"La larga marcha".

 

Siguiendo el Pensamiento de Demetrio Velasco

Pensamiento Político Contemporáneo.

Universidad de Deusto, 2001-Pág 340 y ss.

 

 La democraciaes un fenómeno histórico que, como todas las creaciones humanas, todavía no ha conocido "edad de oro". Es como esa tierra prometida, que hay que perseguir incansablemente y que' cuando uno cree tener ya aseguradas la leche y la miel, los vientos del desierto se encargan de recordarle que ha sido un espejismo; que algo tiene que ver con esa forma de pensar y de organizarnos que la Europa moderna ha bautizado como democrática, pero que tanto deja que desear, cuando pensamos en sociedades libres e igualitarias de verdad; que se reviste de ropaje constitucional, expresión de la voluntad de diálogo y entendimiento entre los hombres y entre los pueblos, pero que tan obsoleta se queda cuando se trata de hacer coincidir la verdadera justicia entre los hombres con su dogmática jurídica..

 

"La larga marcha hacia la democracia, expresa plásticamente ese largo camino que hombres y pueblos están destinados a recorrer cuando se empeñan en tomar en serio su propio destino. Históricamente así ha querido ser; antropológicamente así debe ser.

 

La "larga marcha, me sugiere, además, que el camino no es rectilíneo, ni siempre progresivo; está lleno de encrucijadas y de aparentes atajos; y, a menudo, nos limitamos a «dar vueltas al atajo. Está lleno de tropezones, de titubeos, de caídas a veces vergonzantes. La larga marcha hacia la democracia es una historia de Exodo, que se escribe y se lee en nuestro occidente moderno como la salida del Antiguo Régimen, del despotismo, de la minoría de edad culpable, hacia un nuevo régimen en el que no haya ya ni dioses ni amos. Pero es una historia de desierto, en donde, tal vez más que nunca, los becerros de oro buscan pupilos y adoradores a quienes tutelar, en donde los partidarios de "la servidumbre voluntaria" resultan ser mucho más numerosos de lo que su proclama democrática podía hacernos suponer(… y sin embargo junto a ellos muchos)  movidos por la convicción de que no hay ninguna razón para que unos hombres sean dueños de otros, porque todos hemos nacido iguales de las manos del Creador.

 

…………………..  Sólo desde la virtud democrática, la que tiene como punto de mira la construcción de una sociedad más solidaria y libre, se pueden superar el "idiotismo" y el despotismo. Si la democracia exige hoy un nuevo contrato social, que se fundamente sólidamente, es justo decir que sólo desde la solidaridad y desde la tolerancia-virtud, podemos atajar de raíz los vicios que aquejan a nuestra convivencia injusta y violenta.

 

……………… Hoy es casi una obviedad el decir que urge la creaciónde una nueva cultura económica que replantee el tema básico de la satisfacción de las necesidades humanas rompiendo con el "espíritu del capitalismo», que, como hemos visto, genera desigualdad y explotación y que motiva de forma decisiva nuestros comportamientos.

 

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 Catolicismo no cristiano

José I. González Faus sj

(teólogo)

 

La frase puede parecer dura, pero no es mía. Hacia 1933, Fernando de los Ríos ( de la Institución libre de Enseñanza) escribió: "¡pobre catolicismo español que no ha llegado nunca a ser cristiano!". Quítese la dosis de exageración que pueda tener. Pero hoy prefiero fijarme en la dosis de verdad que tiene.

 

Pocos después, Romano Guardinipublicó una de sus obras más famosas (La esencia del cristianismo). En ella venía a decir que la esencia del cristianismo es sencillamente Jesús como el Cristo. Y lo que ahora quisiera destacar es que hay algunas formas de catolicismo conservador donde Jesús está prácticamente ausentey parece sustituido por otros pseudocristos.

