Calderón Cabeza, o lo que es lo mismo, sus restos óseos, siguen “tirados” en una cuneta del camino de Arjonilla, por lo que pediríamos a los familiares, si pueden, que nos digan el sitio donde fue enterrado, para poder recuperarlo, exhumarlo, y dignificar, no solo su nombre, sino el de su familia.

Descansen en paz padre e hija Calderón, víctimas del fascismo.

Fuentes:

http://todoslosnombresdeporcuna.blogspot.com/

nombresporcuna@gmail.com

Porcuna, 19-2-2011