La alteración de la memoria en la modificación del espacio          Coto, Florencia

Resumen

Con motivo de la remodelación de la Plaza de Mayo, llevada a cabo por el Ministerio de Ambiente y Obras Públicas del GCBA, todo el suelo, incluso las baldosas pintadas con el símbolo de los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo, fue removido y reemplazado. El presente trabajo invita a reflexionar sobre cómo puede verse afectada la memoria social y colectiva de un pueblo, al verse modificados los elementos materiales y pictóricos que hacen a sus símbolos y el espacio público en el cual se ven realizados.

Para abordar tal caso de estudio, nos basaremos en las exposiciones de R. Iglesia y Johnson, sobre la percepción y la construcción de los discursos del imaginario urbano, teorizada por Díaz; como también, en la relación de inalienabilidad que los elementos guardan con el lugar histórico donde fueron realizados, que plantea C. Brandi.


Introducción

Artículo 1º.- La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires declara "Sitio Histórico" al área que rodea a la Pirámide de Mayo, espacio en el cual se encuentran pintados los pañuelos que identifican a las Madres de Plaza de Mayo, de acuerdo a lo dispuesto en el art. 4°, inc. a), de la Ley N° 1.227 (B.O. N° 1850).[1]

Rodolfo Walsh dijo que “las paredes son la imprenta de los pueblos”, y por qué no así también, todo el espacio público. ¿Acaso es lo mismo una imagen realizada por un equipo de diseño gráfico, incrustada en la vía pública por una empresa constructora, que la pintura manual de un símbolo, sobre las baldosas de la plaza principal de una ciudad? ¿Acaso tiene el mismo peso el mármol que la pintura? ¿O es lo mismo la representación de un símbolo en un sitio histórico que su reproducción sobre un nuevo soporte?

Los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo pintados sobre las baldosas del histórico sitio, transfirieron el símbolo al soporte, resinificándolo. Estas pinturas dispuestas de a pares en cada una de las 16 secciones en las que está dividida la circunferencia que enmarca la pirámide, pareciera aludir al gesto que las Madres tomaron ante la voz del policía que les ordenó: ¡Circulen!, Y ante el cual ellas se tomaron del brazo de a pares y comenzaron a caminar[2]. Allí, sobre estos pañuelos dispuestos en forma de ronda alusiva y marcando un ritmo visual, es que marchan cada jueves -desde hace 41 años- a las 15:30 horas, manteniendo viva la memoria y actualizando su reclamo; hasta noviembre de 2017, mes en que iniciaron las obras de remodelación y puesta en valor de la Plaza de Mayo.

Armando Silva, explica cómo cada ciudad construye sus hitos de memoria social, con acontecimientos que privilegian para olvidar, recordar o distorsionar otros, a la vez que estos hitos pueden convertirse en emblemas. Para ejemplificarlo, el autor, menciona a las Madres de Plaza de Mayo, quienes “se caracterizan no solo por ser madres, sino por no dejar olvidar un momento álgido de su historia reciente o por transformarlo en otras energías sociales.”. Y añade, como en torno a ellas “han surgido temas urbanos de la nueva ciudadanía que se proyectan como imaginarios propios de la vida diaria” (Armando Silva[3]).

El plan de puesta en valor, llevado a cabo desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires:

Se apunta a recuperar el espíritu y esplendor de la zona, a la vez de mejorar la calidad de vida de los vecinos ofreciéndoles un espacio público más amigable y transitable. También se intenta destacar su patrimonio cultural para que los vecinos disfruten de los atractivos que brinda el espacio público. (GCBA)[4] 

En este marco, y en oposición con el concepto de ciudad que define Armando Silva, como proyecto que va a ligado al sujeto que la vive, más que al espacio en que se construye[5], es que se ha levantado todo el suelo de la plaza, incluyendo las mencionadas baldosas intervenidas[6].