 

Confesar a Jesús como el Ungido, el empapado de Dios (eso significa Cristo) implica seguirle en su anuncio y en su trabajo por lo que él llamaba "reinado de Dios". Ese reinado de Dios (consecuencia del anuncio jesuánico de que Dios es padre de todos) significa que el ser humano está por encima de todo lo sagrado (Mc 2,27-29), que los condenados de la tierra son los preferidos de Dios (Lc 6,20-26), que lo que se les hace a ellos se le hace a Dios (Mt 25, 31ss), que el seguidor de Jesús debe perdonar y amar a los enemigos (Mt 5, 43-38) y que hay una incompatibilidad radical entre Dios y el dinero (Mc 10, 17ss)...

 

El catolicismo no cristiano olvida (o desconoce) esos rasgos del anuncio jesuánico. Al olvidarlos no sigue en realidad a Jesús como Cristo de Dios y lo sustituye por otros "pseudocristos", que apelarán quizás a la palabra Cristo, pero dándole un rostro distinto al de Jesús. Los ejemplos más frecuentes son:

 

1.- Una cristificación del obispo de Roma. En el siglo XIX se llegó a escribir que el papa es como "el Verbo encarnado que se prolonga" y se le atribuyeron expresiones que la tradición cristiana aplicaba a Jesucristo…... Y hoy estos grupos acusan a Francisco de "desacralizar el papado", ignorando que la herejía está en haber sacralizado ellos al papado.

 

2.- Una piedad mariana que no parece dirigida a la sencilla muchacha de Nazaret, sino a una figura semidivina, o a una diosa griega coronada como Reina y vestida con unas joyas que María nunca llevó. De manera vaga se la envuelve en un nimbo de pureza etérea que ha cuajado en la expresión "ave María purísima" que no molesta nada. Pero si les pidieran sustituirla por un "ave María pobrísima" se negarían a ello, ignorando que de esa pobreza brota la pureza de María.

 

3.- Una devoción a la eucaristía convertida en una especie de "Dios hecho cosa", desligada de la Cena de despedida de Jesús y de sus gestos de partir el pan (símbolo de la necesidad) y pasar la copa (símbolo de la alegría). Así cosificado, Dios puede ser adorado tranquilamente y podemos ir a comulgar casi al margen de toda la celebración eucarística, sólo para "recibir gracia", pero sin que esa gracia nos lleve a nosotros a compartir la necesidad y a comunicar la alegría.

 

4.- Un último rasgo de ese catolicismo no cristiano puede ser una forma de relación "contractual" con Dios que nos permite convertirlo en propiedad nuestra con sólo que cumplamos nuestra parte del contrato. Exactamente la relación con Dios que Jesús criticó como "fariseísmo": teniendo a Dios como propiedad privada nuestra, somos los mejores y podemos sentirnos superiores a los demás. …..

 

Y "nos salvaremos" porque este tipo de catolicismo ha sustituido la confianza, que es lo más característico de la fe, por la seguridad que nos libera de la entrega confiada. Por eso suelo decir que el mayor enemigo de la fe verdadera no es propiamente la incredulidad sino la tentación de la seguridad.

 

Realmente, poco cristiano es ese panorama, aunque se presente como "muy católico": su rasgo más distintivo no es la confianza en Jesús, sino el miedo a Jesús y a su anuncio de ese "reinado de Dios" que, por así decir, horizontaliza todas las verticalidades pseudoreligiosas: y lo hace, no sustituyendo la vertical por la horizontal (cosa en la que nunca pensó Jesús), pero sí sustentando la horizontal en la vertical.

 

 

 

En este sentido, lo típico del cristianismo frente a otras cosmovisiones, religiosas o increyentes, es la síntesis, imposible quizá pero a la que hay que tender, entre la máxima afirmación de la Trascendencia y la más plena afirmación de la inmanencia: la entrega completa al más-allá y la plena dedicación al más-acá. Porque, por incomprensible que parezca, Dios es el infinitamente lejano, el increíblemente cercano y el profundamente íntimo.

 

Ojalá pues que, cuando Azaña dijo aquello de "España ha dejado de ser católica", hubiera querido decir que España está empezando a poder ser cristiana...

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Siguiendo el artículo de Javier Elzo sobre

 

“Derechos Humanos

y la irrupción de Vox y los chalecos amarillos”.

