¿QUIÉN DIJO QUE LA “VÍA DE LA PLATA” ES SÓLO MÉRIDA-ASTORGA?

 

Existe un doble debate historiográfico del topónimo “plata” en el occidente peninsular: En primer lugar sobre sus variantes: “Camino”, “Vía”, “Ruta”“de la Plata”; y, en segundo, sobre su extensión en este Eje de comunicación, debido a que en la antigüedad este nombre no abarcaba a todo el recorrido de este fenómeno viario y, además, siendo un itinerario con difícil acotación matemática de sus extremos.

 

       Últimamente, según lo académicamente correcto, se le pretende identificar con este nombre exclusivamente como Mérida-Astorga. Mas, esta visión parcial obedece a una serie de erróneas interpretaciones que hoy en día han sentado cátedra. Y es que resulta que esta denominación es el resultado de una interpretación subjetiva y gramatical popular con la cual, a lo largo del tiempo, se ha pretendido dar titulo a una realidad viaria en el occidente peninsular; un itinerario espacial y temporalmente mayor que la extensión que tuvo este topónimo en la antigüedad.

 

       Al respecto podéis profundizar en mi trabajo de investigación titulado: "Sobre el topónimo Camino de la Plata y el Eje S.-N./N.-S. del occidente hispano. Nuevas consideraciones, aportaciones y reflexiones" (Revista El Nuevo Miliario, n.º 11, Diciembre de 2010; suscripción y pedidos; acceso al artículo en pdf). En este estudio se incluyen cerca de una treintena de documentos históricos y mapas que hacen referencia a este topónimo al Sur de Mérida, incluso mencionando a esta vía de comunicación con este nombre como un cuerpo íntegro desde tierras andaluzas hasta las salmantinas (algunas de estas fuentes han salido de las plumas de Alfonso XI, Cristóbal Colón o Lope de Vega). Mi objetivo es aclarar una serie de equívocos en base a documentos históricos poco conocidos o inéditos. Por ejemplo, para ir abriendo boca, aquí tienen un Mapa de 1579 en donde aparece mencionado el "Camino de la Plata", en referencia al tramo meridional de este itinerario. Es, hasta hora, la primera representación cartográfica en la Historia en donde se menciona este topónimo y, por tanto, el primer mapa en donde se denomina así a este Eje S.-N./N.-S. del occidente peninsular. Una prueba que desmonta el concepto espacial Mérida-Astorga.

 

       En este trabajo demuestro que este “camino real” (que sigue en su mayor parte el itinerario romano que se forjó en este corredor geográfico a lo largo de todo el occidente hispano) era conocido desde el siglo XIV bajo el nombre de “Camino de la Plata”, entre Sevilla y Mérida. Posteriormente esta denominación se extendió, en el Renacimiento español, desde Cádiz hasta Salamanca.

 

       En el siglo XIX comenzó a denominarse también como “Vía de…”, desde tierras andaluzas hasta las salmantinas. En realidad este último término fue un uso moderno, con afán cultista o academicista, en relación a la palabra latina “vía” o camino, por el gusto a lo clásico de sus restos romanos.

 

       Posteriormente, en el siglo XX, el topónimo popular "de la Plata" se extendió desde Salamanca hasta Astorga y Gijón, puesto que en realidad era un intento de dar nombre a la totalidad de este histórico fenómeno viario (no sólo romano) que ha vertebrado el occidente peninsular desde la prehistoria hasta nuestros días, y desde las costas andaluzas hasta las cantábricas. Así, bajo este nombre, se comenzó a popularizar viejos trazados hermanados entre sí: Calzada Romana, Camino Real y Cañada Ganadera; que transitan, juntos o coincidentes, hermanados en un sólo cuerpo.

 

       En la segunda mitad del siglo XX, y como “Ruta de…”, comenzaron a denominarse: tanto a este corredor geográfico; así como a cada una de las modernas infraestructuras viarias (carretera, línea férrea y autovía) que han ido surgiendo, directas herederas de esa realidad viaria secular. Es decir, el nombre “Ruta de la Plata”, aún siendo en parte de cuño moderno (al igual que “Vía”), no es una invención o artificio, como algunos afirman de forma despectiva; responde, por evolución natural, a un intento globalizador de dar título a este histórico Eje meridiano de comunicación que ha sido una realidad y constante durante milenios; una corriente caminera en continuo cambio pero dentro de un mismo paisaje cultural.

 

       Por lo tanto, los que digan que la “Vía de la Plata” (al menos el uso de este nombre) es sólo Mérida-Astorga, con una visión meramente parcial en su ámbito físico, y focalizándolo tan sólo en un tramo de la calzada romana (obviando otros tramos y otras épocas), siguen una interpretación que no se corresponde a la documentación histórica (que aporto en mi estudio), en donde se demuestra su inicio en tierras andaluzas, concretamente desde tierras de Cádiz, con la denominación "de la Plata", y con una clara continuidad hacia el Norte de Mérida, como un cuerpo íntegro. Es decir, esta ciudad no es “arranque”, sino “consecuencia” del tránsito de este camino y calzada que aprovechaba aquí un vado estratégico del Río Guadiana, que luego se convertiría en un puente, surgiendo una ciudad para su control: Emerita Augusta.