El citado plan, no incluía la reposición de las baldosas retiradas, sino la colocación de un diseño del pañuelo alrededor de la pirámide; cuya propuesta tuvo una respuesta negativa, debiéndose entregar las mencionadas baldosas a las Madres[7] (para distribuirse en distintas instituciones) y acordando que una vez finalizadas las obras, los pañuelos volverían a pintarse en un acto de militancia colectivo. Brandi C. (1993) explica que “una obra puede emplear años, durante los cuales serán recogidos y puestos en manifiesto todos aquellos elementos que deberán servir, para explicitar el valor semántico o la capacidad figurativa peculiar de esa imagen dada”, cuestión que se convierte en clave para el análisis de esta modificación. Constitutiva de entidades y desde allí símbolos y conceptos (Sartre), la imagen, en este caso de los pañuelos pintados, es el significante de 41 años de lucha, que ya se han instalado en la consciencia de las personas. La imagen ya ha sido aprehendida.

Brandi, C. (1993) plantea que “(…) la restauración es función de la propia actualización de la obra de arte en la conciencia de quién la reconoce como tal” (p.51) Si bien en este caso, no se trata de obras de arte, nos basaremos en estos textos por tratarse de obras plásticas, visuales y de intervención.  También, añade que se debe asegurar que “(…)la espacialidad de la obra no sea obstaculizada al situarse dentro del espacio físico de la existencia” (Brandi, C. 2010, p. 53), entonces podríamos reflexionar sobre las posibles modificaciones del significante al ser extraído el original y colocado enmarcado en una institución[8], o al pintarse un nuevo pañuelo en un suelo completamente distinto al original[9], teniendo en cuenta la inalienabilidad[10] del elemento con el lugar histórico en que fue realizado que plantea el mismo autor (Brandi, C. 1993, p.77).

Para profundizar en este sentido, utilizaremos también la investigación de Rafael Iglesia en Imaginario, quién citando a Merleau-Ponty describe como “toda percepción implica una estructuración básica de figura-fondo, de entidad plena y complementaria (…)” y añade que “el ‘algo’ perceptivo esté siempre en el contexto de algo más, siempre forma parte de un campo’ (…)”

Si el pañuelo se ha vuelto un símbolo de la memoria, y el acto de su pintura, un acto de militancia; así también su soporte se ha resignificado, por su propio peso histórico y por esta misma intervención. La materia pura de la sensación y la percepción se superponen a la noesis que implica intencionalidad, “dado que el pensamiento (noesis) informa a las percepciones (esa multiplicidad de datos visuales) unificándolas en la manifestación de un objeto” (Johnson)[11] .

Si eliminásemos el pañuelo pintado y las baldosas, ¿sería lo mismo volverlo a pintar sobre baldosas nuevas? ¿Las nuevas pinturas aludirían a las antiguas, o nos recordarían que las primigenias fueron removidas en un plan de modernización de turno?

“Un imaginario colectivo se constituye a partir de los discursos, las prácticas sociales, y los valores que circulan en una sociedad. (…) [el imaginario] Produce materialidad, es decir, produce efectos concretos sobre los sujetos y su vida de relación así con sobre las realizaciones humanas en general” (Díaz, 11)[12]

El presente trabajo, busca evidenciar cómo la modificación del sitio donde un símbolo se realiza, puede alterar la memoria significativa del mismo.

Metodología

Para abordar el tema que compete a esta investigación, se planteó como factor principal, la experiencia vivencial in situ, en sus estados: previo, en curso y posterior a su remodelación (tomando un registro fotográfico de estos dos últimos). Asimismo, se consultó documentación fotográfica y fílmica, para el caso previo a su remodelación, artículos periodísticos actuales para conocer el impacto que tal medida tuvo en la sociedad y especialmente en organizaciones de DD.HH., y se solicitó al Ministerio de Ambiente y Espacio Público del GCBA, un informe sobre el estado de la cuestión, la planificación y el devenir del sitio histórico que aquí nos convoca.

