Si la energía solar y eólica son tan baratas, ¿por qué hacen que la electricidad sea tan cara?

Michael Shellenberger: April 23, 2018

El buque Clipper Liverpool 2018 pasa por el Parque Eólico Burbo Bank el 14 de agosto de 2017, frente a Liverpool, Inglaterra. (Foto de Christopher Furlong / Getty Images)

Durante el último año, los medios han publicado caso tras caso tras caso la bajada de precios de los paneles solares y las turbinas eólicas.

Las personas que leen estas historias se van con la impresión de que cuanto más energía solar y eólica producimos, más bajos serán los precios de la electricidad.

Sin embargo, eso no es lo que está sucediendo. De hecho, es todo lo contrario.

Entre 2009 y 2017, el precio de los paneles solares por vatio de potencia, disminuyó en un 75 por ciento, mientras que el precio de los aerogeneradores por vatio de potencia, disminuyó en un 50 por ciento.

Sin embargo, durante el mismo período, el precio de la electricidad en los sitios en que se desplegaron grandes cantidades de energías renovables aumentó dramáticamente.

¿El resultado? Si los paneles solares y las turbinas eólicas son tan baratas, ¿por qué el precio de la electricidad aumentó en lugar de disminuir?

Los precios de la electricidad aumentaron en un 51 por ciento en Alemania durante su expansión de la energía solar y eólica. EP

Una hipótesis podría ser que, aunque la electricidad de fuentes solares y eólicas se ha vuelto más barata, otras fuentes de energía como el carbón, la energía nuclear y el gas natural se podrían haber encarecido, eliminando cualquier ahorro y elevando el precio total de la electricidad.

Pero eso no fue lo que sucedió.

El precio del gas natural disminuyó en un 72 por ciento en los Estados Unidos entre 2009 y 2016 debido a la revolución de la fractura hidráulica -Fracking-. En Europa, los precios del gas natural cayeron un poco menos de la mitad durante el mismo período.

La evolución del precio de la energía nuclear y el carbón en Europa durante el mismo período fue prácticamente llana.

Los precios de la electricidad aumentaron un 24 por ciento en California durante la construcción de centrales solares entre 2011 y 2017. EP

Otra hipótesis podría ser que el cierre de centrales nucleares dio como resultado unos precios de la electricidad más altos.

Esta hipótesis la respalda el hecho de que los estados pioneros en energía nuclear de Illinois, Francia, Suecia y Corea del Sur disfrutan de las electricidades más baratas del mundo.

En 2010, California cerró una central nuclear (2.140 MW de capacidad instalada) mientras que Alemania cerró 5 nucleares y otros 4 reactores en centrales hoy en operación (10.980 MW en total).

La electricidad en Illinois es un 42 por ciento más barata que la electricidad en California, mientras que la electricidad en Francia es un 45 por ciento más barata que la electricidad en Alemania.

Pero esta hipótesis se cojea por el hecho de que el precio de los combustibles que reemplazaron la producción, el gas natural y el carbón, se mantuvieron bajos a pesar del aumento de la demanda de esos dos combustibles tanto en California como en Alemania.

Eso nos deja con la energía solar y eólica como principales sospechosos de los altos precios de la electricidad. Pero, ¿por qué los paneles solares y las turbinas eólica serían más caras?

La razón principal parece haber sido pronosticada en 2013 por un joven economista alemán.

En un documento sobre política energética, Leon Hirth estimó que el valor de la energía eólica y solar disminuiría significativamente a medida que se convirtieran en una mayor parte del suministro de electricidad.

¿La razón? Su propia naturaleza variable. Tanto la energía solar como la eólica pueden llegar a producir demasiada energía cuando las sociedades no la necesitan, y no la suficiente cuando si la necesitan.

Por lo tanto, la energía solar y la eólica requieren que las centrales de gas natural, las centrales hidroeléctricas, baterías u otra forma de energía más fiable estén listas en cualquier momento para comenzar a producir electricidad cuando el viento deje de soplar y el sol deje de brillar.

Y la falta de fiabilidad en el suministro en lugares con grandes cantidades de solar y eólica como Alemania, California y Dinamarca, provoca que necesiten pagar a los países o estados vecinos para que compren su energía solar y eólica cuando están produciendo demasiado.

Hirth predijo que el valor económico de la energía eólica en la red europea disminuiría un 40 por ciento una vez que se convierta en un 30 por ciento de la electricidad, mientras que el valor de la energía solar bajaría en un 50 por ciento cuando llegara tan solo al 15 por ciento.

Hirth predijo que el valor del viento disminuiría un 40% una vez que alcanzará el 30% del suministro, y que el valor de la energía solar caería en un 50% cuando alcanzara el 15% del suministro eléctrico.

En 2017, la participación en el suministro eléctrico proveniente del viento y el sol fue del 53 por ciento en Dinamarca, el 26 por ciento en Alemania y el 23 por ciento en California. Justo Dinamarca y Alemania tienen la primera y la segunda electricidad más cara de Europa.

Al informar sobre las bajadas de costes de los paneles solares y las turbinas eólicas, pero no sobre cómo aumentan los precios de la electricidad, los periodistas están -intencionalmente o no- engañando a los responsables de las políticas energéticas y al público general acerca de estas dos tecnologías.

Los Angeles Times informó el año pasado que los precios de la electricidad de California estaban aumentando, pero no ligron el aumento de los precios a las energías renovables, lo que provocó un fuerte rechazo al economista de UC Berkeley James Bushnell.

"La historia de cómo el sistema eléctrico de California llegó a su estado actual es larga y sangrienta", escribió Bushnell, pero "la política dominante en el sector eléctrico ha tenido indudablemente un enfoque en el desarrollo de fuentes de energía renovables".

Parte del problema es que muchos periodistas no entienden cómo funciona la electricidad. Piensan que la electricidad es un bien, una mercancía, cuando de hecho, es un servicio como comer en un restaurante.

El precio que pagamos por el lujo de comer fuera no es solo el costo de los ingredientes, la mayoría de los cuales, como los paneles solares y las turbinas eólicas, han disminuido durante décadas.

Más bien, el precio de los servicios como comer fuera y la electricidad reflejan el costo no solo de unos pocos ingredientes sino también de su preparación y entrega.

Este es un problema de parcialidad, no solo del analfabetismo energético. Los periodistas normalmente escépticos suelen dar el visto bueno a las energías renovables. La razón no es que no sepan cómo informar adecuadamente sobre la electricidad, -lo hacen regularmente cuando se trata de fuentes de energía no renovables- sino más bien porque no quieren hacerlo.

Eso podría - y debería - cambiar. Los periodistas tienen la obligación de informar de manera precisa y justa sobre todos los temas que cubren, especialmente aquellos tan importantes como la energía y el medio ambiente.

Un buen primer paso sería que investigaran por qué, si la energía solar y eólica son tan baratas, están haciendo que la electricidad sea tan cara.