 

       El origen de este error historiográfico partió básicamente de la mención que hizo el sabio Nebrija, profesor en la Universidad de Salamanca. En un estudio que realizó a principios del s. XVI con la pretensión de hallar la medida del “pie romano”, se centró en los numerosos miliarios de esta calzada entre Mérida y Salamanca. Recogiendo la tradición popular citó a este tramo con dicho nombre, pero obviando mencionar que al Sur de Mérida también continuaba denominándose “Camino de la Plata” (¡desde un siglo y medio antes!), y ligado también con restos de calzada romana; tramo meridional que estaba fuera de su estudio al ser escaso en miliarios. Así, autores posteriores tomaron su escrito como referencia geográfica sin percatarse de este hecho, viendo el enclave de Mérida como origen de este camino hacia el Norte. Este descuido, equívoco o interpretación historiográfica dio lugar a una visión parcial que ha ido enraizando hasta nuestros días, sentando cátedra en nuestras universidades, enciclopedias, tribunas políticas, wikipedias…; un entuerto que aquí humildemente pretendemos arreglar.

 

       En respuesta a aquellos que, con buena fe pero de forma excluyente, defienden el uso parcial del nombre “de la Plata” entre Mérida y Astorga (a veces como un coto privado), podríamos decir lo siguiente: siendo puristas, sería un agravio comparativo, una incoherencia, un acto ilegítimo… el denominar así al tramo Salamanca-Astorga, cuando en la antigüedad no era conocido con tal nombre (aunque sí forma parte de este Eje viario); y el negarle el derecho de llamarse así al tramo Sur de Mérida, que fue precisamente de donde provienen los documentos más antiguos y más numerosos en diversidad tipológica, en estrecha relación con el trazado del itinerario romano que provenía de la provincia romana de la Bética (documentado en fuentes antiguas y con restos arqueológicos), luego Camino Real en el medievo; tramo meridional y época ésta (y no en la romana) en donde se originó el nombre: “Camino de la Plata”.

 

       En conclusión, el uso del nombre “Camino de la Plata” nos llega de las fuentes medievales del siglo XIV, entre Sevilla y Mérida; para luego extenderse, en el Renacimiento Español, hasta Cádiz y Salamanca; y en el siglo XX, como “Vía”, “Cañada” o “Ruta”, hasta Astorga y Gijón. Estas denominaciones obedecen a un sentir popular de dar nombre: 1º)- a una realidad viaria singular (sea como calzada, camino, cañada, carretera…) en continua evolución, fruto de cada momento histórico y con necesidades diversas; y 2º)- a un entorno natural o corredor geográfico en donde se inscriben la suma de sus diversos trazados, antiguos y modernos, hermanados entre sí.

 

       Espero que este trabajo de investigación que os presento vaya zanjando un agrio y estéril debate, y nos ayude a comprender el poliédrico fenómeno de este camino múltiple que va más allá de lo romano y del estrecho territorio que algunos, en base a erradas premisas, pretenden encorsetar.

 

       Y es que debemos ser conscientes que por sus numerosos, diversos y bien conservados valores y crisoles artísticos y medioambientales, es hoy un itinerario histórico y natural universal; un múltiple paisaje cultural que ha de ser reconocido en su conjunto como Patrimonio de la Humanidad.

 

       Además, el corredor viario “de la Plata” nos ofrece un envidiable recurso social para nuestra calidad de vida, y un excepcional recurso económico para fijar la población rural y promocionar lo mejor de su territorio, dentro de un modelo de desarrollo sostenible respetuoso con nuestros valores patrimoniales.

 

       En definitiva, debemos tener una visión globalizadora de este recorrido, sin exclusiones, pues fue la Historia la que ha ido forjando este ancho y extenso cauce viario; un territorio que es hoy un itinerario para nuestro Futuro.

 

 

Diego M. Muñoz Hidalgo

(Escritor e historiador).

Nota biográfica

Diego M. Muñoz Hidalgo es cofundador de los Amigos de la Vía de la Plata-Camino de Santiago (1991) y de la Plataforma Ibérica por los Caminos Públicos (2007), entre otras asociaciones y plataformas ciudadanas en defensa del Patrimonio, Cultural y Natural. Como escritor e historiador es uno de lo impulsores, desde hace más de veinte años, de la defensa, señalización y promoción de la Vía de la Plata, así como de la propuesta de su declaración como Bien de Interés Cultural y Patrimonio de la Humanidad. Es coautor de la Guía del Camino Mozárabe de Santiago-Vía de la Plata (2001), entre otras obras de interés científico y turístico. Sobre este itinerario y sobre sus potencialidades socioeconómicas ha participado en múltiples Congresos y conferencias, e impartido varios cursos (Universidad de Salamanca, etc.), siendo autor de diversos artículos y reportajes, y colaborador en distintos medios de radio y televisión. Como escritor y artista es autor del poemario ilustrado Del Hombre y sus Ruinas. Un viaje poético, de mar a mar, por la Vía de la Plata (2004), entre otras obras poéticas y exposiciones individuales y colectivas.