Deia (Gipuzkoa), Viernes, 7 de Diciembre de 2018

                       

…… el 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos(DD.HH.) aprobada en las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. Declaración Universal en el sentido de que se pretende que afecte a todas las personas pero que fue aprobada por solamente 50 naciones y, no pocas, con reticencias.

 

Los países colonizados por las grandes potencias, en África y Asia, no estaban representados. ….hay un acuerdo en señalar que la Declaración está basada en los valores liberales de Occidente. De hecho, sigue siendo criticado por China y por el mundo musulmán. Claro que, al mismo tiempo, sirve de referencia a militantes por los DD.HH. en esos países.

 

            Esta cuestión de los derechos individuales versus los derechos colectivos ha sido objeto de disputa ya desde el final de la Segunda Guerra Mundial … La filosofía subyacente del texto es la protección de las personas individuales. La mayor parte de los 30 artículos de la Declaración están redactados así: “Toda persona tiene derecho a …” o, en menos casos: “Cada individuo tiene derecho a…”. Hay que mirar con lupa para salir de este registro individualista. Valga como botón de muestra (y son pocos esos botones), la redacción del muy importante punto 29.1 de la Declaración: “Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que solo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad”. En una Declaración de Derechos se exigen Deberes respecto de la comunidad, y para poder desarrollarse plena y libremente.

 

            Pero habrá que esperar a futuras declaraciones para encontrar, nítidamente, la defensa de determinados derechos colectivos. Por ejemplo, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos aprobado, también en la ONU, el 16 de diciembre de 1966,….            Obviamente, en este caso, como con la Declaración de Derechos Humanos de 1948, hubo países que no lo apoyaron, o cosa peor, lo firmaron, pero no lo aplicaron.

 

Todo esto me lleva a pensar en la enorme importancia de reflexionar sobre el tenor de los Derechos Humanos en su jerarquización, en su contextualización, y en la complejidad de su implantación. No nos engañemos, conjugar derechos individuales y colectivos no es tarea fácil. Exige apostar por la deliberación social, en la imperiosa necesidad de desarmar el lenguaje, en superar la cultura de la queja que nos invade, así como el escarnio anónimo al diferente, en cuyo cultivo han surgido los fascismos de derechas e izquierdas a lo largo de la terrorífica historia del siglo XX que, tan prontamente, parecemos dispuestos a olvidar.

 

https://www.deia.eus/2018/12/07/opinion/tribuna-abierta/los-derechos-humanos-y-la-irrupcion-de-vox-y-los-chalecos-amarillos#Loleido

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 Resumen del trabajo publicado en Público: 

Objetivo: blindar los derechos sociales

 

DANILO ALBIN

4 DE DICIEMBRE 2018

 

Cuarenta años después de la aprobación de la carta magna aparecen sobre la mesa una serie de evidentes deficiencias en torno a los derechos sociales.Unas deficiencias que han sido señaladas por la eclosión que significó el 15M y que siguen siendo reivindicadas por distintas organizaciones y movimientos políticos, sociales y sindicales que instan a los poderes a blindar unos derechos sociales, que la crisis dejó en evidencia. Así, la educación gratuita, la sanidad pública o la libertad de manifestacióny expresión son algunos de los derechos que se vieron debilitados por la crisis económica. Otros, como el de la vivienda o el trabajo ni siquiera se podían reclamar ante los juzgados. Ahora, 40 años después de la aprobación de la carta magna, parece el momento para que las fuerzas políticas se sienten, discutan y acuerden cómo blindar los derechos sociales de los ciudadanos.

 

Cuarenta años después de la aprobación de la carta magna aparecen sobre la mesa una serie de evidentes deficiencias en torno a los derechos sociales.Unas deficiencias que han sido señaladas por la eclosión que significó el 15M y que siguen siendo reivindicadas por distintas organizaciones y movimientos políticos, sociales y sindicales que instan a los poderes a blindar unos derechos sociales, que la crisis dejó en evidencia. Así, la educación gratuita, la sanidad pública o la libertad de manifestacióny expresión son algunos de los derechos que se vieron debilitados por la crisis económica. Otros, como el de la vivienda o el trabajo ni siquiera se podían reclamar ante los juzgados. Ahora, 40 años después de la aprobación de la carta magna, parece el momento para que las fuerzas políticas se sienten, discutan y acuerden cómo blindar los derechos sociales de los ciudadanos.

