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“El buen vivir” es armonía con la tierra. Rafael Chanchari Pizuri

 Juan Carlos Galeano*  

 

 

 

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Resumen: Nacido en la Amazonía peruana, Rafael Chanchari Pizuri es un filósofo amazónico de la etnia Shawi, cuyo discurso ecológico espiritual, arraigado en la religiosidad y cosmovisiones de las culturas indígenas de la Amazonía, presenta los desafíos ambientales en nuestra época y las narrativas simbólicas de los amazónicos. Chanchari es chamán y profesor, y ha contribuido en gran medida a la educación de los maestros indígenas bilingües de muchos grupos étnicos en el Centro Educativo FORMABIAP-AIDESEP de Zungarococha en Iquitos, Perú. Esta entrevista destaca los sofisticados sistemas de conocimiento y las narrativas orales simbólicas que los amazónicos han desarrollado durante milenios para interpretar la globalización, el cambio climático y las relaciones humanas con los bosques, ríos y ecosistemas. También discute las visiones indígenas sobre “el buen vivir” y la educación en la Amazonía, y la forma en que están representadas en las narraciones orales indígenas y literatura, que nos invitan a reconsiderar la crisis ambiental mundial desde la perspectiva del pensamiento amazónico. La entrevista se basa en múltiples conversaciones durante más de diez años, así como entrevistas específicas realizadas para las películas documentales The Trees Have a Mother (2008) y El Río (2018), dirigidas por Juan Carlos Galeano.

JCG: Estamos en la Amazonía y no puedo evitar pensar en el papel fundamental que juega la tierra para las culturas indígenas. Por eso me gustaría pedirte que empezaras compartiendo la cosmovisión que el pueblo Shawi tiene sobre las selvas y ríos.

*Juan Carlos Galeano es poeta y profesor en la Universidad Estatal de la Florida, Estados Unidos.

Rafael: Lo más importante para nosotros es la tierra donde nacemos y los ríos de donde tomamos el agua. Un niño o un adulto Shawi pueden sentirse contentos donde se encuentren si la tierra les proporciona todo. La tierra es como una madre que te da alimento, bebida. Entonces las personas nos sentimos protegidos, nos sentimos a gusto. Como adultos cuando vamos por ahí decimos: “Oh qué linda tierra es ésta, tiene bastante bosque, bastantes frutos, tiene plantas medicinales”. Hay diferentes tipos de tierra. Por ejemplo, la tierra negra es tierra productiva. Esa tierra negra es muy productiva para el plátano, la caña de azúcar, el maní, el frijol, el camote, los zapallos. La tierra arenosa blanca, es buena para la yuca, la piña y el barbasco [Lonchocarpus urucu].[1] Tierra negra y tierra arenosa eso es lo que buscamos. Donde nosotros vivimos, en las orillas de los ríos, se encuentra la tierra negra, más adentro la tierra arenosa y más al fondo la tierra gredosa. En muchos casos se cosecha solo dos veces porque la tierra es como una persona, también se cansa. Dos cosechas y nada más. Nosotros necesitamos casi toda clase de tierra. Para darte un ejemplo, usamos la tierra gredosa, la tierra amarilla para la cerámica. Viviendo así, se siente que nada te falta. La madre tierra te proporciona todo. Al lado de todo esto algo fundamental para la tierra son sus venas, quiero decir sus ríos. La tierra y su agua. Por eso los abuelos cuando buscaban un lugar para vivir buscaban hacerlo a la orilla de las quebradas. Porque los ríos y las quebradas son como las venas de la tierra. Buscaban la tierra buena y sus venas.

JCG: Ahora ya has mencionado la importancia del río y del agua, recuerdo que en el documental El Río filmado recientemente, tú, filósofo de las culturas indígenas amazónicas, eres un personaje central y señalas en tu discurso que el agua es un componente esencial. ¿Podrías hablarnos más, elaborar sobre la importancia de los ríos y del agua en las culturas indígenas? Te agradezco si nos cuentas sobre el papel del agua en la vida espiritual del pueblo Shawi.

