Sergio Rodríguez González

Estudio 2

 26 de noviembre, 2016

Temas tratados en el proyecto:

VIII. El reino de Dios (resumen profundo)
A. ¿Qué es el reino de Dios?
B. enfatizar ambos aspectos (ahora pero
no todavía) del reino (y por qué es
necesario verlo así)
III. La naturaleza del hombre (resumen general)
A. explicar qué es el pecado y cuáles son
sus consecuencias
II. La naturaleza de Dios (resumen general)
C. explicar el lugar de la
misericordia de Dios
IV. La obra de la cruz (resumen general)
C. explicar la adopción

  1. El reino de Dios

  1. ¿Qué es el reino de Dios? 

En el evangelio de Lucas, el reino de Dios es comparado con un grano de mostaza que crece hasta hacerse un árbol grande sobre el que las aves pueden anidar y con la levadura en la harina que hace leudar toda la masa. [1] Le pertenece al amado Hijo Jesús [2] por el decreto del Padre [3] quien ha sometido todas las cosas bajo sus pies [4], las cuales obstaculizaban su establecimiento y que fueron derrotadas por Él, esto es: la muerte, el pecado, el infierno y Satanás. Se acercó a nosotros al comienzo del ministerio y proclamación del Rey que vino a este mundo [5] El Reino de Dios es Jesucristo porque allí donde está el Rey, está el reino, acompañando su inauguración con señales prodigiosas y el anuncio de buenas noticias [6] que exigen una respuesta de parte de la audiencia que las recibe, arrepentimiento y fe en el Rey Jesús, cuya autoridad altera las prioridades en cada área de aquellos que lo reconocen como tal, de modo que Él se convierte en todo para ellos.

Una definición resumida y completa sería: “el dominio, reinado y autoridad redentora de Dios sobre aquellos redimidos en Cristo Jesús”
[7]

  1. La necesidad de ver que el reino de Dios es ahora pero no todavía

Debemos ver esta realidad como la vio el autor de Hebreos y su audiencia [8], increíble y alentadora que centraliza nuestras esperanzas, nuestros sentimientos y deseos en Jesucristo mismo y evita los extremos del optimismo o el pesimismo excesivo en el ministerio. Nos ayuda a vivir más allá del triunfalismo o la desesperanza.

Elimina las falsas expectativas de una solución rápida a los problemas, la idea de que ya no tendremos ningún sufrimiento o tragedia, subestimar el poder del pecado que queda en nuestros corazones, el pesimismo frente a la posibilidad de un cambio personal o comunitario tras un avivamiento espiritual. Implica más caridad en los puntos no esenciales, más humildad, diálogo, tolerancia y apertura en las áreas de desacuerdo, más paciencia y comprensión con las personas y no ser condescendientes ni impacientes con las fallas y fracasos ni crudamente críticos de las congregaciones imperfectas, saltando de iglesia en iglesia. No habrá ilusiones políticas ni espera de condiciones utópicas, tampoco confianza en ninguna agencia política o social que logre establecer justicia en la tierra. [9]

Nos da la esperanza de que se puede vencer en la lucha con nuestra naturaleza pecaminosa porque ya somos partícipes de la naturaleza divina. [10]

  1. La naturaleza del hombre

  1.  El pecado y sus consecuencias

La definición del apóstol Juan es la siguiente: “el pecado es infracción de la ley.” [11] En palabras de Timothy Keller: “El pecado es la resistencia a la autoridad de Dios” que “llevó a la descomposición de la creación.” [12] El apóstol Pablo describe a los pecadores como “muertos”, seguidores de “la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia...en los deseos de nuestra carne” y señala la naturaleza del hombre, “hijos de ira” [13], condenados, esclavos, débiles, incapacitados para sujetarse a la ley de Dios, desagradables a Él y enemigos [14].  La consecuencia principal del pecado es la muerte.[15]

  1. La naturaleza de Dios

        B) El lugar de la misericordia de Dios

Dios, que es rico en misericordia, con el gran amor con que nos amó, demostrándolo en la muerte de Cristo por nosotros cuando aún éramos pecadores, nos dio vida estando muertos, resucitándonos y sentándonos en lugares celestiales, creándonos nuevamente para buenas obras y regalándonos vida eterna, por las abundantes riquezas de su gracia y bondad en Cristo Jesús y el puro afecto de su voluntad, según su beneplácito y designio, escogiéndonos antes de la fundación del mundo. [16] De modo que ya no hay ninguna condenación para los que han oído  y creído en la palabra de verdad, el evangelio de salvación, siendo justificados por la fe en Jesús. Hemos sido vivificados, guiados, adoptados en la familia de Dios por su Espíritu y por lo tanto herederos de Dios y coherederos con Cristo.

