Para comprender a Juan

 

 

Para comprender el texto (Juan 2,1-11) las bodas de Caná  hay que descubrir las múltiples pistas que nos hablan de que no se trata de una narración sin más, sino de un texto teológico que nos anuncia, pues se trata de la presentación de Jesús, que con El la fiesta de la vida fraterna toma el relevo a la ley.. Vamos a ello:

+ una extraña boda en que los novios no aparecen;

+ la aparición de expresiones claramente teológicas: al tercer días, la “hora”, la gloria, creer, etc.

+ La “entrada”: al tercer día, que si leemos lo anterior de Juan nos hace ver que estamos en “el séptimo día” –de la creación, o ¿nueva creación?-;

+ Las tinajas de purificación de la ley que, curiosamente, son SEIS… y no siete, por lo mismo imperfecta….recuerda que la plenitud es “siete”. La ley está superada.  Y además “de piedra” como los corazones de los que habla el profeta Ezequiel….

+  Y de pronto “cerca de 350 litros de vino bueno”: ¡la abundancia de la época mesiánica!

+ Y ahora llega “el vino bueno”, al final del recorrido… los tiempos nuevos son de fiesta, de vida, ….

+ Parece que lo que llega con Jesús es la fiesta, la vida, la felicidad, el encuentro, … y no olvidar que el episodio siguiente en Juan nos muestra a Jesús bloqueando el funcionamiento del templo de Jerusalén.

+ María, la que trajo al mundo a Jesús, es ahora la que “le impulsa” al inicio de su vida “pública”. María la que apunta a Jesús. Como recordaba Pablo VI: “impedir toda tendencia a separar, como ocurre en algunas formas de piedad popular el culto a María de su necesario punto de referencia: Cristo”. El Adviento es el tiempo particularmente apto para el culto a María

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In memoriam de Antonio López Baeza

 

Antonio López Baeza ha completado su vida en plenitud este 10 de enero de 2019, como le gustaba a él, bien temprano, a las seis de la mañana, de una mañana de enero en las que solía ir a contemplar la floración del almendro, el milagro renovado cada año que nos habla de una realidad más profunda que penetra la vida y la muerte: la resurrección. No ha querido perderse la floración este año tampoco, pero ha preferido asistir a su propia floración.Su cuerpo, ya desvencijado por la edad y los dolores, cual tosco tronco de almendro, ha dado la más bella flor que pudiéramos contemplar: acostado en su cama, con los brazos apoyados tras la nuca, con la sonrisa clara, como si contemplara ya definitivamente los glaucos campos florecidos de la casa del Padre. Con el gozo de quien sabe que todo está cumplido, nos ha dejado para abrazar la belleza sin término en el abrazo que no acaba. (Bernardo Pérez-Andreo).

 

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Estoy convencido de que mi anticlericalismo ha sido una forma radical de amor a la Iglesia y de servicio al Reino. Amor a la Iglesia donde el espíritu y praxis de fraternidad tiene una fuerza demoledora de dignidades que encumbran y separan a uno de otros…..

 

También, mi anticlericalismo lo considero un servicio al reino. Conocida es mi posición a favor de la utopía, concebida esta como esperanza radical que no cede a los embates de ningún pesimismo, lo mismo que a los de un optimismo que genera conformidad. La utopía es el camino que solo está cerrado para cuantos no sueñan que otro mundo mejor es siempre posible. Sueño que nunca es evasión de la realidad presente, sino profundización en la misma. En la realidad de la existencia humana es donde se encuentran los pilares de una vocación irrenunciable a la felicidad, a la libertad y los bienes todos compartidos en reciprocidad y comunión. La utopía sabe que el instinto de conservación y reproducción que está en la base de la naturaleza humana no se identifica con el egoísmo que excluye el bien común en aras del privado. Y que la enfermedad tan corriente del egoísmo humano solo tiene lenitivo, e incluso total sanación en la utopía aceptada, pues en práctica, como conciencia de que todos somos uno, que en cada uno estamos tofos nosotros; y que no existe bien particular que no sea participación en el bien universal.