Rafael: El río para mí, para un niño Shawi que yo he sido es muy importante. Allí fue donde aprendí a nadar, donde aprendí a pescar. Ahí aprendí a remar. Para los niños Shawi, el río es algo maravilloso. Allí podemos jugar. En el río desarrollamos muchas capacidades físicas. Por ejemplo, la capacidad de sumergir, resistir bajo el agua, lo que es bueno para la pesca más adelante. Nos sirve mucho en nuestro aprendizaje porque allí conocemos los peces que hay. Las aves que viven, visitan y pescan en los ríos. Allí aprendemos a manejar las canoas, a manejar las balsas. Es un espacio para conocer. Para tu necesidad de alimentación corres al río y coges agua para cocinar. Cuando quieres hacer tu bebida de masato entonces sacas el agua del río. El río para la cultura Shawi significa como una fuente de vida porque dentro del río viven muchas especies. El río es el lugar de donde sacamos comida, peces para que nuestros hijos crezcan sanos y fuertes. Y cuando quieres trasladarte de un lugar a otro, el río es tu carretera. En fin, es la vida. No puedes estar aislado del río. Como te decía, la tierra es como cualquier ser humano que tiene sistema sanguíneo. Es igualito. El río es una vena o una arteria de la tierra. En cuanto a los aspectos de espiritualidad que me preguntas, nosotros tenemos conciencia de que en el río están los espíritus. La madre de la poza. Están el Yakuruna y los delfines rosados. Está también la Yakumama que es la madre del agua. Hay que ir a allí teniendo cuidado con ellos. No hay que depredar en las montañas porque eso produce las grandes erosiones que hacen que las pozas donde viven esas madres pierdan su caudal de agua y las madres se vayan de ese río y con ellas los peces. Maltratarlo es hacerles daño a los espíritus. Y en la parte espiritual, gracias al río preparamos las medicinas. Con medicinas como el tohé y el ayahuasca podemos tener relación con los seres espirituales del agua. Ellos saben, ellos ya te conocen. Entonces tú les dices quiero tener sabiduría para curar el mal. Estas no son drogas, como piensan algunos. Son plantas sagradas que hemos usado por miles de años que nos dan poder para ver el pasado, el presente y el futuro. Con estas plantas sagradas puedes saber lo que pasa a tu alrededor y en otras partes. Gracias a ellas puedes ver el mundo como si lo tuvieras en tu mano. El hombre Shawi, por ejemplo, se va a la playa. Fuma su cigarro mapacho, o toma otra purga, duerme y sueña. El hombre del agua viene y le da poder para curar. Entonces a partir del río adquirimos poder. También usamos el tabaco para pedirle permiso a la madre del río, para ir a una playa o para poder ir a determinado sitio a pescar. Estas plantas funcionan como un medio de comunicación. Gracias a estas plantas nosotros navegamos lejos de donde estamos. Podemos estar aquí, pero con las plantas nos conectamos. Con ellas podemos ver las relaciones entre todos los seres que poblamos la tierra. Es que en el mundo nada está separado. Todo está unido. El hombre, el bosque, el río, el viento, el trueno. El viento para nosotros es una persona, es espíritu. Tienen vida. Para la ciencia quizás es fenómeno natural, pero para nosotros son seres espirituales que escuchan, que te entienden en diferentes lenguas. Es que el río tiene contacto con el sol, la lluvia, con el viento, porque ellos son parte del sistema de vida total. También el río nos ayuda con la inspiración. Jugamos en la playa, en las orillas de los ríos, a construir imágenes, desarrollamos muchas imaginaciones, muchos pensamientos a partir del río. Inclusive pensamos quién creo el río.  

JCG: En los últimos años se han visto por parte de las culturas indígenas esfuerzos para fortalecer sus identidades, sobrevivir y persistir culturalmente queriendo con ello asegurar la vida de las personas y la supervivencia de las especies y los lugares. Me gustaría preguntarte cómo se da dicha supervivencia y continuidad de ustedes en el contexto de la crisis civilizatoria, generada por el cambio climático.