 

María Eugenia Rodríguez Palop, Profesora Titular de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III, responde de manera clara y contundente: “La Constitución no es en absoluto satisfactoria desde el punto de vista de la protección de los derechos sociales”. ¿El motivo? “A través del artículo 53 se establece una jerarquización entre derechos sociales y lo que llamaríamos derechos civiles, anteponiendo estos últimos a los primeros”.

 

Precisamente, una de las vías abiertas para blindar los derechos sociales que proponen los expertos contactados por Públicopasa por modificar ese artículo, el 53, para que dejen de existir derechos de primera y de segunda. O lo que es lo mismo, que todos puedan judicializarse, lo que otorgaría mayores garantías a la ciudadanía. No en vano, este es uno de los puntos sobre los que gira el debate en relación al futuro de la Constitución. De poco sirve una carta magna si no garantiza los derechos fundamentales a sus ciudadanos.

 

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Las cosas no están mejor respecto al medio ambiente. “La falta de reconocimiento expreso y de protección adecuada y suficiente de algunos derechos humanos en la Constitución Española, incluido el derecho a un medio ambiente saludable, se traduce en ciertas vulneraciones de estos derechos en España”, señala el informe elaborado por Greenpeace, Amnistía Internacional e Intermón Oxfam. De hecho, las tres organizaciones citadas defienden una reforma constitucional que “potencie una aplicación y desarrollo más ambicioso del derecho a un medio ambiente saludable en nuestro país, lo que obliga a la protección del ecosistema, de la salud de las personas y de los derechos de las generaciones futuras en aras del interés general”.

 

El medio ambiente aparece contemplado en el artículo 45 de la Constitución, pero como principio rector y no como derecho fundamental. Para el director de Greenpeace, Mario Rodríguez, ahí está precisamente la clave. “Eso significa que la ciudadanía no puede reclamar en los tribunales su derecho a respirar aire limpio. Estamos diciendo que aquí hay derechos de primera y de segunda”, sostiene. A su juicio, los derechos vinculados con el medio ambiente deben pasar a tener la categoría de fundamentales. “La ciudadanía tiene derecho a respirar un aire limpio y a vivir en un medio ambiente saludable y digno, de la misma manera que debe disponer de una vivienda o una sanidad digna”, afirmó.

 

https://temas.publico.es/la-hora-de-la-reconstitucion/2018/12/04/objetivo-blindar-los-derechos-sociales/?doing_wp_cron=1548746313.0223660469055175781250

 

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Ave María, plena de gracia

 

Juan Masiá sj

(teólogo)

 

Agraciada al ser concebida por Ana y Joaquín con la gracia del Espíritu Santo. Agraciada al concebir con José a Jesús por cooperación con el Espíritu Santo. Agraciada al dar a luz a Jesús y a sus hermanos y hermanas.

 

Ave, María y José, agraciados y bendecidos, junto con todas las madres y padres que reciben como un don del Espíritu los hijos que procrean y, al engendrarlos, consuman la virginidad simbólica que se realiza en la maternidad y paternidad.

 

Porque no es incompatible la unión de los progenitores con la acción del Espíritu: la criatura nace por la unión de sus progenitores y por gracia del Espíritu Santo.

 

El Espíritu entró en Ana por la puerta de la vida a través de Joaquín. El Espíritu entró en María por la puerta de la vida a través de José. María salió del seno de Ana por la puerta de la vida, empujada y atraída por el Espíritu. Jesús salió del seno de María por la puerta de la vida, empujado y atraído por el Espíritu. Sin comadrona a mano, José ayudaría en el parto.