La información recabada en la documentación mencionada fue analizada bajo el marco teórico planteado por los autores citados previamente.


Desarrollo

Intervenir un espacio público no es un acto inocente. El ciudadano -persona jurídica con derechos y obligaciones-, es consciente de que su accionar altera las normas de convivencia establecidas en un Estado de Derecho. Pero, cuando ese Estado deja de ser de derecho (recordando que el sistema jurídico se basa en principios éticos y morales) y, por el contrario, toma atribuciones que atentan contra los ciudadanos, aquellas manifestaciones que resultarían moralmente reprobables se justifican o son acreedoras de cierto aval social.

Así, pintar un pañuelo blanco, símbolo de las Madres de Plaza de Mayo, en forma de ronda, aludiendo a las rondas históricamente actuales en la plaza “del pueblo” por antonomasia, lejos de ser un acto vandálico encabezado por un grupo de mujeres, se vuelve un reclamo colectivo que recuerda y señala la búsqueda de justicia permanente. De este modo, se consolida en el imaginario colectivo la imagen compuesta de figura y fondo, de símbolo emplazado en un determinado espacio, que “Construido a partir de los discursos, las prácticas sociales, y los valores que circulan en una sociedad. (…) Produce materialidad, es decir, produce efectos concretos sobre los sujetos y su vida de relación así con sobre las realizaciones humanas en general”.[13]

Si intervenir con un nuevo objeto un espacio público no es un acto gratuito, tampoco resultará gratuito para este objeto, la modificación del espacio en el que fue emplazado y del que ya forma parte en una lectura integral e indisoluble.

Dentro de las posibles opciones difundidas a través de los medios de comunicación, se encontraba el proyecto de reemplazar las baldosas color naranja que contenían pañuelos pintados, por baldosas de fondo negro, idénticas al resto de la renovada plaza, que portarían un diseño estandarizado del citado pañuelo; otra de las versiones incluía además, la utilización de un material tan noble en materia escultórica como es el mármol.

Lejos de ahondar en cuestiones de unidad visual de la ‘restauración y modificación’ de la plaza para mayor disfrute del vecino; podríamos reflexionar sobre la materialidad de estos objetos en pos de la vivencia de las personas y la percepción háptica de quienes allí se acerquen, como también de la unidad propia de la obra y del horizonte de expectativa marcado por quienes intervinieron en su creación y actualización semanal en cada jueves de marcha.

La materialidad de los objetos tampoco es inocente. Semánticamente los discursos que rondan a una placa negra, a un diseño decorativo o estandarizado de producción industrial y al mármol con su carácter histórico, su temperatura fría y su peso, contribuyen al relato del imaginario social y colectivo que se construye con la modificación del espacio. Espacio que también posee una materialidad, atributos y valores, y el cual en esta puesta en valor fue modificado casi en su totalidad (colores, dimensiones, materiales, sonidos, recorridos).

El presente trabajo, inició cuando las obras de remodelación de La Plaza de Mayo se encontraban en curso. Hoy en día, finalizada la misma (29/05/18), las baldosas naranjas originales pintadas con los pañuelos blancos se levantaron, emplazando en su sitio otras en color negro, de iguales características al resto del espacio peatonal de la plaza, las cuales fueron pintadas posteriormente en un acto de militancia colectivo, según palabras de las Madres, quienes convocaron a la misma.

Las baldosas con los pañuelos originales fueron retiradas, enmarcadas, protegidas con un filme plástico y entregadas a las Madres, en un acto simbólico entre las autoridades del Gobierno de la Ciudad y Organismos de Derechos Humanos. Se entregaron dos pañuelos a Madres Línea Fundadora, otros dos al Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA y el resto a la Asociación de las Madres, quienes repartieron algunas a distintas instituciones o personalidades.[14]

¿Acaso no tiene un carácter trágico esta decisión? Levantar nuestros propios restos y llevarlos a casa, recoger del escritorio nuestras pertenencias al ser despedidos del trabajo. El acto de enmarcar y vidriar un símbolo contrae una carga semántica de museización del objeto en cuestión, una institucionalización y petrificación temporal y una posible “pérdida aurática” de su remake. 