 

El Reino anunciado, por Jesús, como realidad que ya está en medio de nosotros solo añade a esta utopía que acabamos de describir la fe como confianza en que, con tal utopía, coincide la voluntad de Dios y de que Dios mismo está involucrado en ella con su venida constante a nuestro mundo. Para el creyente en el Dios de Jesús la utopía del Reino (don del Espíritu) es el motor de energía incombustible a favor de la fraternidad universal. Y el que se deja bautizar por dicha utopía, siente en su propia debilidad la fuerza de vivir al servicio de la vida, sin buscar ningún tipo de recompensa ni de poder sobre los demás.

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Orando con las mujeres

 

Pres. Vamos a orar haciéndonos solidarios de tantas mujeres que en nuestra historia, historia de salvación, han ido abriendo caminos a la vida nueva del Resucitado.

 

Cifrá y Fua(Ex 1,15) parteras de los israelitas en Egipto que desobedeciendo al faraón posibilitasteis la vida del pueblo. Enseñadnos a vivir.

 

Séforamujer fuerte que sostuviste la fe y la tarea de Moisés el libertador. Enséñanos a vivir.

 

Sara de Ur, que reíste ante la promesa de ser fecunda con edad avanzada, y nos recuerdas que Dios llama cualquier edad. Enseñadnos a vivir.

 

Rajab, la prostituta, que te jugaste la vida y colaboraste en la conquista de la tierra prometida. Enséñanos a vivir.

 

Rut, mujer fiel y tenaz que nunca renunciaste a la esperanza de que la promesa se cumpliría. Enséñanos a vivir.

 

Esther, que nunca olvidaste tus orígenes ni ocultaste tu fe y te pusiste al servicio del pueblo de Dios arriesgando tu vida. Enséñanos a vivir.

 

Judit, que alentaste la confianza del pueblo en el Señor en tiempos de confusión y de peligro de idolatría, y tu misma te pusiste en sus manos. Enséñanos a vivir.

 

Tamarmujer valiente que pusiste en evidencia a quienes se creían justos y así, arriesgando tu buen nombre, posibilitaste la continuidad de la línea mesiánica. Enséñanos a vivir.

 

Débora, profetisa y juez de Israel que saliste al frente del pueblo cuando sus enemigos buscan acabar con él y cantaste al Señor que nunca abandona a su pueblo. Enséñanos a vivir

 

Ana, la mujer cuyo corazón se alegró en el Señor y ofreció a Samuel, el hijo que había pedido. Enséñanos a vivir

 

María de Nazaret, la que fue visitada y estuvo atenta, creyó, confió en el Señor fue dichosa y reunió a los hermanos. Enséñanos a vivir

 

Isabel,  la mujer que más allá de las apariencias descubrió en su prima a la que creyó la palabra de Dios y la llamó dichosa. Enséñanos a vivir

 

María Magdalenaque tras encontrar al Resucitado te pusiste en camino para anunciar la Buena Noticia y abriste caminos a las mujeres en la vida pública. Enséñanos a vivir

 

María de Betaniaque rompiendo barreras te sentaste como discípula a los pies del Maestro para acoger su Palabra. Enséñanos a vivir

 

Mujer que en Betaniaderramaste perfume sobre el Señor y nos manifestaste que se puede dar todo cuando se encuentra al Amado. Enséñanos a vivir

 

Mujeres que acompañasteisa Jesús por los caminos de Palestina y con vuestra colaboración callada hicisteis posible la misión. Enséñanos a vivir

 

Samaritanaanónima que aceptaste entrar en diálogo con el Señor y así encontraste la fuente de agua viva. Enséñanos a vivir

 

Mujer siriofenecia que en diálogo tenso con Jesús abriste espacios a los gentiles ante que Pablo.

Enséñanos a vivir

 

Lidia.... que acogiste a Pablo y posibilitaste la Iglesia en Efeso, y en la casa se reunía la comunidad. Enséñanos a vivir

 

Febela mujer que se puso al servicio de la Iglesia naciente en aquellas comunidades domésticas. Enséñanos a vivir.