 

Hoy es la fiesta de la gracia original. Pero María llena de gracias no es una excepción. Toda criatura nace en gracia original. Las metáforas del bautismo como borrador de manchas originales y la metáfora de la inmaculada como preservada de manchas originales provienen de una confusión y malentendido sobre el pseudo-símbolo del pecado original

 

El mal llamado pecado original no es originario ni mancha antes de nacer. Su nombre exacto es el pecado del mundo. La criatura, que nace sin ninguna mancha, sale a la luz en un mundo en el que está ya extendida una red de pecado. Como quien entra en una sala de fumadores y se contamina con el humo. No es apropiado comparar el bautismo con una lavadora; más pertinente sería la comparación con la vacuna.

 

En todo caso, dejando aparte malentendidos sobre culpas originales y concepciones manchadas,en vez de hablar de la Inmaculada como excepción, deberíamos celebrar a María, como el símbolo de la gracia original y purísima gratuidad de la criatura creada para ser creadora.

 

María recuerda a todo padre y madre que su unión esponsal y el nacimiento de su prole son obra de la pareja por gracia de Espíritu Santo. Agraciada al ser concebida, agraciada al unirse a José, agraciada al concebir a Jesús. Bendita y agraciada "la que escuchó, la que creyó y la que concibió": estos son los tres sentidos profundos de la virginidad como acogida simbólica de la gratuidad del amor.

 

Ojalá en nuestras catequesis podamos hablar a los adultos como a niños y a los niños como a adultos sobre el sentido profundo de la virginidad simbólica, que es perfectamente compatible con la procreación biológica o la pluralidad de formas de adopción y de unión de vida y amor en las diversas orientaciones de la sexualidad.

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Recuperar el sentido

 

 

Juan José Omella,

Cardenal de Barcelona

 

Europa, y en particular nuestro país, está pasando momentos de crisis política y social que son, en parte, consecuencia de la severa crisis financiera y económica global que comenzó en el año 2007.

 

Ante esta situación, hemos querido encontrar un culpable externo y, poco a poco, nos hemos encerrado en nosotros mismos. No podemos perder la esperanza. Cualquier crisis, una vez descubierta y aceptada, es una gran oportunidad de ponernos todos de acuerdo en lo que es verdaderamente fundamental.

 

Es el momento de recuperar el sentido más auténtico de la política. El Concilio Vaticano II nos recuerda que la política es un instrumento decisivo al servicio de la persona, de la comunidad y de la convivencia social, que busca siempre el bien común de los ciudadanos (cf. GS 74).

 

Jacques Maritain (uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos) nos recuerda que la política no es la reunión de los iguales, sino la convivencia y la comprensión entre personas diferentes. Él desarrolla una teoría de la cooperación para mostrar cómo las personas de diferentes posiciones intelectuales pueden alcanzar objetivos comunes.

 

La diferencia no debe ser fuente de discordia, sino de enriquecimiento mutuo y cooperación. Lo que nos une es mucho más de lo que nos separa. Debemos recuperar el gran valor de la fraternidad. En este sentido, Chiara Lubich, la fundadora del movimiento de los Focolares, decía: «Después de la revolución francesa, y hasta nuestros días, la libertad y la igualdad se han ido desarrollando como verdaderas categorías políticas, lo que no sucedió (...) con la fraternidad. Sólo las tres juntas podrían dar como resultado una política que respondiera a los problemas de hoy».

 

La democracia es el mejor de los sistemas posibles, siempre que nuestros representantes políticos busquen ante todo el bien común. El problema surge cuando, en lugar de ser un instrumento al servicio de la sociedad,se transforma en una plataforma para acceder al poder, enriquecerse y poder dominar.

 

Los populismos buscan romper este statu quo y fomentan un clima de polarización y confrontación, que podría interpretarse como una especie de revolución encubierta. El mejor antídoto es volver a la política de verdad, la que busca, por encima de todo, el bien de los ciudadanos. Hay que resolver los problemas evitando la vía del enfrentamiento y sin ceder a la tentación de soluciones mágicas a problemas complejos.