  1. La obra de la cruz

  1. La adopción

El apóstol Juan nos indica quienes son los que tienen el derecho de ser llamados hijos de Dios y estos son todos aquellos que reconocen que la obra de cruz fue hecha a su favor y reciben a Jesús como el Señor y Salvador. [17] 

 Por naturaleza éramos hijos desobedientes de nuestro padre, el diablo, y merecíamos la ira de Dios, cruda realidad que está en contraposición con la auto justicia que predomina en el ser humano. Las buenas noticias es que Dios nos perdona, nos justifica y nos adopta como hijos por la fe en Cristo, por sus méritos. La adopción muestra la gracia abundante y la prodigalidad de Dios. Estábamos muertos cuando Él nos dio vida, por su misericordia, pasamos de muerte a vida, de esclavitud a libertad, de huérfanos a hijos de una nueva familia, eliminando el racismo entre clases sociales o razas. En la cultura judía, narrada en la parábola de los dos hijos, la desobediencia de un hijo sobre su padre implicaba perder la posición de hijo sin poder hacer nada para restaurar la relación, pero Dios nos adopta siendo hijos rebeldes perdonándonos y tomando Él mismo el pago por dicho perdón. Por eso, el evangelio no son instrucciones sino noticias de que todo lo que Dios ha hecho por nosotros, por pura gracia. Solo debemos recibirla y vivir en amor y gratitud por tanta bondad y compasión recibida.

Por lo tanto, como lo expone Keller, “el evangelio es la noticia de lo que Dios ha hecho para lograr la salvación a través de Jesucristo en la historia” y no “un consejo de lo que debemos hacer para alcanzar a Dios” [18], significa que “soy aceptado a través de Cristo, por lo tanto, obedezco”. “Cristo gana nuestra salvación por medio de perder, logra su poder a través de la debilidad y el servicio, y alcanza las riquezas al regalarlo todo. Aquellos que reciben su salvación no son los fuertes o perfectos, sino los que admiten que son débiles y están perdidos.” Relaciona este patrón con la creación de “un reino alterno en donde se revierten completamente los valores del mundo con respecto al poder, el reconocimiento, el estatus y la riqueza”, de modo que “cuando entendemos que podemos ser salvos por pura gracia, dejamos de buscar salvación en esas cosas” y por consiguiente “nos libera de la esclavitud al poder de las cosas materiales y a un estatus en el mundo” [19]


[1]        Lucas 13:18-21

[2]        Colosenses 1:14

[3]        Jehová dijo a mi Señor, siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Salmos 110:1

[4]        Hebreos 2:8

[5]        (Jesús) diciendo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” Mateo 3:2

[6]        respondiendo Jesús, les dijo: “los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” Lucas 7:22

[7]        Gilbert, Greg, ¿Qué es el Evangelio?, pág. 63.

[8]         “Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.” Hebreos 2:8

[9]        Aplicaciones de John Stott citadas por Timothy Keller en ¿Qué es el evangelio?, pág. 122 y 123.

[10]        ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia (2 Pedro 1:4)

[11]        1 Juan 3:4

[12]        Keller, Timothy. ¿Qué es el evangelio?, pág. 106.

[13]        Efesios 2:1-10

[14]        Romanos 8:1-4;15-17

[15]        Romanos 6:23

[16]        Efesios 1:4-22;2:1-10; Romanos 6:23; 5:8;

[17]        a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12)

[18]        Keller, Timothy. ¿Qué es el evangelio?, pág. 4.

[19]        Ídem pág. 5