 

Trifena, Trifosa y Pérsidaque han trabajado como cristianas auténticas por el bien de todos. Enséñanos a vivir.

 

Mónica, cuyo amor de madre te hizo sufrir, pero cuya constancia triunfó y  solidaria con las madres que sufren. Enséñanos a vivir.

 

Catalina,doctora de la Iglesia, que en un mundo dominado por los hombres nos regalaste con palabras sabias. Enséñanos a vivir.

   

Teresa de Ávilaexperta en Dios, que nos recordaste que “el que anda en amores ni cansa ni se cansa”. Enséñanos a vivir.

 

Rafaela de Ibarraque cuidaste a los pequeños, los que son reflejo claro del Dios débil. Enséñanos a vivir.

 

Dorothy Dayque bajaste al infierno de la exclusión y llevaste un poco de ternura y arrastraste a otros en este camino salvador. Enséñanos a vivir.

 

Mujeres anónimas que en la familia, el trabajo, los estudios, los centros de salud y atención a mayores, los sindicatos, los barrios, la Iglesia y otros tantos lugares habéis abierto espacios a la vida. Enseñadnos a vivir.

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de los valores a las virtudes

           

…. el reto pendiente es encontrar los cauces adecuados para acompañar a los jóvenes (¿no será mejor decir a todos?) hacia la personalización de la fe. Esto es, hacia la iluminación de la propia existencia desde el Evangelio y la adhesión “cordial” (en el sentido más literal del término) al Dios de la vida que se nos ha revelado en Jesucristo. Y esto, a mi modo de ver, es uno de los males endémicos de buena parte de la ”catequesis” actual en acto en nuestra Iglesia.

 

Educar en los valores cristianos es necesario. Pero es insuficiente. Es necesario educar en la virtud, esto es, en generar hábitos que capaciten al creyente para alcanzar la excelencia, es decir, la identificación plena con el Maestro. Se trata de educar en la “vida buena” en feliz expresión del episcopado italiano y que ha hecho fortuna en el ámbito de no pocas comunidades cristianas. El Evangelio plantea una forma buena, deseable de vivir. Acompañar en la experiencia creyente no es sólo levantar andamios para transmitir el contenido de la fe, sino también proponer experiencias de vida, que adiestren al cristianos para vivir” y no sólo para conocer. Los valores inspiran, las virtudes transforman. Este es el camino que va del valor a la virtud.

 

No hemos de tener miedo de volver a proponer un modo virtuosos de vivir la fe…. La tradición cristiana ha cultivado siempre las virtudes como camino concreto y maduro para el seguimiento de Jesús y son senderos que podemos volver a transitar desde una lectura correcta y equilibrada de la experiencia eclesial…….

(papa Francisco)

 

Degradación de lo humano y paradoja del “progreso”

2. La pasión por lo humano, por toda la humanidad encuentra en este momento de la historia serias dificultades. Las alegrías de las relaciones familiares y de la convivencia social se muestran profundamente desvaídas. La desconfianza recíproca entre los individuos y entre los pueblos se alimenta de una búsqueda desmesurada de los propios intereses y de una competencia exasperada, no exenta de violencia. La distancia entre la obsesión por el propio bienestar y la felicidad compartida de la humanidad se amplía hasta tal punto que da la impresión de que se está produciendo un verdadero cisma entre el individuo y la comunidad humana. En la Encíclica Laudato si’he resaltado el estado de emergencia en el que se encuentra nuestra relación con la tierra y los pueblos. Es una alarma causada por la falta de atención a la gran y decisiva cuestión de la unidad de la familia humana y su futuro. La erosión de esta sensibilidad, por parte de las potencias mundanas de la división y la guerra, está creciendo globalmente a una velocidad muy superior a la de la producción de bienes. Es una verdadera y propia cultura —es más, sería mejor decir anti-cultura— de indiferencia hacia la comunidad: hostil a los hombres y mujeres, y aliada con la prepotencia del dinero.