 

Finalmente, os invito a meditar unas palabras del papa Francisco: «La varita mágica no funciona en política. Un realismo saludable sabe que incluso la mejor clase dirigente no puede resolver todos los problemas en un instante. (...) [Evitemos] las críticas [que] no son constructivas. Si el político se equivoca, díselo, hay tantas formas de decírselo: (...) pero decirlo constructivamente. Y no mirar desde el balcón esperando a que fracase. No, así no se construye la civilización.» (Discurso del Santo Padre en su visita pastoral a Cesena, 1 de octubre de 2017).

 

Oremos por nuestros políticos y gobernantes a fin de que sean coherentes con su voluntad de servir a todos, especialmente, los más vulnerables y necesitados.

 

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PACTO SOCIAL POR LA INMIGRACIÒN EN EUSKADI

Un compromiso por la convivencia

 

Departamento de empleo y asuntos sociales

Gobierno Vasco

 

Una sociedad vasca aún más plural

 

1. No es fácil hacer previsiones de futuro. Sin embargo, una cosa es segura: quela Euskadi de mañana va a ser una sociedad más diversa de lo que ya es en la actualidad. Esta diversidad no es consecuencia de la inmigración extranjera. La diversidad es una característica constitutiva de todas las sociedades modernas:diversidad de condiciones y estilos de vida, de identidades nacionales, pluralidadcultural y cosmovisional, etc. También Euskadi ha sido siempre un país plural, en elque han convivido a lo largo de la historia religiones, lenguas y culturas diferentes.La diversidad es parte esencial de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva.

 

La inmigración extranjera ha tenido el efecto de incrementar y complejizar ladiversidad ya existente en la sociedad vasca. Por ello las nuevas diversidades nodeben suponer una sorpresa para la ciudadanía vasca. Al contrario, la experienciahistórica del pueblo vasco debería facilitarnos una mejor y más adecuada respuestaa la convivencia, construida a partir de un grado de diversidad que siempre noscaracterizó.

 

Derechos humanos, ciudadanía inclusiva

ALPOR LA INMIGRACIÓN 3

2. Las personas inmigrantes no son el “Otro entre Nosotros”. Son ya, de hecho, partedel “Nosotros” vasco del futuro que estamos construyendo desde ahora entretodas y todos. En realidad, en Euskadi siempre han existido varios “nosotros”. Enel momento actual, se trata de construir un nosotros cívico y mínimo, renunciandoa incidir sustancialmente sobre los varios “nosotros” que en nuestro país estánarraigados o que puedan ir arraigándose. Una gestión democrática de la diversidadexige hoy articular combinaciones de identidades. La identidad cívica, la que derivade la pertenencia política, deberá articularse como un espacio mínimo, amplio yabierto, con el que puedan combinarse múltiples identidades. Lo relevante es quetodas las personas cuya residencia fáctica se encuentra en Euskadi constituyenparte del “nosotros” actual sin que puedan alegarse razones temporales o históricaspara imponer parámetros identitarios de convivencia. La convivencia generará concarácter permanente una tensión entre el “nosotros” y los “ellos” sobre los que encada momento articulemos nuestras relaciones sociales, pero en la construcción del“nosotros” oficial, mínimo y flexible, todas y todos tienen derecho a la participaciónefectiva.

Derechos humanos, ciudadanía inclusiva

 

3. No abordamos el fenómeno de la inmigración en términos utilitaristas, sino entérminos de humanidad y de justicia. Nos inspira la perspectiva de la DeclaraciónUniversal de Derechos Humanos y el convencimiento de que todos los derechosrecogidos en ella son patrimonio de todas y cada una de las personas (art. 2). Nosinspiran también los ideales la igualdad y el principio de no discriminación,consagrado constitucionalmente en el artículo 14 y reconocido tanto en los diversosinstrumentos que integran el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (art. 3) como en el Ordenamiento Jurídico de la Unión Europea, erigiéndose en uno de los valores fundamentales de la Unión. Todo ello se concreta en la proclamación de laequiparación de derechos y obligaciones de la población inmigrante y autóctonadentro del marco de los valores constitucionales.