Las posibles modificaciones del significante al ser extraído el original y colocado enmarcado en una institución[15], o al pintarse un nuevo pañuelo en un suelo completamente distinto al original[16], teniendo en cuenta la inalienabilidad[17] del elemento con el lugar histórico en que fue realizado que plantea Brandi, será una cuestión para reflexionar posteriormente, cuando se consolide esta nueva unidad visual.

Actualmente, a solo 4 meses de su inauguración, el nuevo símbolo pintado, se encuentra con un grado de deterioro grave. La nueva superficie de color negro y de distinta materialidad que las anteriores, no permiten que la pintura se adhiera en su superficie como sucedía con las removidas de materialidad levemente porosa.

Asimismo, la orientación del símbolo se ha modificado. Hasta el 16 de noviembre del 2017, los ‘rostros’ de los pañuelos giraban en torno a la pirámide de Mayo, y en la actualidad la ronda mira en sentido inverso, hacia la plaza que la circunda; con excepción de un solo pañuelo, que se ha pintado al revés. Otras baldosas (nuevas e intervenidas) fueron reemplazadas, quedando algunas de las imágenes cercenadas.[18] La imagen del símbolo, fue removida de su lugar de origen, repintada, invertida, borrada, removida parcialmente y rota, quizás generando una lectura bastardeada de esta nueva imprimación ante tanta manipulación, potenciada por que la original ha sido consagrada en un marco y colocada debajo de un vidrio.

Actualmente, la plaza se encuentra restaurada en su totalidad. Se ampliaron zonas peatonales, se disminuyeron carriles vehiculares, produciendo hasta la alteración del sonido ambiente. Según palabras del propio GCBA, la plaza ha sido modificada en virtud de recuperar el espíritu y esplendor de la zona, a la vez ofrecer un espacio público más amigable y transitable, a fin de mejorar la calidad de vida de los vecinos, y destacar su patrimonio cultural para que los vecinos disfruten de los atractivos que brinda el espacio público.

Pero ¿Es lícito que en pos del disfrute del vecino (un ente fuera del marco jurídico, carente de derechos y obligaciones), el espacio público principal de un pueblo y sus ciudadanos, se altere incluso a través de la remoción de zonas que declaró de sitio histórico y dictaminó proteger?


Conclusión:

Cada una de las determinaciones llevadas a cabo, son formas de construir memorias y forman parte de sus dinámicas. Sería impreciso determinar que, en lugar de su remoción, hubiese sido correcto su conservación y/o restauración, sin tomar en cuenta la lectura total de la Plaza y la posibilidad de que la lucha que simboliza el pañuelo pudiese quedar cautiva de un tiempo pasado en contraste con la modernización del resto del espacio; o si por el contrario este remake borra la huella en el presente; o si en tal caso al imprimirse en su nuevo soporte, la lucha se actualiza en los tiempos que nos tocan vivir.

"La memoria son también los pasos de las madres en la plaza, son miles de jueves, son todos nuestros hijos. (…) Nos creó mucha preocupación esto de modificar todo en un lugar histórico. Pierde el sabor que tenía (…)" dijo una de las madres.[19]

El símbolo, impreso en la nueva plaza, no modifica su sentido de origen, pero si su lectura al rodearse de nuevos relatos que lo atraviesan. No obstante, no cumplir con los parámetros esperados, no quiere decir que no se pueda vivenciar.

La posible alteración de la memoria, ligada a su dinámica de construcción a partir de los discursos, prácticas sociales y valores que circundan a una sociedad y consolidan el imaginario colectivo, produciendo un efecto concreto sobre los sujetos, su vida y las relaciones humanas, sólo dejará verse a través de su propia construcción en el tiempo.


Bibliografía

Albuquerque, L., & R., I. (. (2001). Sobre Imaginarios Urbanos. Buenos Aires: FADU.