Rafael: Como se sabe, la llegada de los europeos en el siglo XVI a la Amazonía trajo un detrimento gradual y constante de las culturas indígenas. Para el caso del pueblo Shawi, que fue conquistado en esos años, nosotros seguimos luchando sobre todo para mantener nuestra lengua, mantener nuestra vida. Nuestra cultura se desarrolla en un territorio que para nosotros es importante. Porque para nosotros los bosques, los ríos, los animales no solo son fuente de sustento sino también de conocimiento y sabiduría. Como te decía en la entrevista hace muchos años para el documental Los árboles tienen madre, cuando vinieron los españoles, ellos han pensado que somos una cultura inferior, que no tiene conocimiento, que no tiene historia, que no tiene proyección. Vive por vivir. Entonces ellos dijeron a estas gentes hay que civilizarlas. Hay que ponerles ropa. Hay que darles machete. Hay que darles hacha para que trabajen. Antiguamente los indígenas no hacíamos chacra grande. Comíamos del bosque. Esta gente es haragána, entonces hay que darles herramientas y enseñarles a trabajar, dijeron. No se dieron cuenta de que nosotros también teníamos nuestros conocimientos. Si los españoles no hubieran venido, los indígenas, no sé cómo estaríamos. De repente desarrollando otro tipo de conocimientos. Por eso el pueblo Shawi sigue tratando de conservar su lengua, su cultura, la música y danza, sus árboles y plantas medicinales. Queremos seguir hablando nuestra lengua, pero viene una corriente de castellanización para los pueblos indígenas. También viene la influencia de otras religiones. Hay influencia de las políticas nacionales y regionales que tratan de cambiar nuestra identidad. Dichas situaciones influyen y ello hace que se cree en nosotros algo así como una cierta multi-identidad por las influencias y el modo como articulamos nuestra persistencia cultural y nuestros bosques y ríos en ese contexto. Porque queremos que nuestras identidades sociales, políticas y religiosas también persistan, también se desarrollen. Para que las políticas negativas de la cultura occidental no vengan a dominarnos y aniquilarnos. De esa manera seguimos persistiendo dentro del Perú, para que no se nos asimile, no se nos absorba y se nos convierta en mestizos.

JCG: Me parece que al interior de la indigeneidad hay una suerte de mestizaje.

Rafael: Es verdad. Podemos decir que al interior de nuestra etnicidad nosotros somos mestizos pues nos hemos mezclado con los pueblos Awajun, Kokama y otros miembros de las culturas indígenas. Pero tratamos de que nuestra identidad Shawi, nuestra identidad religiosa, se mantenga y se desarrolle. Por otra parte, también ahora se está construyendo la idea sobre la posibilidad de un gobierno Shawi. Pero esta idea todavía no se profundiza, todavía no se madura. Pero, ¿cómo se daría la autonomía de los Shawi en un país como es el Perú, multilingüe y multicultural? Entonces hay que ver eso. ¿Por dónde van las tendencias, cuáles son las dificultades para lograr tal cosa? Porque el pueblo Shawi desde sus orígenes ha sido un pueblo autónomo. Pero su autonomía a través de los tiempos se ha visto minada por los proyectos estatales para castellanizar, para incorporarnos a las economías nacionales en detrimento de la ecología, de nuestra cultura y la vida espiritual. Claro que ahora al hablar sobre la autonomía del pueblo Shawi y de las culturas indígenas, ello significa pensar en el contexto nacional. No sabemos si el estado va a aceptar a los gobiernos indígenas autónomos.  

JCG: Pienso que la identidad y autonomía se relacionan. ¿Qué piensas tú? ¿Qué actividades hacen los indígenas de la Amazonía para mantener su identidad?