 

4. Este reconocimiento formal de la no discriminación ha de ir acompañado deactitudes y de prácticas que favorezcan la igualdad en las prácticas cotidianasevitando prejuicios y todo tipo de trato discriminatorio. Tenemos la obligación desuperar la discriminación que lleva implícita, en demasiadas ocasiones, la propia noción de “inmigrante” evitando considerar a la persona inmigrante como un meroobjeto y no como sujeto de derechos. Si no apostamos firmemente por una efectivaaplicación del principio de igualdad relegaremos a las personas inmigrantes a unasituación inferior respecto a la población autóctona. Y resulta inasumible aceptarel trato discriminatorio como premisa en el reconocimiento de los derechos delas personas inmigrantes. No cabe integración sin reconocimiento y garantía delos derechos para todas las personas. Todo ello exige realizar una firme apuestapor la aplicación del principio de igualdad en toda su extensión y en cualquierámbito de la vida social, económica, cultural y política debiéndonos comprometera prevenir, prohibir y eliminar cualquier práctica discriminatoria hacia laspersonas inmigrantes. En suma, resulta inaceptable que la idea universalista de losderechos humanos no esté presente, en general, en las políticas de inmigración y,en particular, en las de integración. Debemos combatir las reducciones legales dederechos y libertades fomentando políticas públicas que se nutran de la igualdady que respeten escrupulosamente la diversidad.

 

5. La ambición que inspira este Pacto es la de ser capaces de caminar como sociedaden la dirección de una ciudadanía plural e inclusiva, que haga pivotar en la prácticalas libertades, los derechos y las obligaciones fundamentales de todas y de todossobre el hecho común condición de la residencia, y no sobre la distinta condiciónde nacionales o extranjeros.

 

http://www.euskadi.eus/gobierno-vasco/contenidos/noticia/pacto_2011/es_pactosoc/PACTO%20SOCIAL%20POR%20LA%20INMIGRACION.pdf

 

Puntos  1-2-3-4-5

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Mensaje del Santo Padre Francisco

Celebración de la LII Jornada Mundial de la Paz

(1° enero 2019)

 

 

3.  Caridad y virtudes humanas para una política al servicio de los derechos humanos y de la paz

 

El Papa Benedicto XVI recordaba que «todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la pólis. [...] El compromiso por el bien común, cuando está inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y político. [...] La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana».[4] Es un programa con el que pueden estar de acuerdo todos los políticos, de cualquier procedencia cultural o religiosa que deseen trabajar juntos por el bien de la familia humana, practicando aquellas virtudes humanas que son la base de una buena acción política: la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad.

A este respecto, merece la pena recordar las "bienaventuranzas del político", propuestas por el cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Vãn Thuận, fallecido en el año 2002, y que fue un fiel testigo del Evangelio:

 

Bienaventurado el político que tiene una alta consideración y una profunda conciencia de su papel.

Bienaventurado el político cuya persona refleja credibilidad.

Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés.

Bienaventurado el político que permanece fielmente coherente.

Bienaventurado el político que realiza la unidad.

Bienaventurado el político que está comprometido en llevar a cabo un cambio radical.

Bienaventurado el político que sabe escuchar.

Bienaventurado el político que no tiene miedo.[5]

 

 

 7. Un gran proyecto de paz

 

Celebramos en estos días los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que fue adoptada después del segundo conflicto mundial. Recordamos a este respecto la observación del Papa san Juan XXIII: «Cuando en un hombre surge la conciencia de los propios derechos, es necesario que aflore también la de las propias obligaciones; de forma que aquel que posee determinados derechos tiene asimismo, como expresión de su dignidad, la obligación de exigirlos, mientras los demás tienen el deber de reconocerlos y respetarlos».[7]

La paz, en efecto, es fruto de un gran proyecto político que se funda en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos, pero es también un desafío que exige ser acogido día tras día. La paz es una conversión del corazón y del alma, y es fácil reconocer tres dimensiones inseparables de esta paz interior y comunitaria:

 

- la paz con nosotros mismos, rechazando la intransigencia, la ira, la impaciencia y -como aconsejaba san Francisco de Sales- teniendo "un poco de dulzura consigo mismo", para ofrecer "un poco de dulzura a los demás";

 

- la paz con el otro: el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre...; atreviéndose al encuentro y escuchando el mensaje que lleva consigo;

 

- la paz con la creación, redescubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, como habitantes del mundo, ciudadanos y artífices del futuro.