 

3. Esta emergencia revela una paradoja: ¿Cómo es posible que, en el mismo momento de la historia del mundo en que los recursos económicos y tecnológicos disponibles nos permitirían cuidar suficientemente de la casa común y de la familia humana —honrando así a Dios que nos los ha confiado—, sean precisamente estos recursos económicos y tecnológicos los que provoquen nuestras divisiones más agresivas y nuestras peores pesadillas? Los pueblos sienten aguda y dolorosamente, aunque a menudo confusamente, la degradación espiritual —podríamos decir el nihilismo— que subordina la vida a un mundo y a una sociedad sometidos a esta paradoja. La tendencia a anestesiar este profundo malestar, a través de una búsqueda ciega del disfrute material, produce la melancolía de una vida que no encuentra un destino a la altura de su naturaleza espiritual. Debemos reconocerlo: los hombres y mujeres de nuestro tiempo están a menudo desmoralizados y desorientados, sin ver. Todos estamos un poco replegados sobre nosotros mismos. El sistema económico y la ideología del consumo seleccionan nuestras necesidades y manipulan nuestros sueños, sin tener en cuenta la belleza de la vida compartida y la habitabilidad de la casa común.

 

Una escucha responsable

4. El pueblo cristiano, haciendo suyo el grito de sufrimiento de los pueblos, debe reaccionar ante los espíritus negativos que fomentan la división, la indiferencia y la hostilidad. Tiene que hacerlo no solo por sí mismo, sino por todos. Y tiene que hacerlo de inmediato, antes de que sea demasiado tarde.

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Lenguaje provocativo

 

Martín Gelabert, op

 

Asunto importante para nuestra Iglesia es buscar un lenguaje comprensible, en diálogo con la cultura actual. El Evangelio se recibe por personas situadas en una determinada cultura, con su propia sensibilidad, sus inquietudes, interrogantes, dudas y certezas, algunas falsas, otras inexactas y otras adecuadas. Si el evangelio es una respuesta a las grandes aspiraciones del corazón humano, sólo se comprende la respuesta si tiene en cuenta la pregunta.

 

En ocasiones nuestras homilías o catequesis se convierten en respuestas a preguntas que nadie hace. De ahí su falta de interés.

 

Algo de eso dijo el Papa en su viaje a los países bálticos. Refiriéndose al Sínodo dedicado a los jóvenes, tras citar la palabra de Jesús: "venid a mí, todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré", Francisco preguntó: "¿por qué los jóvenes ya no acuden a la Iglesia a aliviarse?". Quizás no sabemos escuchar. "Muchos jóvenes no nos piden nada, porque no nos consideran interlocutores para su existencia. Algunos incluso piden que los dejemos en paz, sienten la presencia de la Iglesia como algo molesto y hasta irritante", dijo también el Papa.

 

Cobrar conciencia de esta situación nos ayuda a buscar palabras y gestos significativos, que respondan a las grandes preguntas del mundo de hoy, aportando la luz del Evangelio.

 

Si el Evangelio es una buena noticia, ¿cómo es posible que al escuchar nuestras catequesis muchos se aburran o se queden indiferentes? ¿Será porque esas catequesis no transmiten una buena noticia?

 

Importa expresarse con un lenguaje cercano y comprensible, el lenguaje de nuestra gente, y hacerlo de forma provocativa, con la provocación que plantea el evangelio de Jesús. Provocar no es molestar, es interpelar, es llamar.

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¿Más neonacionalismo igual a más cristianismo?

 

A pesar de estos datos, el escenario de una Europa descristianizada podría cambiar en unos años, aunque por motivos extrarreligiosos: el revivaldel nacionalismo que viven varios países europeos puede provocar, en opinión de Díaz-Salazar, un resurgimiento del cristianismo, que no de la fe cristiana. ¿Cómo casa eso? "Hay una ultraderecha en Europa que, sin ser religiosa, usa la identidad cristiana para supuestamente 'ganarle' a la emigración y la globalización", explica el experto. Dicho de otro modo, estos ultras católicos, protestantes u ortodoxos, que abogan por una idea "occidentalista y muy xenófoba" del continente, se sirven de la religión como rasgo identitario para una ambición que no es religiosa, sino "política y cultural". Y eso no solo ocurre en Europa. "Hay un reflejo de ese uso también en la América de Trump: él no es nada religioso, ni tampoco es un puritano, pero utiliza a su favor el elemento religioso", pone por ejemplo el investigador.