Rafael: Construimos nuestra identidad a partir de la tierra. Por ejemplo, el lugar donde nacemos. Para mantener esa identidad, hacemos fiestas para honrar a la tierra. Porque ella ha producido para que sigamos vivos. Por eso ella tiene que celebrar con nosotros. Así formamos la conciencia. Decimos, vamos a tomar masato y vamos a bailar en nuestra tierra, para que nuestra tierra también tome con nosotros. Y también le damos de comer yuca. Y hacemos un ritual en el cual damos gracias a la tierra. Y claro, hay una reciprocidad, porque al final la tierra también nos come a nosotros. Al final, la tierra, como si fuera una madre, nos alberga, te recoge. La tierra es la mejor madre. Por eso sentimos la tierra con el cuerpo, con la comida, con los cantos, con los bailes, con los rituales. Hay madres que muchas veces botan a sus hijos, pero la tierra nunca te abandona. A partir de pensamientos como esos trabajamos la identidad. Pensamos que debemos trabajar en reforzar y dar continuidad a esa identidad para que podamos seguir viviendo.  Porque si no hacemos eso, la cultura Shawi dentro de 50 años no va a existir. No existirá la lengua, y nuestros pensamientos y nosotros nos habremos exterminado. Y eso sería lo más vergonzoso. El exterminarnos a nosotros mismos. También la identidad se construye en la vida diaria de la comunidad. Los niños y los jóvenes aprenden de los mayores. Papá y mamá cuentan historias por las tardes y por las noches. Ellos cuentan los relatos y conocimientos que nos han dejado nuestros abuelos. Contamos muchas historias cuando vamos a nuestras chacras y a las mingas. Cuando construimos las casas aprendemos del roedor carachupa (Dasypus novemcinctus) quien nos enseñó a techar. Aprendemos de las aves paucares [Cacicus cela] quienes nos ensenaron a construir las hamacas. Así en esos lugares recordamos cómo estos animales cuando eran hombres fueron quienes nos enseñaron a construir. Muchas historias reflejan la manera como aprendemos de la naturaleza. También fortalecemos la identidad a través de nuestras instituciones educativas. Por ejemplo, el centro educativo FORMABIAP en Zungarococha, que está en las afueras de Iquitos, donde yo trabajo ofrece un programa de interculturalidad y formación de maestros bilingües en la Amazonía peruana. Ese programa ha sido inspirado para formar nuestros propios maestros. Allí algunos profesores son los sabios de diversas culturas indígenas de la Amazonía que están allí para compartir el conocimiento que viene de las selvas y de los ríos. Debido a que los indígenas se han sentido excluidos de toda la política de formación de maestros en el país, nos hemos asociado para defender nuestros derechos. Uno de esos derechos es la educación. La educación de buena calidad. Aquí mi trabajo es ensenarles a escribir la lengua Shawi para que puedan ver el mundo a partir de la cultura Shawi. Con la profesora Iris Barraza quien es lingüista ellos aprenden la gramática Shawi. Con otros maestros sabios que vienen de otras etnias ellos aprenden de esas otras culturas. A nuestro centro cultural en Zungarococha nuestro vienen los jóvenes indígenas graduados de la escuela secundaria del estado con el pensamiento de que nuestras lenguas son inferiores, que son lenguas que no producen conocimiento. Nuestros jóvenes llegan con un gran complejo de inferioridad, como si fueran influidos por nuestro ex-presidente peruano Alan García quien dijo que los indígenas somos ciudadanos de segunda clase. Pero la educación nos ayuda a entender qué nos ha pasado a las culturas indígenas. Porque hay que decirle al mundo que nosotros somos seres humanos como los demás. ¿Qué nos ha pasado a nosotros? Allí, para entender la historia tenemos una biblioteca, para leer, analizar y reflexionar. También tenemos las fuentes orales de nuestros abuelos. Creo que para que mejore nuestra cultura Shawi, los conocimientos y las historias que vienen de esas fuentes orales deben ser insertados en los programas académicos de la educación primaria y secundaria. Porque en esas historias y mitos se registran conocimientos científicos sobre plantas, animales y la tierra importantes para la vida de la cultura Shawi. Así iremos construyendo y fortaleciendo nuestra identidad. Pensamos que dichas actitudes nos ayudan a tomar conciencia. No se trata de que alguien diga, “Qué gran persona es el indígena”, sino que el conocimiento y la cultura contribuyan a nuestras propias comunidades, al Perú, a América y a la humanidad entera.

JCG: En el presente los países que lideran la llamada cultura occidental enfrentan una crisis civilizatoria. ¿Qué prácticas y conocimientos podría ofrecer el pueblo Shawi y los pueblos indígenas al mundo? 

Rafael: Ya que trabajamos formulando nuestros conocimientos originarios dentro del marco de la interculturalidad podemos ofrecer al mundo nuestra perspectiva de una ecología nacida desde nuestra visión religiosa de la vida. Tenemos una cosmovisión basada en una práctica de valoración y respeto hacia los lugares y las múltiples especies que pueblan la tierra. Pensamos que la vida de nuestros pueblos, fundada en las relaciones que tenían nuestros antepasados con la naturaleza, nos dio la posibilidad de practicar un buen vivir por muchos siglos. Eso es lo que queremos seguir practicando. Queremos contribuir con nuestro conocimiento y actitud hacia la naturaleza todo lo que sea positivo que pueda disminuir el peligro de extinción de la humanidad y de la tierra. En ese sentido queremos dar apoyo al mundo. Frente al individualismo que caracteriza al capitalismo y la vida social en la cultura occidental nosotros tenemos la práctica de ayudarnos unos a otros en la vida comunal.

JCG: Ahora bien, si a esa identidad se le suma la reciprocidad en el intercambio de conocimientos se llega a la interculturalidad. ¿Cómo se define esa práctica de interculturalidad?

