¿APRENDER HISTORIA?

La Historia no es sólo el estudio del pasado sino, sobre todo, la posibilidad de cambiar el futuro.

  1. INTRODUCCIÓN

Este texto es un documento de trabajo abierto y colaborativo para que los docentes de Ciencias Sociales, y especialmente quienes participen en el próximo II Encuentro de Ciencias Sociales de Córdoba, puedan aportar sus ideas y pueda servir como un manifiesto en favor de una enseñanza y un aprendizaje de la Historia que acerque esta  materia al alumnado y que se adapte a los aprendizajes del siglo XXI.

Porque quienes enseñamos, queremos enseñar o creemos que enseñamos Historia en los centros educativos, nos planteamos continuamente o, al menos, con frecuencia  para qué y por qué lo hacemos y eso tanto por nosotros mismos, como por los cuestionamientos del propio alumnado.

  1. HISTORIA Y SISTEMA EDUCATIVO

La Historia es una ciencia social que describe y explica los acontecimientos protagonizados por el ser humano a lo largo del tiempo y, por ello, es una disciplina fundamental en la formación de la sociedad. Para la formación integral, en valores, competencias y conocimientos, de sus ciudadanos. Y como tal, como una ciencia humanística esencial, aparece como una de las materias troncales y básicas en todos los planes educativos. Quizá no tanto como algunos quisieran, pero hay que reconocer que ocupa un lugar importante dentro de los planes de estudio.

  1. UTILIDAD Y NECESIDAD. LAS TRES “C”.

Pero, para qué y por qué aprender historia; cómo enseñarla en la era digital y en una sociedad líquida donde no hay nada seguro y los cambios se producen de manera muy rápida sin dar apenas tiempo a asimilarlos.

No creo que haya que repetir el tópico de que “la historia hay que saberla para no repetir sus errores”. Este mito, si acaso, puede servir para el ámbito extraescolar, porque esa afirmación ni motiva, ni interesa, ni tiene sentido para el alumnado. Y si no les sirve a ellos, está claro que no nos sirve como justificación del estudio de la Historia.

Creo que la necesidad y la utilidad del conocimiento de la Historia debe justificarse con las tres “C”.

En definitiva, la Historia es estudiar, analizar y valorar el pasado, lo que le ocurrió a quienes vivieron en un determinado momento y, por tanto, debe servir para que el alumnado se sitúe en su mundo, en su realidad, en su contexto y entender que es protagonista de su propia historia y que puede cambiarla.

  1. ENFOQUE DIDÁCTICO. LAS TRES “A”.

Y, entonces, ¿cómo enseñamos historia?, ¿cómo planteamos didácticamente nuestra actividad de aula como docentes de Historia?

Pues para eso están las tres “A”.

Porque la Historia, en definitiva, no es algo que está en los libros sino en la vida, en su vida.

  1. HISTORIA Y COMPETENCIAS.

El enfoque didáctico orientado hacia las metodologías activas produce irremediablemente un aprendizaje competencial. El aprendizaje de la Historia ya no debe limitarse a un modelo memorístico, mecánico y pasivo que sólo requiere una cierta competencia de comprensión escrita, la típica y socorrida competencia social y cívica o la escurridiza competencia cultural y artística, sino que debe provocar el desarrollo de otras competencias: