La filosofía es:

Más un modo de atender que de entender.

Ser conscientes de que es más interesante lo que nos sorprende  que lo que nos da la razón.

Hacer menos ruido y cultivar el silencio atento.

Demorar las respuestas y evitar sobre todo las precipitaciones.

Tener flexibilidad mental y practicar esa gimnasia del espíritu consistente en escuchar.

Desconfiar de la seguridad ostentosa.

No sentirse incómodo ante preguntas que uno no sabe responder, pero que tampoco puede rechazar.

Aprender a sacar fruto del propio desconcierto.

Huir del enquistamiento en sus variadas formas: intelectual, moral o política.

Estar a gusto en la inquietud, a !a que Schopenhauer consideró como lo que mantiene

en movimiento el perpetuo reloj de la filosofía...

Dejarse invadir por una incorregible curiosidad.

Crecer en la  capacidad de  admiración proporcionalmente a la extrañeza de lo admirado.

Saber que la antitesis más rotunda del filósofo es el vencedor.

En suma: permanecer siempre vulnerable ante la realidad.

 

Daniel Innerarity, La filosofía como una de las bellas artes, Ariel, Barcelona 1995