 

Rafael: La interculturalidad, si hablamos con relación a las personas, es aquel individuo que maneja conocimientos o técnicas de otros pueblos, los cuales le permiten mejorar su vida en el campo agrícola, en la pesca, en la crianza. Aplicando todas estas técnicas y conocimientos para mejorar su vida. Entonces este hombre podría vivir mejor. Siendo bilingüe. Es decir, hablando nuestra lengua y otro idioma, el castellano. El hombre monocultural, para esta época, para nosotros es muy débil, muy pobre. Pobre en conocimiento y pobre en recursos. Pero un hombre intercultural ya tiene diferentes técnicas y diferentes conocimientos. Manteniendo lo suyo, entonces puede mejorar su condición de vida y puede aportar a la otra sociedad. Esa es la interculturalidad. El manejo de diferentes tipos de conocimientos y técnicas de diferentes pueblos que pueden mejorar tu vida. Un hombre universal, no solamente en técnicas sino también en actitudes positivas para el comportamiento para “el buen vivir”, porque el buen vivir no es solo tener las cosas materiales sino también tener lo espiritual y lo conductual, el comportamiento, todo ello te permite vivir en armonía. Eso es lo que anhelamos nosotros. Pero hoy en día la interculturalidad no basta. Porque la interculturalidad se refiere a compartir el conocimiento y relacionarse solo entre los humanos. Como te decía antes hay que pensar en la vida de todos, en el mundo como algo muy interconectado, muy relacionado. Relación entre las especies animales, lugares y los humanos.

JCG: Hablas de la importancia de ser multilingüe, de hablar varias lenguas para ser intercultural y de los beneficios que trae la interculturalidad. ¿Qué papel juega, entonces, la cultura Occidental en la formación de la cultura Shawi? ¿Qué le aporta al pueblo Shawi dicha interculturalidad? 

Rafael: La influencia de cultura occidental en la formación del pueblo Shawi es evidente. Uno de los aportes es lingüístico, quiero decir que una lengua que no es nuestra al llegar hace que nuestro pueblo se convierta en un pueblo bilingüe. La persona Shawi se vuelve bilingüe. Algo que aporta la cultura occidental a través de la lengua castellana son las ideas políticas. Por ejemplo, nos favorece porque conocemos y adoptamos posiciones políticas de otras organizaciones a nivel nacional y local. Hay una interculturalidad política. Manejamos la política nuestra pero también entendemos y participamos en la vida política local. Algunos Shawi participan en las alcaldías. Practicamos una visión y una política Shawi, pero también participamos en una política regional y nacional. Otro aspecto de interculturalidad son las religiones occidentales. Por medio de los europeos que vinieron antiguamente nos ha llegado el nombre de Dios que no conocíamos. Nuestra religiosidad se basaba en los espíritus de la naturaleza y ahora con la presencia de Dios se pueden practicar otros puntos de vista religiosos. Éste nos vino de la cultura occidental. Aceptamos y practicamos otras religiones por algunas cosas positivas que tienen. Claro que en esta apertura a otras formas religiosas occidentales tenemos que ser cautelosos porque a veces los norteamericanos y otros nos traen las ideologías adventistas, evangélicas y católicas. Ello hace que ya no creamos en nuestros seres de la naturaleza, no practiquemos nuestra medicina tradicional porque nos dicen que es algo de Satanás. Muchas danzas y músicas nuestras también son vistas como diabólicas por dichas religiones extranjeras. Por ejemplo, Juan Carlos, yo te digo que por influencia de la religión cristiana, las mujeres Shawi ya no cantan las canciones donde hablan de la naturaleza; no cantan más sus canciones donde comparaban las plantas y animales con las personas. Ahora las canciones hablan de Dios. No queremos que dichas creencias religiosas de otros traten de imponerse a nuestra visión religiosa del mundo y la naturaleza. Por otra parte, otros aspectos positivos de dicha interculturalidad y bilingüismo es que podemos leer en español los textos de otros países y conocemos las vidas de otros pueblos. Hay obras literarias del Perú que nos ayudan a entender sobre nuestra propia realidad del pasado y del presente. Por ejemplo, las obras del Inca Garcilaso de la Vega, Ciro Alegría, José María Arguedas. También aprendemos de los textos sobre derechos humanos que vienen de otros países. Así entonces, además de tener nuestras literaturas orales, podemos aprender de las otras realidades, mediante otras lenguas y otros medios.

JCG: ¿Qué es el buen vivir y la felicidad para un Shawi y cómo se construye ese buen vivir entre las culturas indígenas amazónicas? ¿Qué papel juegan el trabajo y las actividades comunales en esa experiencia del buen vivir?