 

¿Y en España? "Hay sectores relevantes entre los jóvenes con mentalidad conservadora que pueden ir a más, y no por religiosidad o misticismo, sino por meter en el paqueteconservador la práctica de la religión por motivaciones identitarias", apunta Díaz-Salazar, autor de obras como El capital simbólico. Estructura social, política y religión en España(1988) o España laica(2008).

 

Fernando Vidal. ¿Somos una sociedad paralizada? La impotencia de mucha gente ante el cambio social parece dejarnos presos de la inacción, desconfiados de las alternativas, sin comunidad con la que comprometernos en construir otras opciones. Padres que no saben qué hacer con las pantallas de sus hijos, gente que no encuentra alternativa al consumismo, parejas que no se entregan uno al otro por si acaso aparece otro al que entregarse. Estamos paralizados ante falsos dilemas.

 

Los psicólogos Neal Miller y John Dollard realizaron antes de la II Guerra Mundial un experimento que se hizo célebre. En su laboratorio dieron a unas ratas la opción de acceder a una comida que suponía también una descarga eléctrica. La clave era que las ratas se encontraban que el premio de la comida y la carga de castigo estaban equilibrados y dudaban si compensaba. A veces era poca comida y poco castigo, mientras que otras veces era una comida muy buena y un castigo mayor. La conclusión era que la mayoría de las veces la contradicción llevaba a que las ratas se colapsaran y cayeran en la inacción, la impotencia de elegir.

 

Nuestra sociedad está llevándonos al Síndrome de las Ratas de Miller y Dollard. Por un lado, el consumismoe individualismo nos castiga con fracasos familiares, insostenibilidad del planeta, estrés,  vacío, etc. Pero por otra, ofrece la cantidad suficiente de comodidad, vanidad, adulación, sensación de poder y placer para que compense. Una parte se niega, otra parte acepta y mucha gente se siente paralizada ante el falso dilema. No opta por alternativas más sanas, sostenibles y morales, y tampoco se mete a hocicar en el utilitarismo consumista. Está paralizada entre la confusión y la impotencia.

 

Tanto el modelo utilitarista del capitalismo como el modelo populista del estatalismo siguen el paradigma de las bebidas súperazucaradas. La bebida es dulce, sabrosa y adictiva pero nunca sacia, es cara y perjudica la salud. Somos a la vez autores y víctimas de una cultura súperazucarada que con frecuencia es cínica, en gran parte pornográfica y otras veces melodramática. En los contenidos de las redes sociales uno se puede encontrar todo ello en cantidades desbordantes. Las redes sociales son en su mayor parte relaciones súperazucaradas; cuesta encontrarlas de buena calidad. La cultura súperazucarada perjudica a la salud mental, destruye la cultura profunda y hace una sociedad insostenible, pero muchas ratassiguen paralizadas, dudando si aceptar el castigo o comer.

 

La parálisis histérica expresa la incapacidad de un sujeto para afrontar un conflicto.Es tal la duda e impotencia de la persona, que físicamente sufre una parálisis. No la causa voluntariamente ni la disimula, pero tampoco hay una causa corporal que la justifique……

 

Una sociedad que no mira, oye, siente, carece de tacto, no reacciona ni responde, no se mueve e incluso parece totalmente paralizada, es la que nos encontramos ante hechos como la crisis de los refugiados, el avance del populismo, el regreso del capitalismo desregulado o la gran desvinculación comunitaria y familiar que sufrimos. En una parte obedece al síndrome del avestruz que esconde la cabeza para no mirar ni moverse. Pero en su mayor parte expresa esa sociedad de Miller y Dollard que está paralizada en la inacción, dudando si dejarse castigar o seguir consumiendo y consumiéndose.

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Lectura del libro de Nehemías8,2-4a. 5-6. 8-10   En aquellos días, el sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era mediados del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley.  Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -pues se hallaba en un puesto elevado- y, cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió:  - Amén, amén.  Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra.  Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura. Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero:  - Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: no hagáis duelo ni lloréis.  Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley. Y añadieron:  - Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.