 

La política de la paz -que conoce bien y se hace cargo de las fragilidades humanas- puede recurrir siempre al espíritu del Magníficat que María, Madre de Cristo salvador y Reina de la paz, canta en nombre de todos los hombres: «Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; [...] acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre» (Lc 1,50-55).

 

Vaticano, 8 de diciembre de 2018  

FRANCISCO

 

https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/12/18/mens.html

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La nueva ley de Cuidados Paliativos

 

Jesús Bastante

 

"Es una ley para humanizar el morir". Así define el religioso camiloJosé Carlos Bermejo, director general del Centro San Camilo, la ley de Cuidados Paliativosaprobada el pasado 20 dediciembre, con un amplio consenso de las fuerzas políticas…….

 

¿Qué supone la nueva normativa? Para el experto, uno de los más reputados en nuestro país en la Humanización de la Salud, supone "un paso más en la promoción de los cuidados paliativos, tan necesarios para morir bien cuando están indicados".

 

Porque, añade, de lo que se trata es de "contribuir a una sociedad donde la dignidad sea respetada,que es la base de todos los derechos. Y vivir dignamente hasta el final, implica también arbitrar un modo de cuidar a las personas al final en el que 'no se haga todo lo que se puede', sino lo que se debe".

 

Una nueva ley que supone un primer paso para "cuidar la vida cuando está terminando,con mucha sensibilidad hacia la proporcionalidad en el uso de medios, el acompañamiento a la familia y la atención integral (bio-psico-socio-espiritual)". Porque, tal y como apunta Bermejo, "hacer siempre todo lo que se puede o está a nuestro alcance, también al final, puede constituir una aberración".

 

"Adecuar tratamientos, controlar síntomas, disminuir sufrimiento evitable, hacer la paz con la proximidad de la muerte y dejar que acontezca, son claves humanizadoras que han de respetarse socialmente", sostiene el religioso, quien insiste en que esta nueva ley puede ayudar a generar una cultura que tiene como desafío aún la formación de los profesionales sanitarios en las respectivas facultades, así como la cultura en las familias en torno a cómo vivir y acompañar al fina de la vida a los propios seres queridos.

 

"Tenemos un déficit en cultura paliativa y es difícil gestionar la fragilidad y complejidad del final si no hablamos un lenguaje comúny si no tenemos un marco legal adecuado", asegura Bermejo, quien añade que "allí donde los Cuidados Paliativos van haciendo su camino y expandiéndose, se produce un efecto humanizador en muchos sentidos. Hay mucha ternura en los cuidados, mucha posibilidad de conjugar verbos saludables al final de la vida, tales como aliviar sufrimiento, acompañar, agradecerse, perdonarse, despedirse, celebrar...".

 

Pero, más allá de la ley, "han de venir las necesarias consecuencias en el campo de la asignación de recursos y en su despliegue efectivo, no solo teórico. Nos falta mucha cultura paliativa y son insuficientes los servicios de cuidados paliativos en España, además de no estar equitativamente distribuidos en las diferentes Comunidades Autónomas", apunta Bermejo.

 

En definitiva, "lo que nos jugamos en la ley es cuestión de respeto de la dignidad humana, pero tiene que ver también con la justicia en el uso de los recursos económicos y con una sana mirada a lo que significa la asistencia sanitaria y la misión de las profesiones sanitarias, que han de ser bien conscientes de su tarea de cuidar, paliar y acompañar adecuadamente hasta el final, sin reducir su misión a cuanto tiene que ver con curar", concluye José Carlos Bermejo.

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