Rafael: Primero que todo, el buen vivir y la felicidad significan estar en armonía en el lugar donde se vive, con la madre tierra que nos dio la vida. La felicidad para el Shawi de hoy es la vida sana, la vida llena de energía positiva, la vida llena de salud. Eso sería practicar el buen vivir. Según nuestros ancestros el buen vivir eran aquellas épocas en que el hombre podía vivir tranquilo, en buenas condiciones, en buenas relaciones con los seres de la naturaleza, el bosque, la tierra y el río. Como digo, donde las relaciones eran armónicas. No había preocupaciones, no había tantas enfermedades. Era cuando había abundancia de animales, peces y todas las plantas silvestres. Usábamos las plantas medicinales y había todas las maderas con que el hombre podía construir su vivienda, su canoa. Había aire puro, aguas puras, y la tierra pura. No había humo en la atmósfera, se podía respirar bien. Eso era el buen vivir antiguamente. Ahora hay contaminaciones del agua por el petróleo y la basura que le echan. Entonces, con la destrucción de los ríos ya se deteriora y se rompe todo ese equilibrio, viene la escasez de alimento, de pescado, y hay dolencias y enfermedades. Hay empobrecimiento, desnutrición y entonces ya no hay el buen vivir porque hay que estar preocupado. ¿Qué voy a hacer con mi hijo? ¿Qué voy a hacer con mi marido, con mi esposa que están enfermos por la contaminación? Para muchos casos hay que ir a la posta que es el puesto de salud en la comunidad. Pero a veces no hay medicinas y no hay plata. Las personas se mueren sin la atención. O sea que ya no hay felicidad, se acabó la felicidad. O en el caso de la ciudad, la vida es más difícil, a los indígenas, si los contratan para trabajar, les pagan muy poco, hay que pagar impuestos, la comida hay que comprarla, hay que pagar agua, la luz; ya no hay felicidad. Y claro, no estoy diciendo el buen vivir no se pueda trasladar a la ciudad. Se puede, pero teniendo condiciones justas de trabajo y de vida. En cuanto a la conexión del trabajo con el buen vivir, que me preguntas, nosotros nos diferenciamos del pueblo mestizo. Nosotros trabajamos para hacer las fiestas. Ellos trabajan para ganar y acumular individualmente. Yo creo que nosotros los Shawi trabajamos para comer y para celebrar. Para hacer fiesta hay que trabajar. Hay que producir yuca, camote y a veces pedimos ayuda para el trabajo de las chacras. Pero ese trabajo no es remunerado. Es para beneficio de nosotros, de toda la comunidad. Es solo para estar bien. La fiesta es para compartir la comida con los otros, para danzar y cantar, para compartir el conocimiento. También tenemos el trabajo en la minga, donde nos colaboramos unos a otros. Así nos ayudamos. Por ejemplo, la minga es una actividad que se organiza a partir de una necesidad.  Cuando hay necesidad de abrir una chacra para cultivar yuca u otros alimentos. Para hacer ese trabajo se buscan los familiares y amigos y se les brinda masato y comida. Hay roles en la minga. Las mujeres se dedican a preparar las bebidas. Los hombres van a cazar y a pescar para conseguir la carne. Y cuando estamos en la en la minga, las mujeres brindan el masato y los hombres sirven la carne. Los participantes son bien atendidos. Todos cumplen su rol. Por ejemplo, los arañas, las avispas, las víboras tienen el rol de defenderse y atacar. También hay participación de los espíritus.  El rol de los espíritus es retirarse, huirse, para que la gente pueda hacer su trabajo. En una minga pueden participar 30 o más personas. En eso somos muy diferentes de los mestizos. Porque los mestizos trabajan para ganar el dinero, con eso compran su bebida, compran su comida. Nosotros por nuestro trabajo tenemos cerámica, nuestras hamacas, nuestras cobijas, canoas. Tenemos esto con nuestro propio trabajo, porque nosotros lo hacemos. Antes en la cultura Shawi no había patrón. En la sociedad mestiza hay alguien quien emplea la mano de obra de los otros, a veces pagando el mínimo y acumulando la riqueza. Somos diferentes del pueblo mestizo.

JCG: Mencionaste que hay otros elementos exteriores, del mundo no indígena, que atentan contra el buen vivir. ¿De qué modo el capitalismo global y sus planes de desarrollo a gran escala en la Amazonía terminan afectando la vida de sus pobladores?