 

En el mensaje ……..  encontramos que Francisco le otorga a la actitud de la escucha un lugar de importancia. Así el Papa presenta los conceptos de: escucha, escuchar y escuchen. Son siete menciones en total: “escuchar la Palabra de Dios”, “primacía de la escucha orante de la Palabra sobre todo de la palabra profética”, “escucha perfecta de Dios”, “escuchar de distintas maneras el primer anuncio”, “la escucha como forma de evitar la alienación existencial”, la mención del texto de Lázaro y el rico y el pasaje de Lucas “tienen a Moisés y los profetas: que los escuchen” (Lc 16,29) y finalmente “la escucha activa” como actitud pascual y escatológica.

 

Para el pensamiento y la reflexión bíblica, la intervención de Dios en la historia, la revelación, acontece como un proceso de escucha de su Palabra y de la respuesta a ella mediante la fe como don de la gracia. Entre estas experiencias de escucha se ubica la del profeta, del hombre y la mujer que está lleno del Espíritu de Dios, que anuncian la Palabra de Dios y denuncian todo aquello que va contra esa palabra liberadora, especialmente los abusos cometidos contra los huérfanos, los extranjeros o las viudas. El profeta y su experiencia tiene un lugar de importancia en el mensaje cuaresmal. Para comprender un poco más la teología de la escucha desde la misión profética, leeremos un texto de Isaías correspondiente al Tercer Canto del Siervo de Yahvé: “El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que Yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos” (Is 50,4)

 

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(EG nº 262) Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón. Esas propuestas parciales y desintegradoras sólo llegan a grupos reducidos y no tienen fuerza de amplia penetración, porque mutilan el Evangelio. Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga. La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía. Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación». Existe el riesgo de que algunos momentos de oración se conviertan en excusa para no entregar la vida en la misión, porque la privatización del estilo de vida puede llevar a los cristianos a refugiarse en alguna falsa espiritualidad.

 

 "No se puede usar la luz eléctrica y el aparato de radio, o echar mano de modernos medios clínicos y médicos cuando estamos enfermos, y al mismo tiempo creer en el mundo de espíritus y milagros del Nuevo Testamento"[3].

 

Esta frase, que impresiona por su contundencia, no fue escrita ayer por uno de los nuevos ateos, sino hace ya bastantes años, el año 48 del siglo pasado, por uno de los grandes exégetas cristianos, el alemán Rudolf Bultmann. Y no la escribió para atacar a la fe cristiana, sino para defender su vigencia, aunque, eso sí, llamando a la necesaria y urgente actualización en el modo de comprenderla y anunciarla. Fue lo que él llamó el problema de la “desmitologización”. No hace falta estar de acuerdo en todo con él, demasiado influido por un fuerte radicalismo exegético y por un claro reduccionismo teológico (muy marcado por el concepto de “autenticidad” en la filosofía de Heidegger) para comprender la seriedad del desafío y la justicia de su llamada de atención.

 

En el agudo y profundo prólogo a la traducción francesa de su pequeño e influyente libro sobre Jesús, Paul Ricoeur señaló bien sus límites, pero también sus méritos irrenunciables[4]. Hace una distinción, tan obvia como fundamental, entre dos niveles. Cuando su lectura invade los dominios de la ciencia, confiriendo valor de solución científica a la cosmología primitiva de la cultura bíblica –la “concepción de un mundo estratificado en tres pisos: cielo, tierra, infierno, poblado de poderes sobrenaturales que descienden aquí abajo desde allá arriba”–el mito debe ser “pura e simplemente eliminado” (383). Pero el mito es “algo distinto de una explicación del mundo, de la historia y del destino; expresa, en términos de mundo, o más bien de ultra-mundo o segundo mundo, la comprensión que el ser humano hace de sí mismo en relación con el fundamento y con el límite de su existencia[5]. Por eso, ante el mito, de lo que verdaderamente debe tratarse es de interpretar su intención genuina, eliminando las explicaciones objectivantes, y buscando en cambio lo que revela acerca del sentido último de la existencia.