Brandi, C. (1993). Teoría de la Restauración. Madrid: Alianza.

Diario Perfil. (05 de 2018). Obtenido de www.perfil.com/noticias

Diccionario, d. l. (08 de 2018). DRAE. Obtenido de DRAE http://dle.rae.es/?id=LApjdhf

GCBA. (20 de 05 de 2018). Noticias GCBA. Obtenido de www.buenosaires.gob.ar/noticias

Iasge, A. (., & Min. de Ambiente y Espacio Público, G. (2018). NO-2018-17851368- -DGEV, "Respuesta Pedido de Información Pública". GCBA: DGEV.

Silva, A. (s.f.). Entrevista a Armando Silva, en Imaginarios Urbanos. (L. Albuquerque, Entrevistador)


ANEXO I

IMAGEN 1
Primeras Rondas, caminando de a pares

Primeras Rondas, caminando de a pares

Imagen que contiene exterior, foto, edificio, blanco

Descripción generada con confianza muy alta


IMAGEN 2:
Visualización Actual. Fotografías tomadas en relevamiento de campo abril 2018.

Imagen que contiene valla, exterior, edificio, nieve

Descripción generada con confianza muy alta


Visualización futura, según archivo GCBA

IMAGEN 3
Entrega de baldosas a Madres
Imagen que contiene cielo, suelo, exterior, edificio

Descripción generada con confianza muy alta


IMAGEN 4
Madres entrega un pañuelo de baldosas a Facultad de Periodismo de La Plata

Imagen que contiene persona, suelo, interior, de pie

Descripción generada con confianza muy alta

IMAGEN 5
Imagen de cómo se verá la plaza, según archivo GCBA
Imagen que contiene cielo, exterior, valla, escena

Descripción generada con confianza muy alta


ANEXO II


ANEXO IIIImagen que contiene captura de pantalla

Descripción generada con confianza muy altaImagen que contiene captura de pantalla

Descripción generada con confianza alta

Imagen que contiene captura de pantalla

Descripción generada con confianza muy alta


[1] CEDOM. (2018). www.cedom.gov.ar. Obtenido de http://www2.cedom.gob.ar/es/legislacion/normas/leyes/ley1653.html

[2] Ver Anexo, Imagen 1 img1

[3] Lyliam Albuquerque, Entrevista a Armando Silva. En Imaginarios Urbanos, p. 116

[4] GCBA. (2018). Recuperado el 20 de 05 de 2018, de www.buenosaires.gob.ar/noticias: http://www.buenosaires.gob.ar/noticias/la-ciudad-comenzo-la-obra-de-puesta-en-valor-de-la-plaza-de-mayo

[5] Lyliam Albuquerque, Entrevista a Armando Silva. En Imaginarios Urbanos, p. 106.

[6] Ver Anexo, Imagen 2 img2

[7] Ver Anexo, Imagen 3 img3

[8] Ver Anexo, Imagen 4 img4

[9] Ver Anexo, Imagen 5 img5

[10] “Que no se puede enajenar.” Recuperado el 08/08/18 de DRAE http://dle.rae.es/?id=LApjdhf

[11] Sobre Imaginarios Urbanos, p. 50

[12] en Sobre Imaginarios Urbanos

[13] Díaz en Sobre Imaginarios Urbanos

[14] Ver Anexo III, Informe. Respuesta Pedido de Información Pública.

[15] Ver Anexo, Imagen 4img4

[16] Ver Anexo, Imagen 5img5

[17] “Que no se puede enajenar.” Recuperado el 08/08/18 de DRAE http://dle.rae.es/?id=LApjdhf

[18] Ver Anexo II anx2

[19] Perfil, D. (s.f.). www.perfil.com/noticias. Recuperado el 05 de 2018, de http://www.perfil.com/noticias/sociedad/le-entregaron-a-las-madres-las-baldozas-con-panuelos-pintados.phtml