Rafael: Mucho tiene ver la explotación a la Amazonía que hacen las compañías y la gente que viene de afuera. Todo esto causa problemas como el hambre. En las comunidades Shaw hoy en día no se come con la misma abundancia. Ni acá en la ciudad se come tres veces al día. Peor en las comunidades. Por la escasez de recursos en los bosques y en los ríos hoy en día en las comunidades los Shawi decimos en broma: “Un Shawi come tres veces a la semana”. Cuando era niño había abundancia de peces de buen tamaño en los ríos, ahora lo que se pesca es poco y los pescados son muy pequeños. En la selva antes había sajino [Pecari tajacu], venado, huangana [Tayassu pecari], majaz [Cuniculus paca]. Pero ahora cuando un cazador va, ya no encuentra esos animales. ¿Qué ha pasado ahí? Lo que ha pasado es que antes el monte era íntegro. Pero ahora el bosque ya no es íntegro, quiero decir, ya no está completo. Porque entraron los madereros a tumbar lupuna [Ceiba pentandra], caoba [Swietenia macrophylla], tornillo [Cedrelinga cateniformis], leche caspi [Couma macrocarpa]. ¿Qué ha pasado? La destrucción viene ocurriendo desde hace tiempos, porque con el transcurso de los años la humanidad empezó a desarrollarse aceleradamente. En algunos países comenzaron a necesitar de las riquezas de otros pueblos, de lo que tenía la naturaleza en otras partes del mundo. Y la Amazonía comenzó a ser como un supermercado, como un banco donde podían venir a sacar recursos en grandes cantidades para ellos. Entonces los países que requieren de esos recursos para acumular su riqueza y seguir avanzando en su desarrollo vienen a extraer. En cada época que requería la industria occidental cierto material o materia prima, las compañías, contratistas, habilitadores, entraron y sacaron. En mi tierra sacaron mucha lupuna para el triplay. De esas tremendas lupunas no hay porque ya extrajeron todo. También sacaron cantidades de caoba, de cedro. Los comuneros vendieron, contaminados con esa ideología de que hay que vender madera porque no hay plata para vivir. Porque las necesidades monetarias ya habían entrado desde hacía tiempos a las comunidades. Poco a poco nos obligaron a estar en el mercado, en el sistema monetario nacional. Entonces ya no pudimos evitarlo. Muchas veces alguien decía en las comunidades, “No vendamos la madera”. Pero la gente no lo escuchaba. De ese modo nosotros al ayudar a exterminar a nuestro bosque, nos estamos acabando. Imagínate, Juan Carlos. ¿Sabes cuánto pagaban por un árbol de cedro en pie cuando yo era profesor en la comunidad? 20.00 soles.  Y a ese árbol le sacaban de 50 a 100 tablas. Una tabla ordinaria vale 17.00 soles. Los comuneros de esa época no entendían, porque recibían regalos: una olla, una retrocarga, una grabadora, un televisor. Algunas de esas cosas que no le van a servir. Porque la grabadora se malogra. La olla por lo menos le sirve para cocinar. Pero la mayoría no reproducen. La retrocarga por lo menos le sirve para cazar. Pero los otros artefactos que recibe no reproducen. No dan garantía para seguir viviendo como antes. Entonces así a cambio de artefactos que no se multiplican, que te llevan a la ruina, se ha entregado la madera. Algunos miembros de las culturas indígenas aceptan que vengan las compañías. “Cuando venga la compañía, podemos a venderles plátanos, chanchos y gallinas. Vamos a tener plata, y con eso vamos a poder comprar techos de metal, motores fuera de borda, ollas”, dicen ellos. Es cierto, podemos recibir algo de plata. Pero, como te decía en las conversaciones y entrevistas que tuvimos recientemente para el documental El Río, también viene la destrucción de las selvas y los ríos y la pérdida de la vida humana que es irreparable. Por causa de las compañías se han perdido muchas especies. El estado promueve algo de reforestación. Pero una reforestación no es hábitat natural. Aves, ¿adónde irían a reproducir? Muchas especies solo se reproducen en su hábitat natural. Porque los dineros que van recaudar no sería beneficio para todos. Sería beneficio para aquellas grandes empresas. Entonces habría un problema. Y entonces estaríamos en crisis en esas épocas para el futuro.

