EUCARISTÍA DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS

20 DE MAYO DE 2018

Todo en la vida es movimiento. Todo en la vida necesita motivación. Todos necesitamos fuerzas para caminar, para trabajar, para vivir y todos necesitamos descanso para reponer cada día las fuerzas que nos permiten avanzar. Por eso comemos, consumismos energía y reponemos fuerzas constantemente para que nuestro cuerpo aguante. De lo contrario desfallecemos, nos agotamos, nos apagamos. ¡Ven Espíritu Santo y sé tú tregua en el duro trabajo!

En el plano de la fe ocurre exactamente lo mismo. Por eso necesitamos mantenerla con el mismo interés y empeño que lo hacemos materialmente con nuestro cuerpo. El hombre es cuerpo y alma. Si cuida el uno y descuida la otra nuestra condición humana queda desvirtuada, empobrecida. Por eso nuestra condición espiritual requiere de nuestra atención y cuidado; por eso nuestro espíritu ha de ser ejercitado y alimentado para que tenga fuerza y dinamismo. Y nuestra fuerza interior nos viene dada si, permanentemente, nos abrimos al Espíritu Santo que la Trinidad nos ofrece gratuita y generosamente. Solo hay un condicionante: que nosotros nos abramos a él para aceptarlo y recibirlo, que nos hagamos dóciles a su voz. ¡Espíritu Santo: manda tu luz desde el cielo!

Hoy celebramos la venida del Espíritu Santo. Hoy celebramos nuestro Pentecostés igual que lo celebraron, hace más de dos mil años, los apóstoles reunidos en el Cenáculo. Ellos estaban juntos y con ellos estaba María, la siempre presente en la vida de la Iglesia. Nosotros también nos disponemos a recibir los dones del Espíritu JUNTOS siendo y sintiéndonos IGLESIA. ¡Ven Espíritu Santo y riega al hombre en sequía!

La Iglesia y cada uno de nosotros estamos marcados por la debilidad y por el pecado. Por eso conviene concienciarnos de que nuestra FUERZA está en el Espíritu Santo. Sin su ayuda no podremos avanzar, sin su luz que penetre nuestras almas no vislumbraremos el camino, sin su fuerza nuestras fuerzas flaquearán. ¡Ven Espíritu Santo, fuente del mayor consuelo!

Al Espíritu Santo nos acercamos descalzos de condiciones para pedirle que nos haga dóciles a sus designios, que nos haga ágiles en el camino de nuestra fe. ¿Espíritu Santo sé tú nuestra guía cuando se tuerza el sendero!

Hoy es la fiesta de los seglares en la Iglesia. Hoy es la fiesta de esta comunidad de hermanas cistercienses que toma el nombre de "Sancti Espíritus". A él le pedimos que todos nosotros y esta comunidad de hermanas nos mantengamos siempre abiertos y dóciles al Espíritu Santo que fue enviado a los apóstoles, que desciende cada día sobre nosotros y actúa en el mundo y en nuestra vida… si le dejamos. ¡VEN ESPÍRITU SANTO, VEN!