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Evangelii Nuntiandi

(Pablo VI)

 

18. Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad: "He aquí que hago nuevas todas las cosas"  …. La finalidad de la evangelización es por consiguiente este cambio interior y, si hubiera que resumirlo en una palabra, lo mejor sería decir que la Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama  trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos.

 

……. alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvación.

 

31. Entre evangelización y promoción humana (desarrollo, liberación) existen efectivamente lazos muy fuertes. Vínculos de orden antropológico, …. Lazos de orden teológico,….. . Vínculos de orden eminentemente evangélico como es el de la caridad: en efecto, ¿cómo proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el auténtico crecimiento del hombre.

 

70. Los seglares, cuya vocación específica los coloca en el corazón del mundo y a la guía de las más variadas tareas temporales, deben ejercer por lo mismo una forma singular de evangelización.

Su tarea primera e inmediata no es la institución y el desarrollo de la comunidad eclesial —esa es la función específica de los Pastores—, sino el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas escondidas, pero a su vez ya presentes y activas en las cosas del mundo. El campo propio de su actividad evangelizadora, es el mundo vasto y complejo de la política, de lo social, de la economía, y también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación de masas, así como otras realidades abiertas a la evangelización como el amor, la familia, la educación de los niños y jóvenes, el trabajo profesional, el sufrimiento, etc

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Elepisodio bíblico de Elías en la cueva del monte Horeb puede iluminarnos en nuestra búsqueda interior de plenitud. En el capítulo 19 del Primer libro de los Reyes, se nos dice que Elías vive un momento de profundo miedo y desorientación personal. Tanto es así, que desea morir. En lo más profundo de su desesperación, siente la llamada del Señor a continuar buscando, a ponerse en camino, y así hace, durante 40 días, hasta llegar al monte Horeb, el monte de Dios. Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí, le dice el Señor. El relato continúa diciéndonos que la voz de Dios no se manifestó ni en el viento impetuoso, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en un sutil murmullo de silencio.

 

El Cardenal Martini, comentando este pasaje, decía: El silencio abre el corazón y la mente a la escucha de lo que es esencial y verdadero... Hoy es necesario que cualquiera que ocupe una responsabilidad pública tenga en su jornada momentos de silencio prolongado. Tanto más largos cuanto más grandes sean sus responsabilidades. Elías puede ser el símbolo de todos nosotros, buscadores de paz y de sentido para nuestras vidas. Buscadores de Dios. De Elías aprendemos que a Dios se le encuentra en el silencio interior, algo tan difícil de vivir en tiempos del profeta como lo es en nuestros días.

 

En Italia existe la Madonna del silenzio,un icono de María donde se le representa con un dedo sobre la boca, invitando al silencio, mientras que con la otra mano nos bendice y anima a entrar en nosotros mismos para dejarnos encontrar por el Espíritu de Dios que nos habita.

 

El Papa Francisco recibió en mayo de 2015 una copia de este icono, que se colocó en la entrada del Palacio apostólico en el Vaticano. Que todos los que entren en este Palacio puedan siempre tener las palabras justas, pidió el Papa durante la bendición del icono. Callar para poder escuchar. Escuchar para poder hablar adecuadamente.

 

Santa María, mujer del silencio,

condúcenos a las fuentes de la paz.

 

Libéranos del asedio de las palabras.

De las nuestras, antes que nada.

Pero también de las de los otros.

 

Hijos del ruido, creemos que podemos esconder

la inseguridad que nos atormenta

confiándonos al vaniloquio de nuestro interminable decir:

haznos comprender que,

sólo cuando habremos callado nosotros,

Dios podrá hablar.

 

Presérvanos de la morbosa voluptuosidad de noticias,

que nos hace sordos a la "buena noticia".

Haznos operadores de aquella ecología acústica

que nos devuelva el gusto de la contemplación

incluso en el torbellino de la metrópolis.

 

Convéncenos de que sólo en el silencio

maduran las cosas grandes de la vida:

la conversión, el amor, el sacrificio, la muerte.

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