Por otra parte, las empresas petroleras han aumentado la contaminación y envenenamiento de los ríos y los bosques. El petróleo está destruyendo la Amazonía. Porque muchas de esas actividades extractivistas requieren de uso de químicos que no son para este suelo amazónico. Si consumimos esas aguas contaminadas nos enfermamos y morimos. También el agua quieren vender. Ahora quieren hacer represas con los grandes ríos de la Amazonía que para nosotros son como las venas de nuestra sangre. Quieren vender el agua y hacer proyectos de hidrovías. Muchos creen que las grandes cantidades de agua dulce que hay en la Amazonía se podrían aprovechar en el mercado. Pero ponerle represa y desviarlo eso significaría una sequía. Vendría un problema de escasez porque el agua es la que reproduce. Gracias a las grandes inundaciones se reproducen los peces, todo tipo de reptiles. Pero si desviamos habría menos agua. Imagínate el caudal que tienen el Amazonas y otros ríos, la manera como esa corriente de agua va inundando todos los años y ayuda a la reproducción de todos los peces y fertilización de los campos. Como te decía antes, el río es como la sangre de un ser humano. Es como si a una persona le desviaran su sangre a otro lugar diferente donde no debe ir. La sangre circula para el buen funcionamiento del corazón, los riñones y los demás órganos que son parte importante del funcionamiento del cuerpo humano. Si desviáramos la sangre de una persona estaríamos casi matándole. Y eso es lo que quieren hacer con los ríos. Es prohibido asesinar y nosotros al desviar el río para lo que sea, estaríamos asesinándole a nuestra madre tierra.

JCG: ¿Qué piensas del futuro de la Amazonía? ¿Qué se puede hacer para remediar los problemas de la Amazonía y el modo como nos afectan?

Rafael: Pienso que la selva, si nosotros amazónicos no la cuidamos, la gente de afuera no la va a cuidar. Los Shawi estamos de acuerdo con la necesidad de protección del medio ambiente en toda la tierra que expresan las Naciones Unidas, el Papa y los profesores, investigadores y muchos en el mundo. Porque la tierra es el nido de la humanidad. Si no la cuidamos, ¿en dónde vamos a vivir? ¿En dónde van a vivir nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos? En ese sentido coincidimos con los discursos ecológicos de las organizaciones internacionales. Tenemos conflictos con todos los que quieren extraer de modo irracional los recursos. Tenemos que educar a los niños y a la gente en general en el conocimiento de las plantas y las especies animales para que no matemos a la madre tierra. Con respecto a la Amazonía, al paso que vamos, hay muchos científicos que dicen que será depredada, que cada vez habrá menos árboles y vendrán más sequías. Yo también veo esto y mucho más a través de las visiones que me dan las plantas. La Amazonía será como un desierto con plantas muy distantes unas de otras, así como lo programan los ingenieros forestales, con árboles a cinco metros unos de otros. Ya no habría este bosque espeso, con variedades de animales, con variedades de lianas, de palmeras, árboles frutales, y plantas medicinales por todas partes. Esto ocurrirá y toda la Amazonía será reforestada con variedades de árboles maderables. Vendrá la gente de afuera y solamente sembrará lo que les importa, lo que produce dinero. Ya no habrá el resto de la diversidad. Así estaría la Amazonía si nosotros no la cuidamos. Viendo todo esto, y todo lo que dicen los científicos, sobre el hecho de que la Amazonía influye en el resto de la tierra, me parece que la Amazonía no solo debería interesarle a los amazónicos sino también a todos los peruanos, norteamericanos y a todos los habitantes de la tierra en general. Todos deben hacer un esfuerzo para disminuir los efectos que tiene el mundo moderno en la Amazonía. Todos debemos esforzarnos para minimizar el cambio climático sobre la Amazonía. El fin de la creación de la naturaleza por parte de Cumpanama, nuestro creador, era usarla para beneficio de todos. Pero parece que no seguimos ese consejo y su deseo sino el de la necesidad de crecimiento de la economía del Perú y del mundo. Lo que importa es cómo hacer para ganar más dinero en el mundo. En ese afán queremos destruir la Amazonía. Yo creo que los seres humanos son muy creativos, han creado mucha tecnología, pero también la usan para destruir. Yo le pediría a la humanidad que construya una sabiduría y conocimientos de técnicas para mantener esta relación armónica entre el hombre y la naturaleza. El objetivo nuestro es hacer que la vida siga existiendo, que el planeta siga existiendo para que nos permita el buen vivir y alcanzar una vida plena. Esto creo que es lo que hace falta.

Nota


[1]        . Barbasco [Lonchocarpus urucu] es una especie de planta que contiene sustancias químicas venenosas que diferentes grupos indígenas usan para la pesca.